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Munición

La munición es esencial para el funcionamiento de armas de fuego, abarcando desde balas hasta perdigones. Su desarrollo ha evolucionado desde la pólvora en mosquetes hasta cartuchos modernos, con variaciones en calibres y tipos de proyectiles que afectan su letalidad y uso. Existen diferentes clasificaciones de munición, incluyendo subsónica y supersónica, así como municiones específicas para artillería y antitanque, cada una diseñada para cumplir funciones particulares en el combate.
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Munición

La munición es esencial para el funcionamiento de armas de fuego, abarcando desde balas hasta perdigones. Su desarrollo ha evolucionado desde la pólvora en mosquetes hasta cartuchos modernos, con variaciones en calibres y tipos de proyectiles que afectan su letalidad y uso. Existen diferentes clasificaciones de munición, incluyendo subsónica y supersónica, así como municiones específicas para artillería y antitanque, cada una diseñada para cumplir funciones particulares en el combate.
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Munición

Bala de 9 mm.

La munición es el conjunto de suministros que se necesita para disparar armas


de fuego. Esto abarca desde las balas de fusil y pistola hasta los perdigones de un
cartucho.

Desarrollo de la munición

La pólvora es la materia común para impulsar los proyectiles. En la época de los


mosquetes y arcabuces, se les introducía la pólvora y la bala en sus cañones; la
pólvora debía comprimirse con una baqueta que también se usaba para colocar el
taco de papel, y para provocar el disparo se encendía una mecha que tenía el
arma. En estas antiguas armas era muy prolongado el tiempo para introducir la
munición y el tiempo para dispararla.

En el siglo XVII se inventa el fusil, que no utiliza mecha, sino la llave de pedernal
para hacer instantáneo el disparo, y en 1830 esa llave fue sustituida por la llave de
percusión, que hizo realizable el disparo al mismo instante de oprimir el
disparador. En esa misma época, se hicieron otros avances en los fusiles para
lograr mayor alcance mortal y estabilidad en el disparo (véase rayado de ánima).

En la década de 1840 se inventa el fusil de cartucho, que acortó el tiempo para


cargar la munición y permitió usar asimismo el fusil en diferentes posiciones. Los
cartuchos eran originalmente envueltas de cartón o tela encerada, que contenían
una pequeña cantidad de pólvora (llamada carga de propulsión) y también la bala
dentro; algunos se rasgaban al insertarse el cartucho en el fusil. Posteriormente se
inventaron cartuchos que ya incluían el cebo, haciendo más breve el tiempo para
cargar la munición.
Posteriormente, los cartuchos estaban constituidos como en la actualidad por un
cilindro metálico (llamado vaina o casquillo) que contenía la carga dentro, el cebo
(ahora llamado cápsula fulminante) en el centro del culote (base de la vaina) y un
extremo de la bala embutido en la boca de la vaina.

Los revestimientos y aleaciones de balas comenzaron en la década de 1830 para


evitar la deformación de la bala, que provocaba inestabilidad en su trayectoria. La
primera aleación fue la de bismuto con plomo, y el primer revestimiento fue el
cobre sobre el plomo.

Munición para armas ligeras

Los calibres de este tipo de munición se expresan en pulgadas; Para armas


portátiles en realidad en centésimas o milésimas de pulgada a la derecha del
punto (que para un europeo expresaría un "0,.." al estilo anglosajón, como el
calibre 44 (o.44); es decir, 0,44 pulgadas; o en milímetros, cuando se sigue la
tradición europea (9 mm, 7,62 mm) referidos al diámetro del proyectil que es
lanzado por la munición ("bala"). Como existen diferentes versiones de un mismo
calibre, a veces nos encontramos con diferentes nomenclaturas. El calibre .30 es
muy popular en uso militar y caza y tiene varias versiones: .30-06,.30-30. En este
caso, los guiones denotan el año de invención (1906) o el peso de la pólvora en el
cartucho: 30 grains. Otro estilo para señalar diferentes versiones es indicar el
calibre y el fabricante o creador del mismo:.44 Smith & Wesson,.338 Winchester
Magnum,.44 Remington Magnum,.375 Holland & Holland. En calibres europeos se
indica el ancho del proyectil por el largo del cartucho en milímetros: 9×17 mm o
9×19 mm, por ejemplo.

Los calibres para escopeta emplean un sistema totalmente distinto. Cuando se


dice que una escopeta es del calibre 12, por ejemplo, se quiere expresar que con
un lingote de plomo de una libra inglesa (453 g) de peso se pueden fundir 12 balas
de ese calibre, de tal modo que si en lugar de 12 se obtienen 14, 16 o 20, el
tamaño de la bala disminuirá, y lógicamente la boca del cañón de dicha arma
también lo hará.

Disparo de arma ligera. Nótese que lo que se ve no es el proyectil, sino el


casquillo vacío, expulsado lateralmente.
Lo primero es dividir los tipos de munición para armas ligeras en subsónica y
supersónica. Las balas de pistola y revólver normalmente tienen una velocidad
inferior a la del sonido (340 m/s) o ligeramente superior. Las balas de fusil,
ametralladora, etc. superan ampliamente esta velocidad, con velocidades entre
600 y 1000 m/s. Esto es importante porque las balas supersónicas, incluso cuando
atraviesan el cuerpo limpiamente, suelen crear daños graves en los órganos que
rodean la herida, incluso cuando no los han atravesado físicamente, y provocan la
expansión de la herida debido a la conificación que conlleva la velocidad
supersónica. De esta forma, es posible causar gran daño con calibres pequeños,
como el.223 (5,56 mm) de los fusiles de asalto OTAN frente a calibres grandes de
pistola, como el.357 o.44, aparentemente más poderosos.

Aun así, las municiones de grueso calibre para pistola (como las antes citadas)
pueden igualar o incluso superar ampliamente la letalidad potencial de muchas de
fusil, debido a su mayor calibre (superficie de impacto que transmite la energía
que se transforma en daños).

El daño potencial de una bala depende de la energía (velocidad y peso) y


tamaño de la superficie de impacto (calibre) que la transmita.

La subsónica suele ser inútil contra chalecos antibalas, la supersónica puede


incluso atravesar varios chalecos unos sobre otros a un centenar de metros.
Normalmente la subsónica tendrá un cuerpo cilíndrico corto terminado en
una punta esférica, mientras que la supersónica tendrá un cuerpo alargado y
una punta cónica estirada.

Lo siguiente a tener en cuenta es la estructura física de la bala. Teóricamente,


sólo son aptas para el combate militar balas totalmente envueltas en una envoltura
metálica dura de latón y rellenas de plomo o alguna aleación del mismo. Este tipo
de munición, muy extendida, se conoce genéricamente por FMJ (full metal jacket)
y tiende a atravesar totalmente el cuerpo. En la práctica tanto en la guerra como
por parte de cuerpos policiales y particulares se emplean también municiones
modificadas.

En muchos países, parte de estas municiones son sólo legales para arma corta o
caza con ciertos rifles de gran calibre y baja velocidad, ya que a velocidad
subsónica no pueden provocar los destrozos que ocasionarían a supersónica y
permiten aumentar lo que se llama el poder de parada de un arma, esto es, su
capacidad de detener a un individuo o a una especie peligrosa en caso de caza.

Las modificaciones más habituales son eliminar la cubierta dura en el extremo de


la bala o truncar el cono o semiesfera de la punta, de manera que queda al
descubierto el núcleo blando de la misma (JSP: munición de punta blanda), o
incluso hacer un hueco en la punta con un punzón (lo que se denomina JHP: bala
de punta hueca), modificaciones muy típicas en ciertas municiones de revólver o
pistola. Al entrar en el cuerpo, la bala se aplasta, expandiendo la punta que
queda como una especie de champiñón y frenando su penetración rápidamente,
por lo que causa heridas no muy profundas pero anchas y tirando literalmente
hacia atrás al que la recibe por la cantidad de energía cinética que dispersa en
muy poco tiempo. Esto mismo con munición supersónica provocaría que la bala se
partiera o doblara y sus fragmentos se dispersaran en el interior del cuerpo,
provocando graves lesiones internas. También se puede aplanar la punta y
mantener la envoltura integral para conseguir un efecto de dispersión de energía
en poco tiempo.

Otro tipo de bala es la perforante, designada internacionalmente para AP (armor


piercing). Es una bala externamente similar a la FMJ, pero en el interior del plomo
lleva un núcleo de acero endurecido, tungsteno, uranio empobrecido, que al
frenarse bruscamente la bala, y por efecto de la energía cinética, rompe la
envoltura y puede llegar a perforar el blindaje que detuvo la bala.

Existen balas con la parte posterior rellena de un material inflamable que va


dejando un trazo de luz al dispararlas, denominadas balas trazadoras, y se usan
normalmente para comprobar si el apuntado de un arma es correcto. Las balas
explosivas o incendiarias sólo se emplean excepcionalmente en armas de
francotirador de gran calibre para destruir depósitos de materiales o combustible,
ya que su manipulación es peligrosa para el que las maneja.

La munición de escopeta consiste en un conjunto de bolas pequeñas de plomo


endurecido que pueden ser de pequeño tamaño (perdigones) para caza menor,
formando una nube que hace más fácil dar en el blanco en piezas pequeñas, entre
11 y 5 para caza menor, o puede ser más gruesas, entre 3 y 1, para caza mayor.
Existe munición especial para escopeta que permite utilizar escopetas
semiautomáticas o de repetición como arma de asalto policial o militar por la
potencia que proporciona en un solo disparo, que se considera equivalente a una
ráfaga de subfusil.

Mecanismo del disparo

El cartucho se introduce en la recámara del arma de fuego y al halar la cola del


disparador propiamente dicho, se provoca que se libere un mecanismo interno, el
cual libera el martillo que impactará con la parte posterior de la aguja percutora,
elemento que al golpear la cápsula fulminante causará la deflagración (explosión
con llama a baja velocidad de propagación) de la pólvora, la cual impulsa a la
punta (parte superior del cartucho llamado bala, que al separarse de la vaina,
toma un movimientos de traslación, rotación, producto del rayado del anima;
nutación, precesión y vectorial,) a liberarse de la vaina, saliendo arrojada fuera del
cañón y recorriendo una larga distancia determinada por la potencia de la carga
propulsora (la cual se mide en granos que responde a la cantidad de granos de
pólvora utilizados, cada grano tiene un peso de 64 miligramos).

Munición para artillería

La munición para artillería puede venir como un único conjunto de proyectil y


cartucho con propelente o puede venir por separado para piezas grandes. Los
proyectiles artilleros suelen ser de un calibre ligeramente inferior al del tubo y
llevar una o varias bandas del calibre correcto, de forma que sólo esas bandas
están en contacto con el cañón del arma. En cañones y obuses de campaña
podemos encontrar de forma general munición fragmentaria antipersonal y
munición de alto poder explosivo (internacionalmente designada por HE High
Explosive).

Los proyectiles son en general de forma cilíndrica alargada y punta cónica. La


munición antipersonal y HE lleva la espoleta en la punta, para detonar
inmediatamente al tocar el objetivo. Los proyectiles antipersonal tienen una
envoltura de acero grueso que suele estar cortado interiormente, o una envoltura
delgada recubierta de esferas metálicas por su cara interna, de forma que al
detonar el explosivo que lleva en el interior, la carcasa salta despedazada en
pequeños fragmentos en todas direcciones. Se emplea para atacar
concentraciones de infantería. La munición HE tiene una envoltura metálica fina, la
justa para soportar el disparo, y una gran cantidad de explosivo, de manera que al
detonar genera una potente onda expansiva capaz de destrozar personal,
vehículos o instalaciones en el área de influencia. Si se van a atacar búnkers o
posiciones fortificadas con hormigón armado, se puede utilizar munición de
demolición, que tiene una envoltura gruesa de acero endurecido, un núcleo de alto
poder explosivo y la espoleta en la base del proyectil, de modo que la punta
maciza perfora el hormigón y la energía cinética que se acumula provoca la
detonación de la espoleta y el proyectil en el interior del hormigón, demoliendo el
área circundante.
Munición antitanque

Los tanques son bastante resistentes a los tipos convencionales de munición


artillera, y se han desarrollado una serie de proyectiles especiales para sus
propios cañones o para la artillería convencional con el fin de destruirlos.

La munición perforante más primitiva aparece en las Armadas, ya que los buques
de guerra fueron los primeros en acorazarse. A un calibre más reducido se adapta
en el periodo de entreguerras para la lucha antitanque. Son proyectiles
troncónicos de acero con tratamientos especiales que le dan una dureza adicional
y que son completamente macizos o lo son en sus 2/3 partes. La eficacia se
multiplica si se pone una espoleta en la base del proyectil, con una carga
explosiva de alto poder, de forma que cuando el cuerpo macizo atraviesa el
blindaje, la base explosiona por la energía cinética acumulada, destruyendo el
interior del blindado.

El incremento del grosor de los blindajes y el uso de blindajes en ángulo anulan en


gran parte las capacidades de esta munición. Poco antes de la Segunda Guerra
Mundial se comienzan a desarrollar soluciones para el problema. Una primera
solución es montar sobre la punta perforante una punta prácticamente chata
de un material incapaz de perforar el blindaje, como plástico, aluminio e
incluso madera. Al tocar una plancha en ángulo, la punta falsa se
desintegraba, pero hacía que el proyectil encarara con la punta buena el
blindaje.

Mejorando estas ideas se descubrieron las posibilidades de la munición subcalibre


o APDS (Armor Piercing Discarding Sabot). Este tipo de munición, que se sigue
empleando hoy en día, se fabrica insertando un núcleo estrecho y largo de un
material muy duro, en su día aceros especiales y actualmente carburo de
tungsteno o uranio empobrecido, en un proyectil de material más "blando"
(aluminio o similar), con un tercio aproximado del calibre del cañón para el núcleo
del proyectil. Se requiere el uso de un cañón capaz de dar una gran velocidad al
proyectil, 1000 m/s o más. Al impactar con el blindaje, se desintegra la punta
blanda y la punta larga y estrecha impacta en la coraza, empujada por el resto de
la envoltura, que por efecto de la energía cinética literalmente se estampa contra
el blindaje. El proceso genera un calor intensísimo que derrite el blindaje en ese
punto y hace penetrar el núcleo a altísima temperatura en el interior, proyectando
por todo el habitáculo fragmentos del blindaje y del propio núcleo desintegrado.

Aunque se sigue usando la munición APDS de forma parecida a la original, tiene


ya un descendiente que la supera, la munición APFSDS (Armor Piercing Fin
Stabilized Discarding Sabot) ideada en los años cincuenta. Consiste en un cilindro
largo y estrecho (como un dardo), realizado en aleación de tungsteno o uranio
empobrecido, con una serie de aletas estabilizadoras y terminado en punta, que
va en el interior de un cuerpo de aluminio con la forma de proyectil convencional.
Es disparado por el cañón de los tanques a una velocidad entre 1200 y 1700 m/s,
y a una distancia determinada, la envoltura se desprende quedando el núcleo
estabilizado por las aletas. Al tocar el blindaje, se concentra en una superficie de
poquísimos centímetros cuadrados la energía equivalente al impacto de un camión
de varias toneladas a gran velocidad. El blindaje se aplasta en la zona y se derrite,
generando en el interior una lluvia de material incandescente y fragmentos que
aniquila a la tripulación.

Por último quedan los proyectiles HEAT (High Explosive Anti Tank) que se utilizan
también en misiles contracarro, ya que la velocidad y energía de impacto es
intrascendente para su efectividad. Empezaron a emplearse en la Segunda Guerra
Mundial. Exteriormente pueden parecer iguales a un proyectil artillero
convencional, pero en el interior disponen de un fino cono metálico, cuya base
está en la base de la punta del proyectil y la punta del cono en la base del
proyectil, al igual que la espoleta. El espacio entre el cono y las paredes del
proyectil está relleno con explosivo de alto poder. Al tocar la punta del proyectil
contra el blindaje, se detona la carga, generando por el cono un chorro de gases a
temperaturas de miles de grados, que derrite y desintegra el blindaje en el punto y
penetra en el tanque, generando una elevadísima presión en su interior y una
lluvia de fragmentos, que mata o provoca gravísimos traumas a la tripulación.

La munición subcalibre es relativamente inofensiva contra vehículos ligeros o no


blindados, puesto que se limita a atravesarlos de parte a parte. Si el vehículo
blindado tiene una parte del habitáculo en contacto directo con el exterior, la
munición HEAT pierde gran parte de su efectividad.

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