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Grupo 1 Trabajo Final

El documento presenta las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos, conocidas como Reglas Nelson Mandela, que establecen estándares internacionales para el tratamiento humano de los reclusos y la protección de sus derechos. Estas reglas, adoptadas en 2015, abordan aspectos como la dignidad humana, la prohibición de la tortura, la rehabilitación y la reinserción social. Además, se discuten principios fundamentales y normas específicas que buscan mejorar las condiciones carcelarias y promover un trato justo y humano hacia las personas privadas de libertad.
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Grupo 1 Trabajo Final

El documento presenta las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos, conocidas como Reglas Nelson Mandela, que establecen estándares internacionales para el tratamiento humano de los reclusos y la protección de sus derechos. Estas reglas, adoptadas en 2015, abordan aspectos como la dignidad humana, la prohibición de la tortura, la rehabilitación y la reinserción social. Además, se discuten principios fundamentales y normas específicas que buscan mejorar las condiciones carcelarias y promover un trato justo y humano hacia las personas privadas de libertad.
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UNIVERSIDAD NACIONAL SAN ANTONIO ABAD DEL CUSCO

MAESTRÍA EN DERECHO PENAL Y PROCESAL PENAL

REGLAS MÍNIMAS DE LAS NACIONES UNIDAS PARA


EL TRATAMIENTO DE LOS RECLUSOS

CURSO: DERECHO DE EJECUCIÓN PENAL

DOCENTE: DR. EDUARDO SUMIRE LOPEZ

PRESENTADO POR:

➢​ HINOJOSA USCAMAYTA, HILARY

➢​ JIMÉNEZ TTITO PAMELA MAYUMI

➢​ LLACTAHUAMANI HUARHUA, MIRAYA

➢​ LUQUE MENDOZA, GERSON

➢​ MALDONADO BELLIDO, LITH CRISTINA

➢​ MORA CHOQUE, KEYCLIN RAÚL

2025
ÍNDICE

ÍNDICE​ 2
DEDICATORIA​ 3
INTRODUCCIÓN​ 4
Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos​ 5
1.​ Historia y Evolución​ 5
2.​ Evolución hacia las Reglas Nelson Mandela​ 5
3.​ Impacto y Relevancia​ 5
4.​ Principios Fundamentales​ 6
5.​ B Reglas de aplicación general​ 6
6.​ C. Tema 2: Disciplina, castigo y derechos fundamentales de los reclusos​ 11
7.​ D. Tema 3: Gestión penitenciaria y formación del personal​ 11
8.​ E. Reglas Específicas Para Distintas Categorías De Reclusos​ 12
9.​ Tema 5: Reclusos prevenidos, presos civiles y detenidos sin cargos​ 13
9.1.​ Personas en Espera de Juicio​ 13
9.2.​ Personas Encarceladas por Causas Civiles​ 14
9.3.​ Personas Detenidas o Encarceladas sin Imputación de Cargos​ 14
10.​ F. Tema 6: Rehabilitación, trabajo, educación y recreación de los reclusos​
14
CONCLUSIONES​ 15
BIBLIOGRAFÍA​ 16

2
DEDICATORIA

A todos aquellos que han luchado por la justicia y la dignidad humana,


especialmente a Nelson Mandela, cuyo legado inspira estas reglas que buscan
humanizar el sistema penitenciario y promover la rehabilitación y la reinserción
social.

A nuestros profesores y mentores, que nos han guiado en este camino del
conocimiento y nos han enseñado a valorar la importancia de los derechos
humanos en todas las esferas de la sociedad.

Y a las personas privadas de libertad, que esperan un trato justo y humano, con
la esperanza de que estas reglas contribuyan a mejorar sus condiciones y a
facilitar su reintegración a la sociedad.

Con la esperanza de que este trabajo contribuya a la difusión y aplicación efectiva


de las Reglas Nelson Mandela, para un mundo más justo y humano.

3
INTRODUCCIÓN

Las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos,
conocidas como las Reglas Nelson Mandela en honor al emblemático líder
sudafricano que sufrió encarcelamiento, representan un marco internacional
esencial para garantizar el respeto a los derechos humanos en los sistemas
penitenciarios. Adoptadas por la Asamblea General de la ONU en 2015, estas
reglas establecen estándares mínimos para el tratamiento digno y humano de las
personas privadas de libertad, promoviendo la rehabilitación, la reinserción social
y la prevención de la tortura y otros tratos crueles. Esta monografía explora el
origen, los principios fundamentales y el impacto de estas reglas en la reforma
penitenciaria global, destacando su relevancia en la protección de la dignidad
humana incluso en contextos de privación de libertad

4
REGLAS MÍNIMAS DE LAS NACIONES UNIDAS PARA EL TRATAMIENTO DE LOS RECLUSOS

1.​TEMA : A Historia y Evolución hacia las Reglas Nelson Mandela


Las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los
Reclusos, conocidas actualmente como las Reglas Nelson Mandela, tienen una
historia que se remonta a 1955. En ese año, el Primer Congreso de las
Naciones Unidas sobre Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente,
celebrado en Ginebra, aprobó las primeras Reglas Mínimas para el
Tratamiento de los Reclusos. Estas reglas establecieron estándares básicos
para la gestión penitenciaria y el tratamiento de las personas privadas de
libertad, abarcando aspectos como la administración general de los centros
penitenciarios y las condiciones de vida de los reclusos.

2.​TEMA : A Evolución hacia las Reglas Nelson Mandela


Durante más de cinco décadas, las Reglas Mínimas de 1955 sirvieron como
referencia para mejorar las condiciones carcelarias y proteger los derechos
humanos de los reclusos. Sin embargo, con el paso del tiempo, se hizo
evidente la necesidad de actualizar estas normas para reflejar los avances en
la ciencia penal y los derechos humanos. En 2010, la Asamblea General de las
Naciones Unidas inició un proceso de revisión de las reglas, que culminó en
diciembre de 2015 con la aprobación unánime de las nuevas Reglas Mínimas,
denominadas "Reglas Nelson Mandela" en honor al legado del expresidente
sudafricano.

Las Reglas Nelson Mandela son un conjunto de 122 normas que revisan y
amplían las antiguas reglas, enfocándose en aspectos como el respeto a la
dignidad humana, la prohibición de la tortura y otros tratos inhumanos, y la
importancia de la reinserción social. Estas reglas también abordan temas como
el uso legítimo de instrumentos de coerción física y la necesidad de mejorar las
condiciones de reclusión para facilitar la rehabilitación y la reintegración de los
reclusos a la sociedad.

3.​TEMA : A Impacto y Relevancia


La evolución de las Reglas Mínimas refleja un compromiso continuo de las
Naciones Unidas con la protección de los derechos humanos y la mejora de las
condiciones carcelarias. Las Reglas Nelson Mandela representan un estándar
actualizado para la gestión penitenciaria en el siglo XXI, promoviendo un trato
justo y humano para las personas privadas de libertad y buscando reducir la
reincidencia a través de la rehabilitación y la reinserción social.

4.​TEMA : A Principios Fundamentales


Las Reglas Nelson Mandela establecen un conjunto de principios
fundamentales para el tratamiento de las personas privadas de libertad,

5
enfocados en el respeto a la dignidad humana y la protección de los derechos
humanos.

La Regla 1 es central en este sentido, ya que establece que todos los reclusos
deben ser tratados con el respeto que merecen su dignidad y valor intrínsecos
como seres humanos. Además, prohíbe tajantemente la tortura y otros tratos
crueles, inhumanos o degradantes, sin permitir que ninguna circunstancia sirva
como justificación para tales prácticas.

Otro principio clave es la no discriminación, recogido en la Regla 2. Esta norma


asegura que las reglas se apliquen de manera imparcial, sin discriminación por
motivos de raza, sexo, religión, opinión política, o cualquier otra condición.
Además, se deben respetar las creencias religiosas y preceptos morales de los
reclusos, y se deben adoptar medidas de protección y promoción de los
derechos de aquellos con necesidades especiales, sin que estas medidas sean
consideradas discriminatorias.

La Regla 3 destaca que la prisión es inherentemente aflictiva por privar a las


personas de su libertad. Por lo tanto, el sistema penitenciario no debe agravar
estos sufrimientos más allá de lo necesario para mantener la disciplina. Esto
implica que las medidas de separación deben ser justificadas y limitadas a lo
estrictamente necesario. Además, las Reglas Nelson Mandela enfatizan que
los objetivos de las penas y medidas privativas de libertad son proteger a la
sociedad y reducir la reincidencia. Para lograr esto, se deben ofrecer
programas de educación, formación profesional y asistencia social que faciliten
la reinserción de los reclusos en la sociedad una vez liberados (Regla 4).

Finalmente, la Regla 5 busca minimizar las diferencias entre la vida en prisión y


en libertad para preservar la dignidad y responsabilidad de los reclusos. Esto
incluye facilitar instalaciones y acondicionamientos razonables para asegurar
que los reclusos con discapacidades puedan participar plenamente en la vida
en prisión. En conjunto, estos principios buscan humanizar el sistema
penitenciario y promover un trato justo y rehabilitador para las personas
privadas de libertad

5.​TEMA B Reglas de aplicación general

Al respecto tememos la Regla 11 que nos habal de la separacion por categoria de


los reclusos estos deberán ser alojados en establecimientos diferentes o en
pabellones diferentes dentro de un mismo establecimiento, según su sexo y edad,
sus antecedentes penales, los motivos de su detención y el trato que corresponda
aplicarles; por consiguientes, a) los hombres serán recluidos, en la medida de lo
posible, en establecimientos distintos a los de las mujeres y, en los
establecimientos mixtos, el pabellón destinado a las mujeres estará
completamente separado del de los hombre. b) los reclusos en espera de juicio
estarán separados de los penados. c) Los encarcelados por deudas u otras

6
causas civiles estarán separados de los encarcelados por causas criminales. y d)
Los jóvenes estarán separados de los adultos.

Tenemos también la Regla 12 que nos habla sobre el alojamiento, cuando los
dormitorios sean celdas o cuartos individuales, cada uno de estos será ocupado
por un solo recluso, si por razones especiales, como el exceso temporal de
población reclusa, resulta indispensable que la administración penitenciaria
central haga excepciones a esta regla, se evitará alojar a dos reclusos en una
celda o cuarto individual, si es que se utilizan dormitorios colectivos, estos los
ocupan reclusos que hayan sido cuidadosamente seleccionados y reconocidos
como aptos para relacionarse entre sí en esas condiciones y por la noche se le
someterá a una vigilancia regular, adaptada al tipo de establecimiento de que se
trate.

Según la Regla 13 los locales de alojamiento de los reclusos, y especialmente los


dormitorios, deberán cumplir todas las normas de higiene, particularmente en lo
que respecta a las condiciones climáticas y, en concreto, al volumen de aire, la
superficie mínima, la iluminación, la calefacción y la ventilación.

Conforme lo señalado anteriormente la Regla 14 nos local donde vivan o trabajen


reclusos, en estos ambientes las ventanas tienen que ser grandes para que
puedan leer y trabajar con luz natural y estarán construidas de manera que pueda
entrar aire fresco, haya o no ventilación artificial. La luz artificial será suficiente
para que puedan leer y trabajar sin perjudicar la vista.

Así como la Regla 15 refiere que las instalaciones de saneamiento serán


adecuadas para que el recluso pueda satisfacer sus necesidades naturales en el
momento oportuno y en forma aseada y decente.

Las instalaciones de baño y de ducha conforme la regla 16 serán adecuadas para


que todo recluso pueda bañarse o ducharse, e incluso pueda ser obligado a
hacerlo, a una temperatura adaptada al clima, y con la frecuencia que exija la
higiene general según la estación y la región geográfica pero al menos una vez
por semana en climas templados, así como también todas las zonas del
establecimiento penitenciario que frecuenten los reclusos deberán mantenerse
limpias y en buen estado en todo momento según la regla 17.

Otra regla fundamental para el cuidado de los reclusos es la Regla 18 que refiere
sobre el higiene personal donde se exigirá a los reclusos aseo personal y se les
facilitará agua y los artículos de aseo indispensables para su salud e higiene. Se
les facilitarán medios para el cuidado del cabello y de la barba y para que puedan
afeitarse con regularidad.

Respecto a la ropa y la cama según la regla 19, todo recluso a quien no se


permita vestir sus propias prendas recibirá ropa apropiada para el clima y
suficiente para mantenerse en buena salud Dicha ropa no podrá ser en modo
alguno degradante ni humillante. Toda la ropa se mantendrá limpia y en buen
estado. La ropa interior se cambiará y lavará con la frecuencia, bajo excepciones
cuando el recluso salga del establecimiento penitenciario se le permitirá que use
sus propias prendas o algún otro vestido que no llame la atención.

7
Al respecto siguiendo con lo referido la Regla 20 refiere que cuando se permita a
los reclusos vestir su propia ropa, se tomarán disposiciones en el momento de su
ingreso en prisión para asegurar que la ropa se mantenga limpia y en buen
estado, asi como también respecto a la regla 21 todo recluso dispondrá, de
conformidad con los usos locales o nacionales, de una cama individual y de ropa
de cama individual suficiente, entregada limpia, mantenida convenientemente y
mudada con regularidad a fin de asegurar su limpieza.

Otra regla importante es la 22 que nos habla de la alimentación, todo recluso


recibirá de la administración del establecimiento penitenciario, a las horas
acostumbradas, una alimentación de buena calidad, bien preparada y servida,
cuyo valor nutritivo sea suficiente para el mantenimiento de su salud y de sus
fuerzas. Todo recluso tendrá la posibilidad de proveerse de agua potable cuando
la necesite

Es necesario el ejercicio físico y deporte por lo que la regla 23, indica que todo
recluso que no desempeñe un trabajo al aire libre dispondrá, si las condiciones
meteorológicas lo permiten, de al menos una hora al día de ejercicio físico
adecuado al aire libre. Los reclusos jóvenes cuya edad y condición física lo
permitan, recibirán una educación física en las instalaciones necesarias.

La Regla 24 es una regla importante ya que habla sobre los servicios medicos el
cual es una responsabilidad del Estado, ellos gozarán de los mismos estándares
de atención sanitaria que estén disponibles en la comunidad exterior y tendrán
acceso gratuito a los servicios de salud necesarios sin discriminación por razón
de su situación jurídica. Los servicios médicos se organizarán en estrecha
vinculación con la administración del servicio de salud pública general y de un
modo tal que se logre la continuidad exterior del tratamiento y la atención, incluso
en lo que respecta al VIH, la tuberculosis y otras enfermedades infecciosas, y la
drogodependencia

Según la regla 25 todo establecimiento penitenciario contará con un servicio de


atención sanitaria encargado de evaluar, promover, proteger y mejorar la salud
física y mental de los reclusos, en particular de los que tengan necesidades
sanitarias especiales o problemas de salud que dificulten su reeducación, el cual
constará de un equipo interdisciplinario con suficiente personal calificado que
actúe con plena independencia clínica y posea suficientes conocimientos
especializados.

Asi como tambien segun la Regla 26 el servicio de atención de la salud preparará


y mantendrá historiales médicos correctos, actualizados y confidenciales de todos
los reclusos, y se deberá permitir al recluso que lo solicite el acceso a su propio
historial Todo recluso podrá facultar a un tercero para acceder a su historial
médico, en caso de traslado de un recluso, su historial médico se remitirá a los
servicios de atención de la salud de la institución receptora y permanecerá sujeto
al principio de confidencialidad médica.

Todos los establecimientos penitenciarios facilitarán a los reclusos acceso rápido


a atención médica en casos urgentes según establece la regla 27, los reclusos
que requieran cuidados especiales o cirugía serán trasladados a establecimientos
especializados o a hospitales civiles Cuando el establecimiento penitenciario

8
tenga sus propios servicios de hospital, contará con el personal y el equipo
adecuados para proporcionar el tratamiento y la atención que corresponda a los
reclusos que les sean remitidos. Solo podrán tomar decisiones médicas los
profesionales de la salud competentes, y el personal penitenciario no sanitario no
podrá desestimar ni desoír esas decisiones.

En los establecimientos penitenciarios para mujeres conforme la regla 28 habrá


instalaciones especiales para el cuidado y tratamiento de las reclusas durante su
embarazo, así como durante el parto e inmediatamente después En la medida de
lo posible, se procurará que el parto tenga lugar en un hospital civil Si el niño
nace en prisión, no se hará constar ese hecho en su partida de nacimiento.

Así como según regla 29 toda decisión de permitir que un niño permanezca con
su madre o padre en el establecimiento penitenciario se basará en el interés
superior del niño Cuando los niños puedan permanecer con su madre o padre, se
tomarán disposiciones para: a) Facilitar servicios internos o externos de
guardería, con personal calificado, donde estarán los niños cuando no se hallen
atendidos por su madre o padre;b) Proporcionar servicios de atención sanitaria
especiales para niños, incluidos servicios de reconocimiento médico inicial en el
momento del ingreso y servicios de seguimiento constante de su desarrollo a
cargo de especialistas

Los niños que vivan en el establecimiento penitenciario con su madre o padre


nunca serán tratados como reclusos

Un médico u otro profesional de la salud competente conforme la regla 30, esté o


no a las órdenes del médico, deberá ver a cada recluso, hablar con él y eliminarlo
tan pronto como sea posible tras su ingreso y, posteriormente, tan a menudo
como sea necesario Se procurará, en especial reconocer las necesidades de
atención de la salud y adoptar todas las medidas necesarias, detectar los malos
tratos que los reclusos recién llegados puedan haber sufrido antes de su ingreso,
detectar todo indicio de estrés psicológico o de otra índole causado por la
reclusión, incluidos el riesgo de suicidio o autolesión y el síndrome de abstinencia
resultante del uso de drogas, medicamentos o alcohol, y facilitar a los reclusos de
quienes se sospeche que sufren enfermedades contagiosas aislamiento médico y
un tratamiento apropiado durante el período de infección, determinar la capacidad
física de cada recluso para trabajar, hacer ejercicio y participar en otras
actividades, según corresponda.

El médico o, cuando proceda, otros profesionales de la salud competente según


regla 31, tendrán acceso diario a todos los reclusos enfermos, a todos los que
afirman padecer enfermedades o lesiones físicas o mentales y a todos aquellos
sobre los cuales se llame su atención Todos los exámenes médicos se llevarán a
cabo con plena confidencialidad.

La relación entre el médico u otros profesionales de la salud y los reclusos


conforme la regla 32 estará determinada por las mismas normas éticas y
profesionales que se apliquen a los pacientes en la comunidad exterior, en
particular la obligación de proteger la salud física y mental de los reclusos y de
prevenir y tratar las enfermedades exclusivamente por razones clínicas, el respeto
a la autonomía de los reclusos en lo que respecta a su propia salud, y el

9
consentimiento informado como base de la relación entre médico y paciente, la a
confidencialidad de la información médica, a menos que mantenerla pueda dar
lugar a una situación de peligro real e inminente para el paciente o para terceros y
la prohibición absoluta de participar, activa o pasivamente, en actos que puedan
constituir tortura u otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes,
incluidos experimentos médicos o científicos que puedan ser perjudiciales para la
salud del recluso, como la extracción de células, tejido u órganos

Sin menoscabo de lo dispuesto anteriormente se podrá permitir que los reclusos,


previo consentimiento suyo libre e informado, y de conformidad con la legislación
aplicable, participen en ensayos clínicos y en otro tipo de investigaciones médicas
accesibles a nivel de la comunidad si se prevé que reportará un beneficio directo
y apreciable para su salud, y donen células, tejido y órganos a un familiar.

El médico informará al director del establecimiento penitenciario según regla 33


cada vez que estime que la salud física o mental de un recluso haya sido o pueda
ser perjudicada por su reclusión continuada o por determinadas condiciones de
reclusión asi como si los profesionales de la salud conforme ela 34 al examinar a
un recluso en el momento de su ingreso en prisión o al prestarle atención médica
posteriormente, se percatan de algún indicio de tortura u otros tratos o penas
crueles, inhumanos o degradantes, deberán documentar y denunciar esos casos
ante la autoridad médica, administrativa o judicial competente Se seguirá el
procedimiento de seguridad apropiado para no exponer al recluso o a sus
allegados a los peligros que pudieran correr el riesgo de sufrir.

El médico o el organismo de salud pública según establece la regla 35 hará


inspecciones periódicas y asesorará al director del establecimiento penitenciario
con respecto a la cantidad, calidad, preparación y distribución de los alimentos, e
higiene y el aseo de las instalaciones y de los reclusos, las condiciones de
saneamiento, climatización, iluminación y ventilación, la calidad y el aseo de la
ropa y la cama de los reclusos y la observancia de las reglas relativas a la
educación física y la práctica deportiva cuando estas actividades no sean
organizadas por personal especializado, el director del establecimiento
penitenciario tendrá en cuenta el asesoramiento y los informes presentados y
adoptará inmediatamente las medidas necesarias para que se sigan los consejos
y recomendaciones que consten en los informes.

6.​C. Tema 2: Disciplina, castigo y derechos fundamentales de los reclusos

Disciplina y sanciones

Para asegurar la custodia segura, la disciplina y el orden se mantendrán sin


imponer más restricciones de las necesarias, ningún recluso será sancionado dos
veces por el mismo hecho o falta. La ley pertinente, o el reglamento de la
autoridad administrativa competente, determinarán las faltas disciplinarias; el
carácter y la duración de las sanciones disciplinarias; la autoridad competente
para imponer esas sanciones; toda forma de separación forzosa del resto de la

10
población reclusa y tomará las medidas necesarias para mitigar los posibles
efectos perjudiciales que el aislamiento pueda tener sobre ellos o su comunidad
tras su liberación y velará por que la sanción disciplinaria sea proporcional a la
falta para la que se haya establecido, y llevará un registro adecuado de todas las
sanciones disciplinarias. Se alienta a los establecimientos penitenciarios a utilizar,
en la medida de lo posible, la prevención de conflictos, la mediación o cualquier
otro mecanismo alternativo de solución de controversias.

Antes de imponer sanciones disciplinarias, se considerará en qué medida la


enfermedad mental o discapacidad del desarrollo del recluso pueden haber
contribuido a su conducta, la administración no sancionará ninguna conducta que
se considere resultado directo de la enfermedad mental o discapacidad intelectual
del recluso.

Toda denuncia relativa a la comisión de una falta disciplinaria por un recluso se


comunicará con celeridad a la autoridad competente, que la investigará sin
demoras injustificadas. Los reclusos serán informados, sin dilación y en un idioma
que comprendan, de la naturaleza de los cargos que se les imputen, y dispondrán
del tiempo y los medios adecuados para la preparación de su defensa. Los
reclusos estarán autorizados a defenderse solos o con asistencia jurídica y
tendrán la posibilidad de solicitar una revisión judicial de las sanciones
disciplinarias que se les hayan impuesto.

A los efectos de las presentes reglas, por aislamiento se entenderá el aislamiento


de reclusos durante un mínimo de 22 horas diarias sin contacto humano
apreciable. Las restricciones o sanciones no pueden ser tortura u otros tratos o
penas crueles, inhumanos o degradantes. En particular, quedarán prohibidas: el
aislamiento indefinido; el aislamiento prolongado (el aislamiento que se extienda
durante un período superior a 15 días consecutivos); el encierro en una celda
oscura o permanentemente iluminada; las penas corporales o la reducción de los
alimentos o del agua potable; los castigos colectivos. En ningún caso se utilizarán
métodos de coerción física como sanción por faltas disciplinarias. Entre las
sanciones disciplinarias o medidas restrictivas no podrá figurar la prohibición del
contacto con la familia. Solo se podrán restringir los medios de contacto familiar
por un período limitado y en la estricta medida en que lo exija el mantenimiento

11
de la seguridad y el orden. El aislamiento solo se aplicará en casos
excepcionales, como último recurso, durante el menor tiempo posible y con
sujeción a una revisión independiente y la imposición de sanciones de aislamiento
estará prohibida cuando el recluso tenga una discapacidad física o mental que
pudiera agravarse bajo dicho régimen.

Uso de instrumentos de coerción física

Se prohibirá el empleo de cadenas, grilletes y otros instrumentos de coerción


física que por su naturaleza sean degradantes o causen dolor, otros instrumentos
de coerción física solo podrán ser utilizados cuando la ley los autorice como
medida de precaución contra la evasión durante un traslado; por orden del
director del establecimiento penitenciario, si han fracasado los demás métodos de
control, a fin de impedir que el recluso se lesiones a sí mismo o lesione a
terceros, o que produzca daños materiales.

Cuando la utilización de instrumentos de coerción física esté autorizada mientras


hayan de aplicarse los siguientes principios: emplear instrumentos de coerción
física únicamente cuando ninguna otra forma menor de control resulte eficaz
frente a los riesgos que entrañaría la libre movilidad; optar por el menos invasivo
de los métodos de coerción física; aplicar instrumentos de coerción física
únicamente durante el tiempo necesario. No se utilizarán instrumentos de
coerción física en el caso de las mujeres que estén por dar a luz, ni durante el
parto ni en el período inmediatamente posterior.

Información y derecho de queja de los reclusos

Todo recluso recibirá con prontitud, en el momento de su ingreso, información


escrita acerca de:

a) la legislación penitenciaria y el reglamento penitenciario aplicable;

b) sus derechos, incluidos los métodos autorizados para informarse, el acceso a


asesoramiento jurídico, incluso por medio de programas de asistencia jurídica,
y los procedimientos para formular peticiones o quejas;

c) sus obligaciones, incluidas las sanciones disciplinarias aplicables;

12
d) toda otra cuestión necesaria para su adaptación a la vida en prisión.

La información anteriormente mencionada se proporcionará en los idiomas de uso


más común, de acuerdo con las necesidades de la población reclusa. Si el
recluso no entiende ninguno de esos idiomas, se facilitarán los servicios de un
intérprete. Si el recluso es analfabeto se le proporcionará la información verbal
mente. A las personas con discapacidad sensorial se les facilitará la información
de una manera que responda a sus necesidades.

Todo recluso tendrá cada día la oportunidad de presentar peticiones o quejas al


director del establecimiento penitenciario o al funcionario penitenciario autorizado
a representarlo, el recluso podrá hablar libremente y con plena confidencialidad
con el inspector o con cualquier otro funcionario encargado de inspeccionar, sin
que el director ni cualquier otro funcionario del establecimiento se hallen
presentes. Todo recluso estará autorizado a dirigir, sin censura en cuanto al
fondo, una petición o queja sobre su tratamiento a la administración penitenciaria
central y a la autoridad judicial o cualquier otra autoridad competente, incluidas
las autoridades con facultades en materia de revisión o recurso.

Toda petición o queja se examinará cuanto antes y recibirá una pronta respuesta.
Si la petición o queja es desestimada, o en caso de retraso injustificado, el
interesado tendrá derecho a presentarla ante un juez u otra autoridad. Las
denuncias de tortura u otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes se
tramitarán con prontitud y darán lugar a una investigación rápida e imparcial a
cargo de una autoridad nacional independiente.

Derecho a contactar con el mundo exterior

Los reclusos estarán autorizados a comunicarse periódicamente, bajo la debida


vigilancia, con sus familiares y amigos: por correspondencia escrita y por los
medios de telecomunicaciones, electrónicos, digitales o de otra índole que haya
disponibles; y recibiendo visitas. En caso de que se permitan las visitas
conyugales, este derecho se aplicará sin discriminación y las reclusas podrán
ejercerlo en igualdad de condiciones que los reclusos, en la medida de lo posible,
los reclusos serán internados en establecimientos penitenciarios cercanos a su
hogar o a su lugar de reinserción social.

13
Para que un visitante sea autorizado a entrar en un establecimiento penitenciario
deberá prestar su consentimiento a ser registrado y retirar su consentimiento en
cualquier momento. Los procedimientos de registro y entrada no podrán ser
degradantes para los visitantes y se regirán por principios cuando menos tan
protectores. Se evitarán los registros de los orificios corporales y no se emplearán
con niños.

Se facilitarán a los reclusos oportunidades, tiempo e instalaciones adecuadas


para recibir visitas de un asesor jurídico o proveedor de asistencia jurídica de su
elección, entrevistarse con él y consultarle sobre cualquier asunto jurídico, sin
demora, interferencia ni censura y en forma plenamente confidencial, de
conformidad con la legislación nacional aplicable. El personal penitenciario podrá
vigilar visualmente las consultas, pero no podrá escuchar la conversación.

Los reclusos de nacionalidad extranjera gozarán de facilidades adecuadas para


comunicarse con los representantes diplomáticos y consulares del Estado del que
sean nacionales.

Los reclusos tendrán oportunidad de informarse periódicamente de las noticias de


actualidad más importantes, sea mediante la lectura de diarios o revistas o de
publicaciones especiales del establecimiento penitenciario, sea mediante
emisiones de radio, conferencias o cualquier otro medio similar, autorizado o
controlado por la administración del establecimiento penitenciario.

Derecho a la lectura y a la religión

Cada establecimiento penitenciario tendrá una biblioteca suficientemente provista


de libros instructivos y recreativos, que podrán usar los reclusos de todas las
categorías. Se alentará a los reclusos a que se sirvan de la biblioteca lo más
posible.

Si en el establecimiento penitenciario hay un número suficiente de reclusos de


una misma religión, se nombrará o aprobará un representante calificado de ese
culto. Nunca se negará a un recluso el derecho de comunicarse con el
representante autorizado de una religión; y, a la inversa, cuando un recluso se

14
oponga a ser visitado por el representante de una religión, se deberá respetar
plenamente su actitud.

7.​D. Tema 3: Gestión penitenciaria y formación del personal


Regla 6 al 11

Registro de reclusos 50 al 53

Retención de los bienes de los reclusos (Regla 67).

Notificación de muerte, enfermedad y traslado (Reglas 68 a 70).

Investigaciones 71 al 72

Traslados de reclusos (Regla 73).

Formación y calidad del personal penitenciario (Reglas 74 a 82).

Inspecciones penitenciarias (Reglas 83 a 85).

8.​E. Reglas Específicas Para Distintas Categorías De Reclusos


Regla 86.- establece que los establecimientos penitenciarios deben ser
gestionados en consonancia con principios que promuevan la reintegración
social, no la mera exclusión. Se hace énfasis en la preparación progresiva para
la reinserción.

Regla 87 resalta la importancia de adoptar medidas para garantizar que los


reclusos se reintegren a la sociedad de manera progresiva, ya sea a través de
un régimen preparatorio para la libertad o libertad condicional. La vigilancia
debe ser profesional y centrada en la asistencia social, no en el control policial.

Regla 88 subraya que el tratamiento de los reclusos debe centrarse en su


capacidad de reinsertarse en la sociedad. La cooperación con organismos
sociales es crucial, y la familia debe jugar un papel activo en este proceso.
Asimismo, se deben proteger los derechos civiles y sociales de los reclusos.

Regla 89 hace referencia a la necesidad de individualizar el tratamiento de los


reclusos, lo que implica una clasificación flexible de los mismos según sus
necesidades. Se recomienda no sobrecargar los establecimientos de régimen
cerrado y dar prioridad a los regímenes abiertos donde los reclusos puedan
desarrollarse con mayor autonomía.

Regla 90 destaca la obligación de la sociedad de seguir apoyando al recluso


una vez haya cumplido su condena. Se hace necesaria la existencia de
servicios postpenitenciarios que ayuden a la reintegración.

15
Regla 93 y 94 refuerzan la clasificación de los reclusos según sus
características y el desarrollo de programas de tratamiento individualizados, de
acuerdo con las necesidades de cada persona.

Regla 95 establece que deben existir incentivos para fomentar la buena


conducta de los reclusos, lo cual no solo ayuda en su rehabilitación, sino
también en el desarrollo de su sentido de responsabilidad.

La reintegración social progresiva, especialmente a través de la libertad


condicional y la ayuda social, es esencial. Sin embargo, muchos exreclusos
enfrentan discriminación laboral y social, lo que dificulta su reinserción efectiva.
Las políticas públicas deben ir más allá del sistema penitenciario y garantizar una
red de apoyo para evitar la marginación.

Aunque la individualización del tratamiento es un principio muy positivo, su


implementación práctica puede ser difícil debido a la sobrepoblación carcelaria en
muchos países. Los recursos limitados, como el personal especializado y la
infraestructura, pueden hacer que sea un desafío proporcionar un tratamiento
individualizado para cada recluso.

Aunque la regla establece que el número de reclusos no debe superar ciertos


límites, en la práctica, las cárceles suelen estar abarrotadas. Esto no solo afecta
la calidad de vida dentro de las prisiones, sino que también puede obstaculizar el
proceso de rehabilitación y aumentar la violencia y el desorden.

9.​Tema 5: Reclusos prevenidos, presos civiles y detenidos sin cargos

9.1.​Personas en Espera de Juicio

Las Reglas Mandela también otorgan un trato especial a las personas detenidas
mientras esperan juicio, garantizando su presunción de inocencia:

Regla 111 define a los reclusos en espera de juicio como aquellos que han sido
detenidos pero no han sido juzgados aún. A pesar de estar privados de libertad, se
debe asegurar que se respeten sus derechos fundamentales.

Regla 112 exige que los reclusos en espera de juicio se alojen por separado de los
reclusos penados y, en el caso de los menores de edad, se mantengan separados de
los adultos.

Regla 113 establece que los reclusos en espera de juicio deben dormir en celdas
individuales, lo cual respeta su dignidad y privacidad.

Regla 114 permite a los reclusos en espera de juicio procurarse su propia


alimentación, dentro de los límites razonables, y en caso contrario, la administración
proveerá los alimentos.

Regla 115 da la posibilidad de que los reclusos usen sus propias prendas personales
siempre que sean aseadas y apropiadas, garantizando su dignidad.

Regla 116 permite que los reclusos trabajen, pero no los obliga a hacerlo, y en caso
de que lo hagan, deberán ser remunerados por su labor.

16
Regla 117 asegura que los reclusos en espera de juicio puedan tener acceso a libros,
diarios y material de escritura, lo cual es fundamental para su bienestar mental y la
preparación de su defensa.

Regla 119 subraya que los reclusos en espera de juicio tienen derecho a ser
informados con rapidez sobre las razones de su detención y el delito imputado.
También deben tener acceso a un abogado de oficio si lo necesitan.

Estas disposiciones son esenciales para garantizar que las personas en espera de juicio
no sufran un trato punitivo injustificado. Sin embargo, en muchos países, la condición de
detención de los reclusos en espera de juicio llegan a ser precarias y no cumplen con
estas reglas. La implementación efectiva de estas normas depende en gran medida de
los recursos disponibles y el contexto local.

A pesar de la separación efectiva de los reclusos en espera de juicio, sigue siendo un


desafío en muchos sistemas penitenciarios, sobre todo en lugares de alta
sobrepoblación. Esto genera un riesgo respecto a la presunción de inocencia, generando
así situaciones de violencia.

9.2.​Personas Encarceladas por Causas Civiles

Regla 121 establece que aquellos encarcelados por deudas o causas civiles no deben
ser sometidos a un trato más severo que el necesario para mantener la seguridad. Su
trato debe ser comparable al de los reclusos en espera de juicio, con la excepción de
que se les puede obligar a trabajar.

Al respecto, este principio se considera importante debido a que las personas que son
encarceladas por cuestiones civiles llegan a ser tratadas de manera más severa que
los criminales, se debe tener en cuenta que las prisiones no están preparadas para
tratar a este grupo en específico con las condiciones que ameritan.

9.3.​Personas Detenidas o Encarceladas sin Imputación de Cargos

Regla 122 otorga a las personas detenidas sin cargos imputados la misma protección
que los demás grupos de detenidos, en términos de condiciones de trato y derechos
fundamentales. Se garantiza que, aunque no se les haya condenado por un delito, el
trato será respetuoso de sus derechos humanos

En este caso, la detención preventiva sin cargos, debe ser vigilado de manera estricta,
sin embargo se presentan desafíos en términos de derechos humanos, pues las
personas son tratadas del mismo modo que los demás reclusos a excepción de las
actividades de rehabilitación donde refleja un enfoque preventivo pero respetuoso.

10.​ F. Tema 6: Rehabilitación, trabajo, educación y recreación de los


reclusos
Rehabilitación y tratamiento de los reclusos (Reglas 91 y 92).

Trabajo dentro de la prisión (Reglas 96 a 103).

Programas educativos y recreativos (Reglas 104 y 105).

Relaciones sociales y cuidados posteriores (Reglas 106 a 108)

17
CONCLUSIONES. Resumen de los puntos clave. Evaluación de la efectividad
de las Reglas Mínimas.Propuestas de mejora y reformas.

18
CONCLUSIONES

Las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos
son una herramienta fundamental para asegurar el respeto de los derechos
humanos de las personas privadas de libertad. Si bien su adopción fue un paso
importante hacia la mejora de las condiciones carcelarias, su implementación
sigue siendo un desafío global. Es necesario que los gobiernos, las
organizaciones internacionales y la sociedad civil trabajen de manera conjunta
para garantizar que estos estándares sean cumplidos, promoviendo una justicia
que no se limite al castigo, sino que también fomente la rehabilitación, la
reintegración social y el respeto por la dignidad humana de todos los individuos.

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