LA ADORACIÓN EN EL MONTE SINAÍ
Ya consideramos la teología bíblica de la adoración desde Genesis hasta los patriarcas.
Antes de iniciar quisiera hacer una apreciación sobre el árbol de la vida, ya que un hermano
hizo la pregunta de que si Adán y Eva comieron de él en el huerto antes de la caída. Mi
entendimiento de esto estaba limitado a la declaración de la confesión, catecismos y
comentarios que había leído cuando predique Genesis hace un tiempo - Como les dije, estos
arboles eran sacramentales, el palabras del catecismo:
Los estándares de Westminster y la forma de gobierno de Westminster Lo que el hombre
debe creer respecto a Dios
P.20. ¿Cuál fue la providencia de Dios para con el hombre en el estado en que fue creado?
R. La providencia de Dios hacia el hombre en el estado en que fue creado, consiste en que
lo puso en el paraíso, encargándole que lo labrara, dándole libertad para comer del fruto de
la tierra;80 poniendo a las criaturas bajo su dominio,81 e instituyendo el matrimonio para la
ayuda del hombre;82 concediéndole comunión con él;83 instituyendo el día de reposo;84
entrando en un pacto de vida con el hombre, bajo la condición de obediencia personal,
perfecta y perpetua,85 de la cual el árbol de la vida era una prenda,86 y prohibiéndole
comer del árbol del conocimiento del bien y del mal, so pena de muerte.87
A la luz de esta declaración pensaba que Adan podía comer de él anticipando la gloria que
este árbol prometía. Pero como les dije, no podemos asegurar si lo hicieron o no.
Después de investigar un poco, creo que si podemos decir que no comieron. No me
convenció tanto el argumento de Jonathan Edwards de que ellos no comieron porque el
árbol aún no florecía citado por Nancy Percy.
Después de analizar algunos textos, ahora puedo asegurar varias cosas sobre este árbol y
puedo dar una respuesta mas bíblica:
Si Adán hubiera llevado a cabo con éxito su mandato en plena obediencia a Dios al no
comer del árbol probatorio, le habría dado un golpe mortal al diablo y luego habría
extendido su mano para comer del árbol de la vida. Este árbol representaba,
sacramentalmente, la promesa del ascenso más allá de la prueba terrenal, en conflicto con la
serpiente, hacia los más altos cielos donde Dios está entronizado en el descanso sabático.
La vida ofrecida en el árbol de la vida no fue la continuación de la vida en el Edén (ese es
el punto de vista luterano que es contrario al punto de vista reformado y a la enseñanza de
las Escrituras), sino el ascenso de la vida sobre la tierra [en camino] hacia el descanso
sabático de Dios en el cielo.
El árbol le ofreció a Adán la perspectiva de una vida superior más allá de la prueba. No se
pretendía que el conflicto de Adán con la serpiente en el Edén fuera eterno, porque había
sido creado para algo más allá de ello. El árbol de la vida significó y selló la vida
escatológica en el reino celestial del descanso donde los ángeles adoran sin cesar al Dios
Uno y Trino
Geerhardus Vos dice: El árbol [de la vida] se asoció con la vida superior, inmutable y
eterna que se aseguraría mediante la obediencia a lo largo de su tiempo de prueba [de
Adán]…. Una vez que el hombre debería haberse asegurado de alcanzar la vida más
elevada, el árbol habría sido apropiadamente el medio sacramental para comunicar la
vida más elevada. Después de la caída, Dios atribuye al hombre la inclinación de
arrebatar el fruto en contra del propósito divino. Pero este mismo deseo implica la
comprensión de que de alguna manera era el sacramento de vida específico para el tiempo
después de la prueba.
De manera análoga a la Cena del Señor, que significa y sella nuestra unión y comunión con
Cristo por la fe, el árbol de la vida era el medio sacramental a través del cual Dios
conferiría el descanso sabático a Adán.
La consumación del pacto se encontraba en el descanso sabático. La presencia del árbol,
por lo tanto, nos dice que incluso antes de la caída, Adán fue llamado a través de una
obediencia perfecta, personal, completa y exacta como rey-sacerdote bajo pacto para entrar
en el descanso sabático, el reino de reposo de Dios donde mora permanentemente su gloria
y donde el hombre encontrará plenitud de gozo y placer para siempre (
Salmo 16:11
).
Vos.... la reaparición de esta pieza de simbolismo [el árbol de la vida] en forma
escatológica al final de la historia, donde no puede haber duda sobre el principio de que el
paraíso es la morada de Dios, donde Él habita con el propósito de hacer habitar al hombre
consigo mismo.
En su carta al ángel de la iglesia de Éfeso, Jesucristo escribe,
El que tiene oído, que oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere le daré a
comer del árbol de la vida, que está en el paraíso de Dios (
Apocalipsis 2:7
).
El árbol de la vida está ubicado en el paraíso de Dios, que es donde está el mismo Cristo.
Cuando ascendió, Cristo entró en el descanso sabático del paraíso celestial. Por lo tanto,
quien confía en él y lo sigue por la gracia que da por su Palabra y su Espíritu, llegará donde
él está para comer del árbol de la vida. Este lenguaje profético se usa aquí para expresar la
consumación de todo lo que Jesús otorga a su iglesia como el segundo y último Adán.
Apocalipsis 21:3
describe además la vida consumada en la morada de Dios:
Y oí una gran voz desde el trono que decía: “He aquí, la morada de Dios está con el
hombre. Él morará con ellos, y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como
su Dios.”
La morada de Dios es el paraíso de Dios. En ella no hay maldición porque está llena de la
presencia gloriosa y consoladora del Dios Tri-Uno. El derecho de entrar a comer del árbol
de la vida pertenece a aquellos que, en Cristo, han lavado sus vestiduras y así en unión con
él han pasado la prueba.
Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida y para
entrar por las puertas en la ciudad. Afuera están los perros, los hechiceros, los fornicarios,
los homicidas, los idólatras, y todos los que aman y practican la falsedad (
Apocalipsis 22:14–15
).
........
Hoy vamos a considerar la adoración en monte Sinaí.
Desde la Caída hasta el Sinaí, los hombres adoraban a Dios esperando en la promesa del
mesías. Y lo hacían recordando el sacrificio de Jehová que anticipaba la redención que
efectuaría el mediador prometido. Los patriarcas tomaron para si esta responsabilidad, los
vemos en
Job 1:5
Estos se siguió haciendo así, hasta que Israel fue redimida por Dios de Egipto y fue llevada
para adorarle en el monte Sinaí.
Contexto de la adoración en sinaí:
Éxodo 2:23–24
NBLA
Pasado mucho tiempo, murió el rey de Egipto. Los israelitas gemían a causa de la
servidumbre, y clamaron. Su clamor subió a Dios, a causa de su servidumbre. Dios oyó su
gemido y se acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob.
Éxodo 3:7–8
NBLA
Y el Señor dijo: «Ciertamente he visto la aflicción de Mi pueblo que está en Egipto, y he
escuchado su clamor a causa de sus capataces, pues estoy consciente de sus sufrimientos.
»Así que he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y para sacarlos de aquella
tierra a una tierra buena y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel, al lugar de los
cananeos, de los hititas, de los amorreos, de los ferezeos, de los heveos y de los jebuseos.
Dios envió a Moisés, el redentor, a Egipto para liberar a su pueblo de la servidumbre.
Hechos de los Apóstoles 7:36
NBLA
»Este hombre los sacó, haciendo prodigios y señales en la tierra de Egipto, en el Mar Rojo
y en el desierto por cuarenta años.
Moisés condujo a Israel, a la morada de Dios en el monte Sinaí. Los hijos de Israel
subieron delante de Jehová a su monte santo, para poder adorarle y renovar el pacto
con él.
La gran asamblea de Israel en el monte Sinaí es muy importante. Es un modelo tipológico
del Antiguo Testamento.
En
Éxodo 19
, los israelitas llegan al monte Sinaí, y allí, acampan delante del Señor. Todo lo que se
registra en Éxodo 19 en adelante, tiene lugar al pie del monte Sinaí. Aquí, en el monte de
Dios, la nación de Israel entrará a una nueva etapa de su historia.
En este monte Dios estableció su pacto con ellos. Israel sería una nación santa, diferente a
las demás naciones de la tierra. Serían la posesión, la heredad mas preciada de Dios.
Éxodo 19:6
NBLA
”Ustedes serán para Mí un reino de sacerdotes y una nación santa”. Estas son las palabras
que dirás a los israelitas»
En el monte Sinaí, Dios descendió desde su templo celestial para estar con su pueblo en la
cima de la montaña. Todo el pueblo pudo ver su gloria, la misma gloria que llenaba y
habitaba su templo celestial, ahora esta sobre a la cima del Monte Sinaí, en forma de
columna de nube y fuego.
El templo celestial de Dios se proyectó hacia abajo sobre la montaña. El cielo y la
tierra se volvieron uno. El límite entre los reinos visible e invisible se eliminó temporal
y parcialmente.
La presencia de Dios santificó la montaña como un lugar santísimo, los israelitas ni
siquiera podían tocar el monte, Dios estableció límites para ellos.
Éxodo 19:12
NBLA
»Pondrás límites alrededor para el pueblo, y dirás: “De ningún modo suban al monte o
toquen su límite. Cualquiera que toque el monte, ciertamente morirá.
El monte Sinaí era tierra santa debido a la gloriosa presencia de Dios. Solo podían subir
aquellos que fueron santificados para estar cerca de Dios.
El monte Sinaí se convirtió en una representación redentora del monte Edén.
Recuerdan que Edén era un monte (
Ezequiel 28:14
). El lugar santísimo estaba en la cima (Huerto) y Adán era el sumo sacerdote de ese monte
santo. Adán se acercaba a la cima del Edén cubierta de nubes y comulgaba con Dios, quien
le hablaba allí desde la nube de gloria.
El monte Sinaí era ahora el nuevo Edén. Dios recreó el escenario en el que Adán le
adoró al principio. Y Moisés fue el nuevo sumo sacerdote del Señor en este monte santo,
él fue santificado, designado por Dios para subir a la sima y tener allí comunión con
Él, e la nube de gloria.
Éxodo 19:17–20
NBLA
Entonces Moisés sacó al pueblo del campamento para ir al encuentro de Dios, y ellos se
quedaron al pie del monte. Todo el monte Sinaí humeaba, porque el Señor había
descendido sobre él en fuego. El humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se
estremecía con violencia. El sonido de la trompeta aumentaba más y más. Moisés hablaba,
y Dios le respondía con el trueno. El Señor descendió a la cumbre del monte Sinaí.
Entonces el Señor llamó a Moisés a la cumbre del monte, y Moisés subió.
Moisés es un nuevo mediador como lo fue Adan. Fue entonces un tipo que prefigura al
Señor Jesúcristo, quien es el verdadero nuevo Adán. Como nuevo adán, nuestro Señor en
su oficio como sumo sacerdote, redimió a su pueblo y ascendió al tabernáculo celestial que
prefiguraba Eden y Sinaí, luego se sentó a la diestra de Dios en las alturas para tener
comunión eterna con el Padre por la eternidad.
Lo que Moisés prefiguraba en sinaí, Cristo lo hizo realidad con su vida, muerte,
Resurrección y ascensión.
Uno de los eventos que ocurrieron en el monte Sinaí y que es significativo para la
adoración fue la entrega de los Diez Mandamientos (
Éxodo 20: 1-17
).
Los primeros cuatro Mandamientos tienen que ver con nuestra adoración a Dios:
Ex 20: 3
“»No tendrás otros dioses delante de Mí.” Este mandamiento exige una lealtad absoluta y
exclusiva a Dios y prohíbe la adoración de cualquier otro dios. (Este mandamiento se
enfoca en la persona a la que estamos llamados a adorar)
Exodo 20:4-5
“»No te harás ningún ídolo, ni semejanza alguna de lo que está arriba en el cielo, ni abajo
en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. »No los adorarás ni los servirás. Porque Yo,
el Señor tu Dios, soy Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres sobre los hijos
hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen,” Regula nuestro servicio a
Dios, prohibiendo el uso de imágenes, (Este mandamiento se enfoca en como debemos
adorar - se nos permite adorar solo a Jehová y solamente como él lo a prescrito en su
palabra). John Knox dijo: "Cualquier acto de adoración que no esté ordenado en las
escrituras es idolatría". Esto es en esencia el Principio Regulador de la Adoración
Cristiana - está basado en el 2 mandamiento.
En el protestantismo, hay básicamente dos escuelas de pensamiento con respecto a la
manera en que las Escrituras regulan la adoración:
El principio normativo. Dice que Todo lo que no está prohibido en las Escrituras está
permitido. "No prohibir es permitir”. Según este principio, la iglesia puede crear nuevas
ordenanzas de culto y requerir de la iglesia su cumplimiento, siempre y cuando esto no sean
contrario a lo que la Escritura prohibe expresamente.
El Principio prescriptivo. Solamente lo que Dios ordena expresamente en su palabra esta
permitido en la adoración. "Todo lo que Dios no ordena, está prohibido”. es lo que
enseña nuestra confesión de Fe en el capitulo 21. Un Ejemplo de esto lo tenemos en
Lv 10:1
“Pero Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron sus respectivos incensarios, y después de
poner fuego en ellos y echar incienso sobre él, ofrecieron delante del Señor fuego extraño,
que Él no les había ordenado.” Ofrecer adoración a Dios, que él no ha ordenado, viola
el segundo mandamiento. El segundo mandamiento es muy importante para la
adoración reformada.
Ex 20: 7
“»No tomarás el nombre del Señor tu Dios en vano, porque el Señor no tendrá por
inocente al que tome Su nombre en vano.” Este mandamiento nos llama a honrrar con
nuestros labios al Dios que adoramos.
Éx 20: 8
“»Acuérdate del día de reposo para santificarlo.” Este mandamiento nos señala el día que
Dios estipulo para adorarle corporativamente. No todos los días los ha santificado Dios para
esta tarea.
Estos cuatro mandamientos, nos enseñan al menos dos principios acerca de la adoración.
Dios no nos da libertad para adorarle como queramos. La adoración es aceptable
delante de Dios, si se hace como un acto creativo del hombre
Colosenses 2:18
. La adoración que agrada a Dios, debe ser realizada de acuerdo con la revelación especial
de Dios.
Dios solo acepta la adoración que Él mismos a ordenado. Todo tipo de adoración voluntaria
o creativa, es una adoración falsa.
La verdadera adoración está dirigida a Dios y es dirigida solamente por Dios.
Estos son los principios sobre la adoración que podemos extraer de la ley de Dios. Ahora
veamos el pacto de Dios con Israel
Éxodo 24
.