“EDUCACIÓN EN
CONTEXTO DE ENCIERRO”
➢Alumno:Oyola Melina Belén
➢D.N.I.:40.684.167
➢Materia:Contextos Escolares Diversos, Su Especificidad
Curricular.
➢Carrera:Licenciatura de Educación Primaria.
➢Docentes:
- Lic. Oscar A. Goncalves
- Lic. Daniela A. Mendoza
➢Año:2025
Educación en Contexto de Encierro
Introducción
La educación en contexto de encierro representa un desafío significativo dentro del
sistema educativo, especialmente en sociedades marcadas por desigualdades
estructurales y exclusión social. Las personas privadas de libertad han atravesado,
en muchos casos, experiencias de vulnerabilidad, pobreza y trayectorias escolares
interrumpidas que dificultan su acceso a una educación de calidad. En este sentido,
la educación en estos espacios no solo cumple una función pedagógica, sino
también social, ya que puede contribuir a la reconstrucción de proyectos de vida y
facilitar la reinserción en la sociedad.
En este trabajo se analizará cómo la condición de exclusión social y pobreza afecta
a los estudiantes privados de libertad y a sus familias, perpetuando desigualdades y
limitando las oportunidades de desarrollo. Asimismo, se reflexionará sobre las
medidas paliativas implementadas desde las instituciones educativas para
garantizar el acceso al aprendizaje en estos contextos y las estrategias utilizadas
para que la educación se oriente hacia una perspectiva de derechos humanos
(DDHH). También se explorará la relación entre la educación en contextos de
encierro y la filosofía del buen vivir, una visión latinoamericana que promueve la
armonía social y el bienestar colectivo. Finalmente, se abordará el rol de los
distintos tipos de currículum en la educación en contexto de encierro, analizando su
impacto en la formación de los estudiantes y su potencial para generar cambios
significativos en sus trayectorias.
Impacto de la exclusión social y la pobreza en los estudiantes privados de
libertad y sus familias
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El encarcelamiento no sólo afecta al individuo privado de libertad, sino que también
tiene repercusiones en su entorno familiar y comunitario. Según autores como Paulo
Freire (1970), la educación es un acto de liberación, pero en contextos de encierro,
se encuentra con limitaciones estructurales que reproducen la marginalización. La
pobreza y la exclusión social suelen ser factores determinantes en la trayectoria de
vida de muchas personas privadas de libertad, quienes han experimentado una
educación fragmentada o deficitaria antes de su reclusión.
Las familias de estos estudiantes también enfrentan dificultades económicas y
estigmatización social, lo que repercute en el apoyo educativo que pueden brindar.
La falta de oportunidades previas y la desconexión con el sistema educativo formal
incrementan la brecha de desigualdad y dificultan la reinserción social efectiva de
estos individuos. Además, el contexto carcelario puede agravar la fragmentación de
los lazos familiares, generando sentimientos de desarraigo y desesperanza en los
estudiantes.
El impacto de la educación deficiente en la población carcelaria se traduce en una
mayor probabilidad de reincidencia, debido a la falta de herramientas para la
inserción laboral y social. De acuerdo con estudios realizados en diversos sistemas
penitenciarios de América Latina, la población privada de libertad proviene en su
mayoría de sectores con bajos niveles educativos y económicos, lo que demuestra
que la educación juega un papel crucial en la prevención del delito y la reincidencia.
Es por ello que las políticas educativas en contextos de encierro deben diseñarse
desde un enfoque integral, que considere tanto la formación académica como la
capacitación laboral y el acompañamiento psicosocial.
Medidas paliativas desde la institución educativa
Las instituciones educativas en contextos de encierro buscan generar espacios de
aprendizaje que permitan a los estudiantes reconfigurar sus trayectorias de vida.
Entre las medidas paliativas se incluyen:
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1. Programas de educación formal y no formal: Se ofrecen niveles
educativos desde la alfabetización hasta la educación superior, con enfoques
adaptados a la situación de los internos. La educación a distancia ha cobrado
relevancia en estos contextos, permitiendo ampliar las opciones de
formación.
2. Capacitación laboral y formación profesional: Se desarrollan talleres que
permiten adquirir habilidades para la reinserción en el mercado laboral. Los
cursos de carpintería, electricidad, gastronomía y otros oficios brindan
oportunidades concretas de empleo una vez finalizada la condena.
3. Apoyo psicosocial y tutorías personalizadas: Se implementan programas
de acompañamiento para fortalecer el vínculo educativo y la autoestima de
los estudiantes. Este tipo de apoyo es esencial para combatir la
desmotivación y la deserción educativa.
4. Vinculación con organizaciones de derechos humanos: Se promueve el
acceso a recursos educativos y apoyo legal para garantizar la continuidad
educativa tras la salida del sistema penitenciario. Estas organizaciones
también cumplen un rol clave en la supervisión del cumplimiento de los
derechos educativos de los internos.
Un aspecto fundamental en la educación en contextos de encierro es el acceso a
material didáctico y la posibilidad de que los internos puedan establecer conexiones
con docentes y compañeros de estudio. Según el documento "C3 - Educación en
Contexto de Encierro", las estrategias pedagógicas deben considerar metodologías
activas y participativas que fomenten la autonomía y el pensamiento crítico de los
estudiantes. Además, es crucial que las instituciones penitenciarias brinden
condiciones adecuadas para el aprendizaje, como espacios físicos apropiados,
acceso a bibliotecas y materiales digitales.
Educación en perspectiva de DD.HH. y su relación con la filosofía del buen
vivir
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Desde una perspectiva de derechos humanos, la educación en contexto de encierro
debe garantizar la dignidad y el acceso equitativo al conocimiento. La educación en
prisiones debe alejarse de un enfoque meramente disciplinario y apostar por una
pedagogía crítica (Freire, 1970) que empodere a los estudiantes.
La filosofía del buen vivir, arraigada en las cosmovisiones de los pueblos originarios
de América Latina, propone una concepción de la vida basada en la armonía social
y el respeto por la comunidad. Aplicada a la educación en contextos de encierro,
esta perspectiva invita a repensar el aprendizaje como un proceso colectivo, donde
la reconstrucción de vínculos y la participación en la comunidad educativa sean
elementos fundamentales para la reinserción social.
En este sentido, la educación en contexto de encierro debe ir más allá de la simple
instrucción académica y promover valores como la solidaridad, el respeto y la
cooperación. La incorporación de prácticas comunitarias y de aprendizaje colectivo
puede fortalecer la identidad y autoestima de los estudiantes. Además, permite que
los internos se visualicen como miembros activos de la sociedad, preparados para
reinsertarse en un entorno que les ofrezca oportunidades reales de crecimiento.
Los tipos de currículum en la educación en contexto de encierro
En la educación en contextos de encierro conviven distintos tipos de currículum:
● Currículum formal: Incluye programas de estudio reconocidos por el sistema
educativo oficial y permite la certificación de estudios.
● Currículum oculto: Se refiere a los valores, normas y prácticas que emergen
de la convivencia dentro del espacio educativo y penitenciario.
● Currículum flexible y contextualizado: Adaptado a las necesidades y
realidades de los estudiantes, con metodologías participativas y orientadas a
la autonomía.
Estos currículums deben complementarse para generar una educación significativa
que permita a los estudiantes proyectarse hacia el futuro con herramientas para su
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reinserción social y laboral. Además, es importante que el currículum fomente la
reflexión crítica y el desarrollo del pensamiento autónomo. La formación docente
especializada es un factor clave en este proceso, ya que los educadores deben
estar preparados para atender las particularidades de la educación en prisiones y
fomentar una enseñanza transformadora.
Es fundamental que el diseño curricular tenga en cuenta las trayectorias de vida de
los estudiantes y las dificultades que enfrentan, de modo que la educación en
contexto de encierro no se limite a una transmisión de conocimientos, sino que se
convierta en una herramienta de transformación personal y social. Para ello, se
requiere un compromiso institucional y gubernamental que garantice los recursos y
la formación continua de los docentes. Solo a través de una educación inclusiva,
contextualizada y basada en los derechos humanos será posible ofrecer a las
personas privadas de libertad una verdadera oportunidad de reinserción y desarrollo
personal.
Conclusión
La educación en contexto de encierro es un derecho fundamental que debe
garantizarse desde un enfoque de justicia social. La condición de exclusión y
pobreza impacta profundamente en los estudiantes privados de libertad y sus
familias, perpetuando ciclos de marginalización. Sin embargo, las instituciones
educativas pueden desempeñar un rol transformador mediante programas
adaptados, apoyo psicosocial y enfoques basados en derechos humanos y el buen
vivir. La articulación de distintos tipos de currículum es clave para que la educación
en prisiones no sea sólo un medio de control, sino una verdadera herramienta de
emancipación y reinserción social.
Además, es fundamental que los sistemas educativos incorporen estrategias
innovadoras y recursos adecuados para superar las barreras que enfrentan los
estudiantes privados de libertad. La educación debe convertirse en un puente hacia
nuevas oportunidades y en un pilar para la construcción de una sociedad más
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inclusiva y equitativa. Para ello, es imprescindible fortalecer la formación docente en
estos contextos, promoviendo metodologías adaptadas a la realidad de los
estudiantes y fomentando el aprendizaje significativo. La capacitación constante del
personal educativo y la incorporación de tecnologías accesibles pueden contribuir a
mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje dentro de las instituciones
penitenciarias.
Asimismo, es crucial generar alianzas estratégicas entre el sistema penitenciario, las
instituciones educativas, las organizaciones de la sociedad civil y el sector
productivo. La articulación entre estos actores permite diseñar programas
educativos con una orientación más práctica y contextualizada, facilitando la
transición de los estudiantes hacia la vida en libertad con herramientas concretas
para su desarrollo personal y profesional. La educación en estos espacios no debe
ser vista como un privilegio, sino como una política pública esencial para garantizar
el derecho a la educación de toda persona, sin importar su condición de encierro.
Por otro lado, se debe seguir avanzando en la implementación de políticas que
aseguren la continuidad educativa más allá de la reclusión, estableciendo
mecanismos que permitan la validación de estudios y su inserción en ámbitos
educativos y laborales externos. La reinserción efectiva de las personas privadas de
libertad solo será posible si la educación dentro del encierro se convierte en un
proceso integral, que contemple el desarrollo de habilidades técnicas,
socioemocionales y cognitivas necesarias para enfrentar los desafíos del mundo
contemporáneo.
Finalmente, la educación en contexto de encierro debe ser entendida como una
inversión social y un pilar de la transformación estructural de nuestras sociedades.
Más allá de las barreras físicas impuestas por los muros de una prisión, el
conocimiento y la educación deben ser herramientas que trasciendan los límites del
encierro, permitiendo que los individuos privados de su libertad puedan reconstruir
sus proyectos de vida con dignidad, autonomía y esperanza
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