Para diagnosticar SOP, se utilizan los criterios de Rotterdam (2003), que requieren la
presencia de al menos dos de los siguientes tres:
1. Irregularidades menstruales: ciclos anovulatorios o amenorrea (ausencia de
menstruación).
2. Hiperandrogenismo clínico o bioquímico:
• Clínico: acné, hirsutismo (exceso de vello en cara y cuerpo), alopecia androgenética.
• Bioquímico: niveles elevados de andrógenos en sangre (testosterona total o libre
elevada).
3. Ovarios poliquísticos en ecografía transvaginal:
• 12 o más folículos de 2-9 mm en al menos un ovario.
• Ovario con volumen mayor de 10 cm³.
Pruebas complementarias para el diagnóstico
• Análisis de sangre hormonal (en el día 2-5 del ciclo si hay menstruación):
• Testosterona total y libre.
• Androstenediona y DHEA-S.
• LH (hormona luteinizante) y FSH (hormona foliculoestimulante) (relación LH/FSH >2
puede indicar SOP).
• Prolactina y TSH (para descartar hiperprolactinemia e hipotiroidismo).
• 17-hidroxiprogesterona (para descartar hiperplasia suprarrenal congénita).
• Perfil metabólico:
• Glucosa en ayuno y prueba de tolerancia a la glucosa (curva de 2 horas con 75 g de
glucosa).
• Insulina basal y resistencia a la insulina (índice HOMA-IR).
• Perfil lipídico (colesterol total, HDL, LDL, triglicéridos).
• Ecografía pélvica transvaginal: Para evaluar el aspecto de los ovarios.
Diagnóstico diferencial
Antes de confirmar SOP, es fundamental descartar otras condiciones como:
• Hiperplasia suprarrenal congénita no clásica (17-OH progesterona elevada).
• Síndrome de Cushing (cortisol elevado y signos clínicos como obesidad central, cara
de luna llena).
• Tumores secretores de andrógenos (testosterona muy elevada, rápido desarrollo de
síntomas).
• Disfunción tiroidea o hiperprolactinemia.
Tratamiento Completo del SOP
El tratamiento del SOP varía según los síntomas predominantes y si la paciente desea
embarazo. Se basa en cambios en el estilo de vida, tratamiento hormonal y
farmacológico.
1. Cambios en el estilo de vida (tratamiento de primera línea)
• Dieta balanceada:
• Baja en carbohidratos refinados y azúcares.
• Rica en fibra, proteínas y grasas saludables.
• Dieta mediterránea o baja en índice glucémico recomendada.
• Ejercicio físico regular:
• Aeróbico y de resistencia (mínimo 150 min/semana).
• Ayuda a mejorar la sensibilidad a la insulina y regular el ciclo menstrual.
• Pérdida de peso (si hay sobrepeso