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Recluidas 2024

La obra 'Recluidas' de Serendipia Teatro presenta a un grupo de personas atrapadas en un bunker tras un holocausto nuclear, lidiando con sus trastornos mentales y la incertidumbre de su situación. A través de interacciones tensas y diálogos, los personajes exploran la delgada línea entre la libertad y el encierro, cuestionando su realidad y el peligro que acecha afuera. La dinámica entre ellos revela sus luchas internas y la búsqueda de respuestas sobre su existencia y el mundo exterior.

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Recluidas 2024

La obra 'Recluidas' de Serendipia Teatro presenta a un grupo de personas atrapadas en un bunker tras un holocausto nuclear, lidiando con sus trastornos mentales y la incertidumbre de su situación. A través de interacciones tensas y diálogos, los personajes exploran la delgada línea entre la libertad y el encierro, cuestionando su realidad y el peligro que acecha afuera. La dinámica entre ellos revela sus luchas internas y la búsqueda de respuestas sobre su existencia y el mundo exterior.

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RECLUÍDAS

Obra de creación colectiva – SERENDIPIA TEATRO

Dirección: Daniel Galetto

(2024)

En lo que parece un bunker de protección luego de un holocausto nuclear, un grupo de


personas interactúan sin saber si están prisioneros al estar encerrados o son libres por
no ser parte de un nuevo orden mundial establecido paredes afuera.

Cinco personalidades distintas.

Personajes

Pablo Leguiza: Juan/Miel (múltiples personalidades).


Arantzazú Stach Decurnex: Mercedes (paranoica).
Yami Lima: Elisa (esquizofrénica).
Marcela Martinez: Clara (depresiva).
Brisa Striker: Vivi (trastorno obsesivo compulsivo)
Doctor

Escena 1

Se escuchan sirenas de advertencia. Luego, una gran explosión. Silencio.

Se enciende paulatinamente una luz cenital. Juan, vestido completamente de blanco,


está sentado sobre el diván, con la mirada puesta en un punto en el infinito. Está bajo
el haz de luz de una claraboya. A su lado, un televisor prendido pero sin señal
televisiva lo acompaña con su chillido habitual. No se ve al resto de los personajes:
están todos tapados con telas negras, lo cual impide que sean vistas por el espectador.

Toma un libro que está junto al diván. Elige un artículo al azar y lee un párrafo
intrascendente. Con el libro aún abierto, con una actitud sumamente neutra, vuelve a
decir ese párrafo mientras mira al horizonte, ampliándolo con un párrafo más (el cual es
recitado de memoria, pues con el tiempo se ha aprendido el libro entero). Se hastía de
esto. Comienza a buscar algo nuevo en el libro hasta que lo encuentra, Su actitud,
sutilmente, comienza a cambiar. Ya no es un personaje neutro. Hay un leve gesto de
bienestar en su cara al ver la foto de una mujer, Delicadamente, con una mano se toca
el pecho, cruzado de piernas. Luce fino. Con camisa dentro su pantalón y con
movimientos elegantes se dirige a la pantalla del televisor que, estando prendido, no
transmite ninguna imagen. Toca su cara, parece disfrutarlo. Un pensamiento lo invade.
Se para y se aparta del televisor.

En un comienzo, de manera delicada, busca algo en la sala. Al no encontrarlo, su


actitud cambia. Comienza a enfurecerse y “desarma” toda esa delicadeza. Se dirige a
la repisa con las latas y escoge una. Nuevamente se tranquiliza y sus modales se
vuelven suaves. Miel se sienta en el diván y come plácidamente, gozando cada bocado
que ingiere. Al finalizar, comienza a raspar el fondo con la cuchara con movimientos
que van aumentando en intensidad, Simultáneamente, despierta Mercedes y, también
in crescendo, va manifestando su paranoia la cual comienza cuando Juan/Miel deja
caer su cuchara al piso.

Mercedes: Llegaron. Ya están aquí. Puedo escucharlos. Vienen por nosotras. Nos
encontraron. Nos van a llevar, nos van a llevar (grita desesperada y observa hacia
todos lados).

Se despiertan las otras tres personas. Vivi corre a socorrerla. La abraza, la tranquiliza.

Vivi (susurrando, tomándola de la mano): Tranquila, calmate, está todo bien. Mirame a
los ojos Respiremos juntas. (Mercedes se tranquiliza)

Mientras, se levanta Elisa. Pasa al lado de Vivi y Mercedes. Es indiferente a todo, mira
a la claraboya y se sienta a ver televisión (es la única que logra ver imágenes en la TV):

Elisa: Hoy es martes. ¿Me escuchas? Martes…y los martes los mutantes no vienen.

Vivi la reprende con un gesto. Mercedes intenta tranquilizarse, aunque aún respira con
temor.

Juan: Otra vez lo mismo! Vamos a tener que atarla

Miel: o amordazarla!

Juan: Atarla y amordazarla

Miel; Si como ayer y antes de ayer… (Ríe burlonamente).

Mientras sucede todo esto, Vivi ordena todo lo que desparramó Juan/Miel. Limpia, usa
su trapo para limpiar las latas, la cuchara, el piso.

Mercedes sigue jadeando, lo cual molesta a Elisa.

Elisa (mientras sigue mirando TV): Shhhhh…!

Mercedes, quien sigue alterada, no cesa en sus jadeos intranquilos.


Elisa (claramente molesta): Todos los días lo mismo con vos. No sé “que” escuchas,
pero estás re loca, nena.

Mercedes: Yo no estoy loca.

Vivi: Las dos están locas… y estúpidas!

Clara (mientras aparece lentamente desde el fondo): Estúpido es ver la verdad, saber
la verdad, pero seguir creyendo las mentiras

Todos la miran, menos Juan/Miel. Se hace un silencio incómodo. Miel se levanta y


toma un cubo Rubik que está sobre el televisor e intenta en vano armarlo.

Mercedes: Ninguno de acá está bien de la cabeza, así que a mí no me digan nada.

Clara: (con una mirada melancólica, suspira): Estoy tan cansada chicas. ¿No sienten
que todos los días son iguales? ¿No están cansadas de esto?

Vivi: Nada que ver. Vos decís eso porque tenés tus problemitas y no podes adaptarte
(mientras sigue ordenando y reordenando las cosas). Además no nos queda otra que
quedarnos acá. Dentro de todo, aquí adentro estamos seguras.

Elisa: No, Clara tiene razón. Todos los días parecen iguales pero… (cavila) no sé por
qué, pero hay algo raro acá. Es como si estuviéramos atrapados o…siendo
observados!

Vivi (insiste): Acá adentro estamos seguras.

Clara (a Elisa): Y si, más vale que estamos atrapadas. Quién sabe si algún día vamos
a poder salir…

Vivi: seguro que allá afuera debe haber gente más sucia que todas ustedes.

Mercedes (muy temeraria): Yo pienso que en cualquier momento eso que está afuera
va a venir y nos va a arrancar de este agujero, como si fuéramos lombrices.

Clara: ¿Vos decís? ¿Que hacemos si eso pasa?

Miel: Tranquilas…! Nada va a pasar mientras nos quedemos todas adentro. Nada
(afirma en forma tajante, mientras deja el cubo Rubik en el sillón con desprecio, pues
no pudo armarlo)
Elisa (mientras no aparta la vista de la TV): En realidad no es así (Todas prestan
atención) Eso que está ahí afuera puede entrar si quiere. Yo los suelo escuchar a
través de las paredes. Están más cerca de lo que creemos, (hace como que escucha
algo). En este momento están ahí, al otro lado de la puerta. Están esperando a que uno
de nosotros salga. Sino, el martes….

Mercedes vuelve a jadear mientras habla Elisa, temerosa, pronto a entrar en pánico

Vivi: (harta del pesimismo): Lo repito: acá adentro estamos seguras. Encerradas, pero
libres…

Clara: ¿Pero libres de que, si estamos encerradas?

Vivi: Que se yo…! No sé! Libres de lo que pasa allá afuera…

Clara: (preocupada): Pero, de verdad… ¿alguno de ustedes se acuerda como llegamos


acá?

Un silencio aterrador los invade a cada uno, porque realmente ninguna recuerda cómo
llegó ahí.

Clara: ¿Soy la única que siente que hemos estado acá desde siempre?

Miel hace callar a todos pues escucha algo que se avecina. De repente, un ruido
ensordecedor, como el de un avión o nave a reacción, hace temblar las paredes. Todo
vibra, cae polvo del techo, la luz de la claraboya parece apagarse. Todos manifiestan
mucho terror, unos gritan, otros intentan acallarlos. Sólo son alumbrados por la luz del
televisor. Apenas se va el ruido, se apaga la luz del televisor quedando todo a oscuras.
Hay mucho terror y pánico, mayor que al episodio anterior. Jadeos, miedo y sollozos.
Retoma en forma tenue la luz y retorna la luz de la claraboya, Sólo queda en escena
Juan/Miel, sentado en el diván.

Elisa: ¿Ahora me creen cuando les digo que “eso” está ahí afuera…?

Miel: Silencio! Creo que escucho sus voces. Están tramando algo...

Elisa (también “escucha”): ¿Vieron? No soy la única que escucha voces.

Miel: Gruñen (silencio) Dicen que vendrán el lunes, cuando bajemos la guardia.
Elisa: ¿El lunes? No…, ellos nunca vienen los lunes! El martes… Los escuché clarito:
ellos sólo vienen los martes.

Miel: También dicen… Shhh! También dicen…

Elisa: ¿Qué más? Yo no escucho nada!

Miel: dicen… “decile a esa estúpida…que deje de mirar el televisor que ahí no hay
nada…”

Elisa se da cuenta que es una farsa de Miel. Se retira ofuscada mientras Miel se ríe
alocadamente.

Aparece Clara en escena, sumamente depresiva.

Clara: Tal vez eso que está ahí afuera es lo que nos puso acá adentro.

Miel (acompañando a su depresión): ¿Querés salir?

Clara se encoje de hombros.

Clara: Estoy tan cansada de que todos los días sean iguales. Hoy…

Miel la mira en silencio.

Clara: …me dejé caer en la cama sin más (mientras se desploma en el diván). Las
lágrimas recorrían mis mejillas…

Miel (en tono burlón): …y yo no hacía nada por detenerlas!

Clara (repite pausadamente): y yo no hacía nada por retenerlas!

Clara se da cuenta que no logró conmoverlo a Miel y se retira apesadumbrada.


Mientras, entra Viví.

Vivi: ¿Ves? Otra que está loca… Pero yo creo que hay que enfrentar el hecho de que
estaremos aquí por mucho tiempo.

Le alcanza un trapo a Miel y juntos ordenan, limpian.

Miel: ¿No será malo eso?

Vivi: ¿Qué cosa?


Miel: Eso de que estaremos acá por mucho tiempo, soportándonos.

Vivi: Nada puede ser tan malo como limpiar su desorden todos los días.

Miel se detiene mientras Vivi sigue ordenando. En un momento, de un manotazo, Miel


tira todas las latas. Se ríe socarronamente. Vivi, muy indignada, se retira.

Vivi (grita): Al final, la mugre sos vos!

Se asoma tímidamente Mercedes.

Mercedes: ¿Se fueron?

Miel: Llegó la loquita…

Mercedes: No me digas loquita

Miel: Bueno… Persona con trastorno de personalidad paranoide. ¿Te gusta así?

Mercedes: ¿Es cierto que vendrán hoy por nosotras? Vos los escuchaste. Y hoy es
sábado.

Miel la mira mientras arma el cubo Rubik

Mercedes: ¿Qué están tramando? ¿Son ellas, no…? Afuera no hay nada.

Mientras se sienta junto a Miel en el diván, se peina e intenta lucirse.

Mercedes: Yo las observo. Sé que están planeando algo. La que mira el televisor, finge
todo el tiempo. (Silencio) La obsesiva de la limpieza, mientras abría una lata me
miraba. ¿Porque lo hacía? ¿Eh…? (Silencio) Y la depresiva de rulitos…esas son las
peores! Víctima!!

Pero vos…vas a defenderme. ¿Si? (inquietándose). ¿Vas a defenderme?


Decime…¿me vas a defender…?

Miel la acalla de repente. Mirando a la claraboya.

Miel: Shhhh…! ¿Qué día es hoy?

Mercedes: Sábado, creo. Si…Sábado.

Miel: Se adelantaron.
Mercedes entra en crisis y huye a esconderse, a los gritos, mientras Miel se ríe
escandalosamente, gozosa como quien ostenta un poder. Miel se serena, se calma, y
transmuta a Juan.

Aparece Vivi, repuesta de su estado de ofuscación anterior.

Vivi (a Juan): A ver vos, si tanto crees saber…¿Por qué no nos decís la verdad? ¿Por
qué estamos acá?

Juan: Porque el conflicto nos depositó en este pozo.

Clara: (temerosa): ¿Qué mierda querés decir con eso? ¿Quién sos vos?

Mercedes: Si dale, Habla.

Elisa: ¿Qué conflicto?

Vivi: El conflicto no está allá afuera.

Juan: ¿Qué sabes vos? Allá afuera todo es destrucción.

Clara: ¿Y vos como sabes eso? ¿Estuviste ahí?

Juan (comenzando a inquietarse): Yo estuve cuando sucedió (hace ademanes de una


gran explosión).

Mercedes: ¿Y cómo sabemos que lo que decís es cierto?

Vivi: El conflicto no está allá afuera: está acá adentro y no podes controlarlo.

Juan (molesto, y en su transición a Miel, mientras le muestra el cubo Rubik a Vivi,


desafiándola): ¿Qué es esto? ¿Un motín? ¿Insubordinación? (elevando la voz) Y vos
que ordenas todo…¿podes ordenar esto?.

Vivi: ¡No me cambies de tema!

Elisa (a voces que no existen): ¡No murmuren que no me dejan pensar!

Clara (a Juan/Miel): ¿Vos nos encerraste acá?

Vivi: Afuera no pasó nada.

Mercedes: Entonces…¿Es mentira que van a venir por nosotras a secuestrarnos?

Elisa (descubriendo una verdad): Los mutantes no existen. Los mutantes…somos


nosotras!
Mercedes: Entonces…afuera no hay nadie.

Clara (a Elisa): ¿Y las voces que vos escuchabas?

Elisa: Eso es otra cosa…

Miel (estalla en furia): ¿De verdad piensan que van a poder con lo que hay ahí afuera?
¿De verdad creen ustedes que lo pueden controlar todo? (en papel “bien femenina”).
Yo…yo…trato de ayudarlas, pero ustedes…MIERDA CON ESTO! (mientras deja a un
lado el Cubo Rubik al que, en vano, intentó armar).

(Solloza) Afuera todo es caos, los que quedaron se están destruyendo entre ellos.

Elisa (suavemente): Pero no son mutantes…

Miel (mientras se repone, se arregla, se acomoda): ¿Ah no, querida? ¿Y como se les
llama a quienes han deformado sus partes y se transformaron en esas cosas inmundas
que transitan por la calle? Son…¿Cómo se dice? Son simples adefesios…

(Muy sensibilizada y tratando de serenarse): Son “vestigios” de lo que alguna vez se


llamó Humanidad…

Clara (consolándola): Queremos elegir. Saber que se siente estar allá afuera. Terminar
con esta agonía.

Mercedes: Terminar con esta angustia…

Vivi: Dejanos salir. No tenés que hacerte cargo de nosotras.

Elisa: Somos parte tuya. De vos depende la decisión…

Clara: Necesitamos que nos dejes ir…

En eso se escuchan pasos, el ruido de llaves y una puerta que se abre. Ya tranquilo,
Juan termina de armar el cubo Rubik y lo deja a un costado. Queda quieto. Las cuatros
mujeres se agazapan tras el diván, Se aprecian sus rostros de angustia pero el Doctor,
quien acaba de entrar, no logra verlas.

Doctor (mientras se sienta en una silla aparte, lo observa en silencio): ¿De qué querés
que hablemos hoy?
Silencio.

Doctor (mientras le ofrece una pastilla y un vaso con agua): ¿Seguís creyendo que
hubo un Holocausto Nuclear?

Juan, en silencio, lo mira. Toma la pastilla y la ingiere con el vaso de agua. Lenta y
sigilosamente, las cuatro personas se retiran a dormir, tapándose con las telas negras.

Doctor: Yo vengo de allá afuera. Y aquí me ves… (Toma el cubo Rubik, viendo con
asombro que está perfectamente armado).

Al no obtener respuesta, decide marcharse.

Doctor: Nos vemos mañana, a la misma hora.

Desarma el cubo Rubik, lo deja sobre el televisor y se retira. Juan queda en la misma
posición que cuando empezó la obra.

FIN

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