Trabajo de Investigación
Curso: Derecho de Contratación Privada I
Tema:
El mandato
Profesora: Lic. Jorge Luis Morales Ruiz
Alumna:
Sandra María Castro Granados
Naishla María Martínez Milanés
Fecha Entrega 08/03/2025
INDICE
Introducción...............................................................................................................4
Desarrollo..................................................................................................................5
Objetivos................................................................................................................5
Objetivo General................................................................................................5
Objetivo Específico............................................................................................5
El contrato de mandato......................................................................................6
Origen histórico del contrato de mandato..........................................................7
Características del contrato de mandato...........................................................9
Responsabilidades del mandatario..................................................................10
Obligaciones de las partes del contrato (mandate y mandatario)....................11
Conceptos de pluralidad de mandatarios, pluralidad de mandantes, el
mandato oculto, la sustitución del mandato.................................................................15
Extinción del contrato de mandato...................................................................19
Tipos de mandatos en Costa Rica...................................................................20
Clasificación de los mandatos:........................................................................20
Conclusión.......................................................................................................27
Bibliografía..............................................................................................................29
Introducción
Esta Investigación tiene como objeto proporcionar al estudiante que inicia la
carrera de Derecho, el curso de Derecho Contratación Privada I, en el tema: “El Mandato”,
con conceptos generales, básicos y necesarios para la comprensión del presente curso.
Este documento consta de tres partes fundamentales: Introducción, Desarrollo y
Conclusión. La Técnica de Investigación que se empleará será la bibliografía de libros
adquiridos en la biblioteca de la Universidad Latina de Costa Rica con sede en Cañas, así
como búsqueda en otras Universidades mediante internet y, además de análisis
jurisprudencial para mayor entendimiento de la norma y de su aplicación.
Como punto de partida el Derecho parte de dos grandes ramas: El Derecho
Público y el Derecho Privado, sin embargo, pese a que cada área tiene su aplicación y su
fin, entre ellas se complementan para el logro de sus fines.
En lo que respecta al Derecho Privado, abarca las relaciones entre los civiles
miembros del estado y en cuanto al Derecho Público es el que regula la relación de los
entes de estado entre sí, y la relación que existe entre estos entes y los administrados, de
lo que deviene una serie de derechos y obligaciones de ambas partes.
El tema por desarrollar proviene del Derecho Privado ya que se trata de una
relación privada, consensual que se da entre dos partes el mandante y el mandatario,
para un fin en común que es la representación mediante actuaciones jurídicas.
Desarrollo
Objetivos
Objetivo General
Definir los conceptos y generalidades del mandato en el ámbito Comercial y Civil,
para comprender el proceso que se lleva a cabo cuando se firma un contrato de mandato
y las consecuencias jurídicas que este desencadena, mediante la búsqueda bibliografía y
análisis jurisprudencial.
Objetivo Específico
a) Definir el concepto de un contrato de mandato.
b) Establecer el origen histórico del contrato de mandato.
c) Identificar las características que tiene el contrato de mandato.
d) Citar las responsabilidades del mandatario dentro del contrato.
e) Reconocer las obligaciones de las partes del contrato (mandate y
mandatario).
f) Conceptualizar la pluralidad de mandatarios, pluralidad de mandantes, el
mandato oculto, la sustitución del mandato.
g) Especificar cuando se da la extinción del contrato de mandato.
El contrato de mandato
El Código Civil define al mandato diciendo que tiene lugar cuando una parte da a
otra el poder, que ésta acepta, para representarla, al efecto de ejecutar en su nombre y de
su cuenta un acto jurídico, o una serie de actos de esa naturaleza. En el Código de
Comercio se establece que es un contrato por el cual una persona se obliga a administrar
uno o más negocios lícitos de comercio que otra le encomienda. En todos los proyectos
de reformas del Código Civil se ha pensado en modificar estas definiciones normativas.
En el Código Civil se define al mandato con representación, esto ha sido criticado
puesto que como hemos señalado en el contrato de mandato puede haber o no
representación, y ésta no es un elemento ineludible para la existencia de este contrato. En
el mandato lo esencial es el encargo para la realización de actos jurídicos entre vivos
(Albaladejo; Díez-Picazo y Gullón). Como consecuencia de ello se requiere la
colaboración de otro para ejecutar un acto, es decir, que se separa el interés que el
mandante tiene en el acto, de la ejecución que realiza el mandatario. (CIJUL, 2013)
En cuanto al contrato de mandato se lleva a cabo entre partes de manera
consensual, de manera voluntaria para ejecutar una función de gestión desde el punto de
vista comercial, para ejecutar acciones relacionadas a negocios lícitos. Se habla de la
gestión debido a que contiene negocios relativos al patrimonio inmobiliario, bienes a la
venta, pero no solo se trata de una cuestión meramente comercial sino también de
representación como en el caso de cuando se da el contrato de mandato para
encomendarse a un abogado para la defensa en juicio.
Desde otro punto de vista se puede notar que es una transferencia de poder de
una persona a otra, para así poder ejecutar en su nombre sus deseos.
Origen histórico del contrato de mandato
Históricamente, el mandato se encontraba dentro del antiguo derecho romano bajo
la clasificación de los denominados contratos sinalagmáticos imperfectos y de buena fe, y
lo definían como aquél contrato por el cual: una persona le encarga a otra que realice o
cumpla actos por cuenta de aquél.
Además, su perfección como contrato se debía a partir del momento en que éstos
estaban dentro de la moral y buenas costumbres. Y sus deberes o funciones más
comunes para el mandatario eran:
a) Desarrollar el negocio conforme a lo encomendado.
b) Rendir con rectitud e integridad las cuentas de los bienes patrimoniales
invertidos y el rédito de sus intereses como de sus adquisiciones
producto del negocio.
c) Obligado a resarcir daños y perjuicios cuando fueren ocasionados por
su culpa o negligencia.
Establecía también para la conclusión del contrato de mandato las siguientes
condiciones:
a) Que el propósito encomendado se hubiere alcanzado o fuese imposible
realizarlo.
b) Al vencimiento del plazo preestablecido.
c) Por mutuo acuerdo entre mandante y mandatario.
d) En caso de revocatoria por parte del mandante.
e) Por renuncia del mandatario.
f) Por muerte de alguno de los otorgantes.
g) Por mala fe de parte de alguna de las partes.
El derecho romano reconocía también el llamado mandato: post morten; que por
su mismo nombre se evidencia como el contrato que surgia o cobraba vida a partir del
momento en que se daba la muerte del mandante, y cuyo propósito podría ser, a manera
de ejemplo, que vendiese las pertenencias del fallecido. Este contrato, tipo intuito rei -en
atención o consideración de la cosa- el interés es por el objeto material del contrato,
siendo relativamente indiferente la personalidad del otro contratante, de manera que, en
caso de muerte, las partes eran sustituidas por sus herederos.
Además, el derecho romano había desarrollado solamente dos tipos de
representación: la llamada representación directa y la indirecta.
En la primera se daba una afectación directa en el patrimonio del representado
mientras que, en la segunda, se daba una afectación primeramente en el patrimonio del
representante. (CIJUL, 2013)
En cuanto al origen del contrato de mandato, en Roma no se regulaba como ahora
en la actualidad que existen situaciones donde es la ley lo permite y donde no, en la
antigua roma es donde nace la naturaleza del contrato en si, dentro de las características
mencionadas se puede ver ya existía el deber de rendir cuenta de las actuaciones
realizadas y también la obligación de resarcir daños si existía perjuicio lo cual es una
muestra de que desde ese entonces existía cierto grado de seguridad jurídica.
En la antigua Roma debido a que se daban indicios de comercio ya se tenía el
principio de la cosa licita, determinada y dentro del comercio de los hombres, por lo que
también existían garantías que velaran por la seguridad jurídica del mandatario, debido a
que también ya se habían establecido causas de extinción de dicho contrato, como
condición debía ser posible el negocio a realizar,
Características del contrato de mandato
El contrato de mandato presenta los siguientes caracteres:
a) Es consensual, ya que se perfecciona con el mero acuerdo de voluntades.
b) Es bilateral, porque causa obligaciones para ambas partes
c) Puede ser gratuito u oneroso, aunque en la mayoría de los casos es oneroso, lo
que justifica una presunción de onerosidad. El mandato comercial se presume
oneroso.
d) Es conmutativo, ya que en el momento genético se conocen las ventajas y
desventajas que surgen del mismo.
e) No es formal, como regla.
f) Es un contrato de colaboración que se refiere a actos jurídicos, mientras que otros,
como la locación de servicios, se refieren a actos materiales(Algunos autores
como Alberto Trabucchi, en la doctrina italiana, lo tratan dentro de los contratos de
prestaciones de servicios).
g) Es un contrato de confianza hacia el mandatario.
h) Es un contrato preparatorio, en el sentido de que crea un estado de derecho que
es previo a otro, que surgirá cuando se ejecute el encargo (Borda). (CIJUL, 2013)
En cuanto al contrato de mandato existen una serie de regulaciones expuestas en
el Código Civil, sus características se encuentran expresas en algunos de los artículos
destinados a su regulación y por otro lado existe la doctrina como fuente para
complementar una que otra característica del mismo, está más que claro que establamos
hablando de un contrato consensual y sinalagmático, queriendo enfatizar que existen
obligaciones para ambas partes, se obligan mutuamente, se basa en la realización de
actos jurídicos no meramente en una cosa material, lo cual es interesante porque en
ciertas ocasiones podrá ser oneroso o en otras por disposición de ley como el derecho a
la defensa es gratuito para el imputado.
Responsabilidades del mandatario
En materia de responsabilidad rige el principio de que cada uno de los
mandatarios sólo responde de las faltas de cada uno de ellos, salvo que expresamente se
haya pactado la solidaridad, o el incumplimiento es generado del acuerdo entre los
mandatarios cometiendo un acto ilícito doloso. Si el incumplimiento se genera en una
conducta común no acordada por los mandatarios, meramente culposa, cada uno
responde por su porción viril.
Se prevé el supuesto específico de la no cooperación de uno de los mandatarios
que genera el incumplimiento de aquel otro que no puede obrar sin el concurso del
primero. La solución, es hacer responsable de los daños a quien se comportó omisiva
mente o de modo negativo.
Cuando se pactase la solidaridad, cada mandatario responde por todas las
consecuencias de la inejecución del mandato, salvo de aquellos actos del mandatario que
excedan del límite del mandato, o bien que, perteneciendo al objeto del contrato, el
comanditario que obró en perjuicio del mandante procedió en forma separada del resto de
los apoderados (hecho propio). (CIJUL, 2013)
Cuando se habla de responsabilidad, volvemos al tiempo de Roma en el que se le
podía plantear la acción de resarcir en caso de daños y perjuicios que ocurrieran por dolo
o negligencia por parte del mandatario, existe la posibilidad de que sean múltiples
mandatarios por lo que se debe terminar desde un principio a quien se le atribuirá la
responsabilidad en ser necesario plantear dicha acción, no solo se puede dar por dolo o
culpa si no también por incumplimiento, recordando que estábamos hablando de un
contrato, debe de existir previsión pata múltiples situaciones.
Obligaciones de las partes del contrato (mandate y mandatario).
Obligaciones del mandatario.
Se destacan las siguientes.
a) Ejecución del mandato. El mandatario está obligado a partir de la
aceptación del contrato, salvo que el objeto del mandato sea de los que por
su oficio acepta habitualmente. En este supuesto deberá tomar las
medidas precautorias a fin de no perjudicar al mandante. Esto de modo
alguno implica aceptación del mandato, aunque obviamente tenga derecho
a un reconocimiento por la tarea hecha y a que se le retribuyan los gastos.
La principal obligación del mandatario es ejecutar la manda conforme las
instrucciones dadas, con la mayor diligencia y sabiduría.
Esto no obsta a que la ejecución más ventajosa para el mandante sea el
cumplimiento del contrato.
Asimismo, se prevé el supuesto de ejercicio del mandato con consecuencias
manifiestamente dañosas para el mandante, en cuyo caso su obligación será de
abstención. Se refiere al supuesto de intereses encontrados entre mandante y
mandatario. En dicho supuesto, el último deberá ejecutar el mandato sin dar preferencia a
sus intereses.
b) Rendición de cuentas. Se establece la obligación del mandatario de rendir
cuentas, salvo que el mandato haya sido ejercido bajo la vigilancia directa
del mandante, o bien de la liberación expresa de tal carga hecha por éste,
sin perjuicio de las acciones que tiene contra el mandatario por mal
ejercicio del mandato. Se trata así de una inversión de la carga probatoria.
Se establece la obligación del mandatario de restitución de todo lo que
hubiere recibido con motivo del mandato, sea entregado por el mandante o
por terceros, siempre que esté en poder del mandatario por causa del
mandato ejercido. En tal sentido, deberá responder de cualquier daño
derivado de su culpa o dolo. Sólo podrá quedar en poder del mandatario, a
los fines probatorios, el instrumento donde consta el poder y las
instrucciones que hubiere recibido.
También refiere al mandato ilícito. Éste tiene los siguientes efectos: 1) no hay
acción entre las partes, ni por ejecución del mandato ni por pago de retribución; 2) no hay
obligación de rendir cuentas, y 3) hay derecho de restitución de lo dado por el mandante
al mandatario, consecuencia del derecho de propiedad.
En caso de mandato lícito y ganancias ilícitas hay acción del mandante para su
cobro (supuesto discutible moralmente). Se explica que el mandatario no deberá intereses
por el dinero que le entregue el mandante, sino después de constituirse en mora, sin
necesidad de interpelación previa en el supuesto de haberse fijado un plazo de
devolución.
El mandatario es responsable de todo daño ocasionado al mandante por
inejecución del mandato. Incluso será responsable de los daños sufridos por las cosas a
su cargo, salvo caso fortuito o fuerza mayor. En el supuesto de cosas fungibles, se
entiende que ellas perecen para quien las posea, en cuyo caso también será responsable
por caso fortuito o fuerza mayor. Se prescribe que el mandatario no es responsable de la
insolvencia de las personas con las cuales contrata, salvo que ésta sea de notoriedad
pública. (CIJUL, 2013)
Se puede notar que existen garantías para ambas partes y que se genera
responsabilidad en el momento que se acuerda el contrato, se establece que, una vez
cumplida la aceptación del contrato, se deben seguir las condiciones establecidas en el
mandato, cumplir el contrato en otras palabras, ya no es momento de toma de decisiones
sino más bien es momento de ejecutar lo pactado, con lo que se evita causar perjuicio al
mandante.
Ejecutando con diligencia y conforme a las instrucciones impartidas resulta ser
una base fundamental para garantizar el cumplimiento efectivo de las obligaciones
pactadas. Se debe optar por la alternativa que le dé más ventaja al mandante sin
desatender las disposiciones contractuales, así se permite asegurar la correcta gestión
del encargo, conforme se realizan actos jurídicos y diligencias la situación jurídica va a
fluctuar y cambiar por lo que se menciona la actuación en ventaja para el mandante sin
dejar sus pretensiones iniciales de lado. En caso de que se dé una situación en la que el
daño sea inevitable por naturaleza del proceso al mandatario le corresponde actuar con
prudencia y en caso de conflicto de intereses, se le exige mantener la imparcialidad y
ejecutar el mandato sin preferencia personal, ante todo mantener la objetividad.
Por otro lado, una vez que se está ejecutado el mandato, ahora corresponde la
rendición de cuentas, salvo se dé el supuesto de vigilancia directa en la que el mandante
está presente en el proceso o liberación expresa de esta obligación. Además de la
restitución de todo lo recibido en virtud del mandato permite garantizar la transparencia en
la administración de los bienes y derechos confiados de una parte a la otra. Responder
por los daños derivados de culpa o dolo constituye un deber que se controla mediante la
rendición de cuentas, por lo que es de suma importancia.
Obligaciones del mandante
Señalamos las más importantes.
a) Proporcionar al mandatario los medios necesarios para ejecutar el mandato.
En
efecto, el mandante debe anticipar los fondos necesarios si el mandatario así
lo pidiera. Si no se los proporciona, el mandatario podrá no ejecutar el
mandato, salvo que haya peligro en la demora, en cuyo caso deberá aportarlos
de su propio bolsillo. Estos gastos deberán ser reintegrados por el mandante,
aun en el supuesto de no resultarle favorable el negocio, salvo que probase
que fueron excesivos, si hubieran sido prohibidos por el mandante. Si el
mandatario sabía del mal resultado del negocio y si el mandante se hubiera
comprometido a aportar los gastos, la devolución de éstos deberá ser hecha
con los intereses desde que se negó el gasto. La restitución puede ser exigida
desde que se hizo el gasto teniendo el mandatario el derecho de retención
sobre bienes del mandante que obrasen en su poder.
b) Indemnización de pérdidas. Todos los daños sufridos por el mandatario por
ocasión del mandato, aun los sufridos por caso fortuito o fuerza mayor,
deberán ser indemnizados por el mandante.
c) Liberar al mandatario. Se da en el supuesto del mandato oculto.
d) Pagar la retribución. Es el mandato oneroso. El mandatario cuenta con el
derecho de retención, y ella se le debe aun cuando el negocio no resultare
exitoso. (CIJUL, 2013)
Para el mandatario puede ser un poco riesgoso no seguir o cumplir el contrato al
pie de la letra, pero también, se tiene garantías como el hecho de que el mandatario
asociándolo a la figura de un patrono por obra determinada debe de proveer los medios
necesarios para la ejecución del mandato para el cumplimiento efectivo del encargo. En
caso de que el mandatario lo solicite se debe anticipar los fondos requeridos evita
demoras innecesarias y así actuar con mayor diligencia. No proporcionados los recursos,
el mandatario podrá abstenerse de ejecutar la gestión, salvo que la urgencia de la
situación exija afrontar los gastos con recursos propios sin embargo posteriormente al
negocio jurídico se le debe la restitución de estos montos, incluso en casos donde el
negocio no haya resultado favorable como garantía para el mandatario, salvo que los
gastos se prueben como excesivos o expresamente prohibidos.
Conceptos de pluralidad de mandatarios, pluralidad de mandantes, el
mandato oculto, la sustitución del mandato
Pluralidad de mandatarios.
Nuestro Código contempla la posibilidad de nombrar más de un mandatario. En
dicho supuesto, es forzoso saber cuál será la forma de ejercicio del mandato, toda vez
que puede asumir distintos tipos. Vélez Sársfield previo el vacío de las partes y determinó
que la designación hubiera sido efectuada para que el poder sea aceptado únicamente
por uno de ellos. Esto siempre que las partes expresamente no hayan pactado otra forma
de ejercicio que puede ser:
a) Ejercicio conjunto. Todos los mandatarios ejercen las atribuciones de
apoderados en común.
b) Ejercicio separado. El apoderamiento se encuentra dividido teniendo
cada uno de los designados funciones específicas. Si no hay atribución
de funciones específicas se entiende que la referida división estará a
cargo de los mandatarios designados; el mandato no puede ser
aceptado separadamente: deben aceptarlo todos en conjunto cuando
se los nombró para funcionar como un todo o algunos de ellos.
c) Ejercicio alternativo. No hay apoderado en común ni división de
atribuciones; les caben las mismas a ejercer indistintamente.
d) Ejercicio sucesivo. Exige un orden de prelación de tal forma que
aceptan todo el mandato, pero para ejercerlo uno a falta del otro. La
aceptación también debe ser sucesiva. (CIJUL, 2013)
En el caso en el que se designen múltiples mandatarios, se debe determinar la
modalidad de ejercicio del mandato para evitar conflictos en su ejecución. Se debe optar
por el ejercicio conjunto implica actuar de manera coordinada, mucho trabajo en equipo,
asegurando que todas las decisiones sean tomadas en común y conforme. Una vez se
cumpla lo anterior se dividen las atribuciones en un ejercicio separado, se da una
individualización, reparto de funciones para que así cada mandatario asume funciones
específicas, evitando superposiciones o malentendidos.
Pluralidad de mandantes
El supuesto de pluralidad de mandantes requiere no sólo la multiplicidad de
sujetos poderdantes, sino la comunidad de intereses de éstos, de tal forma de participar
todos de un negocio común. Es necesario destacar que si los que otorgaron el poder no
son todos los sujetos partícipes del negocio común, los que no lo otorgaron no son
responsables frente al mandatario, sin perjuicio de la aplicación del principio de
enriquecimiento sin causa, puesto que, de haberse beneficiado con la labor del
mandatario, quedarán obligados (con fundamento en el enriquecimiento sin causa) por
dichas labores comunes.
Se establece el principio de la solidaridad de los mandantes en beneficio del
mandatario de las obligaciones emergentes del poder. La diferencia con la mancomunada
de los mandatarios frente al mandante se justifica en la imposibilidad de limitar la
responsabilidad del mandante a su porción viril, cuando son todos partícipes de un
negocio común beneficiándose todos con la labor del mandatario.
Este fundamento es el origen de la obligación de pago de los honorarios del perito
o incluso del consultor técnico en un proceso judicial. El hecho de colaborar con la justicia
a través de su obra intelectual justifica que el perito tenga acción contra ambas partes
para el cobro de sus honorarios. En cuanto a los terceros, no existe solidaridad de los
mandantes salvo que el mandatario así lo haya pactado con el tercero y siempre que el
primero haya sido expresamente autorizado por los mandantes para obligarlos
solidariamente (art. 1941). (CIJUL, 2013)
Cuando se trata de confiar en un mandatario para un negocio común implica
asumir responsabilidades compartidas. Resulta de suma importancia comprender que
sólo quienes otorgaron el poder responderán formalmente ante el mandatario. No
obstante, beneficiados quienes no participaron en la designación, surge para ellos la
obligación moral y jurídica de reconocer el trabajo realizado, evitando el enriquecimiento
sin causa.
Aceptar la solidaridad entre los mandantes permite garantizar la protección del
mandatario y su derecho a recibir lo que le corresponde, todo esto se puede tener bajo
control una vez se da la rendición de cuentas. No limitar la responsabilidad de cada
mandante a una porción individual responde al hecho de que todos disfrutan de los frutos
del mandato.
Frente a terceros, la solidaridad de los mandantes dependerá de lo expresamente
pactado, reflejando el respeto por los acuerdos y la transparencia en los compromisos
asumidos.
Mandato oculto.
Es aquel por el cual el mandatario obra en nombre propio, aunque por encargo del
mandante. Es un acto simulado. El tercero tendrá acción contra el mandatario salvo que
probase la existencia del mandato, en cuyo caso podrá demandar al mandante. (CIJUL,
2013)
En este caso el actuar en nombre propio, aun representando los intereses de otro,
implica asumir una responsabilidad particular, en caso de que se dé un perjuicio. Ocultar
la existencia del mandato genera una apariencia distinta de la realidad, permitiendo al
mandatario encabezar la relación con terceros puede verse como un vicio en el
conocimiento en las partes involucradas en el negocio comercial o jurídico que se esté
dando. Enfrentados a esta situación, los terceros buscarán hacer valer sus derechos
contra quien figura en la operación, a menos que logren probar la existencia del mandato
y dirigir su reclamo al verdadero interesado.
Garantizar la transparencia en estos acuerdos evita confusiones y posibles
conflictos legales, lo cual también tiene que ver con la moral de aquellos que forman parte
del contrato y su pretensión.
Sustitución del mandato.
El mandatario puede sustituirse, salvo prohibición convencional; pero no queda
liberado. Se presentan distintos casos: a) si la sustitución no fue prevista, el mandatario
responde por todos los hechos del sustituto e incluso de su insolvencia; b) si fue prevista,
pero sin indicación del sustituto, el mandatario responde sólo si eligió una persona
notoriamente insolvente o incapaz, y c) si fue prevista y hay indicación del sustituto, el
mandatario carece de toda responsabilidad. El mandante tiene acción directa contra el
sustituto; éste la tiene contra el mandante. (CIJUL, 2013)
En algunas situaciones como la de insolvencia delegar la responsabilidad en otra
persona puede facilitar la ejecución del mandato, pero como todo también implica ciertos
riesgos. Permitida la sustitución, asumir las consecuencias de dicha decisión resulta
inevitable para el mandatario, salvo que se haya previsto expresamente lo contrario.
Elegido un sustituto sin previsión previa, responder por sus actos y por su
solvencia se convierte en una obligación. Se contempla la posibilidad de sustitución sin
designación específica, evaluar con prudencia la capacidad y solvencia del sustituto
permite evitar responsabilidades futuras. Indicada la persona que asumirá la función,
liberar al mandatario de cualquier responsabilidad fortalece la seguridad jurídica de todas
las partes.
Extinción del contrato de mandato
El mandato cesa por las siguientes causales: a) cumplimiento del negocio; b)
expiración del plazo; c) revocación; d) renuncia del mandatario; e) fallecimiento de una de
las partes, o /) incapacidad sobreviniente de una de las partes.
Con respecto a la revocación, se permite al mandante anular el mandato en
cualquier momento sin necesidad de justa causa. La revocación puede ser expresa o
tácita, según se nombre otro mandatario o intervenga personalmente el mandante.
Mandato irrevocable. – se dispone que el mandato puede ser irrevocable siempre
que sea para negocios especiales, limitado en el tiempo y en razón de un interés legítimo
o de un tercero. Sólo podrá revocarse por justa causa.
Renuncia del mandatario. - el mandatario puede renunciar a su mandato en
cualquier momento. Sin embargo, si lo hace intempestivamente deberá pagar los daños y
perjuicios que correspondan. De todos modos, deberá continuar con su gestión hasta
tanto el mandante pueda suplirlo. (CIJUL, 2013)
A lo largo del trabajo se destaca la importancia del cumplimento del contrato y las
disposiciones pactadas por lo que es una causa de extinción del mismo. Cumplidos los
objetivos, expirado el plazo o revocado el acuerdo, reconocer el término de la relación
permite a ambas partes seguir adelante sin conflictos.
Ejercer el derecho de revocación en cualquier momento brinda al mandante
seguridad jurídica, quien puede optar por poner fin al mandato sin necesidad de justificar
su decisión. Manifestada la revocación de manera expresa o tácita, asumir con claridad
sus efectos evita confusiones y malentendidos. En casos de mandato irrevocable,
garantizar su permanencia bajo condiciones específicas protege los intereses de quienes
dependen de su continuidad.
Decidir renunciar también es un derecho del mandatario, aunque hacerlo de
manera repentina puede generar perjuicios. Asumir la responsabilidad de continuar con la
gestión hasta que el mandante encuentre un reemplazo refleja compromiso y respeto por
la relación establecida. Aceptar que toda etapa tiene un final permite cerrar acuerdos con
armonía y responsabilidad.
Tipos de mandatos en Costa Rica
En Costa Rica, los mandatos se encuentran regulados en el Código Civil. Cada
uno de estos mandatos tienen sus características que los diferencian de unos a otros, de
las atribuciones que le otorga el mandate al mandatario determina el tipo de poder
otorgado. A estos mandatos, se les conoce también como poder.
La ley establece que cuando una persona no tiene capacidad para obligarse a sí
mismo, sin embargo, hay excepciones, por ejemplo, las personas menores pueden ser
mandatarios no judiciales, no obstante, el mandante no tendrá derecho a accionarse
contra el menor sino conforme a las reglas generales que en que se basa la
responsabilidad de los actos de dichos menores. (art 1260 del Código Civil).
Clasificación de los mandatos:
Del Código Civil, se desprende la existencia de cinco tipos de mandatos, los
cuales son el Mandato General, el mandato generalísimo, el mandato especial, mandato
especialísimo y el mandato especial judicial. Cada uno de los mandatos se distingue de la
siguiente manera:
Mandato General:
Para otorgar este tipo de mandatos, el mismo debe otorgarse mediante escritura
pública e inscribirse en el Registro de la propiedad. (Art 1251 del Código Civil). Este tipo
de mandatos son un contrato por el cual el mandante (persona apoderante) le otorga al
mandatario (apoderado) facultades amplias para administrar los bienes y negocios del
mandate. Sin embargo, a pesar de ser amplio, tiene ciertas limitaciones en comparación
con el mandato generalísimo en la enajenación.
Es un poder de administración, no de disposición. Puede darse para todos o
algunos negocios comprendiendo las siguientes facultades según el numeral 1255
correspondientes del Código Civil, el cual dice que puede:
a) Celebrar convenios y ejecutar los actos para la conservación y
explotación de los bienes,
b) intentar y sostener judicialmente las acciones posesorias y las
necesarias para interrumpir prescripciones,
c) alquilar muebles o inmuebles, Además, esta autorización de arrendar
no es de “cualquier muebles o inmueble” sino los que especifique
previamente el mandato.
d) está autorizado para vender frutos y bienes muebles que puedan
deteriorarse.
e) Exigir judicial o extrajudicialmente el pago de créditos y otorgar los
correspondientes recibos.
f) Ejecutar todos los actos jurídicos que según la naturaleza se
comprendidos en él como medios de ejecución o como
consecuencias necesarias del mandato.
Un claro ejemplo de este tipo de mandato es el albacea; el artículo 548 del Código
Civil establece lo siguiente: “el albacea es el administrador y el representante legal de la
sucesión, así en juicio como fuera de él, y tiene las facultades de un mandatario con
poder general, con las modificaciones que establecen los siguientes artículos.” Sin
embargo, se encuentran limitadas las facultades, como el arrendamiento de fincas de la
sucesión; renunciar, transigir o comprometer en árbitros derechos que se cuestionen
sobre inmuebles de cualquier valor; enajenar extrajudicialmente bienes de la sucesión;
continuar o no el comercio del difunto.
Este ejemplo, permite observar como el poder general a pesar de ser amplio, se
encuentra limitado a la administración.
Mandato Generalísimo:
Así como el mandato general, el mandato generalísimo debe otorgarse en
escritura pública e inscribirse en el Registro de la propiedad. (Art 1251 del Código Civil).
Tal inscripción constituye los requisitos de validez y eficacia. Este tipo de poder de
disposición
Este tipo de contratos se puede encontrar en el artículo 1253 del Código Civil; el
cual establece que:
“En virtud del mandato o poder generalísimo para todos los
negocios de una persona, el mandatario puede vender, hipotecar y de
cualquier otro modo enajenar o gravar toda clase de bienes; aceptar o
repudiar herencias, gestionar judicialmente, celebrar toda clase de
contratos y ejecutar todos los demás actos jurídicos que podría hacer el
poderdante, excepto los que conforme a la ley deben ser ejecutados por
el mismo dueño en persona y los actos para los cuales la ley exige
expresamente poder especialísimo.”
La norma claramente exceptúa de las facultades del mandate generalísimo, las
pretensiones de carácter personal; además de aquellos actos para los que la ley exige el
poder generalísimo. Este artículo expresa todas las atribuciones de las cuales pueden ser
otorgadas al mandatario.
Según se indica el artículo 1254, si este poder fuere otorgado para alguno o
algunos negocios, el mandatario tendrá respecto del negocio o negocios a que su poder
se refiere y de los bienes que ellos comprendan; las mismas facultades que se indican en
el artículo anterior, los posee el apoderado generalísimo para todos los negocios de una
persona.
En este caso, la norma es clara, el apoderado tendrá las mismas facultades que el
artículo anterior indica, los cuales pueden ser otorgados para algunos negocios; un
ejemplo de este sería el poder generalísimo con límite de suma, podrá realizar las
atribuciones que le otorga el artículo 1253 del Código Civil, sin embargo, deben ajustarlo
al monto límite indicado por el apoderante.
Mandato Especial:
Este tipo de mandatos es un contrato que se realiza para que el mandatario pueda
ejecutar o efectuar uno o vario negocios determinados, sin embargo, tiene una
peculiaridad, este mandato es especial porque es otorgado para ciertos actos de una
naturaleza determinada, es por ello que debe limitarse a los actos para los cuales ha sido
dado y no puede extenderse a actos análogos.
Según se indica en el artículo 1256 del Código Civil, indica que “el poder especial
para determinado acto jurídico judicial y extrajudicial, solo facultara al mandatario para los
actos especificados en el mandato, sin poder extenderse ni siquiera a los que se
consideran consecuencia natural de los que el apoderado este encargado de ejecutar. El
poder especial otorgado para un acto o contrato que con efectos registrales deberá
realizarse en escritura pública; sino no será necesario inscribirlo en el Registro”.
El artículo anterior, se refiere a que el mandatario solo podrá realizar las facultades
que se hayan indicado de manera explícita en el mandato, y no confiere al mandatario
amplias facultades como lo sería un poder general. En síntesis, el poder especial no
permite que el mandatario realice actos que sean considerados “personalísimos”, es decir,
aquellos actos que requieren la intervención directa del mandante.
Mandato Especial Judicial:
Este mandato se realiza para que una persona profesional en Derecho, represente
los intereses del mandate en los procesos que se tramiten en sede judicial. Por ejemplo,
con este tipo de mandatos, el mandatario puede apersonarse como actor y seguir un
juicio o juicios en diversas instancias.
La jurisprudencia costarricense ha dispuesto que “…el contrato de mandato
especial judicial es de carácter formal, en tanto solo puede ser otorgado, por quien tiene la
representación, únicamente a quien ostenta la profesión de abogado”. (Tribunal
Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda, N° 00007-2013, dictado a las 11:20 horas
del 24 de abril del 2013).
El poder especial judicial, se encuentra regulado bajo el artículo 1289 del Código
Civil, el cual establece lo siguiente:
“En virtud del poder judicial para todos los negocios el
mandatario puede apersonarse como actor o como reo a nombre de su
poderdante, en cualquier negocio que interese a éste, seguir el juicio o
juicios en sus diversas instancias, usar de todos los recursos ordinarios
y extraordinarios, transigir, comprometer en árbitros o arbitradores, pedir
y absolver posiciones, reconocer documentos, recibir dinero y dar el
correspondiente recibo, otorgar y cancelar las escrituras que el negocio
o negocios exijan, renunciar cualquier trámite, recusar a los funcionarios
judiciales y quejarse de ellos, o acusarlos por motivo de los juicios, y
hacer todo lo que el dueño haría si él mismo estuviese, para llevar a
término los negocios.”
En énfasis, un poder especial judicial se define como aquel que se otorga para
actuar en un proceso determinado. Significa que la autorización que se concede al
mandatario está limitado a un caso particular y a los actos que se requieran dentro de ese
proceso. Asimismo, el apoderado tiene un ámbito de actuación restringido, permitiéndolo
solo realizar aquellas gestiones que están expresamente autorizadas en el documento
que otorga el poder.
Además, este poder también se encuentra regulado en el artículo 20.3 del Código
Procesal Civil, el cual establece que la presentación del poder especial judicial puede ser
otorgado mediante un simple escrito y la firma del poderdante sea autenticada por un
abogado distinto del apoderado.
Mandato especialísimo:
Este tipo de mandato es tal cual como dice su nombre, es un contrato realizado
mediante el cual se le otorga al mandatario para que este realice actos específicos,
legalmente determinados y que tratan de aspectos esenciales personales del mandate.
El poder especialísimo no necesita inscripción alguna; es muy concreto, pues se
refiere a un acto específico y, será requerido cuando la normativa así lo establezca
expresamente.
Un claro ejemplo, es para donar en nombre de otra persona (art. 1408 del Código
Civil), para impugnar la paternidad (art. 72 del Código de Familia) y entre otros asuntos;
además, anteriormente en el artículo 30 del Código de Familia permitía otorgar el poder
para contraer matrimonio o tramitar un divorcio.
Por tratarse de un mandato concreto, no es posible que el mandatario pueda
actuar alegando facultades implícitas. Igualmente, se requerirá poder especialísimo y
otorgado en escritura pública cuando por el desarrollo jurisprudencial se haya entendido
que así lo requiere la naturaleza del derecho que se pretende hacer valer haciendo uso
del poder. Además, por tratarse de un mandato concreto, debe detallarse el acto para el
cual fue otorgado.
Conclusión
El presente trabajo ha permitido conocer las generalidades y conceptos del
mandato, se logró determinar la finalidad del mismo, el cual es un acuerdo entre partes,
donde una persona que confía en otra, para que realice actos jurídicos en su nombre. Se
logró determinar de donde provinieron estos contratos y como ha ido evolucionando a lo
largo del tiempo, así como sus adaptaciones a las necesidades de la sociedad actual;
sean para la representación legal hasta la gestión de negocios.
Estos contratos de mandatos se caracterizan por ser consensuales, bilaterales,
onerosos o gratuitos de no especificarse, conmutativo, no formal y de extrema confianza.
Dentro de esta relación de confianza, quien posee mayor responsabilidad es el
mandatario, por cuanto es su deber ejecutar el mandato de acuerdo con las instrucciones
que realizó el mandante, rendir las cuentas, además responder por los daños y perjuicios
que pueda causar.
Además, se logró establecer los motivos por los cuales se puede extinguir el
mandato, como, por ejemplo, la finalización del negocio (por ejemplo, que el dueño de una
empresa ocupa ir a firmar un contrato en una parte lejana y él debe mantenerse en el
lugar por otro negocio y para ello otorga un poder, terminada la acción, finaliza el
negocio), la expiración del plazo, (normalmente los poderes se otorgan por cierto tiempo,
finalizado el plazo indicado en el poder, finaliza la relación), la revocación, la renuncia del
mandatario (cuando el mandatario ya no desea continuar con la labor, tiene el derecho a
renuncia al puesto sin la necesidad de justificar su decisión), el fallecimiento o la
incapacidad de alguna de las partes (esto podría entenderse como fuerza mayor).
Finalmente, la existencia de estos mandatos, general, generalísimo, especial,
especialísimo y especial judicial, que tienen atribuciones cada uno para su requerimiento,
los cuales son herramientas jurídicas super útiles para las personas, el cual permite
delegar la realización de actos jurídicos a otras personas de su confianza.
Bibliografía
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Resolución Nº 00930 - 2024. Fecha de la Resolución: 24 de julio de 2024.
Expediente: 24-000362-0503-PA.
4. Poder Judicial. Nexus PJ. Jurisprudencia. Tribunal Contencioso
Administrativo y Civil de Hacienda, N° 00007-2013, dictado a las 11:20
horas del 24 de abril del 2013).