La comunicación.
Un proceso complejo
Para comunicarnos, intercambiamos informaciones, sentimientos, impresiones, opiniones, entre otras
cosas. Para ello nos valemos de palabras, gestos, sonidos, imágenes, fórmulas, gráficos y demás signos.
Podríamos decir que la comunicación está dividida en dos grandes modos:
Modo inmediato o Cara a cara, o
A la distancia, cuando está mediada por algún dispositivo tecnológico. (Virtual -pc +internet),
televisión, radio, cine, diarios, carteles, etc.
En líneas muy generales, el término “comunicación” se utiliza para designar procesos a través de los cuáles
los individuos intercambian significados, utilizando un sistema común de signos o símbolos.
Por ejemplo: Una mujer (Emisor), en el colectivo 132 se acerca al chofer (Receptor)y le dice hasta donde va
“Hasta Carabobo y Rivadavia” (Mensaje) para que el chofer marque el precio del boleto.
En un esquema que según Jakobson se supone así:
En este esquema el emisor, es la mujer que produce el mensaje o inicia el proceso, codificando un mensaje, es decir,
poniendo en uso un sistema significante (código) para transmitir significados; el mensaje es lo que se comunica; el
receptor es el individuo que decodifica el mensaje, es decir interpreta los significados del mensaje; el contexto es la
situación en la cuál se produce la comunicación; el código es el sistema de signos utilizado para codificar el mensaje
y el canal es el medio físico a través del cuál se transmite el mensaje.
Las funciones del lenguaje
La finalidad o intención de toda actividad verbal es la comunicación. Sin embargo, nos valemos del lenguaje con
intenciones o propósitos muy diferentes a partir de los cuales lo empleamos con distintas funciones.
Intención Función Recursos Ejemplos
Expresar los propios EMOTIVA O EXPRESIVA Entonación ¡Qué inmenso es el cielo! ¿No
sentimientos y Exclamativa o es maravilloso? Me siento
emociones interrogativa. Presencia conmovida ante él.
de la primera persona.
Informar, explicar, REPRESENTATIVA O Vocabulario claro, El cielo en astronomía, cielo
transmitir un contenido. REFERENCIAL apropiado y sencillo. es sinónimo de esfera
celeste:
una bóveda imaginaria sobre
la cual se distribuyen el Sol,
las estrellas, los planetas y
la Luna. La esfera celeste se
divide en regiones
denominadas constelaciones.
En meteorología el
término cielo hace referencia
a la zona gaseosa más
densa de la atmósfera de
un planeta.
Influir, aconsejar, llamar CONATIVA O APELATIVA Entonación, exclamativa ¡Lleva paraguas! El cielo está
la atención. o interrogativa. gris. ¿Vas a salir igual?
Establecer, mantener, FÁTICA O DE CONTACTO Expresiones sencillas, Oiga, ¿me oye? Lindo día de
verificar o interrumpir la preguntas cortas para lluvia, ¿no?
comunicación. comprobar si el canal
sigue abierto.
Utilizar el lenguaje con POÉTICA O ESTÉTICA Los propios de la lengua Oscuro a veces, pálido a
finalidades estéticas, literaria (rima, ritmo, veces,
prestando especial comparaciones, ausente a veces, estaba
atención a la forma de personificaciones, el cielo.
las expresiones metáforas…).
Mas era azul y blanco y
utilizadas.
bueno.
Y era el cielo.
Explicar y aclarar METALINGUÍSTICA Términos precisos y “Cielo” es un sustantivo
aspectos referidos a la concisos, sin común, individual, concreto.
propia lengua. ambigüedad. Masculino y singular.
La función predominante:
Si bien en un texto presentes dos o más funciones del lenguaje, siempre hay una que predomina. Así, por ejemplo,
en un poema pueden estar presentes las funciones representativa o referencial, y la conativa o apelativa, pero la
función predominante es la estética.
1-1 Identificar la función del lenguaje que predomina en cada caso.
Caso 1-
Caso 2- ¡Qué descansada vida
la del que huye del mundanal ruido
Y sigue la escondida
senda por donde han ido
los pocos sabios que en el
mundo han sido […]!
Fray Luis de León.
Caso 3:
¡Atento HT1 para base!
¿Me copia?
2.2 situación comunicativa para analizar:
“Caminamos y todavía queda un trecho largo de camino.
Digo – Me apuro porque quiero cenar e ir al cine.
Dice – Yo también podría ir.
Le digo- Naturalmente.
Me dice – Con usted- y, aunque la calle tiene árboles en los que queda enredada la débil claridad de los faroles,
percibo los ojos de la joven que buscan mi mirada.
- Nina, yo amo a otra muchacha.
- Lo sé.
- Y si lo sabe, ¿sabe quién es la muchacha que yo quiero?
Yo he pausado muy marcadamente, al preguntar, y eso es como una invitación, que ella recoge, a no responder de
prisa y sin certeza.
Al cabo, dice: - Tal vez si me esforzará lo sabría.
Pienso que esto acaba ante su puerta y digo adiós.
Pero Nina me responde: - Hasta mañana.
DI Benedetto, Antonio; El silenciero, Buenos Aires, Adriana Hidalgo editora, 1999.
En este breve diálogo, de acuerdo con el esquema anterior encontramos: El primer emisor es un hombre (de una
edad media) que, en una caminata nocturna (el contexto) codifica un mensaje. El mensaje es “Me apuro porque
quiero cenar e ir al cine”, y está destinado a una receptora, Nina, quien debe apurar su paso porque el emisor quiere
cenar e ir al cine, pero no con ella, aunque eso no está explicitado en el mensaje. El código utilizado es el castellano,
y el canal es el aire, que permite que los sonidos se trasladen desde la boca del emisor hasta el oído de la receptora.
A continuación, es ella, Nina, quién ocupa el lugar de emisora y emite un mensaje en el cuál le dice que sí quiere ir
con él. De este modo, el hombre y Nina van intercambiando los papeles de emisor y receptor.
Sin embargo, en ese diálogo aparecen otros elementos que juegan un papel importante en está comunicación: El
hecho de que él percibe la mirada de ella, que la charla es pausada, que Nina sabe que él está enamorado de otra
muchacha.
Esquemas con el anterior tienen la ventaja de explicar bien el funcionamiento de algunos elementos en la
comunicación. Sin embargo, han sido criticados porque dejan de lado elementos fundamentales de la comunicación
humana.
El primer problema que presenta el modelo de Jakobson es suponer que el receptor es un sujeto pasivo,
que está pendiente de los significados que intenta transmitirle el emisor. A partir de la década de 1950 se ha
utilizado la categoría de “participante” o de “interactuante” en lugar de las de emisor y receptor, conceptos
que permiten poner de manifiesto que ambos son igualmente activos en el proceso comunicacional. Usando
la noción de interactuante podemos explicar que, en el diálogo anterior, tanto el hombre como Nina
participan activamente en cada paso del proceso comunicacional, puesto que ambos deben entender
significados explícitos e implícitos, es decir, tanto lo dicho como lo que, a pesar de no estar dicho, se
entiende.
Otro problema que presenta el esquema de Jakobson es que se ajusta principalmente a la comunicación
verbal. No da cuenta, por ejemplo, de las interpretaciones que pueden generar las miradas. Los procesos
comunicacionales no involucran un solo canal y a un solo código, sino, por el contrario, incluyen diferentes
aspectos:
Aspectos verbales, como el uso de una determinada lengua. En cada lengua cada palabra tiene uno
o varios significados asociados, que son recuperados en el proceso comunicacional. Por ejemplo,
palabras como “mar” o “biblioteca”. Sin embargo, hay que aclarar que a veces, el significado está
asociado a frases y no a palabras, como el caso de “manzana verde” o de “mesa ratona” en
castellano, en las que el significado corresponde a la frase en su conjunto y no a cada uno de los
términos por separado.
Aspectos Kinésicos: es decir, el uso de la gestualidad. En los procesos comunicacionales nos
servimos de gestos, tales como mover la cabeza de arriba hacia abajo y viceversa para decir “si” (la
mirada de Nina es un aspecto Kinésico).
Aspectos proxémicos: o sea, el uso de las distancias corporales. Por ejemplo, en una conversación,
el hecho de acercarse o de alejarse de alguien pone en juego significados tales como “No te puedo
oír bien” o “no te me acerques tanto que me molesta”.
Otros aspectos: como la tos, los estornudos, los tamborileos, la manipulación de objetos, la grafía,
etcétera.
Como se puede observar la comunicación no es solo verbal, es decir, no depende solo de lo que se dice o
se escribe; el cuerpo de los individuos comunica, así como en el caso de la escritura, los espacios en
blanco, la grafía, etcétera.
Aspectos culturales de la comunicación:
Cada uno de los aspectos del proceso comunicacional está en íntima relación con la cultura dentro de la cual tiene
lugar. Si analizamos en primer lugar los aspectos verbales de la comunicación, nos encontramos con las lenguas
(también llamadas “lenguajes naturales” o “idiomas”), sistemas significantes particulares que mantienen una
relación tan estrecha con una cultura determinada que, muchas veces, la tarea de traducir de una lengua a otra
resulta sumamente difícil. Por ejemplo, en el sistema verbal castellano los verbos se conjugan en modo, tiempo y
persona. Con ciertas diferencias, esto se aplica también a las lenguas de origen europeo. Por su parte, en lo que
habitualmente llamamos “chino” (varias lenguas de la familia han), si bien existe un sistema verbal, los verbos no se
conjugan ni en tiempo ni en modo, ni en persona. Es decir, en “chino” los verbos sólo se utilizan en los que en
castellano llamamos infinitivo y, aunque existen algunos adverbios que permiten dar cuenta de que algo pasó
recientemente o que va a ocurrir prontamente, no es posible decir que algo sucedió hace mucho tiempo o que se
producirá en un tiempo lejano. La concepción de qué es el tiempo es tan diferente en Occidente y en China (en la
concepción china tradicional del tiempo no existe algo similar a nuestros conceptos de pasado y de futuro) que eso
ha afectado a nuestros sistemas lingüísticos. De este modo, cada lengua contiene posibilidades de comunicación
diferentes relacionadas con las culturas en las cuáles se utilizan.
Veamos otro problema con relación a los aspectos verbales. Vulgarmente se supone que las onomatopeyas, es decir,
la imitación del sonido de una cosa en un vocablo, son la reproducción de ciertos sonidos. Sin embargo, por ejemplo,
el canto del gallo en castellano se representa a través de “quiquiriquí”, en francés “coquericó”, y en inglés “cock-a-
doodle-do”. De hecho, los gallos no cantan en castellano, francés o inglés, estas diferentes codificaciones responden
a que cada lengua es un sistema significante particular que, en este caso, opera ordenando, clasificando elementos
(en el ejemplo, el sonido del canto del gallo) en el marco de una cultura.
Por último, los aspectos verbales no solo incluyen los significados asociados a las palabras, también involucran a los
géneros discursivos, es decir, las formas típicas de usar el lenguaje en cada tipo de situación. Por ejemplo, un nene
de unos 2 o 3 años señala una araña y dice “mosca”. Su hermano de 15 años le dice: - No, no es una mosca. Fíjate
que no vuela. Estos bichos se llaman arañas”. Esta explicación es perfectamente útil en una situación como la
descripta. Sin embargo, el adolescente no aprobaría el examen de biología utilizando la misma explicación, debería
utilizar otro modo de organizar su discurso: hacer una introducción al tema “arañas”, describirlas como insectos (y
no como bichitos), dar cuenta de las características generales, usar gráficos que muestren las partes de su cuerpo,
etcétera.
En cada cultura existen ciertas combinaciones de usos del lenguaje que se han “naturalizado”. Por ejemplo, para
nosotros resulta “natural” conocer la historia a través de un libro de texto (genero discursivo), que se organiza con
mapas y escritos, que es narrativo y está escrito en prosa. Sin embargo, el estudio de la historia es muy anterior a la
aparición de los libros de texto y no todas las culturas creen que ese es el vehículo para acceder al conocimiento de
la historia.
También van apareciendo formas de organizar los discursos que, en determinado momento, resultan novedosas y
que modifican las practicas comunicacionales. Por ejemplo, la inclusión de infografías ha modificado el modo y el
proceso de lectura de la prensa gráfica, en la medida en que las crónicas periodísticas ya no se componen de un
texto y una o varias fotografías, sino de un gráfico organizador de datos, esquemas, varios textos y fotografías.
Los aspectos kinésicos y proxémicos también están íntimamente relacionados con la cultura en la cual son usados.
¿Cuándo un gesto refuerza una afirmación? ¿cuánta es la distancia que se debe guardar entre dos personas? No hay
una respuesta a estas preguntas si primero no indicamos en qué cultura tienen lugar estos gestos. Por ejemplo,
mientras que los hombres argentinos se saludan con un beso en la mejilla, los brasileños no lo hacen.
Por último, los aspectos enumerados en cuarto lugar (la tos, los estornudos, etcétera) también tienen significados
asociados culturalmente. De hecho, los significados que se ligaban a la tos han cambiado: antes la tos era índice de
una simple alergia, en la actualidad en cambio, se puede interpretar como manifestación de síntoma de COVID 19.
3.1 Lean atentamente el texto del Arcipreste de Hita (En primer lugar, interprete el significado de cada
término).
Cavilar tr. Pensar en algo o sobre algo con insistencia y preocupación.
Rústico, ca adj. Del campo o de sus gentes o relativo a ellos.
Cátedra: Asiento elevado o púlpito con asiento desde donde el maestro enseñaba a los alumnos.
Lid: f. Combate, pelea. || Discusión.
Sosegar tr. Aplacar, calmar, pacificar.
Disputa por señas
Sucedió una vez que los romanos, que carecían de leyes para su gobierno, fueron a pedirlas a los
griegos, que sí las tenían. Estos les respondieron que no merecían poseerlas, ni las podrían entender,
puesto que su saber era tan escaso. Pero que, si insistían en conocer y usar estas leyes, antes les
convendría disputar con sus sabios, para ver si las entendían y merecían llevarlas. Dieron como excusa esta
gentil respuesta. Respondieron los romanos que aceptaban de buen grado y firmaron un convenio para la
controversia.
Como no entendían sus respectivos lenguajes, se acordó que disputasen por señas y fijaron
públicamente un día para su realización.
Los romanos quedaron muy preocupados, sin saber qué hacer, porque no eran letrados y temían el vasto
saber de los doctores griegos. Así cavilaban cuando un ciudadano dijo que eligieran un rústico y que hiciera
con las manos las señas que Dios le diese a entender: fue un sano consejo.
Buscaron un rústico muy astuto y le dijeron: “Tenemos un contrato con los griegos para disputar por
señas: pide lo que quieras y te lo daremos, socórrenos en esta lid”. Lo vistieron con muy ricos paños de
gran valor, como si fuera doctor en filosofía, subió a una alta cátedra y dijo con fanfarronería: “De hoy en
más vengan los griegos con toda su porfía”. Llegó allí un griego, doctor sobresaliente, alabado y escogido
entre todos los griegos. Subió a otra cátedra, ante todo el pueblo reunido. Comenzaron sus señas como se
había acordado.
Levantóse el griego, sosegado, con calma y mostró sólo un dedo, el que está cerca del pulgar; luego
se sentó en su mismo sitio. Levantóse el rústico, bravucón y con malas pulgas, mostró tres dedos tendidos
hacia el griego, el pulgar y otros dos retenidos en forma de arpón y los otros encogidos. Se sentó el necio
mirando sus vestiduras.
Levantóse el griego, tendió la palma llana y se sentó luego plácidamente. Levantóse el rústico con su vana
fantasía y con porfía mostró el puño cerrado.
A todos los de Grecia dijo el sabio: los romanos merecen las leyes, no se las niego. Levantáronse
todos en sosiego y paz. Gran honra proporcionó a Roma el rústico villano. Preguntaron al griego que fue lo
que dijera por señas al romano y que le respondió éste. Dijo: “Yo dije que hay un Dios, el romano dijo que
era uno en tres personas e hizo tal seña. Yo dije que todo estaba bajo su voluntad. Respondió que en su
poder estábamos, y dijo verdad. Cuando vi que entendían y creían en la Trinidad, comprendí que merecían
leyes certeras”.
Preguntaron al rústico cuáles habían sido sus ocurrencias: “Me dijo que con un dedo me quebraría un ojo;
tuve gran pesar e ira. Le respondí con saña, con cólera y con indignación que yo le quebraría, ante toda la
gente, los ojos con dos dedos y los dientes con el pulgar. Me dijo después de esto que le prestara atención,
que me daría tal palmada que los oídos me vibrarían. Yo le respondí que le daría tal puñetazo que en toda
su vida no llegaría a vengarse. Cuando vio la pelea tan despareja dejó de amenazar a quien no le temía”.
Por esto dice la fábula de la sabia vieja: “No hay mala palabra si no es tomada a mal. Verá que es bien
dicha si es bien entendida”.
1.2- Actividades:
Elaboren la respuesta de las siguientes preguntas:
a) ¿Qué hecho genera la contienda entre griegos y romanos?
b) ¿Por qué pensaban los griegos que los romanos “no merecían poseerlas (a las leyes), ni las
podrían entender”
c) ¿Qué solución buscaron los romanos ante la necesidad de disputar?
d) ¿Qué tipo de código se elige dada la diferencia de idioma?
e) ¿El griego y el romano logran comunicarse durante la disputa? ¿Por qué?
f) Expliquen el por qué de las distintas interpretaciones del mensaje que hace cada contrincante.