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Corteza

La corteza cerebral, compuesta por sustancia gris y más de 20.000 millones de neuronas, es fundamental para las funciones cognitivas y motoras del sistema nervioso, dominando en los mamíferos, especialmente en primates. Se organiza en diferentes capas y columnas funcionales, y se divide en áreas primarias, secundarias y de asociación, cada una con roles específicos en la integración y procesamiento de información sensorial y motora. Las áreas asociativas, que representan la mayor parte de la corteza, son cruciales para funciones cognitivas superiores y la interpretación emocional de la realidad.

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Corteza

La corteza cerebral, compuesta por sustancia gris y más de 20.000 millones de neuronas, es fundamental para las funciones cognitivas y motoras del sistema nervioso, dominando en los mamíferos, especialmente en primates. Se organiza en diferentes capas y columnas funcionales, y se divide en áreas primarias, secundarias y de asociación, cada una con roles específicos en la integración y procesamiento de información sensorial y motora. Las áreas asociativas, que representan la mayor parte de la corteza, son cruciales para funciones cognitivas superiores y la interpretación emocional de la realidad.

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CORTEZA CEREBRAL

La neocorteza, o corteza cerebral se expandió tanto que envuelve completamente al tronco


encefálico, tomando y complejizando diferentes funciones que antes eran llevadas a cabo
por otras estructuras. Contiene más de 20.000 millones de neuronas, que superan la mitad
de la materia gris de todo el sistema nervioso, lo que brinda una idea de su importancia
funcional. Casi todas las tareas de integración primitivamente asignadas al tronco del
encéfalo fueron transferidas a la corteza. En los vertebrados más simples, solo hay un
esbozo de esta, y es recién en los mamíferos, particularmente en los primates, donde la
corteza domina el resto del sistema nervioso. La corteza cerebral está compuesta por
sustancia gris, que consiste principalmente en cuerpos neuronales, junto con algunas
fibras nerviosas.

Cuando hablamos del funcionamiento del SNC y, en particular, del encéfalo, decimos que
una determinada función es cortical si su ejecución ocurre en la corteza cerebral. En
cambio, cualquier función que se lleve a cabo en el tronco encefálico o sistema límbico
se conoce como subcortical.
El cerebro tiene tres caras: la externa o lateral, la interna o medial y la inferior o basal.
Todas las caras están recubiertas por corteza, dónde se apoya el pensamiento consciente.
En la morfología interna, donde se halla el no consciente, se evidencian las diferentes
regiones subcorticales, desde aquellas que se ubican inmediatamente por debajo de la
corteza cerebral, hasta las que incluso llegan a las profundidades del cerebro. Toda esa
extensa región se halla ocupada por sustancia blanca, y en su interior los núcleos grises
cerebrales se encuentran dispersos como pequeños islotes dispuestos sobre la sustancia
blanca.

LA CORTEZA CEREBRAL

La Corteza Cerebral, Córtex o Palio recubre a la superficie externa de los hemisferios


cerebrales, tanto al derecho como al izquierdo. Ambos hemisferios comparten una
morfología similar, pero presentan diferencias funcionales. Este manto cortical está
formado por sustancia gris, que reproduce morfológicamente la morfología externa del
cerebro siguiendo su mismo plegamiento, y que se caracteriza por su rica vascularización
ya que las células corticales presentan una alta tasa metabólica que necesita del aporte
sanguíneo continuo.

La corteza cerebral no es uniforme, ya que existen diferentes tipos de corteza cerebral


según un criterio evolutivo. Existen regiones que poseen corteza primitiva, otras con
corteza intermedia, pero la mayor parte del cerebro presenta una corteza cerebral muy
desarrollada llamada neocorteza.

La corteza primitiva o arquicorteza es aquella que se encuentra principalmente en el


hipocampo y en la región septal. La corteza más desarrollada y abundante en el cerebro
humano es la neocorteza. Entre la arquicorteza y la neocorteza, evolutivamente el cerebro
presenta un manto de corteza intermedia, denominado paleocorteza. Esta corteza permite
la comunicación funcional entre la antigua y la nueva corteza, y se halla representada
principalmente por el hipocampo, el cíngulo y la corteza insular.

HISTOLOGÍA DE LA CORTEZA CEREBRAL

Microscópicamente, la corteza cerebral está compuesta por los cuerpos celulares de miles
de millones de neuronas, de sus dendritas, y de axones tanto mielinizados como
amielínicos. Todo esto se organiza en forma de una multicapa única. Además, la corteza
contiene una población densa de células de sostén, las células gliales, entre las cuales se
encuentran los oligodendrocitos, los astrocitos, la microglía, las células ependimarias y
los vasos sanguíneos.
6 tipos principales de células:

• células piramidales (principal fuente de señales que salen de la corteza),


• neuronas en forma de huso o células fusiformes,
• células estrelladas (granulares),
• células en cesta o en canasta,
• neuronas horizontales o de Cajal-Retzius y
• neuronas de Martinotti.
Histológicamente, la corteza cerebral se organiza en seis capas del cerebro, o láminas
horizontales, según el tamaño y forma de los cuerpos neuronales. A estas capas se les
asigna un número romano que va de superficial a profundo de la siguiente manera:

I. Capa molecular (plexiforme) (I): principalmente contiene axones y algunas


células horizontales de Cajal-Retzius dispersas.
II. Capa granular externa (II): compuesta por una densidad variable de células
estrelladas (granulares) y piramidales.
III. Capa piramidal externa (III): contiene predominantemente células piramidales de
tamaños variables.
IV. Capa granular interna (IV): consta principalmente de células estrelladas
(granulares) y una pequeña cantidad de células piramidales. Usualmente es la capa
más delgada.
V. Capa piramidal interna (V): principalmente contiene células piramidales de
tamaño mediano.
VI. Capa multiforme (polimórfica) (VI): compuesta por diferentes tipos de neuronas,
principalmente células fusiformes, algunas células piramidales y otras
interneuronas.

Organización columnar de la corteza cerebral

La corteza cerebral también puede dividirse funcionalmente en formaciones verticales


llamadas columnas. Estas representan las unidades funcionales de la corteza y son capaces
de memorizar relaciones y realizar operaciones más complejas que una única neurona.
Cada columna se orienta de forma perpendicular a la superficie cortical y está compuesta
por los 6 niveles corticales. Las neuronas están estrechamente conectadas dentro de una
columna, pero también comparten conexiones con columnas adyacentes y distantes, al
igual que con estructuras subcorticales, en especial con el tálamo.
Áreas funcionales de la corteza cerebral

Adicionalmente, la corteza cerebral se puede dividir en tres áreas


funcionales: primarias, secundarias y de asociación. Las áreas corticales responsables
por las funciones elementales tanto motoras como sensitivas son las áreas primarias. Las
áreas secundarias se encuentran alrededor de cada área primaria y reciben proyecciones
aferentes de las áreas primarias correspondientes y del tálamo. Estas son las responsables
de integrar las señales de las áreas primarias con la información recibida del tálamo, para
refinar los estímulos provenientes de las áreas primarias. Por otro lado, las áreas de
asociación son áreas corticales que integran, procesan y analizan los diferentes tipos de
estímulos que llegan al encéfalo y están involucradas en mediar las funciones cognitivas
superiores.
Las áreas corticales, también llamadas mapas cerebrales (porque su representación
recuerda a los mapas utilizados en cartografía), determinan localizaciones funcionales
(cada área se relaciona con determinada función). Estas áreas fueron ampliamente
estudiadas y clasificadas por Brodman en 1909, por lo se las conoce como “las áreas de
Brodman”, estableciéndose así un mapa de áreas corticales.

Las áreas asociativas, las más extensas en el cerebro humano, intervienen en el nivel
jerárquico más alto de la organización sensoriomotriz, y también como principal
componente de la corteza emocional y de la corteza social.

Pueden describirse tres áreas asociativas: el área prefrontal, el área


temporoparietooccipital y las áreas límbicas o internas. En conjunto son áreas cognitivas,
si consideramos que intervienen en la cognición. No obstante, si bien cada una tiene una
alta especialización y asume importantes funciones psíquicas, dichas funciones no quedan
reducidas solamente a dicha localización. Las cortezas asociativas representan cerca del
85 % de la corteza cerebral, relegando a las áreas primarias y secundarias a un lugar más
limitado. Existen además áreas específicas como las que controlan el lenguaje, el área
expresiva o área de Brocca y el área comprensiva o de Wernicke; ambas predominan en
el hemisferio izquierdo, la primera de localización frontal y la segunda temporoparietal.
Las áreas sensoriomotrices pueden dividirse en primarias y secundarias. En el caso de las
sensoriales, las áreas primarias reciben al estímulo y las áreas secundarias permiten su
reconocimiento. Para el caso de las motrices, las áreas primarias ejecutan el movimiento
que ha sido programado y propuesto por las áreas secundarias. Desde una visión
neuropsicológica, las áreas secundarias sensoriales se corresponden con áreas
gnósicas y las áreas secundarias motoras con áreas práxicas.

Las áreas motoras se encuentran en el lóbulo frontal, las sensitivas en el lóbulo parietal,
las visuales en el occipital y las auditivas en el temporal; en todos estos casos, tanto las
primarias como las secundarias. Las áreas sensoriales y motoras, sean primarias o
secundarias, no se relacionan en forma directa entre sí, se vinculan a través de las áreas
de asociación.

Existen diferentes tipos de corteza asociativa, en función del tipo de información que
procesan, pudiendo ser unimodales o multimodales (supramodales).

La corteza asociativa unimodal procesa información de un determinado sentido y se


encuentran próximas a la corteza que procesa ese mismo sentido. De igual modo, sucede
con el movimiento. Ejemplos: área visual secundaria relaciona el color, la forma, la
perspectiva; el área auditiva secundaria relaciona los tonos, las frecuencias, el volumen;
el área secundaria sensitiva integra todas las modalidades de sensaciones desde nuestro
cuerpo, tanto la superficial (tacto, dolor y temperatura) como la profunda (presión y
ubicación); y el área secundaria motora se encarga de preparar una determinada acción.

La corteza asociativa multimodal relaciona diferentes modalidades sensoriales,


imprescindibles para interpretar el medio ambiente y planificar diferentes operaciones
mentales, bases del pensamiento.
Existen tres grandes áreas de asociación, consideradas multimodales o
supramodales:
1. Corteza asociativa prefrontal: Situada en polo del lóbulo frontal, por delante de la
corteza motora primaria y secundaria.
2. Área de asociación parieto-temporo-occipital: Esta área de asociación se
encuentra situada entre los lóbulos temporal, parietal y occipital, integrando
diferentes informaciones procedentes de sentidos como la visión, el tacto y el
oído. Esta área asociativa resulta fundamental para el ser humano, puesto que
permite vincular los datos procedentes de las distintas vías perceptivas. Interpreta
a la realidad como un todo, mediante la percepción consciente. Además, el
hemisferio derecho controla la ubicación en el espacio, y el hemisferio izquierdo
la decodificación del lenguaje, tanto oral como escrito.
3. Corteza límbica: La corteza límbica es otra área de asociación multimodal. En esta
corteza asociativa se integran las informaciones provenientes del sistema límbico.
Permite asociar nuestras emociones a la interpretación que hacemos de la realidad,
hacer una correlación con nuestros recuerdos, y decodificar la emoción de otros
sujetos.
A modo de resumen, las áreas son las siguientes:

1. Área motora: corteza motora, corteza premotora y área de Broca o centro del
lenguaje: El área motora se halla delante del surco central o Cisura de Rolando y ocupa
la mitad superior del lóbulo frontal. A su vez está dividida en tres segmentos: la corteza
motora, la corteza premotora y el área de Broca, las cuales están relacionadas con el
control muscular.

• La corteza motora: controla los músculos específicos de todo el cuerpo,


especialmente los músculos que se encargan de los movimientos finos, tales como
los del pulgar y demás dedos y los de los labios y la boca para hablar y comer y,
en grado mucho menor de los movimientos finos de los pies y dedos de éstos.
• La corteza premotora: localizada delante de la corteza motora, produce
movimientos coordinados que comprenden secuencias de movimientos de un
músculo individual o movimientos combinados de una cantidad de músculos
diferentes al mismo tiempo. Es en esta área en donde se almacena gran parte del
conocimiento para controlar movimientos diestros aprendidos, tales como los
movimientos aprendidos para desarrollar una actividad atlética.
• El área de Broca: localizada delante de la corteza motora en el borde lateral de
la corteza premotora, controla los movimientos coordinados de la laringe y la boca
para producir el habla. Esta área sólo se desarrolla en uno de los dos hemisferios
cerebrales, en el hemisferios izquierdo en alrededor de 19 de 20 personas,
incluyendo todos los diestros y la mitad del total de zurdos.

2. Área sensitiva somatestésica o somatosensorial: son aquellas provenientes del


cuerpo, tales como el tacto, presión, temperatura y dolor. Esta área ocupa casi la totalidad
del lóbulo parietal. Esta área está dividida en un área primaria y una secundaria. Esto es
también válido para todas las demás áreas sensitivas. Las áreas sensitivas primarias
funcionan como centros de relevo inferiores del cerebro y transmiten la información a
otras regiones de la corteza cerebral.

El área sensitiva somatestésica primaria es la porción de la corteza que recibe las señales
directamente desde los receptores sensitivos ubicados en todo el cuerpo. Por lo contrario,
las señales dirigidas al área secundaria son parcialmente procesadas en estructuras
cerebrales profundas o en una región del área primaria. El área primaria puede distinguir
los tipos específicos de sensación en regiones determinadas del cuerpo. El área
secundaria, sirve principalmente para interpretar las señales sensitivas, no para
distinguirlas, como una mano que está percibiendo una silla, una mesa o una pelota.

3. Área visual: Esta área ocupa la totalidad del lóbulo occipital. El área primaria detecta
puntos específicos de luz y oscuridad lo mismo que orientaciones de líneas y límites.
Estimulaciones eléctricas en el área visual primaria hace que las personas vean destellos
de luz, líneas brillantes, colores u otras imágenes simples. Las áreas secundarias
interpretan la información visual, por ejemplo interpretan el significado del lenguaje
escrito.
4. Área auditiva: El área para la audición se localiza en la mitad superior de los dos
tercios anteriores del lóbulo temporal. En el área primaria se detectan los tonos
específicos, sonoridad y otras cualidades del sonido. Estimulaciones eléctricas en esta
área hace que la persona escuche un sonido simple que puede ser débil o intenso o un
chirrido, pero nunca son escuchadas palabras o cualquier otro sonido inteligible.

Las áreas secundarias son en donde se interpreta el significado de las palabras habladas,
y porciones de estas áreas también son importantes para el reconocimiento de la música.

5. Área de Wernicke o centro de la comprensión de las palabras habladas para


integración sensitiva: Se localiza en la parte posterior de la zona superior del lóbulo
temporal, en el punto en donde se ponen en contacto tanto el lóbulo parietal como el
occipital con el temporal. Es aquí donde confluyen las señales sensitivas de los tres
lóbulos sensitivos (el temporal, parietal y occipital). Esta área es por demás importante
en la interpretación última de los significados de prácticamente todos los tipos diferentes
de información sensitiva, tal como el significado de oraciones e ideas, ya sean oídas,
leídas, percibidas o, inclusive, generadas dentro del propio cerebro. En consecuencia, la
destrucción de esta área del cerebro provoca la pérdida extrema de pensar. Esta área solo
está bien desarrollada en uno de los dos hemisferios, generalmente en el izquierdo. El
desarrollo, unilateral del área de Wernicke, evita confusión de los procesos del
pensamiento entre las dos mitades del cerebro. En persona diestras se desarrolla más el
lado izquierdo (en alrededor un 95% de las personas, el hemisferio izquierdo es el
dominante).
Después de un daño severo en el área de Wernicke, una persona podría escuchar
perfectamente bien e inclusive reconocer diferentes palabras, pero sería incapaz de
disponer estas palabras en un pensamiento coherente. En forma similar, la persona sería
capaz de leer palabras a partir de una página impresa, pero no reconocer ninguna idea, es
decir no entendería lo que lee.
6. Área de la memoria reciente del lóbulo temporal: La mitad inferior del lóbulo
temporal parece ser principalmente de importancia para el almacenamiento a corto plazo
de recuerdos, los que persisten entre pocos minutos y varias semanas.
7. Área prefrontal: Ocupa la mitad anterior del lóbulo frontal. Su función está menos
definida que la de cualquier otra parte del cerebro. Ha sido extirpada (lobotomía) en
muchos pacientes psicóticos para rescatarlos de estados depresivos. Estas personas
funcionan bastante bien sin las áreas prefrontales. Sin embargo, pierden la capacidad para
concentrarse por períodos prolongados y también para planificar el futuro o pensar en
problemas profundos. Así, se dice que esta área es importante para la elaboración del
pensamiento.

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