¿Cuánto
s
municipi
os tiene
Bolivia?
La Paz, 11 de abril de 2023 (INE).- El
Instituto Nacional de Estadística (INE) nos
dice que Bolivia cuenta con 342, este dato
actualiza el dato del último censo de 2012
el cual nos dice que existían 340 municipio.
Pero aun no se cuenta con el listado oficial,
debido a que este dato se dará a conocer en
el mes de septiembre.
N° Municipio Departamento
1 Sucre
2 Yotala
3
4
Poroma
Azurduy
Chuquisaca
5 Tarvita
6 Villa Zudáñez
7 Presto
8 Villa Mojocoya
9 Icla
10 Padilla
11 Tomina
12 Sopachuy
13 Villa Alcalá
14 El Villar
15 Monteagudo
16 Huacareta
17 Tarabuco
18 Yamparáez
19 Camargo
20 San Lucas
21 Incahuasi
22 Villa Charcas
23 Villa Serrano
24 Villa Abecia
25 Culpina
26 Las Carreras
Villa Vaca Guzmán
27
(Muyupampa)
28 Huacaya
29 Macharetí
30 La Paz
31 Palca
32
33
Mecapaca
Achocalla
La Paz
34 El Alto
35 Achacachi
36 Ancoraimes
37 Chua Cocani
38 Huarina
39 Santiago de Huata
40 Huatajata
41 Coro Coro
42 Caquiaviri
43 Calacoto
44 Comanche
45 Charaña
46 Waldo Ballivián
47 Nazacara de Pacajes
48 Callapa
49 Puerto Acosta
50 Mocomoco
51 Puerto Carabuco
52 Humanata
53 Escoma
54 Chuma
55 Ayata
56 Aucapata
57 Sorata
58 Guanay
59 Tacacoma
60 Quiabaya
61 Combaya
62 Tipuani
63 Mapiri
64 Teoponte
65 Apolo
66 Pelechuco
67 Viacha
68 Guaqui
69 Tiahuanaco
70 Desaguadero
71 San Andrés de Machaca
72 Jesús de Machaca
73 Taraco
74 Luribay
75 Sapahaqui
76 Yaco
77 Malla
78 Cairoma
79 Inquisivi
80 Quime
81 Cajuata
82 Colquiri
83 Ichoca
84 Licoma Pampa
85 Chulumani
86 Irupana
87 Yanacachi
88 Palos Blancos
89 La Asunta
90 Pucarani
91 Laja
92 Batallas
93 Puerto Pérez
94 Sica Sica
95 Umala
96 Ayo Ayo
97 Calamarca
98 Patacamaya
99 Colquencha
100 Collana
101 Coroico
102 Coripata
103 Ixiamas
104 San Buenaventura
105 Charazani
106 Curva
107 Copacabana
108 San Pedro de Tiquina
109 Tito Yupanqui
110 San Pedro de Curahuara
111 Papel Pampa
112 Chacarilla
113 Santiago de Machaca
114 Catacora
115 Caranavi
116 Alto Beni
117 Cochabamba
118 Aiquile
119
120
Pasorapa
Omereque
Cochabamba
121 Independencia
122 Morochata
123 Cocapata
124 Tarata
125 Anzaldo
126 Arbieto
127 Sacabamba
128 Arani
129 Vacas
130 Arque
131 Tacopaya
132 Capinota
133 Santiváñez
134 Sicaya
135 Cliza
136 Toco
137 Tolata
138 Quillacollo
139 Sipe Sipe
140 Tiquipaya
141 Vinto
142 Colcapirhua
143 Sacaba
144 Colomi
145 Villa Tunari
146 Tapacarí
147 Totora
148 Pojo
149 Pocona
150 Chimoré
151 Puerto Villarroel
152 Entre Ríos
153 Mizque
154 Vila Vila
155 Alalay
156 Punata
157 Villa Rivero
158 San Benito
159 Tacachi
160 Cuchumuela
161 Bolívar
162 Tiraque
163 Shinahota
164 Oruro
165 Caracollo
166
167
El Choro
Paria
Oruro
168 Challapata
169 Quillacas
170 Corque
171 Choquecota
172 Curahuara de Carangas
173 Turco
174 Huachacalla
175 Escara
176 Cruz de Machacamarca
177 Yunguyo de Litoral
178 Esmeralda
179 Poopó
180 Pazña
181 Antequera
182 Huanuni
183 Machacamarca
184 Salinas de Garci Mendoza
185 Pampa Aullagas
186 Sabaya
187 Coipasa
188 Chipaya
189 Toledo
190 Eucaliptus
191 Santiago de Andamarca
192 Belén de Andamarca
193 Totora
194 Santiago de Huari
195 La Rivera
196 Todos Santos
197 Carangas
198 Huayllamarca
199 Potosí
200 Tinguipaya
201
202
Yocalla
Urmiri
Potosí
203 Uncía
204 Chayanta
205 Llallagua
206 Chuquihuta
207 Betanzos
208 Chaquí
209 Tacobamba
210 Colquechaca
211 Ravelo
212 Pocoata
213 Ocurí
214 San Pedro de Macha
215 San Pedro de Buena Vista
216 Toro Toro
217 Cotagaita
218 Vitichi
219 Sacaca
220 Caripuyo
221 Tupiza
222 Atocha
223 Colcha K
224 San Pedro de Quemes
225 San Pablo de Lípez
226 Mojinete
227 San Antonio de Esmoruco
228 Puna
229 Caiza D
230 Ckochas
231 Uyuni
232 Tomave
233 Porco
234 Arampampa
235 Acasio
236 Llica
237 Tahua
238 Villazón
239 San Agustín
240 Tarija
241 Padcaya
242
243
Bermejo
Yacuiba
Tarija
244 Caraparí
245 Villa Montes
246 Uriondo
247 Yunchará
248 San Lorenzo
249 El Puente
250 Entre Ríos
251 Santa Cruz de la Sierra
252 Cotoca
253
254
Porongo
La Guardia
Santa Cruz
255 El Torno
256 Warnes
257 Okinawa Uno
258 San Ignacio de Velasco
259 San Miguel de Velasco
260 San Rafael de Velasco
261 Buena Vista
262 San Carlos
263 Villa Yapacaní
264 San Juan de Yapacaní
265 San José de Chiquitos
266 Pailón
267 Roboré
268 Portachuelo
269 Santa Rosa del Sara
270 Colpa Bélgica
271 Lagunillas
272 Charagua
273 Cabezas
274 Cuevo
275 Gutiérrez
276 Camiri
277 Boyuibe
278 Vallegrande
279 El Trigal
280 Moro Moro
281 Postrervalle
282 Pucará
283 Samaipata
284 Pampagrande
285 Mairana
286 Quirusillas
287 Montero
288 General Saavedra
289 Mineros
290 Fernández Alonso
291 San Pedro
292 Concepción
293 San Javier
294 San Julián
295 San Ramón
296 San Antonio de Lomerío
297 Cuatro Cañadas
298 San Matías
299 Comarapa
300 Saipina
301 Puerto Suárez
302 Puerto Quijarro
303 El Carmen Rivero Tórrez
304 Ascensión de Guarayos
305 Urubichá
306 El Puente
307 Trinidad
308
309
San Javier
Riberalta
Beni
310 Guayaramerín
311 Reyes
312 San Borja
313 Santa Rosa
314 Rurrenabaque
315 Santa Ana del Yacuma
316 Exaltación
317 San Ignacio de Moxos
318 Loreto
319 San Andrés
320 San Joaquín
321 San Ramón
322 Puerto Siles
323 Magdalena
324 Baures
325 Huacaraje
326 Cobija
327 Porvenir
328
329
Bolpebra
Bella Flor
Pando
330 Puerto Rico
331 San Pedro
332 Filadelfia
333 Puerto Gonzalo Moreno
334 San Lorenzo
335 Sena
336 Santa Rosa del Abuná
337 Ingavi
338 Nueva Esperanza
339 Villa Nueva
340 Santos Mercado
JUANA QUISPE APAZA
Juana Quispe Apaza es un
emblema: una mujer aguerrida,
de raíces aymaras, que rompió
estereotipos y venció todas las
adversidades para luchar por su
pueblo y llegar a ser elegida
como concejala; sin embargo,
fue acosada, agredida,
violentada, engañada y
asesinada. Pretendieron
silenciar a una mujer valiente e
inclaudicable, pero no lo
lograron, su voz se hizo eco y
despertó el coraje de muchas
otras mujeres. La voz de Juana
no pudo ser silenciada ni
siquiera por la muerte, ya que su
asesinato impulsó la promulgación de la Ley 243 contra el Acoso y Violencia
Política hacia las Mujeres.
GÉNESIS DE UNA GRAN MUJER. Llojllata Laymini, así se llama la pequeña
comunidad, parte de la provincia Omasuyos, donde nació Juana Quispe Apaza. El
tiempo de viaje por carretera, desde la terminal de Rio Seco hasta la comunidad,
es de aproximadamente tres horas.
El altiplano en su máximo esplendor se refleja en Llojllata Laymini. El camino que
lleva hasta esta comunidad es de tierra, polvo, piedra, como todo lo que uno
alcanza a ver cuando se sitúa al centro. Mucho más aun, en los meses cuando no
hay lluvia: todo se seca, solo está la paja brava, el sonido del viento sibilante que
cuenta historias de antes, de illas, apus, achachilas… Allí el tiempo pareciera no
transcurrir, un año es igual al anterior, y el que viene posiblemente será igual.
Algunos hijos se quedan, la mayor parte de los jóvenes abandona el pueblo en
busca de días mejores, no diremos sueños porque esos son casi inalcanzables
para quienes las oportunidades son negadas. Hay quienes dicen que las
oportunidades uno las crea, sin embargo cuando alguien se desarrolla en un
ambiente donde se depende del clima, que algunos años es bueno; otros, malo;
donde cae la helada y todo lo sembrado se muere, y los animales enferman,
entonces también las esperanzas desfallecen.
Las escasas casas que persisten están hechas de adobe y paja; los techos, de
madera y ramas de eucalipto, así fue siempre, aunque ahora se ve algunas
pequeñas construcciones de ladrillo y calamina. La comunidad, actualmente,
cuenta con veinticinco habitantes, otros veinticinco llegan al lugar de vez en
cuando y el restante de la población son los que residen en la ciudad de La Paz o
en algún otro departamento. Llojllata Laimini es un pueblo muy valeroso, cuna de
gente valiente y fuerte, allí nació y se destacó una líder indígena digna de ser
recordada por muchos.
SU FAMILIA. Al rememorar la infancia de Juana en esta parte del cuadro
altiplánico de Bolivia, es inminente hablar primero de sus progenitores. Eugenio
Quispe Villanueva, así se llamaba su padre, fue un ser increíblemente trabajador.
En esos años, no había mejor casa que la de su familia; cuando alguien visitaba
Llojllata Laymini, fácilmente veía esa preciosa edificación que había sido
construida por sus propias manos. Era de un piso, de adobe grueso, pintada de
color verde esmeralda, sus ventanas tenían vidrios y los marcos eran de madera
de eucalipto, una puerta imponente, los pisos también eran de madera de
eucalipto, los techos se lucían por las relucientes calaminas. Los muebles, en su
mayoría, fueron construidos por este señor que estaba lleno de habilidades y
virtudes.
Su madre se llamaba Marcela Apaza, y era una mujer de mucho temple. Esta
pareja fue muy próspera, poseía establos llenos de animales: ovejas, cientos de
ellas, vacas, burros, conejos, llamas, cerdos. Tenía el único molino de la
comunidad, que también fue construido por este señor Eugenio, artesanal pero
muy práctico, se trataba de enormes ruedas de roca sólida que giraban
vigorosamente triturando los granos que traían los comunarios: quinua, cebada,
cañahua, etc. Poseían varias hectáreas de tierra fértil donde sembraban: papa,
cebolla, quinua, pasto, cebada, alfa alfa, etc.
Dios bendijo su hogar con cuatro preciosas hijas: Benedicta, Juana, Francisca y
Margarita. Según Leandra Quispe, hermana de Eugenio, todo iba viento en popa
hasta que Eugenio enfermó de tanto trabajar, cabe destacar que en el altiplano el
día comienza de noche, como a las cinco de la madrugada inicia todo. Le
diagnosticaron pulmonía en un grado muy avanzado, él tomó la decisión de volver
a casa, renunció a todo tratamiento médico, tenía sueños premonitorios que eran
muy certeros y ya sabía lo que le iba a suceder.
Leonarda Quispe, hermana mayor de Eugenio, indica que él escribió su
testamento, fabricó su propio ataúd, se despidió a su manera de todos, tenía 32
años. Su esposa en ese momento estaba en gestación; su hija mayor Benedicta
tenía diez años; Juana, ocho; Francisca, seis y Margarita dos años, cuando el gran
Eugenio Quispe Villanueva falleció. Pasaron unos meses, Marcela tuvo
dificultades en el parto, las mujeres del altiplano, generalmente, traen a sus hijos a
este mundo en su casa, con la ayuda de alguien de confianza, no acostumbran a ir
a un maternológico. Entonces, trágicamente, Marcela perdió la vida dando a luz, al
que podría haber sido el único varoncito de la familia, que también murió al nacer.
ORFANDAD DE JUANA. Las pequeñas quedaron huérfanas de padre y madre;
todo cambió para ellas, tenían una vida planeada, sin carencias, llenas de amor y,
de repente, se vieron desoladas, sin esos pilares que guiaban sus vidas. La
abuela paterna que era una persona muy dulce pero ya de avanzada edad,
analfabeta, de habla aymara, se hizo cargo de las niñas. Las hermanas de
Eugenio, Leandra y Leonarda, arguyen que ellas eran muy jóvenes, vivían en la
ciudad, también tenían sus propias familias y anonadadas por todo lo sucedido,
solo atinaron a enviar constantemente víveres a las niñas y a la abuela en el único
camión que viajaba hasta Llojllata Laymini, un camión llamado “Santiaguito”. Ellas,
las hermanas, también eran analfabetas y de habla aymara. El cuadro era por
demás dramático, y no faltaron personas del pueblo y alrededores que se
aprovecharon de la situación, por lo que poco a poco el ganado y pertenencias de
aquella próspera familia fueron mermando al punto de que ya no tenían casi
nada.
Años después, Juana y sus hermanas, convertidas en adolescentes, decidieron
marcharse a la ciudad a trabajar. Ella tenía una gran calidez humana, al dejar su
pueblo se trajo consigo a una ovejita bebé que cargaba en un hermoso aguayo de
pampa roja, alimentaba a este animalito con un biberón, no la descuidaba en
ningún momento, la conservó por mucho tiempo. Según sus tías, cuando las
jóvenes estaban establecidas en La Paz, decidieron vender una casa que sus
padres habían comprado y que las hermanas de Eugenio ayudaron a edificar en la
ciudad, en la zona de Achachicala. Ellas invirtieron bien el dinero, se compraron
terrenos en la ciudad de El Alto, se casaron y construyeron sus casas. Sin
embargo, viajaban constantemente al lugar que nunca pudieron olvidar, Llojllata
Laymini. El retorno a donde uno nació, aunque sea como fuere, es inexplicable, es
una fuerza que empuja con persistencia al regreso, es como dice la canción de la
gran poeta y cantautora boliviana Matilde Cazasola: “con qué yerbas me cautivas,
dulce tierra…”.
Después de más de una década, finalmente los asesinos de la concejala
Juana Quispe fueron sentenciados. / Imagen cortesía de Muy Waso.
La actividad económica que Juana realizaba en la ciudad era la del comercio, se
casó muy joven con alguien de la ciudad, él se llama Germán Orihuela, con quien
fueron padres de un hijo, que se convirtió en lo más importante de sus vidas.
Germán se dedicaba a la fabricación de calzados y Juana los vendía por las
mañanas, ella tenía un puesto de venta en la asociación de comerciantes
“mañaneras” de la calle Tumusla. Era una familia muy joven, sin embargo, muy
trabajadora, por lo tanto, próspera.
NACE UNA LÍDER. Aquellas niñas que la vida golpeó tan duramente ya estaban
transformadas en mujeres fuertes y erguidas, como los frondosos árboles de
eucalipto que rodeaban aquella hermosa casa que sus padres habían construido.
No obstante, Juana, con la rebeldía que la caracterizaba, similar a la paja brava,
indomable porque aunque la pises se levanta y no muere, fue la que tomó la firme
decisión de hacer algo por cambiar la suerte de abandono que tenía el pueblo que
la vio nacer. Asistió a reuniones donde inmediatamente se notaron sus dotes de
líder, lo cual incomodó a más de uno; es que estamos hablando de la parte
occidental de Bolivia, donde el patriarcado es evidente, es donde la mayoría de las
mujeres obedece lo que el varón manda y admira lo que él hace. Sin embargo,
también se ganó el cariño de varios y la nombraron Secretaria General del
Sindicato Agrario de Llojllata Laymini. Cargo que ejerció con bastante entereza y
dedicación.
Leandra, Leonarda y las hijas de Eugenio donaron a la comunidad un terreno
amplio para la construcción de una cancha de fútbol. Este espacio deportivo, con
el paso del tiempo, se fue deteriorando, sin embargo, Juana, como autoridad
originaria empezó a embellecer la cancha, inició con la construcción de graderías,
que por cierto, hasta ahora están inconclusas. Había creado fosas para que los
comunarios se dedicaran a la crianza de truchas, que hasta ahora persisten,
ayudó a muchas personas a tramitar sus documentos para recibir el bono que se
les otorga a personas de la tercera edad, también agilizó trámites para que las
personas discapacitadas de la comunidad accedieran a la cooperación mensual
del gobierno y en la construcción de sus casas. Todo eso logró y otros proyectos
más que se quedaron simplemente en eso, proyectos.
JUANA CONCEJALA. Según las hermanas de Eugenio, el horizonte se abría muy
prometedor a Juana Quispe Apaza pues fue convocada para ser dirigente de la
Federación Departamental única de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias de
La Paz “Bartolina Sisa”. Cuando estaba empezando a brillar con todas sus
cualidades de mujer valerosa, sensible pero de carácter fuerte, se postuló a las
elecciones del Municipio de Ancoraimes en abril del año 2010, invitada por el ex
Alcalde Froilan Mamani, quien era parte de la agrupación Tupak Katari. Logró
ganar por amplia mayoría una de las concejalías, 70 % de los votos la
favorecieron. La comunidad de Llojllata Laymini y la agrupación ciudadana que la
respaldaba, presentes en la plaza de Ancoraimes, festejaron junto a Juana, todos
con la esperanza de días mejores para la comunidad y el pueblo en general.
ODISEA DE JUANA. Posteriormente, de acuerdo con las palabras de Casio
Villanueva Torrez, quien es primo hermano de Eugenio Quispe Villanueva, Juana
se presentó a la alcaldía el 30 de mayo del año 2010, se desarrollaría la primera
sesión del Concejo Municipal pero no la dejaron ingresar, se hizo presente el ego
machista del nuevo alcalde Félix Huanca y del representante de los concejales
Pastor Cutili. Ellos habían convocado a varias personas, muchas de ellas
pertenecientes al partido del MAS, como el alcalde que chicote en mano y con
palabras ofensivas le impidieron el acceso. Ese fue el inicio de la viacrucis de
Juana, quien sufrió una serie de vejámenes físicos y psicológicos, de parte de
esas autoridades y sus seguidores.
Las hermanas de Eugenio, Leandra y Leonarda, entre lágrimas, rabia e impotencia
mencionan que en las reuniones desarrolladas en la plaza de Ancoraimes,
públicamente era atacada por la familia del entonces alcalde Félix Huanca; fue
arrastrada de las trenzas por todo el perímetro del lugar, sin que nadie pudiera
defenderla, debido a la turba de gente que Félix Huanca movilizaba desde
Sotalaya, comunidad donde nació el burgomaestre de aquel entonces. Leandra
Quispe, añade: “Esta gente, llunk´us y contratados del Félix Huanca, totalmente le
maltrataban a la Juana, manejaban un papel, querían que firme para que renuncie
a su trabajo en la Alcaldía y ella no quería firmar, más que un hombre ha
aguantado. Cuántas veces yo le dicho, hija fírmaselos, por qué te haces lastimar
así, tu abuelo siempre nos encargaba que no hay que meterse en cosas de
política…”.
A pesar de todo lo mencionado y más, Juana nunca se rindió ni claudicó ante lo
que consideraba correcto, persistió en su lucha por encontrar justicia. Inició una
batalla legal, presentando habeas corpus, un amparo constitucional, los cuales
salieron a su favor en septiembre del mismo año. Frente a esto, el rechazo y la
furia de Félix Huanca y su séquito se acrecentaron, continuaban sin dejarla ejercer
su labor de concejala, entonces presentó una demanda penal en contra de los que
no le permitían cumplir con su trabajo. Esta demanda se dilató bastante debido a
la ausencia maliciosa de los demandados. Luego de su batalla sin pausa contra
los enormes monstruos que a veces los seres humanos somos, logró que se le
reivindicaran sus derechos y se le restituyera su curul de concejala de
Ancoraimes, esto sucedió el año 2012.
NO MURIÓ, LA ASESINARON. Recién pasados exactos 32 días de ya estar
trabajando en la Alcaldía, recibió una invitación amable del Alcalde y su grupo afín,
para acompañar una marcha, celebrando el día del akulliku en la ciudad de La
Paz. Inocentemente aceptó la invitación, desconociendo el trasfondo de este acto.
Era el 12 de marzo del año 2012, las tías de Juana relatan que ella tenía una “gran
amiga” que parecía sincera, sin embargo, había sido contratada para lograr
ganarse toda la confianza de Juana, la acompañaba muy seguido. Según lo que
se supo, esta señora llamada Exalta Arismendi, contaba con un sueldo y su
trabajo era disfrazarse de oveja y fingir amistad.
Llegado el día, asistió con la debida formalidad que la caracterizaba, vistiendo su
pollera de bayeta roja, manta color tierra, chompa y blusa de lana blanca de oveja,
agüayo sawuta con pampa roja y su sombrero negro. Finalizó la marcha en la
plaza Abaroa, todos akullikaban y alguien se aproximó a Juana, claramente ya
sabemos quién fue, le ofreció acompañarle en el retorno a su casa, esta persona
que se convirtió en muy de su confianza, llena de malicia, con facilidad logró que
Juana acepte y ese fue su viaje final. Abordaron un minibús, estaban otros
hombres en esa movilidad quienes cobardemente la redujeron, la ahorcaron hasta
dejarla sin aliento, aparentemente con el cinturón de seguridad. Concluido su
crimen, arrojaron el cuerpo inerte de esta valerosa mujer a una quebrada, muy
cerca al rio Orkojahuira.
Los hechos hablaban por sí solos, una mujer había sido asesinada; pero, al
parecer, ningún crimen es perfecto, por más planificado que sea. Ellos, los
asesinos, pretendían que el cuerpo desapareciera en el rio, sin embargo, eso no
ocurrió. Se hizo el levantamiento del cadáver, la denuncia fue hecha, se difundió
por varios medios y conmovió a propios y extraños. Según comenta Casio
Villanueva, incluso el alcalde Félix Huanca, promotor del asesinato, convocó a una
gran marcha en la ciudad pidiendo justicia para Juana Quispe Apaza. Qué ironías
de la vida.
“Juana Quispe Apaza es un ejemplo de líder indígena que nunca se dejó
intimidar, jamás dio un paso atrás. ¡Paz en su tumba y jallalla, Juana Quispe
Apaza!” / Imagen tomada de [Link], nota: “Juana Quispe padeció un viacrucis
antes de ser asesinada.
ONCE AÑOS DESPUÉS. Finalmente, el día jueves cuatro de enero del año dos
mil veinticuatro, luego de once largos años de desesperante espera se dictaría la
sentencia condenatoria o absolutoria del caso emblemático de Juana Quispe
Apaza. Nos situamos desde las ocho y treinta de la mañana en el piso cuatro del
edificio anexo B, ubicado en la calle Potosí de la ciudad de La Paz, cerca de la
puerta del Tribunal de Sentencia Penal número cuatro; estuvimos varios de la
familia de Juana y también de los familiares de los demandados. Existía un fuerte
resguardo policial, no nos permitieron el acceso a la sala. Ingresaron como
demandantes: la Dra. Valkiria Lira (abogada ad honorem), Francisca Quispe
(hermana de Juana) y Margarita Quispe (hermana de Juana). Ingresaron como
demandados, cada uno con su abogado: Félix Huanca, Pastor Cutili, Basilia
Ramos y Exalta Arismendi.
Ese día fue muy extraño, fue uno de esos días en los que no sabes si llorar a
gritos o reír a carcajadas, alrededor había mucha gente esperando una sentencia,
eran hijos, hermanos, padres, madres, ancianos, nietos, de los demandados y
demandantes. Lo triste es que todos eran de provincia, gente humilde, la mayoría
de ellos inocentes, deberíamos haber estado abrazados todos como hermanos
que somos. Esto me recuerda el caso de Caín y Abel de la biblia y cómo se
habrían sentido sus familiares.
Cuando marcaba el reloj exactamente las tres de la tarde, luego de varias horas
de espera, por fin se abrió la puerta de la sala número cuatro. Primero salieron la
Dra. Lira acompañada de las hermanas de Juana, nosotros nos colocamos junto a
ellas para resguardarlas y en el camino nos comunicó la Dra. Valkiria el resultado:
treinta años de prisión a Félix Huanca por asesinato, treinta años de prisión para
Pastor Cutili por asesinato, quince años de prisión para Basilia Ramos por
complicidad y dos años de prisión para Exalta Arismendi por no colaborar con la
justicia. Todos nos quedamos en silencio, todos teníamos los sentimientos
encontrados. De repente le pregunto a la doctora, ¿Cómo se siente al saber esta
sentencia después de tanto tiempo? Y contesta lo siguiente: “es como si hubiera
corrido muchos kilómetros y por fin llegas a la meta, así se siente y que uno
cumplió con su deber”, los ojos le brillaban de la emoción, así que todos optamos
solo por llorar intensamente diciendo “ahora descansa en paz, Juana”.
Afuera, en el atrio del Tribunal se encontraban muchos medios de comunicación, a
los que atendieron gentilmente la Dra. Lira, Casio Villanueva (tío de Juana que
coadyuvó los once años de buscar justicia) y las hermanas de Juana. Los
agradecimientos son infinitos a muchísimas personas a las que conmovió este
caso. Casio Villanueva, hace referencia a algunas en especial que sin esperar
nada a cambio, es más contribuyendo con su tiempo y muchas veces hasta
económicamente, colaboraron en el esclarecimiento del asesinato a Juana Quispe
Apaza: agradecemos a la Dra. Valkiria Lira, quien con mucha inteligencia nos guió
durante todos estos años, ad honorem. Agradecemos a la Licenciada Eulogia
Tapia, socióloga, una gran líder indígena con quien fuimos a denunciar este caso
hasta Colorado, Estados Unidos, a las oficinas de la CIDH (Comisión
Interamericana de Derechos Humanos). Agradecemos a Mary Marca y a todas las
mujeres valientes del observatorio de la violencia a la mujer que asistieron a todas
las audiencias y nos defendieron. Agradecemos al Ex Defensor del Pueblo
Licenciado Rolando Villena (que descanse en paz) quien incluso sacó una
Resolución Defensoríal para que este caso se sentencie. Agradecemos a los
medios de comunicación, que siempre han estado detrás de nosotros, sin esa
presión, especialmente en estos días, no se habría podido dictar esta sentencia.
Agradecemos a toda la familia de Juana Quispe por su apoyo durante todo este
largo proceso que, con fe decimos, hoy termina.
Pretendieron silenciar a una mujer valiente, sin embargo, despertaron el coraje de
muchas mujeres valientes. El asesinato de Juana Quispe, impulsó la promulgación
de la ley 243; fue el 28 de mayo del año 2012, cuando la Asamblea Legislativa
Plurinacional decreta la Ley contra el Acoso y Violencia Política hacia las Mujeres.
Toda la persecución y violencia sufrida por Juana Quispe Apaza no fue en vano.
Juana Quispe Apaza es un ejemplo de líder indígena que nunca se dejó intimidar,
jamás dio un paso atrás. Ahora, seguro está con sus padres, allá en el alaxpacha,
muy convencida de que la justicia humana es frágil y lenta, pero la justicia divina
es certera. ¡Paz en su tumba y jallalla, Juana Quispe Apaza!
Fuentes:
Leandra Quispe Villanueva (Tía)
Leonarda Quispe Villanueva (Tía)
Casio Villanueva (Tío)
Lidia Hilari Quispe (Prima)
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