-Lo grotesco es, para nosotros, la ley estructural en cuya virtud un mundo se
presenta como desencajado.
Los elementos grotescos en "Lisístrata" se manifiestan principalmente en:
a) Las exageraciones físicas y sexuales (los hombres aparecen con falos
enormes debido a su abstinencia forzada)
b) La inversión del orden social (mujeres tomando el control político y de la
Acrópolis)
c) El lenguaje vulgar y las situaciones cómicas basadas en funciones
corporales
-Criticar todos aquellos valores, por prestigiosos o poderosos que sean, que se
sienten como opresivos.
Cuando Lisístrata enfrenta al Comisario y cuestiona el manejo masculino de la
guerra y los asuntos públicos:
“LISÍSTRATA: ¡Por las dos diosas! Tiempo hace que soportamos en silencio
vuestros actos, pues nuestra modestia nos impedía hablar. Pero no nos
complacíais en absoluto. Bien que conocíamos vuestras decisiones; y muchas
veces, encerradas en nuestras casas, oíamos las torpes decisiones que tomabais
sobre asuntos importantes. Entonces, aunque con el corazón afligido, os
preguntábamos sonriendo: "¿Qué habéis decidido añadir en la estela acerca de la
paz en la asamblea de hoy?" "¿Y eso qué te importa?", contestaba el marido.
"¿No te callarás?" Y yo me callaba.” (Lisístrata, Eurípides)
-Toda comedia se abre con una situación angustiosa en que está inmerso un coro
o que repercute en un coro.
Aparece el coro de ancianas y el de ancianos establece el conflicto principal,
expresando la angustia por la toma de la Acrópolis:
“CORO DE ANCIANOS: Avanza lentamente. Aunque el hombro se me destroza
por el peso de este tronco, hay que seguir.
CORIFEO DE ANCIANOS: ¡Ay, qué humo! ¡Señor Heracles! ¡Cómo me muerde
los ojos, igual que un perro rabioso! Este fuego es de Lemnos, sin duda; de otra
manera no morderla así mis párpados. Vamos a la ciudadela, socorramos a la
diosa. ¿Cuándo, si no ahora, le prestaremos mejor ayuda, Lacón?
CORO DE ANCIANOS: ¡Ay, ay! ¡Qué humo!
CORIFEO DE ANCIANOS: Ésta es, por los dioses, una conjura. Numerosas
mujeres malvadas se han apoderado de nuestra Acrópolis. Vamos con más prisa.
Echemos abajo los leños, y a las que organizaron esta acción y a las que
colaboran en ella, quemémosles las manos todas a la vez.” (Lisístrata, Eurípides)
-Al final todo es felicidad: los temas del sacrificio y la comida, la fiesta, el triunfo del
héroe, su boda o éxito sexual, todos o algunos de ellos, no faltan nunca al final de
la comedia.
R: En el final de "Lisístrata", Aristófanes usa elementos festivos que incluyen
celebración, reconciliación, banquete y referencias sexuales, un ejemplo sería
sería el siguiente fragmento:
“ATENIENSE: Pues bien, tomad vuestras pertenencias, oh lacedemonios; y
vosotras, mujeres, las vuestras. Y luego, que cada marido se sitúe junto a su
mujer y cada mujer junto a su marido. Y después de haber bailado en honor de los
dioses por los bienes presentes, guardémonos para el futuro de cometer los
mismos errores.
CORO DE ATENIENSES: Trae el coro, invoca a las Gracias y llama también a
Artemisa; convoca a su hermano, el benigno danzante, conductor de las
Ménades, a Zeus resplandeciente de fuego y a la afortunada esposa del poderoso
Zeus, y también a las deidades que vamos a poner como testigos para siempre de
la amable Paz que la diosa Cipris ha creado.
¡Alalá, Peán! ¡Saltad, euhoi, euhoi! ¡Como vencedores, euhoi, euhoi, euhoi, euhoi!
ATENIENSE: Pues bien, laconio, adelántate ahora, y tú también lo mismo, cada
uno llevándose a una mujer. Y por este beneficio, que cada marido esté junto a su
mujer y cada mujer junto a su marido. ¡Bailad todos y cantad en honor de los
dioses, y guardémonos de cometer de nuevo los mismos errores!
CORO DE LACONIOS: Ven ahora, ligera danza laconia, ven, para glorificar a la
Amiclea de divinas canciones y a Atenea de la casa de bronce, y a los excelentes
Tindáridas, que juegan junto al Eurotas. ¡Ea, saltad con ligereza! Cantemos a
Esparta, que se ocupa de los coros en honor de los dioses y del ruido de los pies.
Las muchachas junto al Eurotas brincan como potras, levantando polvo con sus
pies, y agitan sus cabelleras, como las bacantes que agitan sus tirsos y retozan.
Guía la Hija de Leda, casta y hermosa conductora del coro. Vamos, recoge tu
cabellera con tu mano, y salta con los pies como un ciervo, haz ruido para incitar a
la danza, y canta también a la muy poderosa diosa de la casa de bronce, a la
invencible.” (Lisístrata. Eurípides)
-Incluso fuera de propósito las alusiones y chistes sexuales están en la comedia a
la orden del día. El vocabulario es completamente franco a este respecto. Los
actores llevan en ocasiones falos artificiales, a los cuales se alude, y se hace
referencia explícita a los órganos sexuales de personajes femeninos.
Cuando Lisístrata explica su plan de huelga sexual:
“LISÍSTRATA: Si nos quedáramos en casa maquilladas y nos paseáramos por la
casa con vestidos transparentes de Amorgos, depiladas "allí abajo" y con el
triángulo bien visible, y nuestros maridos se excitarán y quisieran acostarse con
nosotras, pero no se les acercaran y se abstuvieran, harían la paz rápidamente,
bien lo sé.
LAMPITO: Dicen que Menelao, cuando vio los pechos desnudos de Helena, arrojó
su espada.” (Lisístrata, Eurípides)
Otro Ejemplo es cuando Cinesias llega en busca de Mirrina:
CINESIAS: ¡Ay de mí! ¡Qué tensión y qué rigidez! Me siento como si me estiraran
en el potro.
MIRRINA: ¿Quién es ese que está dentro de las líneas enemigas?
CINESIAS: ¡Yo!
MIRRINA: ¿Un hombre?
CINESIAS: Por supuesto que soy un hombre.
MIRRINA: ¿Por qué no te vas de aquí?
CINESIAS: ¿Que me vaya? ¿Y tú quién eres para echarme?
MIRRINA: La guardiana del día.
CINESIAS: ¡Por los dioses! Llama a Mirrina.
MIRRINA: ¡Vaya! ¿Debo llamar a Mirrina para ti? ¿Y tú quién eres?
CINESIAS: Su marido, Cinesias de Peonia.
MIRRINA: ¡Oh, querido! Tu nombre no me es desconocido. Tu mujer te tiene
siempre en la boca. Si coge un huevo o una manzana, dice: "Esto será para
Cinesias".
La escena del Heraldo espartano, que llega con una evidente erección:
MAGISTRADO: ¿Qué clase de hombre es éste? (Señalando al falo del heraldo.)
¿Eres acaso un hombre o un Príapo?
HERALDO: Soy un heraldo, ¡por los dos dioses! Vengo de Esparta para tratar de
la paz.
MAGISTRADO: ¿Y por qué llevas una lanza bajo el manto?
HERALDO: No llevo ninguna lanza.
MAGISTRADO: ¿Y por qué te vuelves de lado? ¿Por qué te cubres con la capa?
¿Es que tienes una hinchazón en la ingle por la larga marcha?
HERALDO: ¡Por Cástor! Este hombre está loco.
MAGISTRADO: Pero, sinvergüenza, estás excitado.
HERALDO: No, por Zeus, no lo estoy. No digas tonterías.