ANTÁRTIDA
ANTÁRTIDA
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EDUCACION Ley 26.651
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norma.htm
Tratado Antártico
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El Protocolo del Tratado Antártico sobre Protección del Medio Ambiente
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RGE 956/24
Petróleo y gas en la Antártida
Alan Rebottaro
Universidad Nacional de Luján (UNLu)
Rusia encontró reservas de petróleo y gas de una magnitud histórica en la Antártida. El hallazgo fue el resultado de
las investigaciones desarrolladas por el buque Alexander Karpinsky, propiedad de la empresa estatal rusa RosGeo.
Este holding, dedicado a la exploración geológica, es el más grande de Rusia en términos geográficos. Cuenta con
más de 40 subsidiarias que operan a lo largo y ancho del país euroasiático y en diferentes regiones del mundo.
La noticia fue difundida por The Telegraph en el mes de mayo. Según la información publicada, las reservas
ascenderían a 511.000 millones de barriles de petróleo, el equivalente a 10 veces la producción total del Mar del
Norte en los últimos 50 años. El periódico británico agrega que una parte importante del descubrimiento se localiza
en el denominado Territorio Antártico Británico (British Antarctic Territory o BAT) que “constituye el más grande y
más meridional de los 14 Territorios de Ultramar del Reino Unido, y el menos hospitalario, con el 99% del mismo
cubierto de hielo”, reclamado parcialmente por Chile y totalmente por Argentina.
El BAT se superpone con la Antártida Argentina, que integra la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del
Atlántico Sur a partir de la promulgación de la Ley N° 23.775, en el año 1990. Incluso, el reconocimiento pleno de
este sector se materializó en la cartografía oficial del país, 30 años después, con el establecimiento de
la obligatoriedad de la utilización del mapa bicontinental, confeccionado por el Instituto Geográfico Nacional (IGN), el
cual muestra el sector antártico en su real proporción con relación al sector continental e insular.
Siete países (Argentina, Australia, Chile, Francia, Noruega, Nueva Zelanda y Reino Unido) reivindican parte de los 14
millones de km2 del continente antártico en la actualidad. Estos países, junto con Bélgica, Japón, la Unión del África
del Sur, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y Estados Unidos, firmaron el Tratado Antártico en la ciudad de
Washington en 1959. Desde entonces, 57 países suscriben la idea de que la Antártida “no llegue a ser escenario u
objeto de discordia internacional”. El Tratado, entre otras cuestiones, prohíbe “toda medida de carácter militar, tal
como el establecimiento de bases y fortificaciones militares, la realización de maniobras militares, así como los
ensayos de toda clase de armas”, la “eliminación de desechos radioactivos” y, a partir de 1998, “todas las actividades
relacionadas con los recursos minerales excepto las que tengan fines científicos”.
The Telegraph no fue el primer medio de comunicación que difundió la novedad. Previamente, Tiara Walters,
periodista especializada en temas ambientales, escribió varias notas en el periódico sudafricano Daily Maverick sobre
las actividades rusas en la Antártida y las controversias políticas que esta situación generaba en el Reino Unido. Ya
en el año 2021, Walters explicaba que “a modo de comparación, las mayores reservas probadas del mundo para un
solo país pertenecen a Venezuela, con 300 mil millones de barriles, y las reservas regionales a Oriente Medio, con
830 mil millones de barriles”, por lo que estábamos frente a un “yacimiento supergigante de hidrocarburos”.
El Tratado Antártico proclama la cooperación con fines científicos (y pacíficos) entre los países firmantes. Sin
embargo, la geopolítica demuestra que la necesidad de acceder a las materias primas en el marco de las relaciones
internacionales conlleva, inexorablemente, a la competencia entre los principales grupos económicos de las grandes
potencias.
EL ÁRTICO
GEOPOLITICA DEL ÁRTICO: SUECIA SE APRESURÓ A FIRMAR UN PACTO MILITAR CON EEUU
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Andrés Peña
Biólogo
RESUMEN
El objetivo de este trabajo es, previa exposición de las características biogeográficas de Antártica,
comentar el aporte del Sistema del Tratado Antártico a la conservación del ecosistema antártico.
Se incluyen en este trabajo, reflexiones sobre los asentamientos humanos y el turismo.
SUMMARY
This paper aims at describing the bio-geographic characteristics of the Antarctica and the
contribution of Antarctic Treaty System to the preservation of the ecosystem in the area. Some
further considerations on the human settlements in the Antarctica and tourism in the area, are also
included in this paper.
INTRODUCCION BIOGEOGRÁFICA
Debe Antarctica su nombre –formado mediante raíces griegas- a que se encuentra en las
antípodas de la región ártica; aunque en Argentina se emplea la versión afrancesada,
Antártida.
La extensión del continente es de unos catorce millones de kilómetros cuadrados, lo que lo
posiciona en el cuarto más extenso, después de África, con una superficie, mayor que la de
Oceanía y Europa, 31.00 % superior a la de los Estados Unidos de América y 45.00 % superior a
la de Australia. Las distancias oceánicas que separan a Antártica de Sur América, Australia,
Nueva Zelanda y África, son 1000 Km ., 2200 Km ., 2250 Km . y 3600 km , respectivamente.
Antártica es el más elevado de todos los continentes, alcanzando un promedio de 2000 m snm,
debido al espesor de la masa de hielo que lo cubre, estando las restantes masas
continentales por debajo de los 1000m snm. Durante el invierno, el océano circundante se
congela y la helada costra marina puede llegar a tener una extensión superior a la de la
superficie continental. En cuanto a las masas glaciarias, se originan en las precipitaciones nivales
continentales; este hielo forma en la costa las llamadas barreras, las que dan origen, al
fracturarse, a los témpanos o icebergs. También de origen continental, son los llamados
“bandejones”: bloques de hielo de porte muy inferior al de los témpanos. Es Antártica, el
continente más ventoso, más seco y más frío. En su casi totalidad se halla al sur del Círculo
Polar Antártico (66° 33´ S) y el 98 % de su superficie está cubierta por una gruesa costra de
hielo de un espesor promedio de 2000 m , con sectores de más de 4000 m , similar a las
grandes masas glaciarias que cubrieron a Europa y a América del Norte, durante la última Edad
Glacial. Esta capa de hielo eterno constituye el 90 % de todo el hielo terrestre y el 70 % del
agua dulce mundial y desde la misma sobresalen los picos rocosos de algunas montañas: los
nunataks, donde existe una flora y fauna endémicas. Por otra parte, la mayor altura corresponde
al Monte Vinson, de 4897 m snm, el que forma parte de las Montañas Ellsworth, a menos de
1000 km del Polo Sur. Bajo la costra de hielo eterno se encuentran, al este, un escudo rocoso de
forma arriñonada y al oeste, los Antartandes o Andes Antárticos, prolongación de la Cordillera
Andina Sur-Americana. Si desapareciese la capa de hielo, este sector de Antártica sería un
archipiélago. La existencia de actividad volcánica –son ejemplos de volcanes el Erebus y el
Scotia- al igual que las aguas cálidas marinas -vecinas a las arenas calientes de la Isla
Decepción , del Archipiélago de la Shetland del Sur- indican que en profundidad existe roca
fundida. Los depósitos carboníferos y fósiles, son prueba de que en el pasado el clima fue lo
bastante caluroso como para que prosperasen una mucho más diversificada y abundante
flora y fauna que las actuales. El continente antártico, sus islas vecinas y el océano circundante,
forman una región biogeográfica propia, la que se encuentra al sur de la llamada Convergencia
Antártica, una franja oceánica donde confluyen las frías aguas circumpolares, con masas
oceánicas norteñas de mayor temperatura. Las especies marinas al sur de la Convergencia , son
acentuadamente endémicas. Desde el Océano Antártico se originan corrientes frías que se
desplazan hacia el norte, transportando gases y nutrientes en alta concentración, generando
así, zonas de elevada productividad biológica frente a las costas patagónicas y peruana. Es muy
alta, también, la participación de Antártica en el flujo de calor a nivel planetario y en el
mantenimiento del equilibrio térmico mundial. Este continente, que tiene la peculiaridad de no
tener población humana aborigen y de ser el único, aún, sin límites políticos reconocidos por la
ONU , es también el más despoblado de vida terrestre, entre todas las masas continentales,
dependiendo aquella, si de fauna se trata, enteramente, del océano circundante para su
alimentación, el que a diferencia del continente, es exuberante en vida, poseyendo, también, una
muy elevada densidad de biomasa, cuya abundancia se debe a la gran concentración de gases
disueltos, tales como oxígeno y dióxido de carbono –imprescindibles para la respiración y la
fotosíntesis- y a los abundantísimos nutrientes, ya que la baja temperatura del agua –aún
durante el verano– aumenta la solubilidad de los gases y previene la rápida mineralización de la
materia orgánica. La cadena trófica o alimenticia, se inicia, particularmente, con las algas
diatomeas, fotosintetizadoras principales –aunque son también abundantes las clorófitas, feófitas,
rodófitas y dinoflageladas- y prosigue, particularmente, con los miembros del
género Euphasia (krill), un crustáceo que integra la exuberante fuente de alimento de los
siguientes eslabones de la pirámide trófica, tales como peces –algunos de ellos curiosos como el
pez de hielo, de la Fam. Chaenictidae , que carece de hemoglobina - ballenas y aves, por lo que
junto a Euphasia vamos a encontrar las grandes concentraciones de la fauna marina y
lamentablemente, también, a los pesqueros y balleneros.
En cuanto a los minerales, se han encontrado unos 170, aunque, afortunadamente para la vida en
esas tierras, aún no se ha iniciado su explotación.
En Antártica, la precipitación nival predomina por sobre la pluvial y pese a ser este continente el
más abundante en agua, es el más seco, ya que se encuentra aquella bajo la forma de hielo, por
lo que su disponibilidad para la flora y la fauna es escasa, a lo largo de casi todo el año, con la
excepción de algunos pocos sectores costeros –los ice free patches, de la literatura
anglosajona- donde, juntamente con la nieve, el hielo funde durante la primavera y el verano,
bajo la influencia del benigno clima marítimo, generándose numerosos chorrillos, esto es, cursos
de agua de longitud y caudal variados, que se extienden desde lo alto de los glaciares hasta la
costa. En estos oasis, que se encuentran dispersos en la periferia de Antártica, a modo de un
cinturón interrupto, de un ancho variable, pero no superior a un puñado de centenares de
metros, durante los meses cálidos se desarrollan la fauna del suelo, tal como ácaros e insectos
ápteros como los colémbolos -todos artrópodos, con gran influencia en la edafogénesis – y una
flora terrestre constituida por algas, hongos, líquenes, musgos de colores diversos -que pueden
cubrir extensas superficies, como si fueran un césped- y escasas gramíneas -plantas vasculares
de pequeño porte– tales como Deschampsia antarctica y Colobanthus chitensis. Contribuyen a
la formación del suelo de los oasis –además de los invertebrados y la vegetación pionera
precitada– la disponibilidad de agua líquida generada por la fusión del hielo y la nieve, la
precipitación pluvial, la reducida evaporación -debida a la baja temperatura de la atmósfera
estival- y el aporte de materia orgánica proveniente de las deyecciones de las aves que anidan
en esos mismos oasis –particularmente los pingüinos, que, de entre todas, son las más
numerosas– generándose, así, los suelos ornitogénicos. Donde el perfil edáfico ha alcanzado un
desarrollo importante, el mismo consiste en un horizonte A, muy trabado, de alto contenido
orgánico, que puede separase entero, como una almohadilla, de una roca madre poco alterada.
Sirva como ejemplo de la dificultad con la que prospera la vida en Antártica, que para la formación
sobre la roca de una capa de materia orgánica de tan solamente 2 cm . de espesor, puede ser
necesario el transcurso de mil años de proceso edafogenetico. Sobre la nieve y el hielo
prosperan, durante el verano, algas de color verde y también rojo. En los oasis se asientan,
además de los abundantísimos pingüinos, gaviotas, palomas antárticas, skúas,
petreles, cormoranes y colonias de mamíferos, tales como focas, elefantes y lobos marinos, ya
que su inmediatez con el océano circundante les permite un rápido acceso a esa rica fuente de
alimentos, por lo que la fauna precitada merece el adjetivo de anfibia, ya que reparte sus ciclos
vitales entre dos medios bien distintos. La superficie total de los oasis es inferior a la de la
Provincia de Buenos Aires – Argentina- ya que no supera el 2 % del área toda del
continente, aunque no se encuentran colonizados por flora y fauna, en su totalidad, ya que
buena parte de los mismos es aún roca yerma, aunque sobre ella pueden observarse, en
ocasiones, manchones de líquenes, por lo que el continente antártico es, por mucho, en
atención a su superficie cubierta casi enteramente por el hielo y debido a este mismo hielo,
el más pobre, en vida silvestre, del planeta , vida sobre la que pesa una desigual competencia
con los humanos, ya que los asentamientos que los gobiernos han levantado -algunos de ellos de
muy gran tamaño, tal como la Base estadounidense Mac Murdo- han reducido y hasta
extinguido, localmente, la vida vegetal y animal.
DISCUSION
Los acuerdos que forman parte del Sistema del Tratado Antártico 1 y que se citarán y comentarán
a continuación, elaborados para su aplicación en Antártica y su océano circundante, no son
normas de la Organización de las Naciones Unidas y tan solo rigen para los países que,
voluntariamente, a ellos adhieran.
· El Tratado Antártico.
· La Convención para la Conservación de las Focas Antárticas.
· La Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos.
· El Protocolo al Tratado Antártico sobre la Protección al Medio Ambiente.
En el año 1958, el gobierno de los Estados Unidos de América propuso una conferencia
internacional que se celebró en la ciudad de Washington, en el año 1959. El 1° de diciembre de
ese año, 12 Estados firmaron el Tratado Antártico, consistente en 1 preámbulo y 14 artículos, los
que rigen al sur del paralelo de 60° S.
Uno de los objetivos del Tratado, según su Preámbulo y sus artículos 1 y 5 es “...que Antártica
continúe utilizándose siempre con fines pacíficos y que no llegue a ser escenario u objeto de
discordia internacional...” (2° párrafo del Preámbulo). El Tratado “...prohíbe...toda medida de
carácter militar, tal como el establecimiento de Bases y fortificaciones militares, así como los
ensayos de toda clase de armas...” (Art. 1), por lo que “...Toda explosión nuclear y la eliminación
de desechos radiactivos en dicha región, quedan prohibidos...” (Art. 5). El otro objetivo del
Tratado es la “...Protección y conservación de los recursos vivos de la Antártica.. .” (Art. 9 I. f).Es
evidente que la desmilitarización de Antártica junto al artículo 4 del Tratado, que sostiene que
ninguna disposición del mismo se interpretará “...como una renuncia o menoscabo por cualquiera
de las partes contratantes, a cualquier fundamento de reclamación de soberanía territorial en
Antártica ( Art. IV. b), generan condiciones de armonía en el continente antártico y con ello
favorecen la conservación de su ecosistema. Este Tratado tiene, pese a su mérito, una grave
deficiencia: la ausencia de la prohibición de actividades extractivas de los componentes bióticos y
abióticos del ecosistema antártico, deficiencia coherente con el empleo, en el mismo, de la
expresión “recursos vivos” –de manifiesto significado productivista- para designar a las especies
vivientes. Esta deficiencia –que se agravará en acuerdos posteriores- redujo la efectividad del
Tratado para que Antártica “...no llegue a ser escenario u objeto de discordia internacional...” y
para proteger y conservar al ecosistema antártico.
Si hubiera sido una completa contribución a la armonía internacional y a la conservación del
ecosistema antártico, la inclusión en el Tratado Antártico de la prohibición de actividades
económicas extractivas, fueron netamente desafortunadas –a juicio del autor- las convenciones
para la “conservación” de las focas antárticas y de los “recursos” vivos marinos antárticos, cuyos
preámbulos dicen, respectivamente: “...Reconociendo que las poblaciones de focas antárticas
constituyen un importante recurso vivo del medio marino...” y “...Observando la concentración de
recursos vivos marinos en las aguas antárticas y el creciente interés en las posibilidades que
ofrece la utilización de esos recursos como fuente de proteínas...” y haciendo la previa aclaración
que para la convenciones respectivas, se entiende como “recursos vivos marinos antárticos” a
“...las poblaciones de peces, moluscos, crustáceos y todas las demás especies de organismos
vivos, incluidas las aves, que se encuentran al sur de la convergencia antártica...” (Art. 1.2) y por
“conservación” a “...la utilización racional...” (Art. 2.2), el autor sostiene que si el objetivo de las
convenciones para la “conservación” de las focas y las especies marinas todas, fuera “…
establecer un mecanismo apropiado para recomendar, promover, decidir y coordinar las medidas
y estudios científicos necesarios para asegurar la conservación de los organismos vivos marinos
antárticos…” ( Preámbulo de la Convención para la conservación de los Recursos Vivos Marinos
Antárticos), alejando, cuanto fuera posible, el riesgo de extinción de las especies, lo mejor hubiera
sido el compromiso de las partes contratantes de aquellas, a renunciar a la explotación de esos
“recursos”, como contribución a su perdurabilidad como poblaciones marinas antárticas, ya que la
convención que regula la cacería de focas, dedica en su preámbulo los siguientes pasajes a los
riesgos asociados a la explotación comercial: “...Reconociendo la preocupación general acerca de
la vulnerabilidad de las focas antárticas a la explotación comercial y la consiguiente necesidad de
medidas de conservación efectivas...”, “...Reconociendo que las poblaciones de focas antárticas
constituyen un importante recurso vivo del medio marino, que exige un acuerdo internacional para
su conservación efectiva...” y “... Reconociendo que este recurso no deberá ser agotado por una
explotación excesiva y en consecuencia, que toda caza deberá ser regulada para no exceder los
niveles de óptimo rendimiento sostenible...”. El mismo significado tienen los artículos 5.4.b, 5.5,
6.1.c.iv y 6.3 de la precitada convención. Por otra parte, la convención que regula la explotación
de los “recursos vivos marinos”, también se extiende sobre los riesgos a los que se expone al
ecosistema, al sujetarlo a actividades comerciales y así dice su preámbulo: “...Reconociendo la
importancia de salvaguardar el medioambiente y de proteger la integridad del ecosistema de los
mares que rodean Antártica...”, exhortando, a continuación, a “...la urgencia de asegurar la
conservación de los recursos vivos marinos antárticos...” y agregando “...que es conveniente
establecer un mecanismo apropiado...para asegurar la conservación de los organismos vivos
marinos antárticos...”. El mismo significado tienen los artículos 2.3.a, 2.3.b, 2.3.c, 9.1.f, 9.2.h,
9.6.c y 9.6.d, de la precitada convención. Ahora bien, ¿Puede creerse que países que no realizan
explotación económica sustentable en sus territorios soberanos, ni en sus zonas económicas
exclusivas marinas2, sí van a alcanzar la explotación sustentable del ecosistema antártico?
¿Puede creerse que dos convenciones reguladoras de la explotación de las especies antárticas,
tendrán mas éxito que la Convención Internacional para la Regulación del Comercio de Fauna y
Flora Silvestres (CITES), y las sucesivas Cumbre de la Tierra ? ¡Pero si el planeta está agónico
pese a los 100 acuerdos internacionales firmados, a lo largo de los últimos 40 años, con el
objetivo de salvarlo! y tan es así, que en la revista Science, del 15 de febrero de 2008, se publicó
un trabajo sobre el impacto de la actividad humana sobre los océanos, siendo sus conclusiones,
definitivamente patéticas. ¿No es más conveniente recuperar los sobre-explotados caladeros de
los Atlántico Norte y Sur, los impactadísimos ecosistemas dulceacuícolas –víctimas de represas,
colmatación de cuencas, contaminación química, sobrepesca y pesca mediante explosivos- y
revertir la degradación de los suelos destinados a la agricultura en América, África y Asia,
mediante la siembra directa, la rotación de cultivos, la restitución de nutrientes, la siembra de
precisión, la elección de los genotipos más convenientes, apropiado empleo de la maquinaria
durante la siembra y la cosecha, con el fin de lograr una posterior explotación sustentable en
esos ecosistemas, antes que extender la explotación al krill y los peces antárticos? ¿Puede
creerse que una humanidad de, actualmente, más de seis mil quinientos millones -para la que la
Organización de las Naciones Unidas estima no menos de nueve mil millones hacia el año 2050-
y que practica un consumo ecológicamente insostenible al norte del Pasaje de Drake -al grado tal
que, según el Fondo Mundial Para La Naturaleza (WWF), en su informe LIVING PLANET
REPORT 2000, se necesita un planeta con una superficie 30% mayor, para proveer materia y
energía, de manera sustentable, a la humanidad actual- velará más por el ecosistema
antártico que por las pluviselvas a las que desmonta y los ríos cuya biodiversidad destruye
mediante pesca con veneno y explosivos, represas y contaminación? ¿Lo hará por el simple
hecho de que Antártica es el continente más sureño del planeta? ¿Por qué el gobierno brasileño
brindará más protección al ecosistema antártico que a la Amazonía , arrasada por madereros,
fazendeiros y garimpeiros? ¿Por qué el gobierno brasileño ha de hacer más por la fauna antártica
que por las especies del Cerrado, el Pantanal y la Amazonía , si decenas de millones de
especimenes son arrancados, año tras año, de sus ecosistemas nativos, haciendo que Brasil
participe, de esta manera, con no menos del 10% del volumen del comercio mundial e ilegal de
fauna, encauzado, principalmente, hacia los países del G7, “protectores”, también, del ecosistema
antárctico? ¿Por qué el gobierno noruego ha de dar más protección a las focas y aves antárticas,
que la que le da a las focas y aves de su mar territorial? 3 ¿Es creíble que la humanidad necesita
de las proteínas de foca, de pingüino o de la especie antártica que fuere? Esta idea parece
surgida de los dueños de los restaurantes safari y sus clientes, ávidos de platos exóticos, antes
que de un imperativo de la realidad. Por otra parte, el consumo de proteínas de origen animal es
un despilfarro, ya que la eficiencia de la trasferencia energética desde el eslabón trófico vegetal al
animal, es de un 10%, por lo que un 90% de la energía contenida en los alimentos vegetales se
disipa hacia la atmósfera bajo la forma de calor –cumpliéndose así la Segunda Ley de la
Termodinámica- perdiéndose, de este modo, un importante soporte trófico o dicho de otra
manera: si existiera tanta preocupación para alimentar a los pobres del mundo, no se destinaría
tanta soja y maíz al ganado y a los biocombustibles, sino a los carenciados del mundo –los que,
por su alto precio, jamás consumirán carne de foca, ni de ninguna especie antártica- Por otra
parte, el consumo de carne es “un gustito” que le cuesta muy caro al planeta todo, incluyendo a
Antártica y no solamente a los pobres, ya que el metano eructado por las vacas y con un efecto
invernadero 23 veces superior al CO2, es un poderoso agente causal del calentamiento global en
general y antártico, en particular. Si solamente una economía mundial, sustentable, podría
satisfacer las necesidades de alimentos de la humanidad, solamente una Antártica sobre la que
no pese explotación económica, podrá ser un ecosistema a salvo.
Por otra parte, respecto de la “Convención Para La Reglamentación De Las Actividades Sobre
Los Recursos Minerales Antárticos” –la que no forma parte del Sistema del Tratado Antártico-- la
que dice en su preámbulo: “... Reconociendo que las actividades sobre los recursos minerales
antárticos podrán afectar severamente el medio ambiente antártico y ecosistemas o ambientes
dependientes o asociados...”, pudiéndose leer mas adelante en el mismo: “...Creyendo que la
protección del medio ambiente antártico y ecosistemas dependientes y asociados, debe ser una
consideración básica en las decisiones que se adopten acerca de eventuales actividades sobre
recursos minerales antárticos ...” y que en atención a los precedentes pasajes, cuenta la precitada
con los artículos 4, 13, y 15: “Principios Sobre Criterios Relacionados Con Las Actividades Sobre
Recursos Minerales Antárticos”, “Áreas Protegidas” y “Respeto De Otros Usos De Antártica”,
respectivamente, dice el Protocolo Al Tratado Antártico Sobre Protección Al Medio Ambiente,
mediante su artículo 7°: “Prohibición De Las Actividades Relacionadas Con Los Recursos
Minerales”: “Cualquier actividad relacionada con los recursos minerales, salvo la investigación
científica, estará prohibida”, ¡¡a pesar de que los Estados Parte de la convención minera tomaron
nota del “... valor ecológico y estado silvestre de Antártica y la importancia de la misma para el
medioambiente global...” y sostuvieran que aquella, era una “... una Reglamentación efectiva de
las actividades sobre recursos minerales...” !! (Preámbulo de la Convención Para
La Reglamentación De Las Actividades Sobre Los Recursos Minerales Antártico). De poco
valieron, entonces, para los autores del Protocolo Al Tratado Antártico Sobre Protección al Medio
Ambiente, las manifestaciones conservacionistas de la convención minera y es comprensible
que así haya sido, ya que esa convención debió incluir un artículo como el 8°: “Medidas De
Respuesta y Responsabilidad”, el que dice en uno de sus pasajes: “La responsabilidad de
operador será objetiva por: a) daño al medioambiente o ecosistemas dependientes o asociados,
emergente de sus actividades sobre recursos minerales antárticos, incluyendo el pago de
indemnizaciones, en el caso que no haya restauración al status quo ante” (Art.8.2.a) y pregunta el
autor de este trabajo: ¿Indemnizaciones a quien? ¿A las aves, a los peces, a la cobertura
vegetal?
El Art. 7° del precitado Protocolo es, entonces, conforme al principio sostenido por el autor de
este artículo: “El ecosistema antártico debe ser conservado, no gestionado comercialmente”.
Por otra parte, el de la armonía internacional en Antártica, es un importante objetivo,
indispensable para la conservación de su ecosistema, que intenta alcanzar el Tratado Antártico y
así, se lee en su preámbulo: “... Convencidos, también, que un tratado que asegure el uso de
Antártica exclusivamente para fines pacíficos y la continuación de la armonía internacional en
Antártica, promoverá los propósitos y principios enunciados en la Carta de las Naciones
Unidas ...” ( Preámbulo; 5° párrafo) pero, desafortunadamente, las convenciones para la
explotación de focas y especies marinas, en general, no promueven la armonía internacional,
porque pese a que la convención reguladora de la explotación de los “recursos vivos marinos
antárticos”, dice en su preámbulo: “Las Partes Contratantes…persuadidas de que interesa a toda
la humanidad preservar las aguas que rodean al continente antártico para fines pacíficos
exclusivamente y evitar que lleguen a ser escenario u objeto de discordia internacional ...”, su
objetivo principal, enunciado en su título y en el art. 2.2, es el de la explotación comercial de las
especies antárticas, -hallándose similar objetivo en el texto de la convención foquera, en sus Arts.
6.1.c.ii y 6.3 y en los Arts. 6.a, 6.b, 6.d y 7 de su apéndice, en los que se encuentran las
expresiones “captura comercial”, “caza comercial”, y “explotación industrial”- pudiéndose leer,
también, en un pasaje del preámbulo de la “Convención para la Conservación de los Recursos
Vivos Marinos Antárticos”: “Observando la concentración de recursos vivos marinos en las aguas
antárticas y el creciente interés en las posibilidades que ofrece la utilización de esos recursos
como fuente de proteínas”, interés, este, -a juicio del autor generador de potenciales conflictos
internacionales por asignación de cupos de caza y pesca -además de causa de un no lejano y
severo empobrecimiento del ecosistema antártico- y tan es así, que puede leerse en el art. 25:
“1.Si surgiera alguna controversia entre dos o más partes contratantes en relación con
la ...presente Convención, esas partes contratantes consultarán entre sí con miras a resolver la
controversia ... 2.Toda controversia ...no resuelta , se someterá, para su decisión, a la Corte
Internacional de Justicia o a arbitraje ...”. Al final de la Convención se encuentra, también, un
“Anexo Relativo Al Tribunal De Arbitraje”. ¿Son creíbles las manifestaciones de “preocupación
por la conservación de los recursos vivos marinos antárticos” y de interés en “preservar las
aguas que rodean al continente antártico”, expresadas por los gobiernos que adhieren a la
Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos o bien aquella otra
de “preocupación general acerca de la vulnerabilidad de las focas antárticas a la explotación
comercial y la consiguiente necesidad de medidas de conservación efectiva”, seguida de un
reconocimiento de que las poblaciones de focas no deberán ser agotadas “por un explotación
excesiva y en consecuencia que toda caza debería ser regulada para no exceder los niveles de
óptimo rendimiento sostenible”, tal como esos mismos gobiernos sostienen en la Convención para
la Conservación de las Focas Antárticas? Veamos. Algunos de los gobiernos que adhieren a las
expresiones supracitadas (Estados Unidos de América, Japón, etc.), son los mismos que están
promoviendo, mediante la demanda de biocombustibles, el reemplazo de la rica flora nativa, de
los países periféricos, por soja, caña de azúcar y palma aceitera, esto es, la destrucción de una
biodiversidad constituida por millones de especies animales y vegetales, para su posterior
reemplazo por monocultivos, mientras que otros gobiernos, que también adhieren a esas
convenciones, son los de esos mismos países periféricos -tales como los de Argentina y Brasil-
que nada hacen para impedir ese biocidio e incluso lo fomentan. ¿Porqué esos gobiernos han de
proteger a Antártica, si concurren de manera planeada y sostenida a la destrucción de los
biomas que se encuentran al norte del Pasaje de Drake? ¿Porqué el gobierno chino ha de
proteger a Antártica, cuando nada hace para contener al ecocidio que se está produciendo en su
propio país y que está practicando de manera creciente en África, movido por la búsqueda de
materias primas? ¿Por otra parte, ¿es creíble que la humanidad necesita de las proteínas de
focas, pingüinos y peces antárticos? El “creciente interés” que ofrece la utilización de
los “recursos” vivos marinos antárticos como fuente de proteínas, es el interés de las potencias
industrializadas, pesqueras y balleneras, que promueven convenciones como las precitadas, las
que no son más que entendimientos comerciales entre las grandes potencias mundiales y cuyo
único fin es el lucro, ya que si la prevención de situaciones de discordia internacional está
asociada a la solución a la escasez de proteínas, esta escasez no puede ser otra que la que
pesa sobre los países pobres, no siendo la solución –a juicio del autor- la extracción de
proteínas al sur del paralelo de 60° S, sino una más apropiada gestión de los ecosistemas al norte
de ese paralelo, lo que permitirá resolver el problema del hambre en el mundo y disminuir la parte
de la conflictividad mundial, presente y futura, que el hambre pueda ocasionar. Las proteínas
obtenidas en Antártica bajo forma de krill, peces, focas y ballenas, desde el S.XVIII hasta el
presente, no tienen otro destino que los países más desarrollados del planeta. No están
destinadas a resolver, ni siquiera a paliar, el problema del hambre en África, América o Asia. Las
proteínas antárticas, financieramente mucho más costosas que la soja, el trigo o el maíz, están
reservadas a europeos, estadounidenses y japoneses –incluyendo a sus mascotas-, ya que la
“ayuda” alimentaria que los países desarrollados dan a las naciones económicamente
subdesarrolladas, es a base de alimentos que se obtienen en zonas templadas y subtropicales y
no antárticas. Es evidente, por otra parte, que tan solamente pueden tener acceso a las proteínas
antárticas las empresas y los gobiernos poderosos –y, evidentemente, los consumidores
pudientes- ya que los buques congeladores, de gran porte y autonomía, son costosos, por lo que
las convenciones “conservacionistas” como las comentadas en este artículo, que pesan sobre el
ecosistema antártico, tienen como principal sostén a los países industrializados, que intentan
reducir, mediante las precitadas, los conflictos que entre ellos pudieran surgir, lo que no es
necesariamente sinónimo de armonía internacional ni en Antártica ni fuera de ella, ni de los
principios enunciados en la Carta de las Naciones Unidas. Un consumo menos desigual de
proteínas, a nivel mundial y con ello una disminución de la conflictividad entre los pueblos, jamás
ha de conseguirse explotando comercialmente –convenciones mediante- a Antártica, sino
recuperando los ecosistemas terrestres y acuáticos sobreexplotados, mediante actividades
extractivas y consumo sustentables. En cuanto al ya citado “Protocolo al Tratado Antártico sobre
la Protección del Medio Ambiente”, si bien sostiene, mediante su preámbulo, la doble necesidad
“... de incrementar la protección del medioambiente antártico y de los ecosistemas dependientes y
asociados…” y de “… garantizar que Antártica siga utilizándose siempre y exclusivamente para
fines pacíficos y no se convierta en escenario u objeto de discordia
internacional…”, desafortunadamente reafirma “... los principios de la Convención sobre la
Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos...”, la que a juicio del autor, es fuente de
controversia internacional. Finalmente, respecto de la abolida convención reguladora de la
actividad minera, a pesar de leerse en su preámbulo “... que es en interés de toda la humanidad
que el área del Tratado Antártico continúe utilizándose siempre exclusivamente con fines
pacíficos y que no llegue a ser escenario de discordia internacional...” no pudo evitarse la
necesidad de incluir, en la misma, un artículo como el 7.3, sobre controversias entre partes y un
“Anexo Para Un Tribunal Arbitral”.
CONCLUSIONES
Sistema del Tratado Antártico
De todos los acuerdos intergubernamentales sobre Antártica, tan solamente el Tratado Antártico,
aunque de objetivos incompletos, fue afortunado desde el punto de vista conservacionista, porque
la Convención para la Conservación de las Focas Antárticas, la Convención para la Conservación
de los Recursos Vivos Marinos Antárticos y la abolida Convención para la Reglamentación de las
Actividades sobre los Recursos Minerales Antárticos, exponen a severos riesgos -asociados a la
explotación económica- a la fauna y flora antárticas, riesgos innecesarios, ya que la demanda de
alimentos y minerales de la humanidad, pueden satisfacerse con los recursos que existen al norte
de la convergencia antártica, si se gestionaran apropiadamente los ecosistemas y se realiza un
consumo sostenible de bienes y servicios.
El Sistema del Tratado Antárctico responde al sistema mundial imperante de generación de ricos
cada vez más ricos, generación que se asienta en la depredación maquillada de la naturaleza o
bien abierta cuando no puede maquillársela, en gobiernos impúdicamente corruptos –propios de
los países periféricos- que son algo así como la cola de barrilete de gobiernos y empresas
poderosas, en científicos venales y en la falsedad de que seremos tanto más felices, cuando más
consumamos.
Mientras no haya un compromiso mundial, de cumplimiento obligatorio y asociado a sanciones -
esto tan solamente puede darse de manera efectiva, dentro del marco de las Naciones Unidas-
mediante el que se renuncie a la explotación de los componentes bióticos y abióticos de Antártica,
con el transcurso del tiempo seguirá incrementándose la apetencia mundial por aquellos, la que
seguramente estará asociada a la discordia internacional. Las actuales convenciones, de carácter
utilitarista, son desfavorables al ecosistema antártico.
Turismo
Es una actividad sostenida, creciente y carente de cuidado hacia el ecosistema, tal como,
actualmente, la están realizando las empresas y esto es así pese a la adhesión de las precitadas
–mediante la Organización Mundial del Turismo (OMT)- al Tratado Antártico, al Protocolo de
Madrid, a los acuerdos de cooperación con la UNESCO y el PNUMA y al envío de representantes
a la cumbres internacionales sobre protección de la biodiversidad antártica. La modalidad de
turismo que se practica actualmente, ha generado un impacto altamente desfavorable, verano
tras verano, sobre sitios de rica biodiversidad, no habiendo posibilidad alguna de recuperación,
durante el otoño y el invierno. Buques que transportan centenares de turistas, se suceden a lo
largo de los meses, unos a otros, desembarcando viajeros en los mismos escasos sitios de rica
biodiversidad y alta fragilidad. Un ya demasiado elevado y creciente número de visitantes y un
insuficiente número de guías naturalistas para hacer cumplir las normas de bioconservación, son
características del turismo irracional, no sustentable, que las empresas dedicadas al turismo, más
preocupadas por el negocio que por el conservacionismo, practican.
Los daños que actualmente ocasionan el gran número de turistas y su modalidad de visita, tan
solamente serán contenidos y revertidos con normativa apropiada que, a modo de ejemplo,
incluya cupos de visitantes -los que necesariamente serán variables, de acuerdo al lugar
seleccionado para la visita- prohibición de visitas terrestres, si fuera necesario la recuperación de
los biótopos afectados y el reemplazo de aquellas por avistajes desde el mar; mayor número de
guías naturalistas a bordo de los buques dedicados al turismo, además de un apropiado control
de la actividad de las empresas, mediante, por ejemplo, el embarque de observadores-
naturalistas, de ONGs representativas, etc4.
CONCLUSIONS
Antarctic Treaty System
Of all the inter-government agreements on the Antarctica existing, only the Antarctic Treaty, in
spite of its incomplete goals, has been successful from the conservationist perspective. Other
agreements, such as the Convention for the Preservation of Antarctic Seals, the Convention for
the Preservation of the Antarctic Live Marine Resources and the Convention for the Regulation on
Activities Related to Mineral Resources in the Antarctica, expose the fauna and flora in the area to
unnecessary dangers, since human need for food and minerals can be satisfied with the resources
existing in the north of the Antarctic area, if ecosystems are duly managed and sustainable use of
property and services are properly managed.
Unless there is a world commitment, obligatory and penalized in case of non compliance -
something only possible within the frame of the United Nations – to stop the exploitation of biotic
and abiotic components in Antarctica , there will be a world growing demand for such elements,
something that will most probably cause discord among nations. Present day conventions, most
utilitarian in nature, have a unfavorable attitude to the Antarctic ecosystem.
Human settlements
An Antarctica not subjected to economics craving, will probably make governments lose their
interest in setting new bases and even cause their intention to reduce them, something that will
surely favor the preservation of that ecosystem.
Tourism
All systematic damage caused by unsustainable tourism, can be only stopped and reverted with
adequate legislation.
Notas
1- Los textos completos y comentados de los acuerdos intergubernamentales citados, pueden
encontrarse en las siguientes obras:
“ANTARTIDA”. Rebagliati, Orlando. Editorial Dunken. 1996
“ LA ANTARTIDA. RESERVA ECOLOGICA”. Fraga, Jorge A. Instituto de Publicaciones Navales.
1992 .
“ANTARTIDA Y ARCHIPIELAGOS SUBANTARTICOS ” Ts 1 y 2. Palazzi, Rubén. Editado por la
Fuerza Aérea Argentina.
“HANDBOOK OF THE ANTARCTIC TREATY” USA . Departamento de Estado. 1994
También pueden consultarse en la web
4- Se sugiere la lectura del trabajo del autor, titulado “El impacto del Turismo en Antártica”
APENDICE
A continuación se reproducen los preámbulos del Tratado Antártico, de las Convenciones y del
Protocolo comentados en este trabajo y las medidas acordadas para la protección de la fauna y
flora antárticas.
TRATADO ANTARTICO
PREAMBULO
“Los Gobiernos de Argentina, Australia, Bélgica, Chile, la República Francesa , Japón, Nueva
Zelanda, Noruega, la Unión del Africa del Sur, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, el
Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y los Estados Unidos de América.
Reconociendo que es interés de toda la humanidad que la Antártica continúe utilizándose siempre
exclusivamente para fines pacíficos y que no llegue a ser escenario u objeto de discordia
internacional.
Reconociendo la importancia de las contribuciones aportadas al conocimiento científico como
resultado de la cooperación internacional en la investigación científica en Antártica.
Convencidos de que el establecimiento de una base sólida para la continuación y el desarrollo de
dicha cooperación fundada en la libertad de investigación científica en Antártica, como fuera
aplicada durante el Año Geofísico Internacional, concuerda con los intereses de la ciencia y el
progreso de toda la humanidad.
Convencidos también, de que un Tratado que asegure el uso de Antártica exclusivamente para
fines pacíficos y la continuación de la armonía internacional en la Antártica promoverá los
propósitos y principios enunciados en la Carta de las Naciones Unidas, han acordado lo siguiente:
………………………………………………………………………………”
y a continuación se encuentran los 14 artículos que componen el resto de la norma.
Condiciones naturales