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Taller 3

El documento analiza las relaciones entre Panamá y Estados Unidos durante las presidencias de Ernesto De La Guardia y Roberto F. Chiari, destacando la lucha por la soberanía panameña sobre el Canal. Se discuten los intentos de ambos presidentes por negociar tratados y resolver conflictos, así como la culminación de estas tensiones en la Gesta Patriótica de 1964. Finalmente, se menciona la ruptura de relaciones diplomáticas por parte de Chiari debido a la violencia y la represión contra los panameños que buscaban izar su bandera.
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El documento analiza las relaciones entre Panamá y Estados Unidos durante las presidencias de Ernesto De La Guardia y Roberto F. Chiari, destacando la lucha por la soberanía panameña sobre el Canal. Se discuten los intentos de ambos presidentes por negociar tratados y resolver conflictos, así como la culminación de estas tensiones en la Gesta Patriótica de 1964. Finalmente, se menciona la ruptura de relaciones diplomáticas por parte de Chiari debido a la violencia y la represión contra los panameños que buscaban izar su bandera.
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ISAE UNIVERSIDAD

LICENCIATURA EN DERECHO
Y CIENCIAS POLÍTICAS

SEDE PANAMÁ

ASIGNATURA

HISTORIADE LAS RELACIONES


ENTRE PANAMÁ Y LOS ESTADOS UNIDOS

PROFESORA

SEALY DEL CARMEN RODRÍGUEZ BALLESTEROS

INTEGRANTES

CHRISSTY BARRETT 8-863-1033

MARILIN GONZALEZ 8-739-2382

MADELINE APARICIO 4-800-2184

TEMA

TALLER GRUPAL 3

ETAPA ABROGACIONISTA DEL TRATADO HAY-BUNAU-VARILLA

LA ETAPA NEGOCIADORA DE LOS TRATADOS TORRIJOS-CARTER


LOS TRATADOS TORIIJOS –CARTER

GRUPO

PANDER 9-21

PANAMÁ

31 DE MARZO, 2025
TALLER 3
ETAPA ABROGACIONISTA DEL TRATADO HAY-BUNAU-VARILLA

LA ETAPA NEGOCIADORA DE LOS TRATADOS TORRIJOS-CARTER


LOS TRATADOS TORIIJOS –CARTER

1. Establezca los puntos de coincidencia y diferencias que existían entre


el gobierno de Ernesto De La Guardia y los sectores populares en
torno al tema canalero

Como presidente tuvo que lidiar con movimientos nacionalistas que


reclamaban la soberanía panameña en la Zona del Canal de Panamá,
administrado bajo los estadounidenses. También, el 26 de abril de 1959 se
enfrentó a un intento de golpe de Estado liderado por Roberto Arias,
sobrino del presidente Arnulfo Arias Madrid, y que tenía apoyo de Fidel
Castro, no obstante, no se cristalizó.

Ernesto De La Guardia contaba con una preparación superior, en


comparación, de sus adversarios. Mantenía ideas para la planificación del
desarrollo económico y social, además de la organización del Estado y la
educación pública.

El gobierno de Ernesto De la Guardia Jr. planteó en diversos foros


internacionales algunos de los problemas suscitados con Estados Unidos
por razón del Canal interoceánico y el territorio concedido para los fines de
la vía acuática . Igualmente, en Ginebra, abogó por la ampliación del mar
territorial hasta el límite de las 12 millas que estableció mediante la Ley 58
de 18 de diciembre de 1958. Esta medida provocó la protesta de los
gobiernos de Francia, Japón y Estados Unidos. Por tal motivo, el Canciller
Miguel J. Moreno Jr. se vio precisado a defender la posición panameña,
sobre todo ante la actitud asumida por el Embajador estadounidense Julian
Harrington.
Uno de los mayores puntos de coincidencia que mantenía el gobierno de
Ernesto y el pueblo panameño, era la importancia de resolver los problemas
con Estados Unidos. El gobierno de Ernesto de la Guardia buscaba la
resolución mediante una comunicación que debía ser desarrollada con
serenidad, en busca de encontrar un plano entendimiento y solucionar las
discrepancias.
De la Guardia, hacia un llamado al Gobierno Estadounidense, para
entender la frustración que el pueblo panameño había acumulado al pasar
de los años, Su objetivo era que ambos países pudieran disfrutar los frutos
de la obra que habían realizado.
El presidente también había señalado que en el Tratado de 1955, se había
evidenciado la voluntad del pueblo panameño, mediante el cumplimiento de
su compromiso, sin embargo, Estados Unidos no había desarrollado
muchas obligaciones, presentando pretextos de reglamentaciones que
desvirtúan el contenido. Unas de las obligaciones que Estados Unidos no
acato, fue la brecha salarial existente entre los panameños y los
estadounidenses. Estados Unidos tampoco resolvió la baja oportunidad
laboral que la Zona del Canal ofrecía a los panameños.
El presidente Ernesto de la Guardia criticaba y hacia un llamado de
atención a las autoridades y funcionarios que velaban por cumplimiento de
las obligaciones del Tratado. En su libro, detalla la manera en que los
funcionarios dilataban los procesos, adoptaban reglamentaciones que en la
práctica contradice el principio de igualdad de oportunidades y
remuneración al excluir a los panameños de un número indeterminado de
posiciones calificadas como de seguridad, esta clasificación quedaba a
elección de los funcionarios estadounidenses. El presidente también
consideraba que el tema del Canal, era un asunto que debían de mantener
lejos de las disputas sectarias y de cálculos electorales. Ernesto tenia gran
interés en resolver las diferencias y consideraba iniciativas razonables, lejos
de procedimientos de extorsión chantaje, busco un ambiente adecuado
para el debate y solución.
Su grande obra como gobernante demócrata: la creación del Tribunal
Electoral de Panamá. En efecto, fue la administración de Ernesto de la
Guardia, una de las más tenaces, empeñosas e injustamente combatida
que ha tenido la República. Algunas de sus actuaciones como Jefe de
Estado afectaron profundamente intereses de empresas y personas que
propiciaron en su contra, no solo una campaña permanente de crítica y
descrédito, sino que provocaron situaciones eminentemente peligrosas,
tendientes a separarlo del poder
En 1957 el presidente destituyó de sus puestos a los miembros de la acción
disidente del partido, que se constituyeron en el Movimiento de Liberación
Nacional; en julio diez miembros de la oposición fueron condenados a prisión por
exigir la dimisión del presidente.

En política exterior, ya desde 1956 se enfriaron las relaciones con Estados Unidos,
por causa de las frecuentes reclamaciones panameñas sobre la explotación del
Canal y la soberanía sobre él, sobre todo en lo referido a la diferencia de salarios
entre los súbditos estadounidenses y panameños, causa que también repercutió
en el orden interno del país con violentas manifestaciones populares en 1959.

En abril del mismo año, solicitó la participación de la Organización de Estados


Americanos, a propósito del intento de derrocamiento dirigido por el ex–embajador
panameño en Londres.

2. Señale los establecido en el Acuerdo Chiari-Kennedy y relaciónelo con


las aspiraciones del pueblo panameño y el comunicado del
gobernador de la Zona, el 30 de diciembre de 1963, sobre el tema de la
bandera.

El 17 de septiembre de 1960, la embajada de EEUU le comunicó al gobierno


panameño que EEUU había tomado, como un acto voluntario y en reconocimiento
de la soberanía de Panamá, izar la bandera panameña junto a la norteamericana
en el Triángulo Shaler.

El 8 de septiembre de 1961, el presidente Roberto Chiari dirigió una carta al


presidente John Kennedy, donde decía que el tratado Hay Bunau Varilla había
sido injusto para el país. Chiari exponía la necesidad de recuperar tierras y aguas
que habían sido concedidas en el tratado, para el desarrollo nacional; señaló un
sistema jurídico mixto con jueces panameños y estadounidenses, expuso el tema
de la correspondencia y el uso del sello postal norteamericano en lugar del
panameño y por ultimo mencionó la perpetuidad norteamericana en la Zona del
Canal. Hacía énfasis en revisar el tratado vigente entre ambas naciones.
El 2 de noviembre el presidente Kennedy reafirmó el propósito panameño en
arreglar las diferencias entre ambos países, pero, condicionó todo arreglo a una
revisión de las necesidades presentes y futuras de EEUU en relación con las
facilidades del Canal ístmico. Por último, invitaba al presidente Chiari para que
visitara Washington el 12 de junio de 1962.

El 15 de junio, los presidentes Chiari y Kennedy firman una declaración que


contenía los siguientes puntos: mayor participación de la empresa privada
panameña en la Zona, la pronta solución de las cuestiones laborales en la zona
del Canal como: la igualdad de oportunidades de empleos, salarios y prestaciones
de seguro social.

Se acordó que, si EEUU construía un canal al nivel del mar, ambos países
negociarían un nuevo tratado, pero si no se construía, los dos países tendrían que
redactar otro tratado para el canal existente.

Se creó una comisión integrada por panameños y norteamericanos con el


propósito de resolver el problema de la bandera. El 7 de enero de 1963 se dio a
conocer el siguiente comunicado: “Se ha convenido que la bandera de Panamá
sea izada junto con la de EEUU en el territorio de la Zona del Canal en aquellos
sitios donde la bandera del último país sea izada por las autoridades civiles”.

Se acordó izar ambas banderas en 17 sitios lo cual no fue del agrado para los
panameños porque las banderas no se izaban ni en las bases militares ni en los
barcos que cruzaban el canal. Las banderas debían estar izadas antes del 7 de
febrero de 1964 pero los estadounidenses en la Zona se resistieron al acuerdo.

El 30 de diciembre de 1963 Robert Fierming, gobernador de la Zona del canal,


anunció que la bandera panameña sería izada junto a la norteamericana en
algunos sitios a partir del 1 de enero de 1964 y también dijo que la bandera
norteamericana no sería izada en las escuelas para estudiantes norteamericanos.
El Acuerdo Chiari-Kennedy contenía diversos puntos, como lo son:
Se establece una mayor participación de la empresa privada panameña en el
mercado de la Zona del Canal
Pronta solución de cuestiones laborales en la Zona del Canal, en base a igualdad
de oportunidades de empleo, salarios y prestaciones del seguro social.
Se acordó la creación de una comisión integrada por representantes panameños y
norteamericanos , con el objetivo de resolver satisfactoriamente el problema de la
bandera.
Según el historiador Vladimir Berrío-Lemm, ante este panorama, Chiari había dado
pasos pacíficos, pero decisivos para la recuperación de la vía interoceánica y sus
territorios; estos comenzaron a definir el rumbo del país.

Durante su mandato tuvo lugar el acontecimiento conocido como Gesta Patriótica


del 9 de enero de 1964, en la que entonces estudiantes del Instituto Nacional se
enfrentaron a los zoneítas (estadounidenses que vivían en la Zona del Canal) para
hacer valer una orden ejecutoria y levantar su pabellón dentro de dicho territorio; el
alzamiento costó varias vidas y heridos.

“Chiari recibió a los estudiantes sobrevivientes junto a una gran comitiva y allí le
mostraron la bandera; él quedó muy enojado. Fue cuando declaró que se rompían
las relaciones diplomáticas entre Panamá y [Link]., e instruyó a enviados
especiales a la ONU y OEA para denunciar”, sostuvo Berrío-Lemm.
Se trató de una decisión sin precedentes, que luego le valió el apodo del “El
presidente de la dignidad”. Ningún otro mandatario de Latinoamérica había
tomado tal medida contra una potencia.
El país se mantuvo en ese estatus durante tres meses, al tiempo que Chiari
intentó negociar con los estadounidenses mejores términos.
Su periodo terminó y fue sucedido por Marco Robles. Luego, el país se enfrentó al
golpe de Estado de 1968, con el que surge la figura de Omar Torrijos, quien logró
los Tratados Torrijos-Carter para la esperada reversión de la Zona del Canal.
Este importante proceso inició con Chiari y su determinación patriótica. “Marcó un
antes y un después, nos consiguió la atención del mundo que ejerció presión para
la devolución de nuestros territorios”
El problema de la soberanía de Panamá es sobre el área del Canal de Panamá,
era sumamente complicado y profundo por la actitud negativa y agresiva de los
residentes en la zona del Canal, que se oponían a la izada de la Bandera Nacional
en esa región del país. A pesar de que, desde 1960 en el gobierno de los Estados
Unidos había reconocido la soberanía titular de Panamá. y autorizaba a izar
nuestra bandera en el triángulo Shaler.

En la administración del gobierno del Presidente Roberto F. Chiari se logró el 13


de junio de 1962, en que el Presidente de los Estados Unidos John F.
Kennedy redactara un comunicado conjunto, para que Panamá izara su bandera
en la Zona del Canal. En 1963, se acordó que en 17 lugares de la Zona del Canal
se izasen conjuntamente la bandera de los Estados Unidos y la bandera
panameña.

3. Diga las razones que llevaron al gobierno de Roberto. F. Chiari a romper


relaciones diplomáticas con los Estados Unidos.

Roberto F. Chiari se vio obligado a romper relaciones diplomáticas con Estados


Unidos, debido a la presión del pueblo panameño, al ver las acciones de la policía
zoneíta, quienes arrebataron la bandera, desgarrarla y pisotearla. Este hecho,
desencadeno, la llegada de centenares de estudiantes y particulares, seguida de
una represión violenta por la policía, civiles armados y el ejército norteamericano.
El 2 de mayo de 1958 se llevó a cabo la conocida ‘’Operación Soberanía’’, que
consistió en un movimiento cívico, pacífico y patriótico, en la que un grupo de
jóvenes de la Unión de Estudiantes Universitarios, penetró en la zona del Canal y
colocó setenta y cinco banderas panameñas en lugares estratégicos. El 3 de
noviembre de 1959, se realizó una marcha patriótica en la Zona del canal, para
reafirmar así, la soberanía panameña en el lugar. Lo que comenzó siendo una
marcha pacífica, terminó de la peor manera cuando la policía irrumpió
violentamente con gases lacrimógenos. Esto derivó en una serie de disturbios y
enfrentamientos entre ambas comunidades.

La Marcha patriótica fue uno de los antecedentes más significativos, ya que, en


base a ese antecedente, los panameños reafirmaron de manera elocuente su
determinación de lograr el reconocimiento de sus derechos soberanos.

En 1962, se iniciaron las negociaciones entre el presidente panameño Roberto


Chiari y el estadounidense John Kennedy, las cuales culminaron en un acuerdo en
el que se estipulaba que, en la zona del canal, debían ondear las banderas de
ambos países.

Estas negociaciones tendrían una enorme trascendencia histórica pues pusieron


por primera vez a nivel presidencial, la revisión integral de los tratados realizados
sobre el Canal de Panamá.
Cuando llegó la fecha en la que debía entrar en vigor la medida (1 de enero de
1964), los zoneítas ignoraron el acuerdo y se negaron a izar la bandera panameña
junto a la de Estados Unidos. Las autoridades estadounidenses no pudieron hacer
nada para que ellos cumplieran con el acuerdo estipulado, lo que llevó a que los
panameños se enfurecieran y, el 9 de enero de 1964, 200 estudiantes decidieron
marchar pacíficamente hacia el Liceo Balboa con intenciones de izar la bandera
panameña en ese colegio. La policía tenía la orden de detener a los estudiantes
una cuadra antes de que llegaran al colegio, sin embargo, estos pudieron negociar
con la policía y les permitieron que seis representantes se acercaran a izar la
bandera panameña en la asta colocada frente a la escuela.

Pero los zoneítas no estaban dispuestos a permitirlo por lo que rodearon a los
estudiantes e intentaron impedir su cometido; la bandera que iban a izar terminó
rota en pedazos. Esta situación empeoró el escenario ya que los panameños
consideraron que su bandera había sido ultrajada. La noticia de lo sucedido se
extendió de inmediatamente y centenares de panameños acudieron a la zona del
canal. Como los policías zoneítas se habían visto doblados en número, pidieron
ayuda al ejército de los Estados Unidos, quién decidió disparar y utilizar gas
lacrimógeno contra los manifestantes. Estos disturbios se extendieron durante tres
días, no solo en la zona del canal, sino también en otros puntos del país. El
número de heridos y muertos creció enormemente.

Mientras tanto, el presidente Chiari había demandado que las autoridades


zonianas detuvieran la agresión contra el pueblo panameño, pero al no cesar esta
agresión armada el presidente de Panamá decidió romper las relaciones
diplomáticas con Estados Unidos a través de un cablegrama firmado por su
ministro de relaciones exteriores. Horas después, el día 10 de enero de 1964,
Roberto Chiari dio a conocer esta decisión públicamente.

Así, Panamá se convertía en el primer país de América que rompía relaciones con
la primera potencia militar del mundo, Estados Unidos.
Este evento fue impulsado por la afrenta que el gobierno estadounidense había
cometido al no permitir que se colocara la bandera nacional en las instituciones de
la Zona del Canal. Además, el presidente Roberto Chiari declaró que Panamá no
reiniciaría relaciones diplomáticas con [Link]. hasta que se abrieran
negociaciones para un nuevo tratado.
Se puede señalar que esta decisión fue una respuesta directa a los trágicos
eventos del 9 de enero de 1964, que actualmente se conoció como el "Día de los
Mártires". Durante este día, los estudiantes panameños del Instituto Nacional
marcharon pacíficamente hacia el Balboa High School, en la Zona del Canal, para
exigir que la bandera panameña ondeara junto a la estadounidense, como se
había acordado previamente en el pacto Chiari-Kennedy de 1962.
De igual forme este acto de firmeza y dignidad marcó un punto de inflexión en la
lucha por la soberanía panameña, sentando las bases para los futuros acuerdos
que culminarían con la firma de los Tratados Torrijos-Carter en 1977, los cuales
devolvieron el control del Canal de Panamá al país en 1999.
La decisión de Roberto F. Chiari de romper relaciones diplomáticas con los
Estados Unidos en 1964 fue un acto emblemático de soberanía nacional y defensa
de la dignidad panameña.

4. Diga las razones que llevaron a Panamá a buscar el apoyo internacional al


inicio de las nuevas negociaciones y qué estrategia utilizó nuestro país.

Este escenario fue escogido por las autoridades panameñas para denunciar ante
la comunidad internacional su descontento por el estancamiento del proceso
negociador con los Estados Unidos, principalmente debido a la resistencia
mostrada por la administración del presidente estadounidense Richard Nixon en
conciliar las demandas panameñas.
Esta estrategia terminaría marcando un cambio en el rumbo de las negociaciones
de los tratados canaleros al presionar a las autoridades de los Estados Unidos a
flexibilizar su postura inicial.

Para buscar el apoyo internacional al inicio de las nuevas negociaciones, Panamá


enfrentó varios desafíos, incluyendo la inestabilidad política y la inseguridad en la
sociedad panameña. Estos factores crearon un ambiente de desasosiego que
llevó a Panamá a buscar apoyo internacional para asegurar su futuro.

En cuanto a la estrategia utilizada, se implementó un enfoque de escucha activa y


aprendizaje, lo que le permitió avanzar rápidamente en sus conocimientos sobre
las negociaciones internacionales. Además, se destacó la importancia de la
imagen positiva que generó Panamá a nivel internacional, lo que ayudó a
fortalecer su posición en las negociaciones.

Una de las primeras acciones emprendidas por las autoridades panameñas en el


escenario diplomático fue asegurar un puesto dentro del Consejo de Seguridad de
la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para el período 1972-1974, para
promover la agenda panameña en este órgano.

Para ello, se realizó una campaña que culminó con la elección de Panamá en
dicho Consejo, quien sería representada por su embajador ante la ONU, Aquilino
Boyd. En febrero de 1972, durante la reunión del Consejo de Seguridad en Addis
Abeba, Etiopía, Boyd aprovechó la oportunidad para presentar el caso panameño,
denunciando la relación neocolonial entre Panamá y la Zona del Canal, así como
la discriminación racial que imperaba en este enclave, comparándola con un
apartheid en América Latina.

Este tema resultó especialmente relevante y sensible para los países africanos
presentes en la reunión. Boyd también desplegó grandes esfuerzos para persuadir
a los demás miembros del Consejo de celebrar la reunión del próximo año en
Panamá, solicitud a la cual los Estados Unidos se oponía fervientemente.

A pesar de las reticencias, la propuesta fue finalmente aceptada y este importante


organismo de la ONU sesionaría entre el 15 al 21 de marzo de 1973 en la ciudad
de Panamá, con la participación de las cinco potencias de ese momento: los
Estados Unidos, Francia, Reino Unido, China y la Unión Soviética, además de
Australia, Austria, Guinea, India, Indonesia, Kenia, Perú, Sudán y Yugoslavia.

El General Omar Torrijos Herrera, quien tenía una especial capacidad para
escuchar, aprender y observar, ya, para este momento, había avanzado
rápidamente en sus conocimientos sobre lo que en verdad significaban para
Panamá las relaciones con los Estados Unidos y, especialmente, las
negociaciones de un nuevo Tratado del Canal que fuese justo y equitativo para
nuestro país.
Antes de seguir adelante con el tema de las interioridades de las negociaciones
que ya continuaron casi sin parar desde la’ firma del Acuerdo Tack-Kissinger el 7
de febrero de 1974 hasta la firma de los Tratados Torrijos- Carter, deseo referirme
a lo que se ha denominado ‹da solidaridad internacional en las negociaciones
canaleras y la firma de los Tratados Torrijos-Carter».
Después de la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU en la capital
panameña, se intensificó la campaña del Gobierno jefaturado por Omar Torrijos, a
fin de encontrar apoyo internacional frente a las negociaciones en torno al Canal
interoceánico con Estados Unidos. Su lema fue «ni con la izquierda ni con la
derecha, con Panamá», y lo cierto es que un balance sobre el período de 1974 a
1977, desde la perspectiva de la política exterior del régimen, demuestra que el
mismo no vaciló en sumar a su causa a gobiernos de todos los matices y
tendencias. Esto se hizo desde distintas tribunas y en algunos casos la solidaridad
que se obtuvo entrañó compromisos para Panamá, como ocurrió con Colombia y
Costa Rica.

5. ¿Por qué fue valiosa para la causa panameña la resolución de apoyo del
Consejo de Seguridad, reunido en nuestro país, a pesar del veto de los
Estados Unidos?
La celebración de diez (10) sesiones (sesión 1695 a 1704) entre los días 15 a 21
de marzo de 1973 en suelo patrio, permitió a Panamá replantear oficialmente su
estrategia para la recuperación de la zona canalera.

Es por ello que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas reunido en


nuestro país, constituyó el foro y lugar indicado para catapultar al plano multilateral
la lucha panameña y reincorporarla a la agenda de descolonización de las
Naciones Unidas. Me refiero a reincorporación pues hasta 1947, la Zona del Canal
de Panamá estuvo listada por la Asamblea General de las Naciones Unidas como
un territorio no autónomo.
Después de restablecida las relaciones entre Panamá y Estados Unidos en marzo
de 1964, el camino a un nuevo acuerdo que sirviera los intereses de ambas
naciones fue marcado por varios hitos de importancia histórica que merecen ser
observados en el marco de este cuadragésimo aniversario de los Tratados
Torrijos-Carter.

El 15 de marzo de 1973, el gobierno panameño logra, mediante invitación formal,


convocar en ciudad de Panamá una reunión del Consejo de Seguridad de la
Organización de las Naciones Unidas (ONU) para discutir la causa panameña en
este foro. La resolución final de apoyo a la causa panameña fue respaldada
positivamente por 13 de los miembros del Consejo de Seguridad. Estados Unidos
votó en contra de la resolución y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del
Norte se abstuvieron.

El 21 de marzo de 1973, en su discurso de clausura de la reunión del Consejo de


Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el canciller
panameño, Juan Antonio Tack, exclamó ante el pleno y la prensa local e
internacional que: “Estados Unidos vetó el proyecto de resolución en apoyo a la
causa panameña, pero el mundo entero vetó a los Estados Unidos”.

Sobre la positiva imagen que generó para nuestro país a nivel internacional la
reunión en Panamá, además del claro apoyo a la causa panameña, el presidente
Richard Nixon, en un informe enviado al Congreso de Estados Unidos el 3 de
mayo de ese año, denunció “duramente” la reunión del Consejo de Seguridad en
Panamá, según escribe William J. Jordan (exembajador de Estados Unidos en
Panamá), en sus memorias. Pero el mismo informe de Nixon advertía que: “Otro
problema importante no resuelto es el del Canal de Panamá y la Zona circundante.
La operación del Canal por parte de Estados Unidos y nuestra presencia misma
en ese país están regidas por las cláusulas de un tratado firmado en 1903. El
mundo ha cambiado radicalmente durante 70 años de vigencia de ese tratado.
América Latina ha cambiado. Panamá ha cambiado. Y los términos de nuestra
relación deben reflejar de una forma razonable los cambios que han ocurrido”.

De allí en adelante, los actores principales y secundarios de la diplomacia de


ambos países iniciaron las discusiones que un año más tarde resultarían en la
firma de los acuerdos Tack-Kissinger que enumeraban, de manera clara y puntual,
las causas del conflicto que había mantenido distanciados y enfrentados a ambos
países desde el inicio del siglo XX.

Tras numerosas intervenciones de diversos países, en su mayoría de América


Latina que expresaron su apoyo a la causa panameña, el 16 de marzo se presentó
un proyecto de resolución conjunta entre Panamá y Perú. Este documento tenía
como objetivo reafirmar lo acordado en la Declaración Moreno Bunker de 1964,
plantear la abrogación del Tratado Hay-Bunau Varilla de 1903 y el reconocimiento
de la soberanía panameña sobre el Canal y su Zona, así como la eliminación de
esta última. Finalmente, instaba a ambos países a concretar un tratado “que llene
plenamente las legítimas aspiraciones de Panamá y garantice el pleno respeto a la
soberanía efectiva de Panamá en todo su territorio”.

El último día de la reunión se procedió a la votación del proyecto, el cual obtuvo


una abrumadora mayoría a su favor por parte de 13 de los 15 miembros: Australia,
Austria, China, Francia, Guinea, India, Indonesia, Kenia, Panamá, Perú, Sudán, la
Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y Yugoslavia. El Reino Unido se
abstuvo, mientras que Estados Unidos emitió un veto.

A pesar de contar con la mayoría de los votos del Consejo, como la resolución fue
vetada por uno de sus miembros permanente (en este caso los Estados Unidos),
esto significó que dicho documento no fuese aprobado. En la sesión de clausura,
el canciller panameño lamentó el resultado y agradeció el apoyo de los países que
votaron a favor de la resolución, expresando que “mi pueblo y mi Gobierno están
orgullosos de esta gran victoria moral obtenida” y que “vivimos la hora de la
dignidad. Seguiremos la lucha por la liberación nacional, con el apoyo del mundo
entero”.

Tack finalizaría con una contundente frase que resumió lo acontecido en la


reunión: “Estados unidos vetó el proyecto de resolución en apoyo de la causa
panameña, pero el mundo entero vetó a los Estados Unidos”.
Si bien la resolución no fue aprobada, el Gobierno panameño se apuntó un triunfo
al dar mayor visibilidad a su causa y obtener un creciente apoyo internacional.
Esto puso en evidencia a los Estados Unidos como una potencia colonial ante la
comunidad global, lo cual terminaría ejerciendo presión sobre sus autoridades
para cambiar el rumbo en las negociaciones.
Según relató el diplomático estadounidense William Jorden, en los Estados Unidos
la reacción fue de una mezcla de indignación, frustración y decepción, con un
toque de satisfacción en los sectores más críticos a la renegociación del tratado
canalero con Panamá.
Sin embargo, para sorpresa de muchos, el presidente Nixon en su informe al
Congreso estadounidense dado el 3 de mayo de 1973 expresaría lo siguiente con
respecto a Panamá: “Otro importante problema sin resolver concierne al Canal de
Panamá y su Zona. La operación estadounidense del Canal y nuestra presencia
en Panamá están regidas por los términos de un tratado redactado en 1903. El
mundo ha cambiado radicalmente durante los 70 años que el tratado ha estado en
vigor. América Latina ha cambiado. Panamá ha cambiado. Y los términos de
nuestra relación deberían reflejar esos cambios en una forma razonable”.
Esta declaración tuvo un impacto casi inmediato en las negociaciones, no solo al
provocar cambios significativos en el equipo negociador estadounidense, sino
también al allanar el camino para la eventual firma de la declaración conjunta
Tack-Kissinger de 1974 que estableció los ocho principios básicos para negociar
“un tratado justo y equitativo”, los cuales serían la base de los futuros acuerdos
alcanzados tres años después: los tratados Torrijos-Carter.

6. Refiérase al contenido del Enmienda de Concini y a sus consecuencias a


partir del 1 de enero de año 2000

En septiembre de 1977, en la Casa Blanca, Estados Unidos, el presidente Jimmy


Carter y el Jefe de Gobierno de Panamá, Omar Torrijos, estaban reunidos para
buscar una salida al tema del Canal de Panamá.
La Enmienda DeConcini surge como salida para aprobar el acuerdo.
Dennis Webster DeConcini fue el senador demócrata, por el estado de Arizona,
que apoyó la difícil aprobación de los tratados sobre el Canal de Panamá en el
Senado de su país. Su voto favorable a los tratados fue condicionado a una
enmienda, no negociada entre las partes, que se conoce con su nombre. (En
inglés conocida como (DeConcini Reservation).
Los Tratados Torrijos-Carter generaron fuertes críticas dentro de Estados Unidos,
dónde muchos políticos consideraban que el país estaba “regalando” un recurso
estratégicamente vital de Estados Unidos a Panamá.

Luego de firmados los tratados, el senador de Arizona Dennis Deconcini redactó


un texto como enmienda al Tratado de Neutralidad que fue aprobado por el
Senado.
“Si el Canal es cerrado, o sus operaciones son interferidas, los Estados Unidos y
la República de Panamá tendrán cada una independientemente el derecho de
tomar los pasos que consideren necesarios de acuerdo a sus procesos
constitucionales, incluyendo el uso de fuerza militar en Panamá para reabrir el
Canal o restaurar las operaciones del Canal”, reza el texto aprobado por el
Senado el 15 de marzo de 1978.
La respuesta de Panamá fue enviar una carta a la Organización de Naciones
Unidas denunciando que Estados Unidos se había tomado, con una enmienda, el
derecho a intervenir militarmente en Panamá, lo que violaba los principios de la
organización.
El senador estadounidense se vio forzado a suavizar su lenguaje y un mes
después, el 18 de abril de 1978, se aprobó la siguiente enmienda ante el Senado:
“En cumplimiento con su adherencia al principio de no-intervención, cualquier
acción tomada por los Estados Unidos en el ejercicio de sus derechos para
asegurar que el Canal de Panamá permanezca abierto, neutral, seguro y
accesible, podrá ser solo para el propósito de asegurar que el Canal permanezca
abierto, neutral, seguro y accesible, y no tendrá como propósito, ni será
interpretado como el derecho a intervenir en los asuntos internos de la República
de Panamá o interferir con su independencia política o soberanía territorial”.

La reserva "De Concini" Para la mayoría, esta enmienda, introducida a última hora
por el senador De Concini, es la que de forma más descarada consagra la
posibilidad intervencionista de Estados Unidos en Panamá. La enmienda concede
a Norteamérica el derecho a tomar cuantas medidas estime oportunas, incluida la
de usar fuerzas militares, para mantener abierto el canal cuando este hecho se
vea amenazado por cualquier tipo de alteración. En la enmienda se señala que
este derecho no deberá ser entendido como una intervención estadounidense en
los asuntos internos de Panamá. Carlos Iván Zúñiga, dirigente socialista
panameño y portavoz del Movimiento de Abogados Independientes, explicaba
muy gráficamente el significado de la «reserva De Concini»: «Es como si yo le
digo a usted que puedo pegarle una bofetada, pero que, si llego a hacerlo, no
deba entender que le he pegado.» Estas son las tres bases más firmes en las que
s e apoyan quienes consideran que los tratados originales que, sin duda,
significaban un paso importante en el proceso descolonizador del canal, han sido
sustancialmente modificados durante las discusiones del Senado y que tal
circunstancia impone la convocatoria de un nuevo plebiscito. Torrijos, presionado
por Estados Unidos, no podrá aceptar nunca un nuevo referéndum, pues no tiene
ninguna garantía de ganarlo. Pero, de forma paralela, deberá hacer muy notables
esfuerzos para neutralizar la cada día mayor fuerza de los grupos que latrocinan la
nueva consulta. Y en todo el proceso, el papel que juegue Estados Unidos ha de
ser vital. La presión de los partidos puede acabar con la salida de Torrijos del
poder, pero será muy difícil que Estados Unidos consienta la desaparición de un
aliado que, demagogias aparte, se ha mostrado tan condescendiente y sumiso
frente a las exigencias del poderoso Estados Unidos.

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