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Peregrinos de la Esperanza: Semana Santa

La Comisión Diocesana Pastoral Juvenil presenta un esquema para la Semana Santa titulado 'Peregrinos de la Esperanza', que guía a los jóvenes en su camino espiritual a través de momentos de oración, servicio y reflexión. Se enfatiza la importancia de la esperanza en la vida cristiana, utilizando la figura de Jesús como modelo y motivador para el compromiso y el servicio hacia los demás. Las actividades propuestas incluyen la recreación del lavatorio de pies, la valoración del sacerdocio y la creación de un camino de corazones que fomente el apoyo y la esperanza entre los jóvenes.

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Peregrinos de la Esperanza: Semana Santa

La Comisión Diocesana Pastoral Juvenil presenta un esquema para la Semana Santa titulado 'Peregrinos de la Esperanza', que guía a los jóvenes en su camino espiritual a través de momentos de oración, servicio y reflexión. Se enfatiza la importancia de la esperanza en la vida cristiana, utilizando la figura de Jesús como modelo y motivador para el compromiso y el servicio hacia los demás. Las actividades propuestas incluyen la recreación del lavatorio de pies, la valoración del sacerdocio y la creación de un camino de corazones que fomente el apoyo y la esperanza entre los jóvenes.

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La Comisión Diocesana Pastoral Juvenil, para este año ha querido


representar a través de un esquema inspirado en el Jubileo de la Esperanza,
celebrado cada 25 años en nuestra Iglesia, que lleva por lema “Peregrinos
de la Esperanza”, los signos, las imágenes y el lenguaje están iluminados por
una antiquísima tradición bíblica de la Iglesia como barca que navega
hacia lo profundo, mar adentro (Lc 5, 1-11). Aterrizamos esta imagen o
alegoría a los jóvenes, como navegantes hacia la salvación.
Es por ello que se encontrara en cada tema unos nombres particulares, de
este viaje marítimo al encuentro con el Resucitado:
ESQUEMA
Isla: Nombre del tema
Ruta: Objetivo
Faro: Cita bíblica del Evangelio de Lucas
Mapa: Contexto o justificación, realidad actual
Estrellas en el horizonte: Inspiración o testimonios de que se puede hacer
distinto. (Relatos reales, famosos, santos o beatos más actuales, personas
del común).
Remando: Ejercicio o actividad vivencial
Ancla: Reflexión
Acuerdos: ¿a qué me comprometo?
Bitácora de navegación: preguntas personales y registro del viaje.

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JESÚS NUESTRO REY Y SEÑOR, ESPERANZA QUE NO DEFRAUDA
Objetivo: Reconocer y reavivar en esta apertura de semana santa, la
presencia del Señor, en medio de las familias, de los jóvenes y de los niños,
es decir la Iglesia.
Desarrollo:
Después de haber proclamado el Evangelio, y seguidamente habiendo
asperjado los ramos y el pueblo con el agua, procedemos a la
peregrinación, desde este lugar que previamente se ha dispuesto hacia el
templo; en este recorrido encontraremos tres momentos dedicados al
encuentro con Jesús, la esperanza de quienes creen en él y lo siguen.
Estos son los siguiente:
1. Primer momento: “la oración es escuela de la esperanza”
Lema: “hagan oración, sean mis testigos”.

Evangelio según san Lucas


“En aquel tiempo, Jesús echó a andar delante, subiendo hacia Jerusalén. Al
acercarse a Betfagé y Betania, junto al monte llamado de los Olivos”.
Palabra de Señor.
Reflexión: en el Evangelio hemos escuchado dos nombres muy conocidos,
que nos llevan a pensar en los momentos más importantes en la vida de
Jesús; en el primero la casa de Betania, lugar de encuentro del Señor con
sus amigos: Lázaro, Martha y María, sus servidores. Así mismo, sobresale el
monte de los Olivos, este nos recuerda los momentos de oración del Señor.
Jesús nos enseña, que la oración es la escuela de la esperanza y esto lo
aprendemos en la familia; por eso, aquí nos hemos encontrado a esta
familia con su cruz y rosario. Juntos seamos familias testigos de esperanza.

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Signo: la familia y los amigos: llevan una cruz de ramo y un rosario.
Continuamos el recorrido, cantando y alabando al Señor

2. Segundo momento: “nos envía hacer presencia de la esperanza”


Lema: “hagan lio y lleven esperanza, sean mis testigos”.

Evangelio según san Lucas


Mandó a dos discípulos, diciéndoles: “Id a la aldea de enfrente; al entrar,
encontraréis un borrico atado, que nadie ha montado todavía. Desatadlo y
traedlo. Y si alguien os pregunta: "¿Por qué lo desatáis?", contestadle: "El
Señor lo necesita"”. Ellos fueron y lo encontraron como les había dicho.
Mientras desataban el borrico, los dueños les preguntaron: ¿Por qué desatáis
el borrico? Ellos contestaron: “El Señor lo necesita”. Se lo llevaron a Jesús, lo
aparejaron con sus mantos y le ayudaron a montar.
Reflexión: Jesús sigue enviando discípulos en su nombre, les dice, que si
alguien pregunta que es lo que hacen respondan, “El Señor lo necesita”.
Hoy hemos salido, a batir palmas, porque queremos seguirlo, queremos ser
sus testigos, descubrir nuestra vocación. Digamos todos, “el Señor nos
necesita seamos signo de esperanza”. Se canta, alma misionera o
vocacional.
Signo: jóvenes: un grupo de jóvenes, tiene una pancarta con lo siguiente, “el
Señor lo necesita” e invitan al pueblo a cantar, un canto vocacional.
Mientras cantamos y alabamos al Señor, seguimos la peregrinación.

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3. Tercer momento: “alabemos y bendigamos al Señor nuestra
esperanza”
Lema: “bendigan y alaben al Señor, sean mis testigos”

Evangelio según san Lucas


Según iba avanzando, la gente alfombraba el camino con los mantos. Y,
cuando se acercaba ya la bajada del monte de los Olivos, la masa de los
discípulos, entusiasmados, se pusieron a alabar a Dios a gritos, por todos los
milagros que habían visto, diciendo: “¡Bendito el que viene como rey, en
nombre del Señor! Paz en el cielo y gloria en lo alto”. Algunos fariseos de
entre la gente le dijeron: “Maestro, reprende a tus discípulos”. El replicó: “Les
digo que, si estos callan, gritarán las piedras”.
Reflexión: Jesús pasa en medio de nosotros, nos prepara para el encuentro
definitivo, todos los que creemos y esperamos en él, hemos salido alabarle y
bendecirle, porque en él, nuestra esperanza no defrauda; que los niños,
canten, alaben, bendigan al Señor porque él es su esperanza. Todos, “los
niños alaben y bendigan al Señor, él es nuestra esperanza”
Signo: Niños: los niños con banderitas blancas, con palmas y ramos alaban
y cantan al Señor. “hosanna al Hijo de David”
Se canta, Hosanna hey, Hosanna ha….
Continuamos el recorrido hacia el templo…

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Un Encuentro de Humildad

Orientar a los jóvenes en el proceso de vivir con fe y


esperanza la semana Santa o Semana Mayor en
cada una de las comunidades parroquiales a las que
pertenece.

Evangelio de Lucas 22, 14 – 20


Cuando llegó la hora, se puso a la
mesa con los apóstoles; y les dijo:
«Con ansia he deseado comer
esta Pascua con vosotros antes
de padecer; porque os digo que ya no
la comeré más hasta que halle su cumplimiento en
el Reino de Dios.» Y recibiendo una copa, dadas las
gracias, dijo: «Tomad esto y repartidlo entre vosotros;
porque os digo que, a partir de este momento, no
beberé del producto de la vid hasta que llegue el
Reino de Dios.» Tomó luego pan, y, dadas las
gracias, lo partió y se lo dio diciendo: Este es mi
cuerpo que es entregado por vosotros; haced
esto en recuerdo mío.» De igual modo, después
de cenar, hizo lo mismo con una copa de vino,
diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza,
sellada con mi sangre, que es derramada por
vosotros. Palabra del Señor.

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La vivencia de la semana Santa o Semana Mayor ha
sido a lo largo de la historia de la Iglesia un momento
importante para la vida espiritual de todo cristiano,
quien en cada uno de los días vive el amor de Nuestro
Señor Jesucristo por la humanidad, comprende
también como Dios Padre nos entrega a través del
sacrificio y entrega de su Hijo, el signo más valioso de la
esperanza que él tiene de que el ser humano pueda convertirse
y vivir plenamente en paz y a la vez, nos da un faro que guía
nuestro camino hacia la salvación.
En la eucaristía del jueves Santo del año anterior, el Papa
Francisco hacía una gran invitación que debemos tener
siempre presente: “Jesús perdona todo. Jesús perdona siempre.
Sólo pide que le pidamos perdón”. Es una invitación a no
cansarnos de pedir perdón. Como jóvenes a veces se nos
olvide lo valioso que es perdonar y saber pedir perdón, es sanar
nuestro corazón y vivir el amor. Este día es muy especial porque
vivimos varios momentos que son valiosos para nuestra vida
espiritual, Jesús nos enseña a servir al otro colocando primero la
necesidad del prójimo sobre nuestras propias necesidades, nos
invita a vivir el amor en cada instancia de nuestra propia vida y
ante todo a reconocer le valor incalculable que tiene el ministerio del
sacerdocio, recordemos que desde el bautismo todos compartimos el
sacerdocio común y algunos son llamados a recibir el sacerdocio
ministerial que nos acerca al altar del Señor a vivir su entrega por nosotros.

Se comparte un video corto o una animación que explique de manera


sencilla qué se vive en el Jueves Santo, cada uno de los momentos de esta
gran celebración.

[Link]

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Sugerencias: Se pueden presentar vidas como la de Santa Catalina de Siena
quien vivió sus últimos siete años de vida solo alimentándose de la eucaristía,
donde nos recuerda el valor del cuerpo y la sangre de Cristo como alimento
de nuestra vida espiritual y corporal o buscar la biografía del Beato Carlo
Acutis, y compartir ese amor de este santo milenial.

• Primer momento: “Recordamos el


Mandamiento del amor”
Se realizará un camino de corazones con palabras de
aliento para aquellos jóvenes que han perdido la esperanza (Dios te ha
hecho grande, eres valiosa, debes amarte más). Es un espacio donde a la
vez se pueden colocar imágenes de aquellas situaciones que nos pueden
provocar perder la esperanza en nuestra propia vida, por ejemplo, perdida
de trabajo, muerte de un familiar, una enfermedad, etc.
Se puede realizar al final del camino un pequeño espacio donde los jóvenes
puedan escribir en un papel una frase o momento de su vida que les ha
ayudado a recuperar la esperanza o los mantengan siempre motivados en
la vida.
• Segundo momento: “Vivir el servicio desde el
lavatorio de los pies”
Se puede recrear la escena con un joven vestido de
Jesús quien escoja a dos o tres jóvenes que están
participando para lavarles los pies. Después de esto se
le entrega a cada uno un papel donde dirá que
compromiso o que acción hará para que a partir de ese
momento pueda vivir el servicio hacia los demás (dar un
mercado cuando pueda, ayudar a alguien en temas
académicos, etc.).
También se hace la siguiente sugerencia para este segundo
momento; si cree conveniente, se les pide hacerse en
grupos de seis o más y de ahí se escogen varios lugares que
tendrán como retos de ir y realizar el lavatorio de los pies,
puede ser: (un enfermo, una familia, un puesto de salud, una
estación de policía, locales de comercio, transeúntes de
algún parque cercano, entre otros). Se les dará un tiempo no
mayor a 10 0 15 minutos, para regresar y compartir la
experiencia.

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• Tercer momento: “el valor del Sacerdocio”
Se llevará a los jóvenes en procesión con cantos eucarísticos hasta llegar a
un lugar donde habrá fotos de los sacerdotes que han acompañado a las
parroquias y se vivirá un espacio de oración por ellos. Sugerencia,
recordarles que fue un sacerdote quien los hizo hijos de Dios, a través de un
sacramento, por tanto, se ora por ellos con un padre nuestro y ave María.

Este camino de corazones es un recordatorio


poderoso de que el amor y la esperanza son
fundamentales, especialmente en tiempos difíciles. Al
caminar por él, los jóvenes pueden sentir un apoyo
tangible, sabiendo que no están solos. Las palabras de
aliento y las imágenes de situaciones difíciles validan sus experiencias y les
muestran que es posible encontrar esperanza incluso en la oscuridad. El
papa Francisco, pide a los jóvenes que den esperanza, que sean expresión
del amor de Dios, que hace nacer la alegría y la esperanza, incluso allí
donde parece imposible, que sean esperanza para tantos compañeros
afligidos por las guerras, el acoso escolar, la depresión. Insta a chicos y
chicas a alimentar la confianza a través de opciones de vida concretas.
Empezando por el buen uso de las redes sociales: "Es más fácil compartir
malas noticias, que publicar cada día una palabra de esperanza". La
invitación a "no dejarse contagiar por la indiferencia y el individualismo".
El Servicio y el Lavatorio de los Pies; Recrear el lavatorio de los
pies es una lección humilde y poderosa sobre el servicio. Al
experimentar este acto, los jóvenes pueden comprender
que el servicio no se trata de grandeza, sino de
amor y entrega. El compromiso de realizar
acciones de servicio les brinda la oportunidad de
poner en práctica lo que han aprendido y de
marcar una diferencia en el mundo. Esta actividad
les enseña que el servicio es una acción que se
puede aplicar en la vida cotidiana, y que es una
forma de demostrar el amor a los demás. El que
cada joven escoja su propia acción de servicio, le
permite entender que hay muchas maneras de
ayudar al prójimo, y que cada uno puede encontrar
la forma que mejor se adapte a sus capacidades y
talentos.

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El Valor del Sacerdocio; La procesión y los cantos eucarísticos crean un
ambiente de reverencia y gratitud hacia los sacerdotes. Al orar por ellos y
recordar su servicio, los jóvenes pueden valorar el papel fundamental que
desempeñan en la comunidad y reconocer su dedicación. Esta actividad
les permite a los jóvenes comprender la importancia del sacerdocio en la
Iglesia, y valorar el trabajo de los sacerdotes que los han acompañado. El
poder ver las fotografías de los sacerdotes, ayuda a tener presente su
servicio, y a poder recordar los momentos en que ellos han sido una guía
espiritual.
Es importante que los jóvenes puedan compartir sus experiencias y
reflexiones después de cada actividad, para que puedan internalizar los
mensajes y aplicarlos en su vida cotidiana.

Cultivar la esperanza:
- Comprometerse a recordar y repetir las frases de
aliento recibidas, especialmente en momentos de
dificultad.
- Identificar y apreciar las situaciones y personas que
generan esperanza en la propia vida.
- Convertirse en fuente de esperanza para otros, compartiendo
mensajes positivos y ofreciendo apoyo.
Vivir el servicio:
- Realizar las acciones de servicio comprometidas, como dar un
mercado o ayudar académicamente.
- Buscar oportunidades diarias para servir a los demás, con humildad y
generosidad.
- Adoptar una actitud de servicio en todas las áreas de la vida,
priorizando las necesidades de los demás.
- Inspirar a otros jóvenes a descubrir y desarrollar sus talentos para
ponerlos al servicio de los demás.
Valorar el sacerdocio:
- Mantener una actitud de gratitud y respeto hacia los sacerdotes.
- Orar regularmente por los sacerdotes, pidiendo por su fortaleza y
santidad.
- Reconocer y apoyar el importante papel que desempeñan los
sacerdotes en la comunidad.

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- ¿Que representa para tu vida el
sacrificio que se realizará en este día?
- Si bien en este día representa el sacrificio y entrega
por amor, ¿vives de acuerdo al sacrificio o ese sacrificio
ha Sido en vano?
- ¿Cuál acto de amor estarías dispuesto a hacer en
esta semana?

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ENCUENTRO ESPIRITUAL: "LA CRUZ, ANCLA DE NUESTRA
ESPERANZA"

Un camino de cruz que termina en victoria

Vivir un momento con los jóvenes de reflexión donde


comprendan que este día se está celebrando el amor
extremo, el amor divino, el único capaz de pagar el más
caro rescate por nuestra salvación. La vida del hijo.

AMBIENTACIÓN: EL INICIO DE LA TRAVESÍA


Para comenzar este encuentro, invitamos a los jóvenes a
sumergirse en una experiencia de recogimiento. Se les pedirá
que ingresen al espacio en silencio.
Sugerencia: (se puede tomar o no) dinámica: Sólo no puedes
Comienza dando un pedazo de cinta adhesiva o pegamento a
cada uno de los jóvenes asegúrate de que todos tengan un
pedazo. Luego anuncia que van a realizar un concurso,
pídeles que tomen la cinta adhesiva y que se la peguen en
la parte de atrás de la mano izquierda asegúrate que todos
lo hagan bien. Una vez que todos lo hagan explica que el
concurso va a dar inicio y que no se vale hacer trampa.
Se trata de ver quien puede quitarse la cinta de la mano
izquierda usando nada más que la propia mano
izquierda.
Al percatarse que nadie puede, explícales que así es el
pecado en la vida del hombre. Luego pídeles que con la

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mano derecha remuevan la cinta. Explícales nuevamente que la mano
derecha representa a Jesús que viene a ayudarnos y limpiarnos si nosotros
se lo pedimos.
• La mano izquierda = el hombre
• La cinta (tape) = el pecado
• La mano derecha = Jesucristo.
• El remover la cinta = la libertad.

HACIA LA ESPERANZA
- ¿QUÉ CELEBRA LA IGLESIA EL VIERNES SANTO?
El Viernes Santo toda la Iglesia se une
en duelo y espíritu penitencial para
conmemorar la Pasión y Muerte del
Señor. La liturgia de hoy, en toda su riqueza, nos depara
momentos intensos en los que podremos profundizar en el
misterio del sacrificio de Cristo.
El viernes se reza el Vía Crucis [El camino de la cruz], se
escucha el “Sermón de las Siete Palabras” En Viernes Santo
no se celebra la Santa Eucaristía ni ningún otro sacramento,
a excepción, claro está, del Sacramento de la
Reconciliación y la Unción de los Enfermos en caso de
necesidad o urgencia.
En la tarde del Viernes Santo se realiza la Celebración de la
Pasión (celebración de la palabra) del Señor, que
conmemora los distintos momentos por los que pasó el Jesús
en las horas previas a su muerte. Ese itinerario de dolor se
recuerda paso a paso a través de la lectura de la Palabra, la
Adoración de la Cruz y la Comunión Eucarística consagrada
el día previo, Jueves Santo.
- A QUÉ ME INVITA
Jesús vive su momento más intenso y doloroso, pero confiado a la voluntad
del padre, “Padre si quieres aparta de mí esta copa: pero no se haga mi
voluntad sino la tuya”, y nos pide “levantarnos y orar para no caer en
tentación”, este el momento para preguntarnos, ir a nuestro interior. ¿En mis

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momentos de sufrimiento, miedo o tristeza me confío a la voluntad de Dios
y la acepto? ¿Cuál es mi actitud frente al sufrimiento? ¿En los momentos de
debilidad, fragilidad, alegría o gozo me mantengo atento y en oración para
volverme a levantar?
Que este viernes santo no se quede solo en los momentos litúrgicos que
presenta la iglesia, sino que nos permitamos vivir un cambio real en nuestro
interior como gesto de amor, arrepentimiento y agradecimiento a Jesús por
su acto más grande de amor por mí y por ti, porque su entrega en la cruz
por nuestra salvación no fue “colectiva”, así como nos llamó por nuestro
nombre, del mismo modo a cada uno nos da la salvación. Como el buen
ladrón, reconozcamos que no somos merecedores del reino de Dios por
nuestros pecados, pero el señor es justo y mira el corazón de quien lo busca
y pide ser recordado y perdonado. Porque gracias a Cristo, las puertas que
se habían cerrado a causa de nuestros pecados han sido abiertas de nuevo
para nunca jamás cerrarse de nuevo. ¿Quién, conociendo esta verdad,
podría seguir viviendo igual? ¿No es esta la victoria más grande de la
historia?
La cruz de Cristo es nuestra ancla en medio de la tormenta, nuestra brújula
que señala el camino correcto. Nos recuerda que, aunque las olas golpeen
con fuerza, tenemos una esperanza firme. En este encuentro, navegaremos
juntos por el mar de la reflexión para comprender el sacrificio de Jesús y lo
que significa para nuestra vida.

EL FARO QUE RENUEVA LA ESPERANZA


Se proclama el Evangelio según San Lucas 22, 39-46. "La
oración de Jesús en el huerto". Y San Lucas 23, 33-46
crucifixión y muerte de Jesús.

Luego se les hace las siguientes preguntas, buscando la participación de los


Jóvenes:
- ¿Qué me dice el texto?
- ¿El sufrimiento de Jesús es similar al que he sentido en algún momento
de mi vida?
- ¿Cuál es mi actitud frente a un ser querido que sufre? ¿me duele el
sufrimiento de Jesús o lo veo como un evento más en la biblia

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EL CAMINO HACIA LA LUZ - REMANDO HACIA
LA ESPERANZA
Se propone para este momento la oración
de Jesús en el Huerto leída anteriormente. Seguidamente se
realiza un recorrido, con luces tenues o en completa oscuridad,
mientras suena de fondo un canto gregoriano o instrumental
solemne. Este ambiente simboliza la tempestad del mundo, la
incertidumbre de la vida y la oscuridad del pecado.
Cada joven, al caminar este sendero, escribirá en un papel aquello a lo que
necesita morir y al final del recorrido lo depositará a los pies de la cruz. Esto
simboliza soltar el peso que nos impide remar hacia Dios.

1. PPADRE, SI QUIERES, ¡LIBRAME DE ESTA COPA, PERO NO SE HAGA MI


VOLUNTAD SINO LA TUYA! (Lc 22,42) (imagines de jóvenes pegados a
sus celulares evadiendo realidades, soledad, familia, incomprensión).
Jesús sintió miedo. ¡Si, el mismo Dios hecho hombre sintió miedo! Pero en
medio de su angustia nos enseñó la oración más valiente: “No se haga mi
voluntad, sino la tuya”. Él nos invita a confiar, a soltar, a dejar de luchar solos
y entregarle nuestras cargas a Dios. Nos llama a morir a todo lo
que nos separa de su amor: el miedo que paraliza, el rencor
que nos envenena, el orgullo que nos aleja, la culpa que nos
pesa.
Tal vez hoy sientes que estás en un Getsemaní: en una crisis
familiar, en una lucha contra el pecado, en una batalla con
tu propia identidad o en un momento donde todo parece
oscuro. Pero hay algo que Jesús nos muestra en esta noche
de angustia: No estamos solos. Dios está con nosotros.
- ¿Hay algo en mi vida que sea un trago amargo?
- ¿Qué heridas hay en mi vida que me causan
angustia, enojo, miedo, amargura?
- ¿Hay alguien que en estos momentos me causa
dolor, sufrimiento, odio o resentimiento?
- ¿Cómo enfrento mis momentos de dolor, tristeza
o sufrimiento? ¿las redes sociales, la música, el

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trago, la droga o en que método de distracción me refugio para
evitar el sufrimiento?

SEGUNDO MOMENTO: ¿JUDAS, CON UN BESO ENTREGAS AL HIJO DEL


HOMBRE? Lc 22,48 (monedas y billetes reales, imagines o revistas de moda,
con influencer, profesiones o comodidades etc)

Judas traicionó a Jesús por 30 monedas de plata. A veces lo juzgamos, pero


¿Cuántas veces hemos cambiado a Jesús por cosas pasajeras? Podemos
traicionarlo con nuestra indiferencia, nuestras palabras y nuestras acciones.
Lo mas impactante es que Jesús lo llamó “amigo” (Mateo 26,50) incluso en
el momento de la traición. Dios siempre nos ofrece su amor y su misericordia.
La diferencia entre Judas y Pedro no fue el error, sino la respuesta: Pedro se
arrepintió, mientras que Judas se dejó consumir por la desesperanza.
Hoy Jesús nos llama a reconocer nuestras caídas y volver a Él.
No importa cuántas veces le hayamos fallado, su amor
siempre nos espera.
- ¿De qué manera he traicionado a Jesús en mi vida?
- ¿Estoy dispuesto a confiar en su misericordia y volver
a Él?
- ¿Me he sentido traicionado por alguien en quien
confiaba?
- ¿He traicionado la confianza de alguien?
- ¿he faltado a mis creencias, principios o valores a
cambio de algún beneficio?
- ¿Hay alguien a que debo perdonar, aunque considere
que no lo merece?

Oración: Señor, ayúdame a serte fiel y a no dejarme vencer


por el pecado. Que en mi corazón siempre haya
arrepentimiento y confianza en tu amor. Amén.

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TERCER MOMENTO: EL SEÑOR SE VOLVIÓ Y MIRÓ A PEDRO. RECORDÓ PEDRO
LAS PALABRAS QUE LE HABÍA DICHO EL SEÑOR: <<ANTES QUE CANTE HOY EL
GALLO, ME HABRÁS NEGADO TRES VECES>> (Lc 22,61) (La imagen del
sagrado corazón de Jesús y un espejo)

¿Cuántas veces nos hemos sentido miedo como Pedro? ¿Cuántas veces no
hemos obedecido? Tal vez no somos tan distintos a Pedro, no lo negamos
con palabras, pero sí con nuestras acciones. Al callar sobre nuestra fe para
evitar burlas, cuando elegimos el camino fácil en lugar del correcto, cuando
desobedecemos, cuando el miedo al qué dirán nos impide vivir con
coherencia nuestra relación con Dios, la negación de Pedro no fue
repentina sino un proceso que vamos a considerar para así evitar caer
nosotros.
Pedro tenía una confianza excesiva en él mismo, orgulloso y se creía mejor
que los demás.
No ejerció la vigilancia en la oración como lo indicó Jesús.
No entendió la naturaleza de la batalla que se estaba librando y usó armas
para pelear.
Quedaron solos al ser arrestado Jesús, cuando no tenemos comunión con él
fracasamos.
Se mezcló con los enemigos de Cristo, identificándose como uno de ellos.
El miedo lo llevo a negarlo.
Pedro falló, pero su historia no terminó en la negación sino en la fidelidad. Se
arrepintió y pidió perdón.
Hoy Jesús nos mira, como miró a Pedro, no con una mirada de condena sino
de amor, una que nos dice, “Te conozco, sé de qué estás hecho, sé que el
miedo te ha vencido, pero también sé que puedes levantarte y vencerlo.
Al igual que Pedro, cada uno de nosotros tiene una elección: seguir
escondidos por miedo o dejar que esa mirada nos transforme.
- ¿Qué me impide vivir mi fe con valentía?
- ¿veo a Jesús a través de mis ojos?
- ¿estoy dispuesto a dejar que Jesús restaure mi corazón como lo hizo
con Pedro?
- ¿Me he avergonzado de profesar mi fe por pena, miedo o para
encajar en algún grupo? ¿Qué desafíos tengo que enfrentar para ser

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un buen testigo de Cristo en estos momentos? ¿Qué hubiera hecho
yo si estuviera en el lugar de Pedro?

CUARTO MOMENTO: LAS CAIDAS DE JESÚS. Colocar frases: (voy a madrugar


mañana, voy a leer la biblia más seguido, voy a ir a misa con más
frecuencia, no vuelvo a tomar,) cuantas personas hundidas en la depresión,
el vicio, la soledad, Jesús cae ante esas realidades para levantarlas)

“Las caídas de Jesús y nuestras propias caídas”. A


lo largo del camino al calvario, Jesús cayó
varias veces bajo el peso de la cruz. Nosotros
también caemos, caemos cuando el pecado
nos vence, cuando nos alejamos de Dios,
cuando el desánimo nos roba la esperanza.
Caemos cuando el miedo, la duda, o la falta de
confianza en nosotros mismos nos impide seguir
adelante. Y muchas veces, como Jesús, sentimos
el peso de la cruz tan fuerte que no podremos
levantarnos. Jesús nos muestra que nuestras
caídas no son el final. A veces creemos que nuestros errores nos definen, que
caemos una vez, no hay vuelta atrás, pero Dios no nos mira con juicio, sino
con misericordia, él nos extiende la mano para ayudarnos a levantar.
- ¿Cuáles son las cruces que me hacen caer en mi vida?
- ¿Qué me impide levantarme después de una caída?
- ¿Confío en que Jesús camina conmigo incluso en mis momentos más
difíciles?
- ¿A que me aferro para levantarme cada vez que tengo una caída?

QUINTO MOMENTO: MUERTE DE JESÚS. “Y JESÚS DANDO UN FUERTE GRITO,


DIJO: PADRE EN TUS MANOS PONGO MI ESPIRITU”. (Lc 22,48)

Momento de silencio y meditación. (3minutos) música de fondo


Piensa en el dolor físico y emocional que experimentó Jesús en la crucifixión.
En esta última estación habrá un crucifijo con una luz que resalte su
presencia u unos posts it o papeles.

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Los jóvenes reflexionaremos que actitudes nos mantienen en la oscuridad:
egoísmo, soberbia, mentira, indiferencia, incredulidad, resentimiento, etc. Al
final del recorrido, se entregan los papeles o post donde los jóvenes puedan
escribir esas actitudes, situaciones, personas a las necesitan morir o renunciar
para resucitar o volver el corazón totalmente dispuesto a Dios.

La Pasión, Crucifixión y Muerte de Jesús


Jesús, en su camino hacia el Calvario, vivió el abandono,
el dolor y la traición. Fue humillado, golpeado y
despreciado. Cargó con la cruz de nuestros pecados, cayó
bajo su peso y, aun así, se levantó para seguir adelante. Cada
paso que dio fue una muestra de amor infinito, de entrega total por nuestra
salvación.
En la cruz, Jesús nos reveló la grandeza del amor de Dios. Sus brazos abiertos
nos recuerdan que nunca nos rechaza, que su misericordia es inagotable.
Aun en su último aliento, nos entregó la mayor prueba de esperanza: "Todo
está cumplido" (Juan 19, 30). Su muerte no fue el final, sino el inicio de la
victoria sobre el pecado y la muerte.
Así como los discípulos sintieron la oscuridad de ese Viernes Santo, muchas
veces nosotros también nos sentimos perdidos, sin rumbo, atrapados en
nuestros miedos, caídas y traiciones. Pero la cruz no es el final del camino; es
el ancla que nos sostiene en la tormenta, el faro que nos guía hacia la
esperanza de la resurrección…

- EL SACRIFICIO DE UN PADRE

[Link]

20
Se proyecta el video del maquinista que sacrifica a su hijo para salvar a los
pasajeros del tren. Tras verlo, se lee la cita del Evangelio de San Juan 3, 16,
se abre un espacio de diálogo con algunas de las siguientes preguntas
- ¿Qué pasaba con las personas en el tren?
- ¿Tú qué harías? ¿vale la pena salvarlos?
- ¿Qué sintieron al ver el video?
- ¿Cómo creen que se sintió el padre?
- ¿En qué se relaciona el evangelio con el video?
➢ LA PASIÓN DE CRISTO
Se proyecta un fragmento de la película La Pasión de Cristo,
específicamente el momento de la crucifixión. Luego, se invita a una nueva
reflexión:
• ¿Cómo se manifiesta el amor de Dios en la cruz?
• ¿Nos damos cuenta del precio de nuestra salvación?
• ¿Seguimos aferrándonos a aquello que nos hunde en el
pecado?
Sugerencia: (esto queda a libertad) se les da una Cruz, que la miren
fijamente, mientras se proclama una parte de la crucifixión. Jn 19, 17-18, 25-
27, 30, 32-34.

Cada joven recibe un pequeño


símbolo (una cruz, un ancla o
una brújula) como signo de su
compromiso de aferrarse a Cristo en
su caminar. Se les motiva a ver su fe
como un remo que los impulsa a seguir adelante, sin
dejarse hundir por el pecado.

El sacrificio de Jesús, ¿cómo impacta este


acto de amor y sacrificio en mi vida diaria?
Jesús perdonó a quienes lo crucificaron, ¿cómo me
desafía esto a perdonar a los demás en mi vida?

21
La resurrección es de esperanza, de gozo y de Gloria

Preparar a las y los jóvenes para vivir el Sábado Santo con


esperanza y la Vigilia Pascual para celebrar que Jesucristo ha
resucitado

PRIMER MOMENTO: LA ESPERA Y EL SILENCIO

“los discípulos están encerrados, sienten miedo y están sin


esperanza” Jn 20, 19

En el silencio y la ausencia de Jesús en nuestra vida,


sentimos cómo la muerte pesa profundamente sobre
nuestras almas. Cuando experimentamos que no hay
salida, que nuestros esfuerzos son en vano o que la
espera de algo es demasiado larga e incierta, puede
aparecer ante nosotros la desesperanza.
- Desesperanza cuando atravesamos momentos de dolor profundo
(enfermedades, pérdidas, traiciones) y no encontramos una razón o
propósito para lo que estamos viviendo.
- Desesperanza por la falta de respuestas y claridad, el no saber qué
hacer, hacia dónde ir, sentirnos confundidos y no ver un camino claro
hacia el futuro.

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- Desesperanza por sentirnos incomprendidos, por la falta de relaciones
sanas, creyendo que nadie nos escucha o que estamos enfrentando
nuestras luchas sin apoyo.
- Desesperanza por el fracaso, cuando intentamos algo con todas
nuestras fuerzas y no obtenemos los resultados esperados, cuando nos
sentimos insuficientes.
- Desesperanza por la injusticia y el mal en el mundo, al ver la violencia,
la pobreza, la corrupción y el sufrimiento de otros que nos hace creer
que el bien no tiene fuerza suficiente para transformar la realidad.
Al menos una vez en nuestra historia, por nuestra condición humana, hemos
padecido cualquiera de estas realidades, donde la desesperanza nos ha
inundado. La cruz de cada día, la cruz de la muerte, la cruz de la violencia,
la cruz de la soledad, la cruz del fracaso, se ha vuelto tan pesada que nos
ha hecho caer como a Jesús camino al Calvario. El silencio del sepulcro ha
sido tan ensordecedor que hemos llegado a preguntarnos ¿para qué
seguir? ¿Qué sentido tiene todo esto?
Así como nosotros, probablemente estuvieron los discípulos el
viernes y el sábado. Sobrecogidos, desanimados,
acongojados. Pero entonces, vemos el testimonio de
quienes les precedieron. Algo sabían, algo sentían, algo
esperaban. Así lo hizo Abrahán, quien “siguió
esperando cuando ya no había ninguna esperanza”
(Rm 4, 18), lo sabía Job al proclamar “reconozco que
lo puedes todo y ningún plan es irrealizable para ti” (Job
42, 2), lo sabía María, incluso al no entender lo que
sucedía “he aquí la esclava del Señor, hágase en mí
según tu palabra” (Lc 1, 38). Lo que caracterizó a estas
personas no fue su confianza en sus propios planes, o en
sus propias habilidades, fue su abandono total a Dios, a
su voluntad y una esperanza firme, sobrenatural, en su
Palabra.

Esta es la historia de San Martín de Porres, Religioso peruano de la orden de


los dominicos que fue el primer santo mulato de América. Era hijo de Juan
de Porres, hidalgo pobre originario de Burgos, y Ana Velásquez, una negra

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liberta, natural de Panamá. Su padre, debido a su pobreza, no podía
casarse con una mujer de su condición, lo que no impidió su
amancebamiento con Ana Velásquez. Fruto de ella nació también Juana,
dos años menor que Martín. Nacido en el barrio limeño de San Sebastián,
Martín de Porres fue bautizado el 9 de diciembre de 1579.
Martín inició su aprendizaje de boticario en la casa de Mateo Pastor, quien
se casaría con la hija de su tutora. Esta experiencia sería clave para Martín,
conocido luego como gran herbolario y curador de enfermos, puesto que
los boticarios hacían curaciones menores y administraban remedios para los
casos comunes. También fue aprendiz de barbero, oficio que conllevaba
conocimientos de cirugía menor.
La vida en el convento estaba regida por la obediencia a sus superiores,
pero en el caso de Martín la condición racial también era determinante. Su
humildad era puesta a prueba en muchas ocasiones. Parecía tener una
concepción muy pobre de sí mismo y hasta como miserable, y por lo tanto
digno de malos tratos. Aunque frecuentaba a la gente de color y a castas,
nunca planteó reivindicaciones sociales ni políticas; se dedicó únicamente
a practicar la caridad, que hizo extensiva a otros grupos étnicos. Todas estas
dificultades no impidieron que Martín fuera un fraile alegre. Sus
contemporáneos señalan su semblante alegre y risueño. Lo que hace, que
Martin llegue a la santidad es la esperanza en Dios que no defrauda.
Esta esperanza que no se ve, esta fuerza demoledora, esta confianza
profunda de los creyentes, como lo manifiesta el salmo incluso en la
desesperanza "aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú
vas conmigo, tu vara y tu cayado me sosiegan" (Sal 23,4), viene de lo Alto,
viene de la fuerza y omnipotencia de nuestro Señor, de una
profunda confianza de que Él como Padre, no sabe dar cosas
malas a sus hijos, que siempre busca, quiere nuestro bien, y de que
jamás, ni por nuestras miserias más indignas, nos abandonará.
Se les pide a los jóvenes el cerrar los ojos. Se les invita a hacer
un ejercicio de inmersión.
- Imagina que desde niño sueñas con consagrarte a
Dios, pero te dicen que no puedes ser frágil porque
naciste hijo de una esclava negra y un noble español.
- Imagina que amas curar y ayudar a los demás, pero
que te prohíben entrar a la enfermería del convento
porque tu color de piel no es digno de la medicina.

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- Imagina que, a pesar de hacer todo con amor, te
asignan siempre los trabajos más duros: barrer,
limpiar, servir ... mientras ves a otros despreciarte sin
conocerte.
- Imagina que tus hermanos en la fe te llaman
"perro mulato", que te apartan del coro, del altar,
y aun así sigues con el corazón lleno de paz.
- Imagina que la gente te mira con desconfianza
cuando cuidas enfermos, aunque tú seas el único
que se atreve a tocar a los apestados.
- Imagina que tienes el deseo de fundar un
hospital para todos, sin distinción de raza ni
clase, pero nadie te toma en serio porque eres "solo un donado", no
un sacerdote.
Se les pide a las y los jóvenes que abran los ojos y se les comenta:
 Sirvió a todos sin distinción, no le importaba si eran ricos o pobres,
blancos o negros, religiosos o no: amaba y ayudaba a todos, porque
veía en cada persona el rostro de Cristo.
 Sanó con amor y fe, aunque no era médico oficialmente, curó a
muchísimas personas con remedios naturales, oración y una ternura
que sanaba el cuerpo y el alma.
 Vivió en profunda humildad, aceptó los trabajos más simples (barrer,
cocinar, limpiar) con alegría, como si estuviera sirviendo directamente
a Jesús. Transformó lo pequeño en algo grande.
 Construyó puentes, no muros, en un tiempo de discriminación racial,
unió a personas de diferentes clases, razas y culturas, mostrándoles
que todos somos hermanos.
 Oraba en silencio y actuaba en secreto, pasaba horas en oración
profunda, y muchas de sus obras buenas las hacía sin buscar
reconocimiento. Vivía para agradar a Dios, no para ser aplaudido.
 Fue sembrador de paz, cuando había conflictos o injusticias,
respondía con serenidad, sin odio ni venganza. Su fuerza era la
mansedumbre.
 Soñó con un mundo más justo, quiso fundar un hospital para todos, y
aunque no lo logró en vida, inspiró a muchos a continuar ese sueño.

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SEGUNDO DO MOMENTO: LA VIGILIA
Buscar integrar los signos de la vigilia, luz (fuego), agua (bautismo, una
fuente), Palabra y Eucaristía.

- Tener otro salón preparado y llevar a los


jóvenes hacia este nuevo lugar. Vendarlos
afuera y que puedan entrar con los ojos vendados,
tener un ambiente de silencio y con música de olas
fuertes y épica, ponerlos a caminar a ciegas alrededor del lugar.

[Link]
Eternal Eclipse - Chronicles of a Hero (Official Music Video)

Sugerencia: estas dos, reproducirlas a la vez.


Elegir entre el equipo organizador 4 o 5 jóvenes que puedan proclamar con
voz fuerte y clara mientras los jóvenes caminan a ciegas las siguientes citas
bíblicas:
- “Dios miró todo lo que había hecho, y vio que era muy bueno”
- “Te colmaré de bendiciones y multiplicaré tu descendencia como las
estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar”.
- “Ordénales que reanuden la marcha. Y tú, con el bastón en alto,
extiende tu mano sobre el mar y divídelo en dos, para que puedan
cruzarlo a pie. Aquel día, el Señor salvó a Israel de las manos de los
egipcios”.
- “Aunque se aparten las montañas y vacilen las colinas, mi amor no se
apartará de ti, mi alianza de paz no vacilará, dice el Señor, que se
compadeció de ti” Isaías
- “Yo haré con ustedes una alianza eterna, obra de mi inquebrantable
amor a David”

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- “¡Este es nuestro Dios, ningún otro, cuenta al lado de él! El penetró
todos los caminos de la ciencia y se la dio a Jacob, su servidor, y a
Israel, su predilecto. Después de esto apareció sobre la tierra, y vivió
entre los hombres”
- Los rociaré con agua pura, y ustedes quedarán purificados. Los
purificaré de todas sus impurezas y de todos sus ídolos. Les arrancaré
de su cuerpo el corazón de piedra y les daré un corazón de carne.
- Infundiré mi espíritu en ustedes y haré que sigan mis preceptos, y que
observen y practiquen mis leyes. Ustedes serán mi Pueblo y yo seré su
Dios.
Se para la música de repente y sin el ruido de las olas y en el silencio sentido
se proclama la última cita:
“¿No saben ustedes que todos los que fuimos bautizados en Cristo Jesús, nos
hemos sumergido en su muerte? Por el bautismo fuimos sepultados con él en
la muerte, para que, así como Cristo resucitó por la gloria del Padre, también
nosotros llevemos una Vida nueva”
Se pone a reproducir canción esperanzadora:

[Link]
Q0W2F0&start_radio=1&pp=ygUWY2FuY2nDs24gZXNwZXJhbnphZ
G9yYaAHAQ%3D%3D

Se les va entregando a cada uno una vela encendida, aún con los ojos
vendados. Cuando todos tengan la vela en sus manos, se les empieza a
llamar cada uno por su nombre, puede ser en simultáneo. Cuando se les
haya llamado a todos, el sacerdote, o el diácono, dicen en voz alta: Yo te

[Link]
WNzV

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bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Si no
está presente alguno, se puede colocar este audio.
Se empieza a aplaudirlos como en el bautismo de los
niños y se les pide que se quiten las vendas.
Continuando con el signo de las velas se les dice a
los jóvenes
Esta es la luz de Cristo, luz de la fe que recibiste de tus
padres, la fe que custodió el pueblo de Israel, la fe
que los sacó de Egipto, la fe que es cumplimiento de
todas las promesas de los profetas, que recibiste en
el Bautismo, que confirmaste o vas a confirmar en el Sacramento
de la Confirmación. Hoy nuevamente ¿quieres recibirla?
Si la respuesta generalizada es Sí, el guía dice:
Mira entonces a tu Dios, que quiere estar Contigo, que Vive y te quiere
Vivo.
Se expone el Santísimo, se canta Él Vive y se comienza la adoración.
Para meditar:

- Creación del mundo, Dios crea todo de la nada, y todo es bueno.

- Primera alianza con Abrahán, Dios promete una


descendencia numerosa y una tierra.

- Liberación de Egipto, el paso del mar Rojo, la libertad


del pueblo esclavo.

- Anuncio de los profetas, voz que clama justicia,


esperanza y conversión.

- Perdón por nuestras infidelidades, Dios no se cansa de


perdonar.

- Promesas de salvación, Dios anuncia que vendrá un


Salvador.

- Encarnación, el Hijo de Dios se hace uno de nosotros.

- Pasión, Jesús entrega su vida por amor.

- Muerte, Jesús muere en la cruz.

- Resurrección, Cristo vence la muerte. ¡Vive!

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Al finalizar la adoración, se da la bendición y se reserva el Santísimo dando
paso al momento celebrativo
TERCER MOMENTO: RESURRECCIÓN Y CELEBRACIÓN
Se proclama en voz alta:
San Marcos 16, 1-2.4-7
A la madrugada del primer día de la semana, cuando salía el sol, fueron al
sepulcro. Pero al mirar, vieron que la piedra había sido corrida; era una
piedra muy grande.
Al entrar al sepulcro, vieron a un joven sentado a la
derecha, vestido con una túnica blanca. Ellas
quedaron sorprendidas, pero él les dijo: «No
teman. Ustedes buscan a Jesús de Nazaret, el
Crucificado. Ha resucitado, no está aquí. Miren el
lugar donde lo habían puesto. Vayan ahora a
decir a sus discípulos y a Pedro que él irá antes
que ustedes a Galilea; allí lo verán, como él se
lo había dicho». Palabra del Señor.

El guía grita con voz fuerte:


¡No está aquí, ha Resucitado!

Mientras los servidores entran corriendo con bombas


largas de colores que le entregan a cada uno de las
y los jóvenes y se pone música de fiesta. Pueden usarse
elementos de hora loca, como gafas, espuma, pitos,
para celebrar con alegría que Jesucristo ha resucitado.
Sugerimos hacer juegos y dinámicas para que todos se
vean integrados.

Finalizada la celebración es importante


comprometer a las y los jóvenes a participar de la
Vigilia Pascual, la celebración más importante para los
cristianos.

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