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El discurso de graduación de Federico Jiménez R. reflexiona sobre la dualidad de expresiones populares y la responsabilidad social de los profesionales. Destaca la importancia de la educación y la necesidad de los graduados de contribuir a la sociedad, recordando su experiencia en la Universidad de Antioquia. Se enfatiza la relevancia de ser agentes de cambio y de no ser indiferentes ante la realidad social.

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El discurso de graduación de Federico Jiménez R. reflexiona sobre la dualidad de expresiones populares y la responsabilidad social de los profesionales. Destaca la importancia de la educación y la necesidad de los graduados de contribuir a la sociedad, recordando su experiencia en la Universidad de Antioquia. Se enfatiza la relevancia de ser agentes de cambio y de no ser indiferentes ante la realidad social.

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N.° 20, julio de 2023 Filología.

Gacetilla académica y cultural

Discurso de graduación*11

Federico Jiménez R.

A Pala
Abril del 2022

Es un fenómeno extraño en la lengua que una expresión popular habite, simultánea-


mente, con otra que aparenta ser su reemplazo. Las diferencias de estrato, de ideolo-
gía, de género y de profesión, rara vez admiten que dos expresiones contrarias entren
en el repertorio de nuestra lengua para quedarse.
«¿Qué quieres ser cuando seas grande?», se escucha, paralelamente, con otra
expresión que aparenta ser más profunda: «¿y tú qué quieres ser cuando seas niño?»
La disparidad entre comunidades y grupos sociales (en los que se incluye a los
profesionales, a los universitarios), nos aleja significativamente de la visión del mundo
de una persona común; por supuesto, sabemos que en nuestro país la regla es no tener
un título profesional. Por esto, el simple pero importante hecho que sucede hoy, que
nos está sucediendo, encierra un peligro que nos es conocido. En tan marcadas dife-
rencias no es de extrañar que sea olvidada la función social de la educación, el deber,
que no solo derecho —y sueño con que no se nos olvide nunca—, del profesional para
con su sociedad. Es por esto por lo que no hay mejor retribución posible que la de tener
presente la larga jornada de estudio —mucho más que solo estudio realmente— que
hoy termina.
Nostálgicos, alegres, felices; con un nuevo camino por delante, con nuevos retos,
nuevas dificultades y decepciones; mantendremos en nosotros la enorme satisfacción
de ser egresados de una institución pública como la Universidad de Antioquia. Conser-
varemos en nuestra memoria y corazón la labor de quienes fueron nuestros maestros,
el calor de los compañeros, la conciencia de que somos capaces de lograr lo que nos
hemos propuesto.

***

Decía que hay expresiones populares que se mantienen, misteriosamente, en el acervo


de nuestra lengua, pese a las disparidades de las complejas redes de interacción social,
*Discurso preparado para los grados colectivos de la Facultad de Comunicaciones y Filología de la
Universidad de Antioquia. No fue leído.

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Filología. Gacetilla académica y cultural N.° 20, julio de 2023

pese a las diferencias generacionales. Me pregunto cuándo habrá comenzado la preocu-


pación por nuestro futuro, la realización de que queríamos ser profesionales.
En el gueto de Varsovia —nos cuenta Steiner— un niño escribe en su diario:
«Tengo hambre, tengo frío; cuando sea mayor quiero ser alemán, y entonces ya no
volveré a tener hambre, ni volveré a tener frío». Si hay un significado profundo en las
expresiones populares con las que comencé este pequeño discurso, están en cada una
de las letras de esta plegaria de un niño judío. Pero no soy yo el indicado para revelarlo.
Estas cosas nos tocan a cada uno en los momentos de silencio.
«¿Qué somos ahora que somos “grandes”?» ¿Qué es lo que haremos por las nue-
vas generaciones, por la dignidad humana?

***

Pero en la cultura no solo las expresiones se repiten. Aunque a primera vista no lo pa-
rezca, también se repiten estados de ánimo y de intensa actividad política. Hace pocos
años, si bien la mayoría de nosotros apenas éramos niños, la universidad vivía uno de
estos momentos. El maestro Carlos Gaviria Díaz, el sueño de tener un profesor sabio
en la presidencia, ponía en un solo corazón al alma mater. Aquel sueño no se cumplió.
Sin embargo, deja presente la vitalidad de este momento; nuestro momento. Nuevos
sueños, pues, son los que nos tocan.
Apenas comienza nuestra vida profesional —algunos como posgraduados— y
desde ya se dibuja en el horizonte la necesidad de nuestra acción. Son pocos los meses
que restan para tomar postura en uno de estos momentos de agitada vida nacional.
Vivir la realidad social, aprender que no se es al mismo tiempo de la Universidad de
Antioquia y apolítico; que somos nosotros quienes estamos llamados a tomar las de-
cisiones, quienes transformaremos nuestro entorno; que estamos preparados para re-
velarnos ante la injusticia y ejercer de modo ejemplar nuestra profesión. Ambas cosas
que, en el fondo, son la misma.
Todo esto muchos de ustedes lo saben bien. Nuestra facultad sí que es ejemplo
de contrastes. Estoy rodeado de periodistas y comunicadores, y ustedes, compañeros,
entienden y viven mejor que yo lo que he dicho. Dar voz a quienes no la tienen, a quie-
nes no tuvieron la oportunidad; la tarea no puede ser más admirable y más ardua, y,
por esto mismo, más acuciante.

***

Todas las vivencias por las que hemos pasado a lo largo de nuestra vida universita-
ria nos han demostrado que ser estudiantes —y ahora egresados— de la Universidad
de Antioquia, no se parece a otras cosas. Y, por supuesto, no solo me refiero a lo que

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N.° 20, julio de 2023 Filología. Gacetilla académica y cultural

aprendimos en las aulas o a lo que leímos en los libros. Hay un aire de universitas (de
pequeño universo) que rodea a nuestra ciudadela. La amistad, el amor, la entrañable
conversación; la magnífica sensación de ser jóvenes y de estar finalmente en el hogar
que hemos escogido, de vivir, en un pequeño caos, el universo.
Son particulares las paradojas que nos han alimentado a lo largo de estos años.
Mal que bien, las jornadas de protestas, los paros, salir corriendo de la universidad;
pero también el aire festivo y el bullicio nos han formado como ciudadanos integrales.
Bien puede ser que esta paradoja encierre el secreto de la complejidad humana. Aquí
hemos aprendido a sensibilizarnos; aquí hemos estado por fuera de la burbuja que
simplifica y da la espalda a la complejidad del hecho humano. ¿Qué somos ahora que
somos “grandes”? ¿Cuál es nuestro papel en todo esto?

***

Habrá días de silencio y frío del corazón. Nos acompañará, pese a todo, la conciencia
de que haber sido estudiantes de la Universidad de Antioquia significa ser ciudadanos
capaces de cambiar la realidad de nuestro país. La convicción de que no volveremos
atrás. De que ser indiferentes a la realidad es traicionarnos. De que la búsqueda por
el conocimiento, el cuidado en el mensaje, el respeto por el medio, todo esto para lo que
estamos tan bien preparados, es en sí mismo el aliento necesario, es la búsqueda por
la dignidad del hombre.

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