Estudios de Cultura Náhuatl 68 (julio-diciembre 2024): 175-217
ISSN 0071-1675
ARTÍCULOS
Tezozómoc y el mundo del tonalli
Tezozómoc and the World of the Tonalli
Marc THOUVENOT
Centre Nationale de la Recherche Scientifique (Francia)
xolotl@[Link]
Resumen
Todos sabemos que la ceremonia del Fuego Nuevo se realizaba en el mundo náhuatl cada 52
años. Esta idea se ha venido repitiendo desde hace cinco siglos. En este concierto unánime,
sin embargo, se alza la voz de un autor especialmente importante, Hernando de Alvarado
Tezozómoc, quien afirma que la ligadura —el hecho de juntar dos ciclos de 18 980 días— no
se hacía cada 52 años, sino cada 73, lo que establece una relación directa con el tonalpohua-
lli, “la cuenta de los días, los destinos”. En las siguientes líneas examinaré las razones que
llevaron a Tezozómoc a expresarse de esta manera y mostraré que esta afirmación puede
entenderse mejor si se sitúa en el marco global del tonalli, “destino”, un mundo que se opone
al del ilhuitl, “día”. Al hacerlo, descubriremos varios rasgos de oposición entre ambos y, en
particular, cómo los ciclos que dan lugar a una ligadura deben estar atados, en el caso del
primero, mientras que, en el segundo, el vínculo entre cada año se logra mediante el acto de
asir el actual con el siguiente. Asimismo, veremos que estos dos espacios de tiempo inters-
ticiales dan lugar a la atribución de nombres diferentes. Para explicar todo esto, se propondrá
una tipología de la noción de año que distingue entre años-tonalli y años-ilhuitl.
Palabras clave: Tezozómoc; tonalli; ilhuitl; Fuego Nuevo; toxiuhmolpilli; tonalpohualli;
nemontemi; 13.
Abstract
We all know that the ceremony of the New Fire took place in the Nahuatl world every 52 years.
This is something that has been repeated for five centuries. In this unanimous concert, however,
the voice of a particularly important author rises, that of Hernando de Alvarado Tezozómoc. He
does not say that the ligature (i.e. the merging of two cycles of 18 980 days) was made every 52
years, but every 73 years, thus establishing a direct relationship with the tonalpohualli, “the count
of days, the fates”. In the following lines I will examine the reasons that led Tezozómoc to express
himself in this way and I will show that this phrase can be better understood if it is placed in the
global framework of the world of the tonalli, a world that is opposed to that of the ilhuitl. In doing
so, we will discover several features of opposition between the two worlds and particularly how
the link between each year is ensured by the fact of “grasping” the next, while the cycles that give
rise to the ligature must be tied, and we will see that these two interstitial time spaces yield space
to the attribution of different names. To explain all this, a typology of the notion of year will be
proposed that distinguishes between “tonalli-years” and “ilhuitl-years”.
Keywords: Tezozómoc; tonalli; ilhuitl; New-Fire; toxiuhmolpilli; tonalpohualli; nemontemi; 13.
Recepción: 17 de noviembre de 2022 | Aceptación: 30 de octubre de 2023
© 2024 unam. Esta obra es de acceso abierto y se distribuye bajo la licencia
Creative Commons Atribución-NoComercial 4.0 Internacional
[Link]
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Introducción1
Un hombre del siglo xvi, nacido en una familia de muy alta condición, cuya
lengua materna era el náhuatl, llamado Hernando Alvarado Tezozómoc,
escribió a propósito del toxiuhmolpilli, “ligadura de nuestros años”: “Los
biexos mexicaños dixeron al rrey Monteçuma que, como biexos guardado-
res de los rreportorios y acabamiento de años, <que> llaman toxinmolpilli,
<que> hes de a setenta y tres años” (Tezozómoc 2021, 561-562).2
Esa cita permite hacer tres observaciones:
• Tezozómoc llama años a los ciclos de 260 días.
• Utiliza el ciclo de 260 días y no el de 365 para explicar el toxinmolpilli,
“nuestra ligadura de años”.
• Establece una relación directa entre la ligadura y el tonalpohualli.
Razones por las que Tezozómoc utiliza
la palabra años
Llamar año a un conjunto de 260 días es algo que puede resultar sorpren-
dente para nosotros, ya que tenemos la convicción occidental, bien arrai-
gada, de que un año tiene 365 días, sin plantearnos siquiera que existe otra
posibilidad.
Surge entonces la pregunta ¿por qué Tezozómoc llama año a un ciclo
de 260 días? Se cree que es por influencia de su lengua materna. En efecto,
sus contemporáneos, quienes participaron en la realización del Códice flo-
rentino, así designaron también en varias ocasiones a este ciclo.
Nican peoa in cecemjl- Aquj comjençan: los Aquí comienza la cuenta
hujtlapoalli in iuhquj caracteres de cada dia, de cada uno de los días,
cecentetl semana ic mo- que contauan, por tre- así como de las semanas
poaia, matlatlaqujlhujtl zenas: eran treze dias de trece días que com
1
Mil gracias a Isis Zempoalteca Chávez por las correcciones estilísticas.
2
Encontré esa cita hace años en una paleografía de Gonzalo Díaz Migoyo que circulaba
en ese entonces en internet, probablemente en uno de los portales que él mismo mencio-
na en la introducción de la versión editada por el Instituto de Investigaciones Históricas de
la unam (véase, Tezozómoc 2021, 106).
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omeey motlalitiuh, injc en cada semana y ha- prendía cada una de
otlatocatiuh ce xivitl: zian vn circulo de ellas, desde su inicio
Oc ceppa itzintlan oal- dozientos y sesenta hasta completar un año.
peoa in cecemjlhujtl tla- dias: y despues tor- [Y] otra vez del final
poalli. nauan al principio. viene a comenzar la
Achto tonalpoalli ytoca El primer caracter: se cuenta de cada día.
ce cipactli: vel ipeuhca, llama cipactli, que qu- El primero en la cuenta
vel itzin in cemjlhujtla- jere dezir, vn espadar- se llama Uno Lagarto
poalli, ynic vmpeuhtiuh, te: que es pez, que que es justamente el co-
ôtlatocatiuh: ioan injc viue en la mar: y es mienzo, el principio de
ontlantiuh ce xivitl.3 principio, de todos los la cuenta de los días; con
caracteres: que hazen, esto va empezando, va
y cuentan cada dia: siguiendo hasta que se
hasta que hazen vn completa un año.
circulo, de dozientos,
y sesenta dias: y com-
jença la cuenta de los
dias, dando a cada ca-
racter, treze dias: que
se llama año de los ca-
racteres.
En otro pasaje de la Crónica mexicana, que observó el investigador
Gabriel Kruell (2021b, párrafo 42), se confirma la utilización sistemática
de la palabra años en relación con el ciclo de 260 días:4 “que fueron con esta
bez tres bezes que esto susçedió, <que> vienen a ser dozientos y veinte
años menos uno” (Tezozómoc 2021, 562-563). Kruell (2021b, párrafo 41)
dice lo siguiente: “también el cálculo final de este autor, que relata que
trascurrieron 219 años entre los tres Fuegos Nuevos de los mexicas, debe
ser interpretado siempre teniendo presente que Tezozómoc pensó que
entre tres ataduras de los años pasarían 3 × 73 ciclos del tonalpohualli, es
decir, 219 ciclos de 260 días”.
3
Códice florentino (cf en adelante), lib. iv, f. 1v., [Link]
hellow?context=xivitl [consultado el 31 de mayo de 2024]. Todas las citas de este códice
vienen de su publicación en temoa, [Link] [consultado el
10 de marzo de 2024]. Traducciones de Sahagún y Pilar Máynez.
4
Se supone que hacía referencia a la ceremonia del Fuego Nuevo y que en ella se rea-
lizaba una cuenta excluyendo su primera ocurrencia.
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Así, el problema se complica al reflexionar sobre el concepto aún más,
si se recuerda que la palabra xihuitl, traducida como “año”, tiene múltiples
sentidos, además de ése, como “turquesa” o “hierba”, y que con la primera
i larga significa “cometa”. Por lo tanto, lo que nos enseña la cita de Tezozó-
moc que vimos al principio, y otras que veremos más adelante, es que te-
nemos que distinguir la acepción de la palabra xihuitl relacionada con el
tiempo dentro del gran abanico de significaciones derivadas de su longitud
o de su composición. De esta manera, se puede diferenciar entre el xi-
huitl-260, que es un ciclo del tonalpohualli, el xihuitl-365, que corresponde
a un ciclo de 365 días y que son los años que se encuentran en los códices
históricos o en los anales, y finalmente el xihuitl-18+5, que hace referencia
a la composición de los años de la vida cotidiana. De aquí en adelante, lla-
maré año-tonalli tanto a los xihuitl-260 como a los xihuitl-365 (marcando la
diferencia entre ellos cuando sea necesario) y año-ilhuitl a los que hacen
referencia a su composición en veintenas.
En suma, por el momento, lo que debemos entender es que Tezozómoc
concebía la palabra año5 como traducción de xihuitl, ya que para él y para
los autores del Códice florentino significaba tanto ciclo de 260 como de 365
días. Entonces ¿por qué este autor nahua relaciona de manera preferencial
su xiuhmolpilli con los ciclos de 260 días y no con los años de 365 días, como
solemos hacerlo, desde hace cinco siglos?
Si Tezozómoc privilegia la cuenta de 260 días por 73 ciclos, y no la de
365 días por 52 ciclos que se encuentra en varias fuentes en náhuatl,6 es
quizás porque redactaba su texto sin la presión de tener a algún franciscano
haciéndole preguntas, de cuyas respuestas, si existían dos posibles, más le
valía elegir la que los europeos podían entender con más facilidad y no
5
En los comentarios al Códice Tudela se utiliza también la palabra año para hablar del
tonalpohualli: “Eran treze días una semana, y en acabando la quenta y numero de treze van
adelante y quentan otros siete signos hasta veynte; y buelvense, y en un año dan vuelta a
todas estas figuras; y se quenta cada una treze vezes, conque se haze un año perfecto” (Tu-
dela de la Orden 1980, 308-310, f. 97-99).
6
Los autores de los Primeros memoriales escriben: “Auh inic tlamanca motenevaya toxiuh
molpillia vmpovalxiuhtica vmmatlactica yoan vxiuitl /And then was customary what was
called the binding of our years, every fifty-two years” (Sahagún 1997, 159; traducción al inglés
de Thelma Sullivan), "y entonces era costumbre lo que se llamaba la atadura de nuestros años,
cada cincuenta y dos años" (la traducción del inglés es mía). Cristóbal del Castillo escribe:
“oncan oipan mochiuh in xihuitl molpia in ye otzonquiz ompohualli ommatlactli omome
xihuitl in iquac ompa hualquizque in Aztlan in Chicomoztoc in Mecitin (Allá sucedió en el
año que se ata, cuando se cumplieron cincuenta y dos años desde que salieron de Aztlán
Chicomoztoc los mecitin)” (Castillo 1991, 141; traducción de Federico Navarrete).
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correr el riesgo de desagradar a los frailes al mencionar el tonalpohualli, el
cual, como lo dice Sahagún, era considerado por ellos un “arte de nigro-
mántica o pacto y fabrica del Demonio, lo cual con toda diligencia se debe
desarraigar” (Sahagún 1989, 1: 232).
Es posible decir que, al favorecer los ciclos de 365 días (más próximos
al concepto occidental) sobre los de 260 de la mayoría de los autores del
siglo xvi, se inició una tradición que perdura hasta la fecha. Es común que
se hable de la ligadura de los años y sólo de manera secundaria y relativa-
mente reciente se mencione la siguiente fórmula: 365 × 52 = 260 × 73.
Del mal uso de las palabras xiuhpohualli o
xiuhtlapohualli
¿Es realmente un problema pensar que 365 días por 52 ciclos es igual a
260 días por 73 ciclos en lugar de verlo como que 73 ciclos de 260 días son
lo mismo que 52 ciclos de 365 días? Creo que el inconveniente proviene
del hecho de que muy a menudo los años se conciben como una sucesión de
18 veintenas más cinco nemontemi y suelen considerarse las divisiones en
meses o bien en veintenas cuando se trata de los años. En la mente de los
comentadores se mezclan con mucha facilidad las nociones de año-tonalli
y de año-ilhuitl.
Lo anterior claramente se observa en la obra de Toribio de Benavente,
Motolinía, quien, hablando de los años y de sus divisiones, expone la situa-
ción entre los egipcios, los judíos, los romanos y los cristianos hasta llegar
a “los indios de Anahuac”, sobre los cuales comenta que “tenían año de
trescientos y sesenta y cinco días; tenían mes de a veinte días, e tenían diez
y ocho meses y cinco días en un año” (Benavente 1971, 45).
Entre otros autores, Rafael Tena explica que “el calendario mesoame-
ricano estaba estructurado con base en la combinación del xiuhpohualli con
el tonalpohualli. El xiuhpohualli o calendario solar constaba normalmente
de 18 “meses” o veintenas de días y de 5 días suplementarios llamados
nemontemi, que dan un total de 365 días” (Tena 1992, 85).
Por su parte, Gabriel Kruell (2017, 145) mostró que la asociación de
la palabra xiuhpohualli o xiuhtlapohualli7 con los años-ilhuitl deriva de una
7
La palabra xiuhtlapohua, con 57 ocurrencias en 14 documentos, muestra un uso mucho
más importante que xiuhpohua, pues cuenta con 10 ocurrencias en 4 documentos.
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publicación de Antonio León y Gama. Esa palabra, con la concepción
errónea que conlleva, sigue siendo utilizada en la actualidad por diversos
investigadores.8 Así, como bien apunta Kruell (2017, 148), “podemos
estar seguros que los nahuas nunca utilizaron las palabras xiuhtlapohualli
o xiuhpohualli para referirse a las 18 veintenas que componen el año de
365 días”.
El náhuatl, con su distinción tajante entre lo animado y lo inanimado,
lo confirma:
Inin nauhteme xiuhto- Ansi que cada vna de Estos cuatro signos de
naltin, xiuhtlapoaltin9 las dichas quatro fi- los años, cuentas de los
guras años
La pluralización de la palabra xiuhtlapohualli en xiuhtlapohualtin nos
revela que las cuentas de los años, al igual que los tonaltin y los xiuhtonaltin,
se consideraban animados. La lengua nos enseña que, desde los días hasta
las cuentas de los años, pasando por los días epónimos, todos formaban un
grupo de entes animados.
De la inutilidad de hacer intervenir los nemontemi
para nombrar los años
Muy a menudo se dice que los años se nombran con un numeral que se
incrementa del 1 al 13 por razones matemáticas y cuatro signos que aumen-
tan por la existencia de los cinco nemontemi.10 Sin embargo, considero que
8
Por ejemplo, en un libro de reciente publicación, Danièle Dehouve, en su introducción
al Códice borbónico, comenta “le calendrier annuel de 365 jours ou xiuhpohualli […] calendrier
solaire composé de 18 ‘mois’ de vingt jours […] auxquels s’ajoutaient 5 jours nommés ne-
montemi (el calendario anual de 365 días o xiuhpohualli [...] un calendario solar compuesto
por 18 ‘meses’ de veinte días [...] más 5 días llamados nemontemi)” (Dehouve 2021, 12; la
traducción es mía).
9
cf, lib. vii, f. 14v, [Link]
[consultado el 31 de mayo de 2024]. Traducciones de Sahagún y de Juan Carlos Torres
López.
10
Así lo presentan documentos pedagógicos como la Rueda Boban (Dibble 1990, 180)
o el calendario de la Retórica cristiana de Diego Valadés (1989, 402). Después siguieron
autores como Jacinto de la Serna (2000, 202 y 209), Giovanni Francesco Gemelli Carreri
(1727, 75-77), Antonio León y Gama (1832, 14) y Alfonso Caso (1967, 39). De esta ma-
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no existe ninguna necesidad de utilizar dos razonamientos de índole dife-
rente: el primer caso matemático y el segundo que sólo toma en cuenta la
composición de los años en 18 veintenas más cinco nemontemi.
Basta con una justificación matemática para entender lo que relaciona al
tonalpohualli, “cuenta de los días”, con el xiuhtlapohualli, “cuenta de los años”:
365 días = 260 + 105 días.
105 días = 20 × 5 + 5 días. Implica una progresión de 5 en 5 en una
serie de 20 días y ofrece 4 posibilidades.
105 días = 13 × 8 + 1 día. Implica una progresión de 1 en 1 en una serie
de 13 números y ofrece 13 posibilidades.
4 × 13 = 52 nombres diferentes de años.
Estas cifras son suficientes para explicar cómo se nombraba cada uno
de los 52 años y para mostrar que los años-ilhuitl no participan en este
proceso. No importa cómo se divida un año, puede ser en 18 veintenas, en
12 meses o en 10 periodos de 36 días, ya que el tonalpohualli y el xiuhpo-
hualli sólo intervienen en la existencia del ciclo de 52 años.
De las dos caras de los días y de las oposiciones
que generan
A continuación desarrollaré un razonamiento que comencé a exponer en
otro artículo (Thouvenot 2019), donde mostré la división del tiempo
en dos mundos, a los cuales llamé el mundo del tonalli y el mundo del
ilhuitl.11 En esa publicación me enfoqué en el segundo, representado por
nera Jacques Soustelle (1979, 159-160) me lo enseñó. Autores actuales como Danièle
Dehouve (2011, 65), Ana Díaz (2019, 192) o bien implícitamente Gabriel Kruell (2021b,
8) difunden todavía esa idea. Es difícil de creer que días tan negativos, inanimados (no se
pluralizan), que no tienen nombres, que generan temor, como son los nemontemi, hubieran
podido servir de fundamento para un ciclo tan importante como el de 365 que permitía
nombrar a todos los años, creando los xiuhtonaltin, base de todas las historias plasmadas
en los xiuhamatl, “libros de los años”. Lo que es cierto es que el número cinco de los ne-
montemi ofrecía una explicación fácil de entender para los europeos.
11
Las palabras tonalli e ilhuitl se pueden juntar en una sola expresión: cemilhuitonalli, “el
tonalli de un día”. Ese término compuesto se encuentra en múltiples fuentes, como en Cris-
tóbal del Castillo, el Códice florentino (Sahagún 2022b), la Crónica mexicayotl de Tezozómoc
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el cempohuallapohualli, “cuenta de las veintenas”, mientras que aquí me
referiré al tonalpohualli, “cuenta de los tonalli”, que es el fundamento del
mundo del tonalli y al cual hace referencia Tezozómoc en la cita mostrada
al inicio de este texto.
En los dos momentos (2019 y ahora) la idea es la misma: se trata de
mostrar cómo el tonalpohualli y el cempohuallapohualli se diferencian tanto
que incluso se puede hablar de una oposición, lo que permite entender
todavía mejor la cita de Tezozómoc y su ubicación exclusiva en el mundo
del tonalli, que se puede apreciar en la Piedra de la Coronación de Mocte-
zuma ii (figura 1).
En ella se encuentran los tres componentes —tonalli, “día”, xiuhtona-
lli, “año”, y tonatiuh, “era”— del mundo del tonalli. En la fecha 1-cipactli
(arriba en medio), se puede observar un tonalli, “día”, el primero del to-
nalpohualli, “cuenta de los tonalli”; la fecha 11-acatl (abajo en medio) es
ejemplo de un xihuitl, “año”, mientras que los glifos 4-ehecatl, 4-quiyahuitl,
4-atl y 4-ocelotl (en las esquinas), así como 4-olin (en el centro), son los
nombres de las tonatiuh, “eras”. La expresión de los tonaltin, xiuhtonaltin
y tonatiuh utiliza los mismos recursos: 13 números y 20 signos. A esos
dos componentes principales les faltaría solamente añadir el cartucho de
los xihuitl, “año”.
Así pues, éstos son los mismos elementos que se observan en la Pie-
dra del Sol, con la diferencia de que no se encuentra la fecha 1-cipactli,
sino los 20 signos y el cartucho de xihuitl, “año”, con la fecha 13-acatl
(figura 2).
En estas dos esculturas, síntesis nahuas de la concepción del tiempo
y de su manejo, no se encuentra nada que tenga que ver con el mundo
del ilhuitl, es decir, los años con sus divisiones en veintenas, los años-ilhuitl.
Y no es casualidad, ya que los glifos de las veintenas no se grababan en
las esculturas.12 El hecho de no plasmar de esa manera el mundo del ilhuitl
es sólo uno de los numerosos puntos de oposición que existen entre los
dos mundos.
(Kruell 2021a), los Anales de Cuauhtitlan, la Leyenda de los soles, los Primeros memoriales o
los Anales de Tlatelolco (Tena 2011, 2002 y 2004).
12
Una sola excepción se encuentra en el Museo Nacional de Antropología, donde se
aprecia un glifo Panquetzaliztli asociado a un año 1-Acatl. Ana Díaz (2019, 356) lo menciona
y en la leyenda escribe: “Fig. 84. Atado de años o Xiuhmolpilli”. Se trata de un monumento
prehispánico encontrado en las inmediaciones del metro Pino Suarez en Ciudad de México.
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TEZOZÓMOC Y EL MUNDO DEL TONALLI 183
Figura 1. El mundo del tonalli: Piedra Figura 2. Piedra del Sol. Sala mexica,
de la Coronación de Moctezuma ii. Museo Nacional de Antropología,
Tomada de Thouvenot (2019) México. Fotografía de Ana Díaz
Las diferencias entre las nociones
de tonalli y de ilhuitl
Para no repetir la lista de las oposiciones entre el tonalli y el ilhuitl que ya
se han publicado en Trace (Thouvenot 2019), a continuación, se presenta
un breve resumen de los aspectos ya desarrollados. Más adelante se expon-
drán otras oposiciones relacionadas con la cita de Tezozómoc.
• Lo particular de las palabras tonalli, xiuhtonalli y xiuhtlapohualli es que
se pluralizan en tonaltin,13 xiuhtonaltin y xiuhtlapohualtin.14 Eso signi-
fica que el día, como tonalli y todo lo que deriva de él, se concebía como
un ente animado. La relación con el hombre es tan fuerte que en los
diccionarios la palabra tonalli aparece como tetonal, que Molina (2005,
10 v., 110 r., 150 r.) traduce como “anima o alma”, o bien “ración de
13
cf, lib. iv, 15, 57. A veces se omite la n final y la palabra se reduce a tonalti (cf, lib.
iv, 37, 124, f. 70r. y 32, 106, f. 60r., [Link]
ti [consultado el 31 de mayo de 2024]).
14
cf, lib. vii, 7, 21, [Link]
[consultado el 31 de mayo de 2024].
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alguno, o cosa diputada para otro”, y en su forma posesiva asienta to-
tonal como “el signo, en que alguno nasce, o el alma y espiritu”.
• La palabra tonalli, compuesta sobre una raíz verbal, es muy produc-
tiva, lo que no es el caso de ilhuitl.
• Tonalli no forma unidad con cen-, a diferencia de cemilhuitl, “toda la
parte diurna”, y cenyohual(li), “toda la parte nocturna”. Tonalli es en
sí mismo una unidad.
• El mundo del tonalli conoce dos formas escritas, el tonalamatl y el
xiuhamatl, donde se observan las ligaduras en los años 2-Acatl, mien-
tras que el mundo del ilhuitl no tiene ninguna. Calendarios como el
del Atlas de Diego Durán (figura 12) o el Kalendario mexicano, latino
y castellano15 son, en palabras de Hans Prem (2008, 178, 198), “este-
reotipados” o “artificiales”.
• Todos los días tienen su glifo, lo que no sucede con las veintenas.
• El tonalli de un día es indivisible, mientras que el día como ilhuitl se
puede dividir en múltiples partes (Thouvenot 2015).
• El mundo del tonalli tiene una larga historia en la cual Oxomoco y
Cipactonal tienen un papel fundamental.16 El mundo del ilhuitl no
tiene historia.
• Los tonalli se organizan sobre la base de sus cualidades, de manera
que forman un tiempo discontinuo. En muchas ocasiones los días se
agrupan, no por orden cronológico, sino más bien en relación con su
valor. Son numerosos los ejemplos en los códices del Grupo Borgia.
En cambio, los ilhuitl se suceden de manera cronológica, ya sean días,
veintenas u otros periodos. Se trata de un tiempo continuo.
• Se observa una gran homogeneidad para los nombres del tonalpohua-
lli y una gran diversidad para las veintenas.
• El tonalpohualli se utiliza para tratar de conocer la voluntad de los
dioses, mientras que las fiestas de las veintenas se hacían para inten-
tar obtener algo de ellos.
• En el mundo del tonalli, los tonalamatl se orientan hacia el futuro,
mientras que los xiuhamatl generan una visión hacia el pasado.
15
Por su parte, Ana Díaz (2019, 190) opina que “El diseñador de este calendario trató
de incorporar elementos de la tradición plástica antigua presentes en los tônalâmatl, pero
dándoles una configuración novedosa y didáctica que incluía elementos reconocibles para el
lector versado en la literatura europea”.
16
Tema también desarrollado por Katarzyna Mikulska (2015, 39).
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TEZOZÓMOC Y EL MUNDO DEL TONALLI 185
El mundo del ilhuitl se relaciona con el presente o el futuro in-
mediato.
• Quienes se encargaban del tiempo, en general, eran diferentes: por
un lado, el tonalpouhqui era un especialista independiente y, por el
otro, el epcohuacuacuiltzin se desempeñaba como uno de los “minis-
tros, que serujan a los dioses”.17
• Existe una cuenta exclusiva para el tonalpohualli e inclusiva para
las veintenas (Dehouve 2010, 65-89). En el marco del tonalpohual
li, cuando se dice que un evento tendrá lugar veinte días más tarde,
significa que se cuentan veinte días y el acontecimiento sucederá
el día 20+1, mientras que en el marco de las veintenas pasa lo
contrario: el día del evento forma parte del conteo, es decir, ocurre
el vigésimo día.
• Un número solo es suficiente para expresar un ilhuitl. Así, cempohual
lapohualli se traduce como “la cuenta de los veinte días”, aunque en
ningún lugar aparece la palabra ilhuitl, “día”. En cambio, los números
solos no expresan tonalli y muy a menudo están ausentes en los có-
dices, por ser totalmente interiorizados.
• Los tonalpohualli empiezan por un día bien definido, ce cipactli.18
Según las fuentes, la primera veintena va de Tititl hasta Tlacaxipe-
hualiztli.
• El tonalpohualli, el tonalamatl, el xiuhamatl, tal como la escritura, son
la obra de dos personajes: Oxomoco y Cipactonal.
• Los glifos del tonalli (figuras 3-5) y los del ilhuitl (figura 6) son muy
diferentes.
Después de recordar estas oposiciones, vamos a exponer otras que
refuerzan la diferencia entre los dos mundos: se trata de la importancia del
número 13 en el mundo del tonalli, de su carácter cualitativo, de su relación
con la escritura y la enseñanza, de su uso personal, de su localización en la
obra sahagutina, de la oposición entre asir y atar años, de la relación con
las Pléyades y de los apellidos de los nacidos al momento de grietas
temporales, que son los nemontemi o la atadura de los años.
17
cf, lib. ii, ap., 206, f. 127v., [Link]
epcoaquacujltzin y [Link] [consultado
el 31 de mayo de 2024].
18
Una excepción importante: el tonalpohualli de los Primeros Memoriales empieza con
1-itzcuintli (Sahagún 1993, 161).
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186 THOUVENOT
Figura 3. Glifo tonalli A52r_3_A. Figura 4. Glifo tonalli X.030.H.18.
Tomada de tlachia, [Link]-infor. Tomada de tlachia, [Link]-infor.
com/tlachia/A52r_3_A/glifo/codigo com/tlachia/ X.030.H.18/glifo/codigo
Figura 5. Glifo tonalli RP_262v_03_09. Figura 6. Glifo ilhuitl 385_01v_01_12.
Tomada de tlachia, [Link]-infor. Tomada de tlachia, [Link]-infor.
com/tlachia/ RP_262v_03_09/glifo/ com/tlachia/385_01v_01_12/glifo/
codigo codigo
Mundo del 13 / mundo del 20
El mundo del tonalli se articula alrededor de la trecena, mientras que el
mundo del ilhuitl se estructura tomando como duración esencial la veinte-
na, unidad fundamental de la vida social. El mundo del ilhuitl tiene una
fuerte relación con las extremidades del cuerpo humano, mientras que el
tonalli se asocia con su interior (al momento de la concepción), la duración
del embarazo, las matemáticas y probablemente los astros. El vínculo con
el 13 se observa en los tres niveles del mundo del tonalli:
• El nivel de los días, organizados por trecenas.
• El nivel de los años, que se juntan en cuatro grupos de 13 años, tlal-
pilli, para formar el conjunto de 52 años.
• El nivel de los tonatiuh, que en la mayoría de los casos son múltiplos
de 13.
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TEZOZÓMOC Y EL MUNDO DEL TONALLI 187
Los días
Los nombres de los 260 días que componen el tonalpohualli están consti-
tuidos por una parte numeral, que va del 1 al 13, y uno de los 20 signos que
son: cipactli, “lagarto”; ehecatl, “viento”; calli, “casa”; cuetzpalin, “lagartija”;
cohuatl, “serpiente”; miquiztli, “muerte”; mazatl, “tipo de venado”; tochtli,
“conejo”; atl, “agua”; itzcuintli, “perro”; ozomatli, “mono”; malinalli, “hierba
torcida”; acatl, “caña, carrizo”; ocelotl, “jaguar”; cuauhtli, “águila”; cozcacuauh
tli, “zopilote”; olin, “movimiento”; tecpatl, “pedernal”; quiyahuitl, “lluvia”;
xochitl, “flor”.
Así, la forma básica que se encuentra en algunos de los tonalamatl que
llegaron hasta nosotros (como los códices Borgia, Vaticano b, Borbónico,
Aubin, Telleriano-Remensis, Vaticano a) presenta el tonalpohualli en 20 tre-
cenas que son 1-cipactli, 1-ocelotl, 1-mazatl, 1-xochitl, 1-acatl, 1-miquiztli,
1-quiyahuitl, 1-malinalli, 1-cohuatl, 1-tecpatl, 1-ozomatli, 1-cuetzpalin, 1-olin,
1-itzcuintli, 1-calli, 1-cozcacuauhtli, 1-atl, 1-ehecatl, 1-cuauhtli, 1-tochtli.
Los años
Los años pueden presentarse en grupos de 13 de dos formas. En la prime-
ra, que se encuentra en los documentos históricos, los años se suceden
cronológicamente. En la segunda, los años se agrupan en torno a cada uno
de los cuatro signos: calli, tochtli, acatl y tecpatl.
El Códice en cruz ofrece el ejemplo de la redacción de una historia que
se extiende a lo largo de tres ciclos de 52 años. Cada ciclo está inscrito en
una especie de cruz, donde cada rama corresponde a un conjunto de 13
años sucesivos (figura 7).
Por otra parte, la organización en cuatro conjuntos de 13 años es algo
que puede observarse, en diversas formas, en el Códice borbónico, Códice
Veytia (Veytia 1994), en el Calendario tolteca de Boturini y también en el
Códice Aubin 1576 (figura 8).
También encontramos otros documentos que muestran una división
del tiempo en cuatro conjuntos de 13 años que tienen el mismo signo en
común. Así, se agrupan todos los años acatl, seguidos de los tecpatl, calli y
tochtli. Esta disposición permite asociar cada trece años con un color y una
dirección, lo que puede observarse en el Códice Tovar, el Códice florentino
y el Códice Durán (figuras 9 y 10).
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188 THOUVENOT
Figura 7. Códice en cruz. Tomada de Biblioteca Nacional de Francia
Figura 8. Códice Aubin 1576. Tomada de [Link]
files/original/[Link]
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TEZOZÓMOC Y EL MUNDO DEL TONALLI 189
Figura 9. Atlas de Durán. Tomada de Biblioteca digital hispánica, [Link]
[Link]/[Link]?id=0000169486&page=324
Figura 10. Códice florentino. Tomada de Biblioteca Medicea Laurenziana, https://
[Link]/resource/gdcwdl.wdl_10096_002/?sp=500
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190 THOUVENOT
Los tonatiuh
En los siguientes cuadros (1-3) se mencionan los ciclos más grandes,
llamados tonatiuh, que aparecen en tres documentos, a saber: la Historia
de los mexicanos por sus pinturas, la Leyenda de los soles y el Códice vatica-
no a. En las dos primeras fuentes, se puede apreciar la importancia del
número 13.
Cuadro 1
Los ciclos tonatiuh en la Historia de los mexicanos
por sus pinturas
Regente Número de años Número de días
Tezcatlipoca 676 13 × 52 × 365
Quetzalcohuatl 676 13 × 52 × 365
Tlalocatecuhtli 312 13 × 24 × 365
Chalchiuhtlicue 312 13 × 24 × 365
38 ciclos × 52 años = 1 976 años × 365 días =
1 976 años 721 240 días
Fuente: elaboración propia con base en Tena (2002).
Cuadro 2
Los ciclos tonatiuh
en la Leyenda de los soles
Regente Número de años Número de días
Nahui ocelotl (último día) 676 13 × 52 × 365
Nauhuehecatl 364 13 × 28 × 365
Nahui Quiyahuitl 312 13 × 24 × 365
Nahui Atl 676 13 × 52 × 365
39 ciclos × 52 años = 2 028 años × 365 días =
2 028 años 740 220 días
Fuente: elaboración propia con base en Tena (2002).
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TEZOZÓMOC Y EL MUNDO DEL TONALLI 191
Cuadro 3
Los ciclos tonatiuh en el Códice vaticano a19
Regente Número de años Número de días
Chalchiuhtlicue 10 × 400 + 8 = 4 008 1 462 920
Quetzalcohuatl 10 × 400 + 10 = 4 010 1 463 650
Tonatiuh/Xiuhtecuhtli 12 × 400 + 4 = 4 804 1 752 365
Xochiquetzal 13 × 400 + 6 = 5 206 1 840 330
18 028 años 6 580 220 días
Fuente: elaboración propia con base en Anders y Jansen (1996).
Nombres y duraciones de las eras o tonatiuh
Juegos con los números y cuerpos espaciales
Existen varias hipótesis para explicar la creación de este ciclo de 260 días,
pero su existencia plantea interrogantes sobre la elección del número 13.
El número 20, por su relación con el cuerpo humano, no plantea tantos
problemas.
Aunque sólo un puñado de documentos pictográficos sobrevivió a la
destrucción, entre ellos los mencionados códices Borgia, Fejérváry-Mayer,
Laud y Vaticano b, son suficientes para mostrar que los tlacuiloque y los
tonalpouhque eran expertos en el manejo de los números.
Todo ello nos lleva a pensar que las razones son más bien matemáticas
y que se relacionan con toda una serie de ciclos de objetos celestes. Si se
toma en cuenta que la observación del cielo era muy importante en esta
sociedad y que la coincidencia de los distintos ciclos (73 tonalpohualli y 52
año-tonalli) se producía al final de un periodo de 52 años (cuando, a me-
dianoche, las Pléyades estaban en el centro del cielo), se observará que una
trecena es precisamente el espacio temporal que existe entre el fin de los
73 años de 260 días y la posición esperada de las Pléyades en el cielo al
momento de la ligadura.
19
Sólo el Códice vaticano a escapa a este patrón, con números mucho más grandes que
no se pueden dividir por 13, 20 (excepto en un caso), ¡o 52!
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192 THOUVENOT
Desde el siglo xix, varios investigadores (Paso y Troncoso 1882, 369-
371; Noriega 1954-5, 274) han tenido la idea de vincular los periodos sinó-
dicos de Venus, Marte, Saturno, Mercurio y los 260 días del tonalpohualli.
Los números propuestos, que pueden asociarse directamente con el tonal-
pohualli y, por tanto, con el número 13, sugieren mucho más que una sim-
ple coincidencia. Así es como varios autores modernos apuntan relaciones
entre la periodicidad de cuerpos astrales y el número 13 (cuadros 4-5).
Cuadro 4
La importancia del número 13 en varios ciclos
División general del Otra división haciendo Número Nombres
número total de días resaltar el numero 13 total de días de los ciclos
52 × 365 73 × (13 × 20) 18 980 52 xihuitl = 73
tonalpohualli
65 × 584 146 × (13 × 20) 37 960 65 periodos
sinódicos de Venus
(583.92021140) =
huehuetiliztli = 146
tonalpohualli20
780 3 × (13 × 20) 780 1 periodo sinódico
de Marte (779.964) =
3 tonalpohualli
173 × 3 2 × (13 × 20) 520 Intervalo entre 3
eclipses = 2
tonalpohualli
377 29 × 13 377 1 periodo sinódico
de Saturno (378.094)
117 9 × 13 117 1 periodo sinódico
de Mercurio
(115.878)
Fuente: elaboración propia con base en Paso y Troncoso (1882, 369-371) y Dehouve
(2011, 3).
20
Esta correspondencia es relativa porque 583.92021140 × 65 = 37 954.81374 días.
Faltan entonces más de 5 días.
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TEZOZÓMOC Y EL MUNDO DEL TONALLI 193
Cuadro 5
La relación entre el número 13 y las revoluciones
de varios cuerpos celestes
Ciclos Astros Cómputo promedio Diferencia
13 × 28 = 364 Tierra 365.25 – 1.25
13 × 28 = 364 Tierra 365 –1
13 × 2 = 26 Luna 29.53059 – 3.55059
13 × 9 = 117 Mercurio 116 +1
13 × 45 = 585 Venus 584 +1
13 × 60 = 780 Marte 780 0
13 × 30 = 390 Júpiter 399 –9
13 × 29 = 377 Saturno 378 –1
Fuente: elaboración propia con base en Noriega (1954-5, 274).
Y bien se observa que, a diferencia de la veintena que a la que llama-
ban cempohualihuitl o, según el contexto, sólo cempohualli, y su cuenta
cempohuallapohualli, la trecena no tiene una designación particular.21 ¡En
medio de textos en náhuatl, como el de Cristóbal del Castillo o el Códice
florentino, aparece la palabra semana! Es todavía más sorprendente que el
libro iv del Códice florentino (Sahagún 2023) menciona en ocasiones el
inicio de una trecena, tonalpehuallotl, y muy a menudo su final, tonaltzontli.
Es como si la palabra tonalli, entrara en composición con otros elementos
y con ello sería posible entenderla como trecena.22 Al igual que en el caso
de la palabra ilhuitl, la cual tiene una extensión temporal que va del día a
la veintena (Thouvenot 2015), y xihuitl, que hace referencia a ciclos de
260 o 365 días, la voz tonalli también podría tener una duración que va
del día a la trecena.
21
Existe la expresión matlaquilhuitl omey que designa trece días del tonalpohualli. Se
utiliza dos veces en todo el corpus de temoa haciendo referencia a la cantidad de los días
y no a sus cualidades (véase [Link]
quilhuitl).
22
Lo más probable es que sea la palabra cencalli, “una familia”, la que se utilizaba para
designar las trecenas.
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194 THOUVENOT
Cualitativo / cuantitativo
El tonalli se relaciona con la cualidad de los días, mientras que el ilhuitl con
su aspecto cuantitativo.23 Las dos palabras hacen referencia a unidades de
cuenta, pero solamente tonalli tiene un aspecto cualitativo. Todos los com-
ponentes del mundo del tonalli —tonalli, xiuhtonalli, tonatiuh— tienen una
cualidad, mientras que ni a los días, como ilhuitl, ni a las veintenas se les
asocia ninguna idea en relación con la suerte.
Lo fundamental de un tonalli es su cualidad, que, en náhuatl, se manifies-
ta, generalmente, a través de las tres expresiones siguientes: cualli,24 amo
cualli25 o cualli ihuan amo cualli,26 las cuales corresponden a lo que los espa-
ñoles tradujeron como “bueno”, “malo” o “indiferente”. Cada día del tonal-
pohualli tiene una calidad diferente, dada por las numerosas fuerzas que in-
tervienen: números, signos, dioses, animales, colores, orientación, etcétera.
Además del uso preferencial de cualli en su forma positiva y negativa,
se utilizan dos palabras para expresar la idea de mal afortunado: tecuanto-
nalli y tetolini. Por un lado, la primera, tecuantonalli (te-cua-n-tona-l-li), se
refiere al día de los que comen hombres, las fieras.
Injc ome moquetza tona- El segundo carácter se El segundo signo que
lli: ytoca ce oçelutl. In llama océlutl, que quie- rige se llama Uno Oce-
jquac in moquetza, mj- re dezir “tigre”, el cual lote.
toaia amo qualli tonalli, reinava por otros treze Cuando éste rige, se de-
tequantonalli, qujcenvi- días. Dezían que era cía que era un mal sig-
ca, qujcentlaça, yn jtlavi signo mal afortunado no, de bestias feroces.
23
Cuando ilhuitl y tonalli forman un binomio tonalli se puede contar, pero en este caso
pierde su carácter de animado. “Auh chicoacempoalilhuitl, chiquacënpoaltonal: in mani, in
ceuetzi” (cf, lib. vii, 19, f. 12v.), "se reparte, cae hielo [cada] ciento veinte días, [cada] cien-
to veinte signos del tonalli" (Sahagún 2020, traducción de Juan Carlos Torres López), o “vel
epoalilhujtl, epoaltonal” (cf 12, p. 83, f. 53v.), "sesenta días, sesenta tonalli" (traducción
mía). Cuando la cualidad vale para múltiples días, se encuentra el calificador aplicado a la
palabra ilhuitl: “in qualli cemjlhujtl, ioan amo qualli” (véase cf, lib. iv, f. 1r), [Link]
[Link]/home/hellow?context=cemilhuitl [consultado el 31 de mayo de 2024], "los
días que eran buenos y malos" (traducción de Pilar Máynez en Sahagún 2023).
24
cf, lib. iv, f. 3v., [Link] [consultado
el 31 de mayo de 2024].
25
cf, lib. iv, f. 5r., [Link] [consultado
el 31 de mayo de 2024].
26
cf, lib. iv, f. 19r., [Link] [con-
sultado el 31 de mayo de 2024].
Estudios de Cultura Náhuatl 68 (julio-diciembre 2024): 175-217 | issn 0071-1675
TEZOZÓMOC Y EL MUNDO DEL TONALLI 195
lan matlactli vmei, in en todos los treze días Lo acompañan, lo rige,
jtech povi.27 que governava. arrastra la serie de trece.
Que pertenece a ésta.
Y, por otro lado, la segunda, tetolini, que fray Alonso de Molina (2005,
110r.) traduce como “cosa penosa y aflictiva”, se utiliza para reforzar la
expresión amo cualli o bien se emplea en su lugar.
Injc matlactli capitulo, Capítulo décimo Capítulo diez en el que
itechpa tlatoa, in oc cequj De las demás casas de se habla de otras casas;
calli, in omoteneuh cequj este signo, de las cuales se refirió a unas buenas,
qualli, cequj amo qualli algunas son mal afor- otras malas, desafortu-
tetolinj.28 tunadas, otras bien nadas.
Qujlmach çan tlanepan Dezian: este signo ser Se decía que este signo
tla ca injn machiotl, quj- indiferente a bien, y a era indiferente; quiere
toznequj achi tetolinj, mal.— decir un poco malo y
ioan achi qualli.29 un poco bueno.
Por último, la palabra30 que se usa para calificar los tonalli es tlanepan
tla, “en medio”, y se utiliza como sinónimo de la fórmula cualli ihuan amo
cualli.
Injc matlactlomome ca- Capítulo doze Décimo segundo capí-
pitulo: itechpa tlatoa, in De las demás casas de tulo.
oc cequj calli, cequj çan este signo, algunas de Habla acerca de otra
tlanepantla ca, cequj vel las cuales eran indife- casa. Unas eran indife-
njman amo qualli.31 rentes, otras del todo rentes, otras pueden
malas ser luego malas.
27
cf, lib. iv, f. 4r., [Link] [con-
sultado el 31 de mayo de 2024]. Traducciones de Sahagún y Pilar Máynez.
28
cf, lib. iv, f. 25r., [Link] [consultado el 10 de
marzo de 2024]. Traducciones de Sahagún y Pilar Máynez.
29
cf, lib. iv, f. 16v., [Link] [consultado el 10 de
marzo de 2024]. Traducciones de Sahagún y Pilar Máynez.
30
Agradezco a Gabriel Kruell que me haya llamado la atención sobre la palabra tlanepantla.
31
cf, lib. iv, f. 29r., [Link] [consultado el 10 de
marzo de 2024]. Traducciones de Sahagún y Pilar Máynez.
Estudios de Cultura Náhuatl 68 (julio-diciembre 2024): 175-217 | issn 0071-1675
196 THOUVENOT
Injc chiquacen capitulo: [f. 14r] § Capitulo sex- Sexto capítulo en el que
itechpa tlatoa in oc ce ca- to, de las demas casas se habla de otra casa del
lli; in jpan jn machiotl, in deste signo: vnas pros- signo, llamada Tres
jtoca Ei atl, cequj qualli, peras, otras aduersas, agua, que era en parte
cequi tetolinj, cequj çan otras indiferentes.— buena, en parte triste y
tlanepantla ca.32— en parte, las dos.
Según la terminología náhuatl traducida por Bernardino de Sahagún,
los tonalli pueden ser “bien afortunados”, “mal afortunados” o “bien y mal
afortunados” al mismo tiempo, es decir, se encuentran en medio, lo que el
fraile traduce como “indiferente”. Por lo tanto, es la misma categorización
tripartita que se encuentra y es retomada entre los autores españoles que
se refieren constantemente a este tema.
No existe un documento único que explique cómo todas esas divinidades
o fuerzas intervienen para determinar que un tonalli, “día”, sea cualli, “bueno”,
amo cualli, “malo”, o bien cualli ihuan amo cualli, “indiferente”. Sólo se dispo-
ne, desgraciadamente, de informaciones parciales ofrecidas por diversos
autores, como fray Bernardino de Sahagún, fray Diego de Durán y Jacinto de
la Serna, o anotaciones en los códices Telleriano-Remensis, Vaticano a o Tu-
dela, a lo que se puede añadir la información gráfica ofrecida en ellos.
Fue hasta que vieron la luz los trabajos de Anton Nowotny (2005, 235-
236) que se estableció una correspondencia entre determinadas imágenes
—en particular las de los Nueve Señores— y su oficio mántico. A continua-
ción, se resume la información recopilada tanto por Ulrich Köhler (2000,
519) como por Nowotny (cuadro 6).
Así es que, de manera general, los días ilhuitl no tienen cualidad; sin
embargo, existe una excepción que son los nemontemi. Éstos tienen una
carga negativa y el vocabulario utilizado se diferencia del que se maneja a
propósito del tonalpohualli. Como anota Patrick Johansson (2005, 160): “El
sentido de la expresión náhuatl que refiere los días aciagos: nemontemi,
sugiere la idea de vacío. En efecto nen-on-temi significa literalmente “que
se llena de (algo) vano” o aun cuando puede parecer paradójico y constituir
un verdadero oxímoron: ‘que se llena de vacío’”.
32
cf, lib. iv, f. 14r., [Link] [consultado el 10 de
marzo de 2024]. Traducciones de Sahagún y Pilar Máynez.
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Cuadro 6
Las influencias de cada uno de los Nueve Señores según diversas fuentes
y el estudio de Nowotny
Número Divinidad Serna Vaticano a /Telleriano- Borgia Vaticano b Fejérváry-Mayer Según
Remensis Nowotny
1 Xiuhtecuhtli Malo Bueno Templo Templo Altar Bueno
2 Itztli Malo Malo Encrucijada Encrucijada Encrucijada Malo
3 Piltzintecuhtli Buenissimo Bueno Templo Templo Templo Bueno
4 Cinteotl Buenissimo Indiferente Planta Milpa Planta Indiferente
5 Mictlantecuhtli Bueno Malo Encrucijada Encrucijada Encrucijada Malo
6 Chalchiuhtlicue Buenissimo Indiferente Agua Agua Agua indiferente
7 Tlazolteotl Malo Malo Encrucijada Encrucijada Encrucijada Malo
8 Tepeyollotl Bueno Bueno Templo Templo Templo Bueno
9 Tlaloc Buenissimo Indiferente Agua Agua Agua indiferente
Fuente: elaboración propia con base en Serna (2000); Anders y Jansen (1996); Quiñones Keber (1995); Nowotny (1976; 2005); Oudjik (2020);
Anders, Jansen y Pérez Jiménez (1994).
198 THOUVENOT
Los nemontemi son tan vacíos que tienen la capacidad de borrar la
cualidad de los días a los cuales corresponden cíclicamente. Así se puede
entender en la cita siguiente:
ca temauhti in jpan opeuh ilhujtl Ne- Era terrible cuando comenzaba ne-
montemj; ca atle itvnal, ca atle itvca:33 montemi. No tenía signo, no tenía
nombre.
Se sabe que todos los días tenían su tonalli; entonces, eso significa que
los nemontemi podían esconder, borrar, anihilar las cualidades de los días
y reemplazarlas por el vacío.
Enseñanza
Es así como el estudio de los calendarios, tonalamatl, formaba parte de la
enseñanza en el marco del calmecac. No hay nada comparable en el mundo
del ilhuitl.
Injc .14. vel nemachti- La. 14ª. era que les en- Decimocuarto: se les en-
loia in cujcatl in quilhuja señauan todos los ver- señaba el canto que lla-
teucuicatl, amoxxotoca. sos de canto, para can- maban teocuicatl cuida-
Yoan vel nemachtiloia in tar; que se llamauan dosamente las canciones
tonalpoalli in temjcamatl, por caratheres. Y mas que llamaban las diujnos
yoan in xiuhamatl.34 les enseñauan, la as- cantos: los quales versos
trologia yndiana, y las estauan escritos en sus
interpretaciones de libros canciones de los
los sueños, y la cuenta dioses. Estaban inscri-
de los años. tas en los libros. Y bien
se les enseñaba a todos
la cuenta de los días, el
libro de los sueños y
el libro de los años.
33
cf, lib. ii, 38, 172, f. 106v., [Link]
temi [consultado el 31 de mayo de 2024). Traducción de Patrick Johansson (2005, 159).
34
cf, lib. iii, ap. 8, p. 67, f. 39r., [Link]
micamatl [consultado el 31 de mayo de 2024]. Traducciones de Sahagún y Sara Lelis y Pilar
Máynez (Sahagún 2022a).
Estudios de Cultura Náhuatl 68 (julio-diciembre 2024): 175-217 | issn 0071-1675
TEZOZÓMOC Y EL MUNDO DEL TONALLI 199
Como destacó López Austin, los que pasaban por el Calmecac adquirían
un buen entendimiento de lo escrito y conocían en particular el manejo del
tonalpohualli: “Y cuando ya tenía diez años, o quizá ya doce, o quizá ya
trece, lo metían al calmecac. En manos de los tlenamacaque, de los tlama-
cazque lo dejaban porque allí fuese enseñado, fuese amonestado, fuese
aconsejado” (López Austin 1994, 89). Así, continúa el autor, se decía: “toma
cargo de la tinta negra, del color, de los libros, de las pinturas. Colócate en
la cercanía, en la proximidad de los prudentes, del sabio” (López Austin
1994, 71). Asimismo, anota lo siguiente: “La decimocuarta, eran bien en-
señados los cantos, lo que se dicen 'cantos divinos'. Leían los libros. Y era
bien enseñada la cuenta de los destinos, el texto de los sueños y el texto de
los años” (López Austin 1994, 53).
Utilización personal / utilización colectiva
El papel fundamental del tonalamatl es la predicción, la interpretación de
los sueños o de los agüeros, funciones eminentemente personales. Los ritos
o fiestas que se hacían en relación con los tonalli tenían una dimensión
personal o bien limitada en términos de los participantes. Así, por ejemplo,
sobre Tezcatlipoca, se dice que la gente lo honraba el día 1-miquiztli en el
oratorio de su propia casa o en el templo del calpulli.35
De la misma manera, en las fiestas corporativas (de diversos artesanos
o de comerciantes) los participantes aparecen en número limitado. La fies-
ta de Nahui-Olin, que tenía lugar cada 260 días, parece tener como únicos
participantes a los encargados del templo.36 La cuenta de los días ilhuitl
sirve para la organización de eventos que reúnen una muchedumbre o bien
que se relacionan con la vida cotidiana de todos.
Códice florentino libro iv / libro ii
Es importante señalar que no se menciona ninguna veintena en el libro
iv del Códice florentino, dedicado al tonalpohualli, ni se hace referencia al
35
cf, lib. iv, f. 22v., [Link]
[consultado el 31 de mayo de 2024]. Traducciones de Sahagún y Pilar Máynez.
36
cf, lib. ii, ap., 216, f. 135r., [Link]
hui_olin [consultado el 31 de mayo de 2024].
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200 THOUVENOT
tonalli en el libro ii, en el pasaje dedicado a las veintenas.37 Esa división tan
fuerte se debe en parte a la construcción elaborada por Sahagún y a la
concepción que adquirió a través de las informaciones proporcionadas por
sus colaboradores. En el apéndice al cuarto libro dice:
Es la primera cuenta la división del año por sus meses. Es el caso que ellos repar-
tían el año en deciocho partes, y a cada parte le daban veinte días. La segunda
cuenta que estos naturales usaban se llama cuenta de los años, porque contaban
cierto número de años por la forma que se sigue: tenían cuatro caracteres. La ter-
cera cuenta que estos naturales usaban era el arte para adivinar la fortuna… (Sa-
hagún 1989, 1: 275-276).
Así es como la primera cuenta se localiza en el libro ii del Códice
florentino, la segunda cuenta se menciona al final del libro iv, pero se
desarrolla en el libro vii, y la tercera cuenta ocupa todo el libro iv. En el
folio 71v. del libro iv, se encuentra una tabla en la cual se observa que
quien la dibujó estaba consciente de que la segunda cuenta, que corres-
ponde a un xiuhtlapohualli, y la tercera cuenta, que es el tonalpohualli, van
juntas. En efecto, se hizo una tabla con los 20 signos del tonalpohualli con
todos los números que pueden tomar en el ciclo de 260 días. Así, para ci-
pactli son 1, 8, 2, 9, 3, 10, 4, 11, 5, 12, 6, 13, 7. Y en la columna de la dere-
cha se añadieron los nombres de 52 años, empezando por 1-acatl y aca-
bando con 13-tochtli, además de mostrar los cuatro grupos de 13 años o
tlalpilli (figura 11).
Por lo tanto, el diseño implica, a pesar de lo que dice Sahagún, que
existían sólo dos cuentas, las que derivan del tonalpohualli (días y años-to-
nalli) y los años-ilhuitl.
De la diferencia entre xiuhtzitzizquilo
y xiuhmolpilia
En el libro vii del Códice florentino se dice a propósito de la ligadura de los
años:
37
Una excepción importante: xiuhtonalli (cf, lib. ii, 27, 104, f. 55v.), pero se menciona
que se buscan niños bien nacidos en “Quahuitl ehua: in qualli intonal (y que vujessen nacido,
en buen signo)” (cf, lib. ii, 20, 43, f. 15v.), [Link]
text=cualli_intonal [consultado el 31 de mayo de 2024].
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TEZOZÓMOC Y EL MUNDO DEL TONALLI 201
Figura 11. Códice florentino. Tomada de Biblioteca Medicea Laurenziana, https://
[Link]/resource/gdcwdl.wdl_10096_001/?sp=664
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202 THOUVENOT
ic mitoa, vncan molpia, vna fiesta, o cerimon- Por eso dicen: “nues-
molpilia in toxiuh, oc ja grande, que llama- tros años se atan, se
ceppa iancuican vncan van toxim molpilia, y amarran ahí; son suje-
xiuhtzitzquilo:38 esa casi atadura de los tados los años otra vez,
años. nuevamente”.
Con ello, se nota el uso de dos verbos para evocar esa ceremonia. El
primero es ilpia, “atar”, mientras que el segundo es tziziquia, “asir con
la mano”. Con respecto a la primera expresión, construida con el verbo
ilpia, es la que se encuentra en todas las fuentes históricas, bajo una
forma u otra (Thouvenot 2000, 153-182; 2004, 99-136). Sin embargo,
la segunda es de un uso mucho más limitado, información importante y
concordante propuesta por Sahagún y Durán, como se ve en los siguien-
tes párrafos.
En el Códice florentino se lee:
Ipampa yn in diablome, A honrra deste diablo, Por eso a estos diablos
qujmilhuj qujstiliaia, yn y sus compañeros: ha- los antiguos los festeja-
ipan quavitleoa, anoço zian grâ fiesta, el pri- ban en [la veintena]
atlcaoalo in veuetque, in mero dia del año: Cuahuitlehua o Atlca-
iquac xiuhtzitzqujloia: cada vn año, que era hualo. Cuando era aga-
in ipam imilhujuh, tepe- el segundo dia del he- rrada la hierba, en su
ticpac.39 brero: en el qual dia, fiesta, mataban muchos
matauan innumera- niñitos en las cimas de
bles njños sobre todos los cerros.
los montes imjnêtes.
Y sabemos que es el personaje llamado Epcohuacuacuiltzin quien tenía
la responsabilidad de organizar, cada año, la fiesta de asir los años.
38
cf, lib. vii, 9, 25, f. 16v., [Link]
xiuhtzitzquilo [consultado el 31 de mayo de 2024]. Traducciones de Sahagún y Juan Carlos
Torres López.
39
cf, lib. i, ap., 63, f. 34r., [Link]
xiuhtzitzqujloia [consultado el 31 de mayo de 2024]. Traducciones de Sahagún y María José
García Quintana.
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TEZOZÓMOC Y EL MUNDO DEL TONALLI 203
In epcoaquacujltzin, izca [f. 129r] Este epcoa- El Epcohuaquacuiltzin:
yn jtequjuh catca: yn quacujltzin, tenja car- esto era su cargo: cuan-
iquac ilhujtl qujçaia, go de las fiestas, del do venían las fiestas o
yn aço xiuhtzitzqujlo: in calendario; y de todas quizá el momento de
ie muchi ilhujtl, muchi las cerimonjas, que se asir el año: todas las
ipan tlatoaia, injc tlete- aujâ de hazer en ellas: fiestas, de todas tenía la
maloz in ie muchi muchi- para que en nada vujes- carga, en cuanto al ofre-
vaz muchi iehoatl ic tla- se falta: era como cimiento de incienso,
navatiaia, ipan tlatoaia.40 maestro de cerimonjas. de todo lo que se tenía
que hacer, él mandaba y
supervisa todo.
Por otra parte, fray Diego Durán ofrece un largo relato en relación con
el inicio de los años:
Primero día del mes de marzo celebraban estas naciones antiguamente el año nue-
vo, como nosotros agora celebramos el primero de enero. Este día de año nuevo
tenía cuatro nombres, por concurrir en él cuatro fiestas y solemnidades. La prime-
ra se llamaba Xiuhtzitquilo, que quiere decir “tomar el año en la mano”, y lo segun-
do, propiamente tomado en el rigor del vocablo quiere decir “tener un ramo en la
mano”. Y porque lo entendamos, es de saber que xihuitl significa dos cosas: “año”
y “ramo”. Tomándose por “año” quiere decir “tomar el año en la mano”, y, tomán-
dose por ramo, dirá “tomar el ramo en la mano”.
Según la pintura, que es un indio con un ramo en la mano, parece que nos
quiere significar la segunda declaración del vocablo, que es tener un ramo en la
mano. Pero considerado, como ellos lo consideraban, que el año era de muchos
meses y días, compuesto como el ramo de muchas ramas y hojas, propiamente,
aunque por metáfora, quiere decir “tomar el año en la mano”, empezar el año, como
acá decimos: “Tomé el camino en la mano”, para dar a entender que empezó el
camino. Así estos, por metáfora, daban a entender ser el principio del año y tomar
y empezar a correr su año. Y esto era el primer nombre que año nuevo tenía (Du-
rán 1967, 1: 239-240).
40
cf, lib. ii, ap. 207, f. 129r., [Link]
epcoaquacujltzin [consultado el 31 de mayo de 2024]. Traducciones de Sahagún y Marc
Thouvenot.
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204 THOUVENOT
Figura 12. Atlas de Durán. Tomada de Biblioteca digital hispánica,
[Link]
Y, después, retoma su comentario sobre la ceremonia Xiuhtzitzquilo
dando muchos detalles (Durán 1967, 1: 221). Por lo tanto, Durán con-
firma lo que observamos en el Códice florentino, es decir, demuestra que
los años-ilhuitl se asen, se toman por la mano, cada año, mientras que los
años-tonalli se atan al final de 73 ciclos del tonalpohualli, lo que equivale a
52 años-tonalli. 42
Así, los años-ilhuitl se juntan uno a uno formando una línea recta sin
fin, mientras que los círculos de los tonalpohualli se atan dando lugar a una
cadena interminable gracias a la sucesión de los ciclos.
Cabe preguntarse sobre la necesidad de atar los ciclos, ¿acaso no se
seguían tal como lo hacen los años-ilhuitl?, ¿por qué se tenía que amarrar
41
Francisco del Paso y Troncoso (1993, 302) ve un xiuhtzitzikilo en la Rueda Boban
entre las veintenas Atemoztli y Tititl.
42
Gerónimo de Mendieta (1874, cap. xvi) utiliza la palabra: “Xiuhzizquilo, y era una
hebdómada de años”; y su descripción parece referirse a la atadura, pero las dos ceremonias
se hacían al mismo tiempo, entonces no se puede deducir gran cosa.
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TEZOZÓMOC Y EL MUNDO DEL TONALLI 205
un ciclo de 18 980 días al siguiente?, ¿por qué las esculturas no presentan
un atado de 52 o 73 ítems?
Acoplamiento con las Pléyades / acoplamiento
con el Sol
Como se mencionó, hay un periodo intermedio de 13 días entre dos círcu-
los de 73 tonalpohualli, lo que es posible deducir a partir de las fuentes
sintetizadas por Sahagún (1993, f. 283r.-286r.) que se expresa de la mane-
ra siguiente, citado por López Austin (1979, 47):
Y tenían prenóstico o oráculo que entonce havía de cesar el movimiento de los
cielos, y tomavan por señal al movimiento de las Cabrillas la noche de esta fiesta,
que ellos llamavan toximmolpilía. De tal manera caía que las Cabrillas estavan en
medio del cielo a la medianoche, en respecto de este horizonte mexicano (López
Austin 1979, 47).
Si se toma en cuenta la información provista por los sabios de Tepepul-
co y los de Tlatelolco, la realidad matemática muchas veces afirmada por
las fuentes sobre que la ligadura de los ciclos se hacía después de 73 × 260
días o bien 52 × 365, es decir, 18 980 días, tenemos un problema, debido al
hecho de que las Pléyades no estarían en su lugar, en medio del cielo, a
media noche.43 Para que este cálculo o alineación fuera posible, era nece-
saria una corrección, de lo contrario habría un desfase de 13 días, lo que
sin duda hubiera generado mucho temor (Serna 2000, 163).
Los apellidos
Vimos antes que entre dos años-ilhuitl se lleva a cabo un asimiento, mientras
que dos ciclos de 52 años-tonalli se tienen que atar. En los dos casos existe
un espacio temporal. En el primero, se trata de los 5 días llamados nemon-
temi y, en el segundo, el caso de la ligadura, se trata de 13 días. Esos dos
43
Es algo que Edwin Charles Krupp (1982, 12) puso en evidencia y que se puede veri-
ficar de manera sencilla con programas astronómicos como Stellarium Web, [Link]
[Link]/ [consultado el 11 de marzo de 2024].
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206 THOUVENOT
periodos son momentos tan particulares que tienen efectos diferenciados
sobre la manera de nombrar a los que nacen en esos intercisos temporales.
En el caso de los nemontemi y del xiuhtzitzquilo, los que nacían durante
los nemontemi veían su ser permeado por la vanidad de aquellos días. Los
llamaban nemon “vano”, nentlacatl “persona vana”, nenquizqui “el que salió
en vano” si era hombre, y nencihuatl “mujer vana” si era mujer (Johansson
2005, 159).
En cuanto al periodo correspondiente a la atadura, se dice que los hom-
bres se iban a llamar Molpilli, Xiuhtlapil, Xiuhtzitzqui, Xihuitl, Texiuh,
Xiuhtlatlac, Quetzalxiuh, Xiuhquen, y las mujeres Xiuhnenetl, Xiuhcue,
Xiuhcoçol, etcétera.44
De esta manera, a los que nacían al final de un año-ilhuitl se les llamaba
por un nombre formado sobre la raíz nen- “en vano, por demas, o sin proue-
cho. aduer. [67r]”, mientras que los que nacían al final de los ciclos de
años-tonalli tenían un nombre que integra la raíz xiuh-, “año”, o la raíz
verbal ilpi-, “atar”, o bien las dos. Los que se nombraban nen- nacían en el
transcurso de los nemontemi. Entonces, ¿en qué espacio temporal nacían
los que se llamaban xiuhtlalpil o algo similar? Propongo la hipótesis de que
nacían en el intervalo de 13 días existentes entre dos ciclos de 18 980 días.
La ligadura de los ciclos
La frase de Tezozómoc —“toxinmolpilli, [que] hes de a setenta y tres años”—,
la ligadura con el tonalpohualli y las oposiciones nos invitan a dejar de hacer
una mezcolanza que consiste en juntar el tonalpohualli con el cempohualla-
pohualli, los años-tonalli con los años-ilhuitl.
Cuando Tezozómoc menciona una fecha más precisa en relación con
la ligadura, da la del tonalpohualli, un día 9-acatl.45 No menciona ninguna
44
cf, lib. vii, 12, 31, f. 20v.-21r., [Link]
xiuhtlatlac [consultado el 31 de mayo de 2024].
45
Tezozómoc (2021, 181) comenta lo siguiente: “el postrero año llaman bisiesto, aca-
bamiento de una bida o término de tiempo justificado, que llaman yn xiuhmolpilli, en nueue
términos de signo e planeta de años (chicnahui acatl), el término de años de estos antiguos
mexicanos”. Y menciona un poco después que “allí fue fin de años pasados que llaman ‘yn
xiuhmolpililli yn mexica’ como año bisiesto” (Tezozómoc 2021, 184).
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TEZOZÓMOC Y EL MUNDO DEL TONALLI 207
veintena. Lo mismo se observa en Chimalpain46 o en los Anales de Cuauh-
titlan.47 En las esculturas de ligaduras de ciclos, del año 2-acatl, aparecen
muy a menudo tres fechas y todas pertenecen al tonapohualli: el año 2-acatl
y los días 1-tecpatl o 1-miquiztli. Todo apunta hacia el hecho de que la liga-
dura se inscribe totalmente en el marco del mundo del tonalli.
Se debe recordar que son únicamente los años-tonalli, creados por la
superposición de los ciclos de 365 días sobre los del tonalpohualli de 260
días, los que crean los 52 xiuhtonaltin e imponen la necesidad de proceder
a una atadura al momento de empezar un nuevo conjunto de 73 × 260, es
decir, 52 años. Por su parte, los años-ilhuitl pueden multiplicarse sin límite.
Desacoplar los años-tonalli de los años-ilhuitl, tal como Tezozómoc nos
invita a hacer, tiene una consecuencia: en el caso necesario de hacer una
corrección se puede imaginar una enmienda diferente en los dos sistemas
de xihuitl. Así, nada impide pensar que los años-ilhuitl hacían una corrección
cada cuatro años, como lo mencionan varias fuentes, o de la cuarta parte
del día cada año,48 o que no se hacía ninguna, como lo propuso Michel
Graulich en varios de sus trabajos (1986, 1999), y que los años-tonalli hacían
una corrección de 13 días, tal como lo indica Serna (2000, 163), sólo al
final de un ciclo de 18 980 días o bien repartidos en el transcurso de los 52
años-tonalli.
Por lo tanto, la gran diferencia es que para conciliar los ciclos de los 73
tonalpohualli y los 52 años-tonalli con la información que se encuentra en
el mismo lugar a propósito de las Pléyades, es decir, en el libro vii del Có-
dice florentino, tenemos la obligación de tomar en cuenta una grieta tempo-
ral de 13 días, mientras que los años-ilhuitl son, teoréticamente, libres de
correr sin ninguna obligación. La libertad es relativa porque al momento
de la ligadura los años-tonalli y los años-ilhuitl tienen que encontrarse, que
entrelazarse. Esto es lo que expresa, al momento de la ligadura, el encuen-
tro en la misma frase de las dos expresiones xiuhilpia y xiuhtzitziqui. La
primera que pertenece al mundo de los años-tonalli y la segunda a los
años-ilhuitl.
46
“II Acatl xihuitl, 1507 años.... ypan cemilhuitonalli Nahui Acatl” (Chimalpain 2003,
cap. vii), “año 2 ácatl, 1507 años… en un día cuatro ácatl".
47
“2 acatl, ipan in toxiuhmolpi, ipan cemilhuitonalli 8 acatl tonalli” (Tena 2011, 205),
“2 Acatl [1507]. Entonces se ataron nuestros años, en el día 8 Acatl”.
48
Propuesta de Flores Gutiérrez (1995) y Mora-Echeverría (1997) mencionada por
Kruell (2019, 175) y Gracida Araceli Rojas Martínez (2022, 203).
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208 THOUVENOT
No hay duda de que la ligadura tenía lugar mientras pasaba una veinte-
na, pero no existe una relación estructural entre los dos fenómenos. Los
años, en cuanto sucesión de veintenas, no intervienen en el proceso de la
ligadura, sólo reciben el evento. Por diversas fuentes (el Códice borbónico,
Motolinía, Códice en cruz, etcétera) sabemos que la última ceremonia del
Fuego Nuevo tuvo lugar en la veintena de Panquetzalitztli.49
El momento de la ligadura, aunque haya pertenecido al mundo del to-
nalli, cambia de estatuto y deja de ser una fiesta particular para transfor-
marse en una fiesta colectiva que involucraba a toda la sociedad. Y en esa
ocasión los tonalpouhque pierden su poder, por lo que pasa entre las manos
de los tlamacazque y tlenamaque, porque son ellos quienes deciden el mo-
mento de atar los ciclos. Es lo que sugiere el uso del verbo huetzi, “caer”,
junto con la palabra xihuitl, “año”, en esta cita de los Coloquios y doctrina
cristiana (Sahagún 1986, 138-140):
In tlamacazque, in tlenamacaque ... Ellos [los tlamacazque, tlenamaca-
Ca iehoantin techitqujticate, techiaca- que] nos llevan, nos guían, dicen el
na, techotlatoltia iehoantin qujtecpana camino, los que ordenan como cae
in iuh vetzi ce xivitl, in iuh otlatoca in el año, como siguen su camino la
tonalpoallj, auh in cecempoallapoallj cuenta de los destinos y los días y
qujmocujtlauja, iehoantin yntenjz, in- cada una de las veintenas.
cocol, y^ mamal in teutlatollj. De esto se ocupan, de ellos es el en-
cargo, la encomienda, su carga: la
palabra divina.
Conclusión
El conjunto de diferencias entre el tonalli y el ilhuitl expuesto anteriormente,
junto con la frase de Tezozómoc que relaciona directamente la ligadura de
los años al tonalpohualli, muestra el aspecto primordial de la cuenta de los
destinos. La cuenta de los 260 días con sus cualidades es el sustrato de las
cuentas más grandes, los años-tonalli y los 73 tonalpohualli, el que, después
de generar 52 nombres de años, resultaba imprescindible proceder a una
ligadura. Todo ello se inscribe únicamente en el mundo del tonalli, tal como
49
Códice Telleriano-Remensis, f. 32v., mencionado por Lars Kirkhusmo Pharo (2014,
323). Asociación con una ligadura de años. Eloise Quiñones Keber (1995, 334) menciona,
en su comentario al Códice Telleriano-Remensis, la lectura posible de hueytecu o tecu.
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TEZOZÓMOC Y EL MUNDO DEL TONALLI 209
se ha podido observar en lo expresado en la Piedra de la Coronación de
Moctezuma ii (figura 1) o en la Piedra del Sol (figura 2). Los ilhuitl, “días”,
“fiestas”, “veintenas”, o los años-ilhuitl no intervienen en este proceso.
Como se mencionó, la existencia de varios calendarios de carácter ar-
tificial y pedagógico, como el Atlas de Durán o el Kalendario mexicano,
muestra que a veces cohabitaban los dos mundos, el del ilhuitl y el del to-
nalli. A pesar de su carácter artificial, lo anterior nos revela que quienes
hicieron esos calendarios tenían la capacidad intelectual de juntarlos, aun-
que para la realidad de la mayoría de las personas esa cohabitación no
existía. Esto nos lleva a preguntar ¿quién en la sociedad tenía una clara
conciencia de los dos sistemas de cuenta —tonalpohualli y cempohuallapo-
hualli— y cómo se podían unir imaginariamente?
Observada la importancia que tenían las cuentas del tiempo —tonalpo-
hualli y cempohuallapohualli—, qué respuesta habría dado un nahua del siglo
xvi a la pregunta: ¿qué día es hoy? ¿Quién hubiera podido contestarle a
Cortés en el momento de su primera llegada a México: “hoy es el día 8-ehe-
catl, 9o. día de la veintena Quecholli del año 1-acatl”?50 La respuesta habría
dependido del estatus social de la persona que hubiera contestado.
Mi hipótesis es que todo el mundo habría podido responder: “hoy es el
9o. día de la veintena Quecholli” o por lo menos “hoy es en la primera mi-
tad de Quecholli”. Eso es posible porque las veintenas se relacionan con las
estaciones, los trabajos del campo y están conformadas de múltiples ritmos
que las animan. Las diversas fiestas eran visibles, audibles y públicas y
seguían una frecuencia en relación con el número 20 y sus divisiones. En
particular, la regularidad de los mercados, cada cinco días, marcaba la mar-
cha del tiempo. Por esas razones pienso que todos sabían cómo se llamaba
la veintena en la cual se encontraban y debían tener una buena idea del
número del día.
Por el contrario, conocer el tonalli del día 8-ehecatl sólo era posible para
alguien que tuviera el conocimiento del flujo de la cuenta de los tonalli.51
50
Fórmula tan artificial como las ejemplificadas en el Kalendario mexicano (León-Por-
tilla 1994) o en el Atlas de Durán. Éstas se desarrollaron en el siglo xvi e inicios del xvii en
las obras de autores como Chimalpain, Ixtlilxochitl o los Anales de Tecamachalco.
51
Es un poco como la dificultad de nosotros para conocer los días de la semana. Si sé
que hoy es el martes 1o. de enero, ¿qué día es el 20 del mismo mes? Para saberlo, necesitamos
la ayuda de un calendario, o bien la ayuda de un especialista. El problema es todavía más
complicado cuando se trata de determinar cuál era el día de la semana de cualquier fecha
histórica. Sólo con algoritmos sofisticados se puede obtener una respuesta.
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210 THOUVENOT
Entre quienes tenían esa capacidad se encuentran los tonalpouhque, quienes
sabían leer e interpretar los tonalamatl, pero no eran los únicos. Algunas
corporaciones, por ejemplo, los pochteca, podían elegir en una lista. No se
debe olvidar a los que habían acudido algún tiempo al calmecac y que sabían
cómo nombrar los años y, finalmente, los altos religiosos —tlamacazque, tle-
namacaque— que enseñaban en esta misma institución y conocían todos los
aspectos de la computación temporal. Vamos a ver cada uno por separado.
En el día a día todas las personas debían vivir la realidad de los dos
mundos, pero para ellas era evidente que el del tonalli tenía una naturaleza
distinta, pues era la cara desconocida del día, es decir, tan ajena a la vida
cotidiana que se necesitaba la intermediación de un especialista, un tonal-
pouhqui, para interpretarla. Los tonalpouhque son quienes sabían leer los
tonalamatl y dar sentido a los datos proporcionados, conjugándolos con las
preguntas y las informaciones ofrecidas por quienes los consultaban.
Algunos, como los lapidarios o los pochteca, debían conocer las fechas
del tonalpohualli para hacer sus fiestas. ¿Lo sabían ellos mismos o recurrían
con regularidad a los servicios de un tonalpouhqui? Los pochteca debían
tener una fecha favorable en tres ocasiones. Al momento de iniciar su via-
je, al momento de regresar y al momento de organizar la fiesta después de
arribar. En esta última ocasión se dice de manera expresa que ellos se acer-
caban a un tonalpouhqui.52 Al despedirse53 y al regresar54, la expresión en
náhuatl reflexiva motonalpouique o motonalpouiliaia sugiere que ellos cono-
cían los días favorables sin tener que contar con la ayuda de un tonalpouh-
qui. Para las despedidas podían elegir entre cuatro días posibles: 1-cohuatl,
1-cipactli, 1-ozomatli o bien 7-cohuatl y para el regreso tenían que escoger
un día 1-calli o 7-calli.
Esto implica que siempre sabían cómo se nombraban los días o bien
que hacían una consulta rápida al tonalpouhqui más cercano para preguntarle
algo como ¿cuántos días faltan para que sea un día determinado? Se hace
relevante que, en esos dos casos, tanto en la despedida como en el regreso
de los comerciantes, no había ninguna interpretación, los datos objetivos
52
cf, lib. ix, 12, 56, f. 42r., [Link]
hqui [consultado el 31 de mayo de 2024].
53
cf, lib. ix, 9, f. 8v., [Link] [con-
sultado el 31 de mayo de 2024].
54
Motonalpouiliaia (cf, lib. ix, 6, 27, f. 22r), [Link]
context=motonalpouiliaia [consultado el 31 de mayo de 2024].
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TEZOZÓMOC Y EL MUNDO DEL TONALLI 211
eran suficientes para conocer el carácter de esos días. La elección se hacía
en una lista.
Por su parte, los pipiltin, hijos de principales, que acudían al calmecac,
aprendían el funcionamiento del tonalpohualli, pero este conocimiento de-
bió de impartirse de un modo tan general que se veían en la necesidad de
consultar un especialista, un tonalpouhqui.55 En el calmecac los estudiantes
también aprendían a leer los xiuhamatl, “libros de los años”, de modo que
quienes no pasaban por esa institución probablemente no tenían idea del
nombre del año en el que se encontraban. Por ello dudo que muchos hu-
bieran podido contestarle a Cortés que llegó en un año 1-acatl.
Ese tipo de saberes correspondían a los conocimientos de los tlamati-
nime.56 Entre ellos, eran los tlamacazque, tlenamacaque los que enseñaban
el funcionamiento del tonalpohualli a los jóvenes y quienes, cuando se cum-
plían los 73 tonalpohualli y los 52 años-tonalli, debían decidir el momento
adecuado para las fiestas de la ligadura. Son, probablemente, los que Tezo-
zómoc (2021, 561) llamaba “biexos guardadores de los rreportorios y aca-
bamiento de años”.
La cita de los Coloquios y doctrina cristiana que menciona tanto el tonal-
pohualli como el cempohuallapohualli nos invita a creer que los tlamacazque,
tlenamacaque hubieran podido contestar a la pregunta de Cortés sobre el día
de su arribo diciendo “hoy es el día 8-ehecatl, 9o. día de la veintena Que
cholli del año 1-acatl”. Ellos también sabían que la ceremonia de la ligadura,
nacida del mundo del tonalli, marcaba la irrupción de la colectividad en este
mundo esencialmente privado y que era el momento del encuentro de los
dos mundos, del tonalli y del ilhuitl, que la lengua hace patente por la utili-
zación de los dos verbos ilpia, “atar”, y tzitziquia, “asir”, en la misma frase.
Por último, Tezozómoc, al posicionarse totalmente del lado del atar del
tonalpohualli y del mundo del tonalli,57 nos ofrece la concepción del tiempo
de un hombre de su educación y de su condición social, visión muy diferen-
te a la difundida durante cinco siglos al hablar siempre de la ligadura que se
55
cf, lib. i, f. 7v., [Link] [consultado el 10 de marzo
de 2024].
56
cf, lib. x, f. 21r., [Link] [consultado el 10 de mar-
zo de 2024].
57
Recomiendo a los que quieren prolongar esas reflexiones fuera del mundo náhuatl la
lectura de las consideraciones de Michel R. Oudjik (2020, 232) y David Tavárez Bermúdez
(2012, 30) y a los que quieren visualizar los mundos del tonalli, del ilhuitl y su superposición
les sugiero explorar el sitio Tonalpohua, [Link] [consultado el
11 de marzo de 2024].
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212 THOUVENOT
hacía cada 52 años y mencionando sólo de manera secundaria —cuando
se hacía— los 73 tonalpohualli.
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Sobre el autor
Marc Thouvenot es doctor de la Universidad de París, Sorbonne. Es miem-
bro honorario del Centre National de la Recherche Scientifique (cnrs) a
través del Centro de Estudios de Lenguas Indígenas de América (celia),
profesor honorario de escritura pictográfica náhuatl en el Institut National
des Langues et Civilisations Orientales (inalco) en París y enseñó duran-
te muchos años en el Posgrado de Estudios Mesoamericanos de México.
Entre sus publicaciones se cuentan diversos artículos aparecidos en revistas
especializadas, así como la obra Chalchihuitl publicada por el Museo del
Hombre en París. Ha editado trabajos en sistema de informática, como el
Códice Xólotl y diversas paleografías: Crónica Mexicayotl, Anales de Cuauh-
titlan entre otras ([Link]). Es autor de programas informáti-
cos, tales como Temoa, Pohua/Tlachia, Chachalaca, G(ran) D(iccionario)
N(ahuatl), Cen. Todos se publicaron en un dvd titulado cen “Juntamente”
Compendio Enciclopédico del Náhuatl (México, inah, 2010). gdn y Tlachia
se publicaron en un sitio de la unam ([Link] y la to-
talidad de cen está en línea desde 2020 ([Link] y como
app. Android y iOs.
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