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Adaptaciones Celulares: Tipos y Mecanismos

El documento aborda las adaptaciones celulares, incluyendo hipertrofia, hiperplasia, atrofia y metaplasia, explicando sus mecanismos, ejemplos clínicos y consecuencias patológicas. Se detalla cómo estas adaptaciones son respuestas a estímulos internos y externos, reguladas por diversas vías de señalización molecular. Además, se discuten las implicaciones fisiopatológicas de cada tipo de adaptación y su potencial para conducir a condiciones más graves como displasia y cáncer.

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Adaptaciones Celulares: Tipos y Mecanismos

El documento aborda las adaptaciones celulares, incluyendo hipertrofia, hiperplasia, atrofia y metaplasia, explicando sus mecanismos, ejemplos clínicos y consecuencias patológicas. Se detalla cómo estas adaptaciones son respuestas a estímulos internos y externos, reguladas por diversas vías de señalización molecular. Además, se discuten las implicaciones fisiopatológicas de cada tipo de adaptación y su potencial para conducir a condiciones más graves como displasia y cáncer.

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PATOLOGIA

Adaptaciones Celulares

Grupo 3B

Integrantes:
Oscar Eduardo Calderón Barahona
Donald Uriel Hernández Grandez

Dra. Yamila Maradiaga Cuadra

Fecha: 04-04-2025

Presentación
Índice
Objetivo
Introducción
Desarrollo
Conclusión
Bibliografía
CONCEPTO Y TIPOS DE ADAPTACIONES CELULARES
Las células pueden adaptarse a distintos tipos de estrés modificando su tamaño, número,
fenotipo y metabolismo. Las principales formas de adaptación celular incluyen la
hipertrofia, hiperplasia, atrofia y metaplasia. Cada una de estas adaptaciones ocurre en
respuesta a estímulos específicos y está regulada por distintos mecanismos moleculares.

1.1 Hipertrofia
La hipertrofia celular es un mecanismo adaptativo en el que las células aumentan de tamaño
debido a un incremento en la síntesis de componentes estructurales y funcionales. Este
fenómeno es particularmente común en células que tienen una capacidad limitada de división,
como las células musculares esqueléticas y cardíacas.

Ejemplos clínicos de hipertrofia

● Hipertrofia cardíaca: En respuesta a una sobrecarga hemodinámica, como la


hipertensión arterial o la estenosis valvular, los cardiomiocitos aumentan de tamaño
para generar una mayor fuerza contráctil. Esta hipertrofia se asocia con cambios en la
expresión de genes que regulan proteínas contráctiles, como la actina y miosina, y
puede evolucionar a una insuficiencia cardíaca si el estímulo persiste.
● Hipertrofia muscular: En el músculo esquelético, la hipertrofia se produce en
respuesta a estímulos mecánicos, como el ejercicio de resistencia, y se acompaña de
un aumento en la síntesis de proteínas estructurales y mitocondrias.
● Hipertrofia del útero: Durante el embarazo, el miometrio experimenta hipertrofia en
respuesta a estímulos hormonales, particularmente el aumento en los niveles de
estrógenos.

Mecanismos moleculares de la hipertrofia

El crecimiento celular en la hipertrofia es mediado por varias vías de señalización


intracelular:

● Vía de la PI3K/AKT: Reguladora del crecimiento celular y la síntesis de proteínas.


● Activación del factor de transcripción NFAT (Nuclear Factor of Activated T
Cells), que regula genes involucrados en la hipertrofia.
● Señales mecánicas y factores de crecimiento como IGF-1 (Insulin-like Growth
Factor 1), que activan vías de señalización intracelular para la síntesis proteica.

Cuando la hipertrofia es descontrolada, puede llevar a disfunción celular, fibrosis y apoptosis,


lo que ocurre en la hipertrofia patológica del miocardio.
1.2 Hiperplasia
La hiperplasia es un aumento en el número de células en un tejido, lo que lleva a su
crecimiento. A diferencia de la hipertrofia, la hiperplasia solo ocurre en tejidos con células
capaces de dividirse activamente.

Ejemplos clínicos de hiperplasia

● Hiperplasia endometrial: En mujeres con un desequilibrio hormonal entre


estrógenos y progesterona, se puede producir una proliferación excesiva del
endometrio, predisponiendo al desarrollo de cáncer endometrial.
● Hiperplasia prostática benigna (HPB): Aumento del número de células en la
próstata debido a estímulos hormonales, lo que puede generar síntomas urinarios
obstructivos.
● Regeneración hepática: Tras una hepatectomía parcial, el hígado puede regenerarse
mediante hiperplasia de los hepatocitos.

Mecanismos moleculares de la hiperplasia

La proliferación celular en la hiperplasia es inducida por factores de crecimiento, hormonas y


señales mecánicas que activan vías de transducción de señales:

● Factor de crecimiento epidérmico (EGF) y factor de crecimiento de fibroblastos


(FGF) promueven la división celular.
● Activación de la vía de señalización MAPK/ERK, que estimula la progresión del
ciclo celular.
● Regulación del gen MYC, asociado con la proliferación celular en diversos tejidos.

Cuando la hiperplasia es patológica, puede predisponer al cáncer, como ocurre en la


hiperplasia prostática benigna y en la hiperplasia endometrial con atipia.

1.3 Atrofia
La atrofia celular es la disminución en el tamaño celular debido a la reducción en la síntesis
de proteínas y al aumento en su degradación. Esta adaptación ocurre en respuesta a una
disminución en la demanda funcional o a una privación de nutrientes.

Ejemplos clínicos de atrofia

● Atrofia por desuso: Pérdida de masa muscular en pacientes inmovilizados.


● Atrofia por isquemia: Reducción del tamaño de un tejido debido a una disminución
del flujo sanguíneo, como en la atrofia cerebral en pacientes con enfermedad de
Alzheimer.
● Atrofia senil: Pérdida de volumen en órganos debido al envejecimiento, como en el
timo o los músculos esqueléticos en ancianos.
Mecanismos moleculares de la atrofia

La atrofia celular implica la activación de vías de degradación de proteínas:

● Vía ubiquitina-proteasoma, que degrada proteínas intracelulares.


● Autofagia, un proceso mediante el cual la célula digiere sus propios componentes
para obtener energía.

1.4 Metaplasia
La metaplasia es un cambio reversible en el que un tipo celular diferenciado es reemplazado
por otro tipo celular más resistente a la agresión.

Ejemplos clínicos de metaplasia

● Metaplasia escamosa en fumadores: En los bronquios de fumadores crónicos, el


epitelio cilíndrico ciliado es reemplazado por epitelio escamoso estratificado para
resistir mejor la irritación.
● Esófago de Barrett: En pacientes con reflujo gastroesofágico crónico, el epitelio
escamoso del esófago es reemplazado por epitelio columnar similar al intestinal.

Mecanismos moleculares de la metaplasia

La metaplasia se produce por la reprogramación de células madre en el tejido afectado


mediante la activación de genes específicos:

● Regulación de los factores de transcripción SOX9 y CDX2, que promueven la


diferenciación hacia un nuevo tipo celular.
● Intervención de citocinas inflamatorias, como TNF-α e IL-6, que estimulan
cambios celulares.

Si la metaplasia persiste, puede predisponer al desarrollo de displasia y cáncer.

Fisiopatología de las Adaptaciones Celulares


Las adaptaciones celulares son respuestas que las células tienen ante estímulos internos o
externos para mantener su función y estructura, sin embargo, cuando los estímulos son
extremos o crónicos, pueden alterar su homeostasis y desencadenar procesos patológicos. A
continuación, se detallan algunos de los mecanismos fisiopatológicos más relevantes.

2.1 Hipertrofia
La hipertrofia es un aumento en el tamaño de las células sin un aumento proporcional en el
número celular. Este proceso es común en células musculares, como las cardíacas y
esqueléticas, que tienen una capacidad limitada para dividirse. En la hipertrofia, las células
aumentan su tamaño debido a la acumulación de proteínas contractiles como la actina y la
miosina. La hipertrofia puede ser fisiológica, como en el aumento del tamaño muscular por
ejercicio, o patológica, como en el corazón en respuesta a una sobrecarga hemodinámica,
como en la hipertensión o insuficiencia valvular.

El mecanismo principal involucra la activación de varias vías de señalización intracelular. En


el caso del corazón, el aumento de la carga mecánica activa la vía de la proteína quinasa B
(AKT) y las MAP quinasas, lo que promueve la síntesis de proteínas estructurales y la
adaptación del miocito. Sin embargo, si la hipertrofia es excesiva, puede llevar a disfunción,
como ocurre en la insuficiencia cardíaca, donde el corazón pierde su capacidad de adaptarse y
bombear eficientemente.

2.2 Hiperplasia
La hiperplasia es el aumento en el número de células en un órgano o tejido debido a una
estimulación persistente. En tejidos con capacidad de división, como el epitelio y las
glándulas, la hiperplasia puede ser fisiológica, como en la glándula mamaria durante el
embarazo, o patológica, como en la hiperplasia prostática benigna. Este proceso es mediado
principalmente por factores de crecimiento y hormonas. En el caso de la hiperplasia
endometrial, por ejemplo, los estrógenos inducen la proliferación del epitelio endometrial.

Las vías de señalización involucradas incluyen el factor de crecimiento epidérmico (EGF) y


el factor de crecimiento derivado de plaquetas (PDGF), que activan cascadas intracelulares
como las MAP quinasas (ERK). Estos procesos inducen la proliferación celular al promover
la síntesis de ADN y la progresión del ciclo celular. Si la hiperplasia se vuelve descontrolada,
como ocurre en la hiperplasia prostática benigna, puede generar obstrucción y síntomas
clínicos que afectan la calidad de vida.

2.3 Atrofia
La atrofia es una disminución en el tamaño de las células debido a la pérdida de componentes
celulares y la reducción de la actividad metabólica. Esto puede ocurrir por una variedad de
factores, como la falta de nutrientes, el envejecimiento o la falta de estimulación hormonal.
Un ejemplo común es la atrofia muscular en la inactividad física prolongada o la atrofia
cerebral en enfermedades neurodegenerativas.

El mecanismo básico de la atrofia implica la disminución de la síntesis de proteínas y el


aumento de la degradación celular. La autofagia, un proceso en el que las células degradan
sus propios componentes, juega un papel fundamental en la atrofia. En tejidos como los
músculos, las proteínas contractiles son degradadas para liberar aminoácidos y mantener la
homeostasis energética en condiciones de escasez. Aunque la atrofia es una respuesta
adaptativa a la falta de estimulación o nutrientes, si es prolongada, puede resultar en
disfunción celular irreversible.

2.4 Metaplasia
La metaplasia es un cambio reversible en el tipo celular de un tejido en respuesta a estímulos
crónicos. Un ejemplo común es la metaplasia escamosa en el epitelio respiratorio de los
fumadores, donde el epitelio cilíndrico ciliado se transforma en un epitelio escamoso
estratificado para resistir el daño causado por los irritantes del tabaco. Este proceso es
mediado por la reprogramación de las células madre y la activación de factores de
transcripción como los de la vía Wnt y Notch.

Aunque la metaplasia es inicialmente una respuesta protectora, si persiste, puede aumentar el


riesgo de transformación maligna, ya que las células metaplásicas son más propensas a
acumular mutaciones genéticas. En el caso del esófago de Barrett, por ejemplo, la metaplasia
intestinal inducida por el reflujo ácido puede conducir eventualmente a displasia y cáncer
esofágico.

2.5 Displasia
La displasia es un cambio anómalo en el tamaño, forma y organización de las células. A
menudo, es un paso intermedio hacia la malignidad, especialmente en tejidos que están
expuestos a factores carcinógenos. Un ejemplo es la displasia cervical asociada con la
infección por el virus del papiloma humano (VPH), que puede evolucionar hacia cáncer
cervical si no se detecta y trata a tiempo.

En la displasia, los mecanismos involucrados incluyen una desregulación del ciclo celular, lo
que lleva a una proliferación celular descontrolada. Las mutaciones en los genes que regulan
el ciclo celular, como las ciclinas y las quinasas dependientes de ciclina (CDK), permiten que
las células displásicas sigan proliferando sin control. Estos cambios aumentan la posibilidad
de que las células displásicas se conviertan en malignas si las alteraciones genéticas se
acumulan.

Morfología
Subtítulo:
texto:
Regulación Molecular
La capacidad que tienen las células para adaptarse a diversos estímulos está regulada por una
intrincada red de mecanismos moleculares que operan a través de múltiples niveles de
control. Estos mecanismos permiten a las células responder ante un incremento o
disminución de demandas funcionales, ante estímulos nocivos persistentes, o frente a
alteraciones del microambiente. Esta regulación depende de señales externas (como factores
de crecimiento, hormonas, citocinas y estrés mecánico) y señales internas (como el estado
energético celular, integridad del ADN y niveles de nutrientes), las cuales activan cascadas de
transducción que terminan modulando la expresión de genes específicos. La respuesta
adaptativa puede derivar en hipertrofia, hiperplasia, atrofia o metaplasia, y cada una de estas
formas de adaptación posee reguladores moleculares únicos y característicos, aunque también
comparten elementos comunes.

Regulación molecular de la hipertrofia

La hipertrofia celular, caracterizada por el aumento del tamaño celular debido a una mayor
síntesis de proteínas y orgánulos, está regulada por una combinación de señales mecánicas,
hormonales y tróficas. Una de las vías más ampliamente descritas es la vía
PI3K/AKT/mTOR, que desempeña un papel esencial en la hipertrofia fisiológica, como la
inducida por el ejercicio físico. En esta vía, la activación de la fosfatidilinositol 3-cinasa
(PI3K) desencadena una cascada que activa la proteína AKT, que a su vez activa mTOR
(mammalian target of rapamycin), un regulador maestro del crecimiento celular. mTOR
estimula directamente la traducción de ARNm y la biosíntesis de proteínas necesarias para el
incremento del tamaño celular, como proteínas del citoesqueleto, enzimas y proteínas
contráctiles.
En la hipertrofia patológica, como la que ocurre en el corazón ante sobrecarga de presión (por
ejemplo, hipertensión), predominan señales mediadas por la vía calcineurina–NFAT. La
calcineurina es una fosfatasa activada por calcio que desfosforila al factor de transcripción
NFAT (Nuclear Factor of Activated T-cells), permitiéndole translocarse al núcleo donde
activa genes específicos para proteínas contráctiles fetales, como la β-miosina. Asimismo,
GATA4, otro factor de transcripción cardíaco, también es activado y sinérgicamente potencia
la expresión de genes asociados a la remodelación del sarcómero y crecimiento celular.

Además, los factores de crecimiento como el IGF-1, el factor de crecimiento derivado de


plaquetas (PDGF) y el factor de crecimiento fibroblástico (FGF) pueden unirse a sus
receptores tirosina quinasa y activar vías como MAPK/ERK, conduciendo a la fosforilación
de factores de transcripción como ELK1, c-Fos y c-Jun. Todo esto culmina en una
reorganización del programa génico celular orientado a incrementar la masa celular.

Regulación molecular de la hiperplasia

La hiperplasia, caracterizada por el aumento del número de células en un tejido, es una


respuesta adaptativa controlada principalmente por estímulos mitogénicos. El proceso
depende de una secuencia ordenada de eventos que permiten la entrada y progresión de las
células en el ciclo celular. Los factores de crecimiento, como EGF (epidermal growth
factor), TGF-α (transforming growth factor alpha), y VEGF (vascular endothelial growth
factor), inician la señalización al unirse a sus receptores de membrana, que son quinasas con
actividad intrínseca de tirosina.

La activación de estos receptores desencadena la vía RAS–RAF–MEK–ERK, también


llamada vía MAPK. En esta cascada, RAS activa a RAF, que fosforila a MEK, y este a ERK.
Una vez fosforilado, ERK entra al núcleo y activa factores de transcripción como Myc, Fos,
Jun, que inducen la transcripción de genes responsables de la progresión del ciclo celular,
como ciclina D y E, CDK4/6, y genes antiapoptóticos como BCL2.

Además, hormonas como los estrógenos y andrógenos ejercen un papel crucial en la


hiperplasia de tejidos hormonodependientes. Estos actúan a través de sus receptores
nucleares, que al unirse al ligando se comportan como factores de transcripción que se unen a
regiones específicas del ADN para inducir la transcripción de genes pro-proliferativos. Por
ejemplo, en el endometrio, los estrógenos promueven la transcripción de genes que impulsan
la mitosis celular durante la fase proliferativa del ciclo menstrual.

También hay un delicado equilibrio entre inhibidores y promotores del ciclo celular, como
p21, p27 y p53. La inactivación de inhibidores o la sobreexpresión de factores promotores
puede contribuir no solo a la hiperplasia adaptativa sino también a la hiperplasia patológica e
incluso a la transformación neoplásica si el estímulo es prolongado.

Regulación molecular de la atrofia

La atrofia es una respuesta de adaptación que implica una reducción en el tamaño y la


función celular, mediada por la disminución de la síntesis proteica y el aumento de su
degradación. La vía ubiquitina-proteasoma es fundamental en este proceso. En esta vía,
proteínas intracelulares son marcadas con ubiquitina mediante la acción de ligasas
específicas, como MAFbx/atrogin-1 y MuRF1, que se activan en respuesta a estímulos
como inanición, inactividad prolongada o denervación. Estas proteínas marcadas son
posteriormente degradadas por el complejo proteasoma 26S.

La transcripción de las ligasas MAFbx y MuRF1 está regulada por los factores FOXO
(Forkhead box O), que se activan cuando se inhibe la vía PI3K/AKT, es decir, cuando
disminuyen las señales de crecimiento y anabólicas. En condiciones de estrés energético o
privación de nutrientes, FOXO se desfosforila, entra al núcleo y activa genes que promueven
la degradación proteica y la autofagia.

La autofagia lisosomal, por otro lado, implica la formación de autofagosomas que engloban
organelos y proteínas dañadas para ser degradadas. Genes como LC3 (microtubule-
associated protein 1 light chain 3), Beclin-1, ATG5 y ATG7 están altamente regulados en
este proceso. La inactivación de la vía mTOR, por déficit energético o hipoxia, también
contribuye a la activación de la autofagia.

El retiro de estímulos tróficos (como IGF-1, insulina o estímulo neural) o el aumento de


señales catabólicas (glucocorticoides, citocinas proinflamatorias) acelera este proceso,
permitiendo a la célula sobrevivir en condiciones desfavorables, aunque a costa de su
funcionalidad.

Regulación molecular de la metaplasia

La metaplasia se basa en una reprogramación del fenotipo celular mediada por alteraciones
en la expresión génica de células madre o progenitoras. Esta transformación suele ocurrir en
respuesta a un estímulo crónico dañino que favorece la sustitución de un tipo celular
especializado por otro más resistente pero funcionalmente distinto.

En este proceso intervienen factores de señalización del desarrollo embrionario como Notch,
Wnt/β-catenina y Hedgehog, que pueden ser reactivados en tejidos adultos en presencia de
irritación persistente, inflamación o deficiencias nutricionales (como la de vitamina A). Estos
caminos influyen sobre la identidad celular mediante el control de genes maestros de
diferenciación.

Por ejemplo, en la metaplasia intestinal del esófago (esófago de Barrett), se ha observado la


expresión aberrante de CDX2, un factor de transcripción clave en la diferenciación intestinal,
que no debería estar presente en el epitelio escamoso. En cambio, en la metaplasia escamosa
de los bronquios, p63, otro regulador del destino celular, induce una reprogramación hacia un
epitelio escamoso estratificado.

Además, estos cambios suelen ir acompañados por modificaciones epigenéticas, como la


metilación del ADN y cambios en las histonas, que silencian genes del fenotipo original e
inducen genes del nuevo tipo celular. Aunque este proceso permite una mayor resistencia
celular frente a estímulos adversos, también puede predisponer al desarrollo de displasia y
neoplasia si el estímulo persiste.

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