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Introducción a la Filosofía Budista

El documento presenta la vida y enseñanzas de Siddhartha Gautama, conocido como el Buda, quien alcanzó la iluminación y formuló las Cuatro Nobles Verdades y el Noble Camino Óctuple como guía para superar el sufrimiento. La primera verdad establece que la vida es sufrimiento, la segunda identifica el apego como su causa, la tercera afirma que extinguir el apego puede cesar el sufrimiento, y la cuarta describe el camino para lograrlo. El budismo se centra en la experiencia del Buda y en cómo alcanzar el estado de nirvana, que es la liberación del deseo y el miedo.
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Introducción a la Filosofía Budista

El documento presenta la vida y enseñanzas de Siddhartha Gautama, conocido como el Buda, quien alcanzó la iluminación y formuló las Cuatro Nobles Verdades y el Noble Camino Óctuple como guía para superar el sufrimiento. La primera verdad establece que la vida es sufrimiento, la segunda identifica el apego como su causa, la tercera afirma que extinguir el apego puede cesar el sufrimiento, y la cuarta describe el camino para lograrlo. El budismo se centra en la experiencia del Buda y en cómo alcanzar el estado de nirvana, que es la liberación del deseo y el miedo.
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LA FILOSOFÍA BUDISTA

El Buda Nació con el nombre Siddhartha Gautama en 563 a.C. en el sur de Nepal en un lugar
que se llama Lumbini y murió 80 años después en Kushinagar, un lugar muy cerca de donde
nació. Su padre era un rey, líder del clan Shakya, por lo que Siddhartha era un príncipe.
Antes de seguir con los detalles principales de su vida, quisiera comentar que el Buda nunca se
puso a escribir una autobiografía ni tampoco escribió libros con sus enseñanzas. Durante unos
cuatro siglos después de su muerte, los detalles de su vida y sus enseñanzas se trasmitieron
oralmente. Luego, en el primer siglo antes de Cristo, hubo un concilio que se dedicó a asentar
toda esta información por escrito.

Cuando nació un profeta dijo que Siddhartha llegaría a ser o bien un rey o un monje que
salvaría al mundo. Su padre obviamente quería que en su momento tomara su lugar como rey.
Por tanto, hizo todo para que Siddhartha no conociera el mundo externo, para que no viera el
sufrimiento más allá de las murallas del palacio. Así que, Siddhartha creció en un paraíso
donde no le faltaba nada. Sin embargo, empezó a tener curiosidad sobre el mundo externo y le
rogaba a su padre que le dejara salir a conocerlo. Por fin su padre dijo que sí, pero le dio
órdenes al chofer que lo llevara sólo a lugares bellos y placenteros. En diversos viajes a los
alrededores del palacio Siddhartha vio mucho que era bello, pero también cosas no tan
agradables: un hombre viejo, una persona enferma y un cadáver. Jamás había visto cosas así.
Preguntándole a su chofer sobre lo que había visto, respondió que la vejez, la enfermedad y la
muerte son parte de la vida, que ni siquiera un príncipe los puede evitar. Siddhartha siguió
viviendo en el palacio pero estas experiencias le habían perturbado y llegó el momento en que
ya no podía seguir. Una noche, con la ayuda de su chofer, escapó del palacio y se convirtió en
un monje o ascético como algunos que había visto en sus viajes anteriores.

Como Siddhartha, todos llegamos en algún momento de la vida, o en varios momentos, a


experimentar algo profundo, sea algo negativo como el sufrimiento o una injusticia, o algo
positivo como una pasión. Sentimos la necesidad de tratarlo o explorarlo y nos damos cuenta
de que hacerlo implicaría un cambio o sacrificio significativo en nuestra vida. Como el padre de
Siddhartha, tendemos a ocultar de la vista ese tipo de experiencias, a distraernos al compras
cosas, ver películas, jugar videojuegos, usar el celular, mirar futbol, en fin, las 1001 cosas que
hacemos para evitar tratar las cuestiones realmente profundas de la vida.

Afortunadamente, Siddhartha resistió esa tentación. A la edad de 29 años dejó su vida


privilegiada, incluyendo su esposa e hijo y se fue al mundo. Se sumó a la tradición espiritual de
su época, la del hinduismo. Buscando iluminarse, aprendió y puso en práctica un ascetismo
tanto espiritual como corporal. Por un lado, aprendió cómo controlar y centrar su mente a
través de la meditación yoga. También intentó controlar su cuerpo al negarle cada vez más el
alimento y el confort. Se había mortificado tanto que llegó al punto de verse como un
esqueleto, y casi murió. La tradición cuenta que una niña de una aldea cercana le dio leche y
un pudín de arroz con el que Siddhartha cobró fuerza nuevamente. Se dio cuenta de que el
camino del ascetismo no estaba acercándole a su deseo de iluminación. Se sentó debajo de un
árbol de higuera y decidió no levantarse hasta haber logrado la iluminación. De acuerdo con la
tradición, pasó 49 días de meditación, reflexión, pruebas de tentación y por fin alcanzó su
meta. Se había sentado debajo del árbol como Siddhartha, y se levantó como el Buda. El
nombre “Buda” viene de la raíz “budh” que significa “despertar”. El Buda, entonces, es “el
despierto”. Y aquello que alcanzó fue “nirvana”.

Ahora bien, en Occidente traducimos la palabra “nirvana” como “iluminación”. En estos dos
términos encontramos la metáfora de la luz, metáfora muy común en discursos religiosos y
filosóficos. En la Biblia, Jesús es la luz que ilumina el camino de uno. Hay que tener fe en él
para lograr esa iluminación. En la famosa caverna de Platón, la mayoría están en las oscuras
entrañas de una caverna tomando como realidad el baile de sombras sobre una pared. Tras la
mayéutica socrática, la cual significa literalmente “dar a luz”, uno puede lograr salir de la
caverna a la plena luz del día que consiste en un conocimiento de las Ideas platónicas. Y luego
está la Ilustración del Siglo de las Luces, durante la Edad Moderna, que con la razón pretendía
iluminar y así disipar la superstición y dominación de épocas oscuras anteriores.

Sin embargo, el nirvana no es un lugar como el cielo de los cristianos, sino un estado
psicológico en el que uno ya no está regido ni por el deseo ni por el miedo. Nirvana es una
palabra sánscrita que significa literalmente “extinguir”. La idea es extinguir o apagar una
llama al soplarlo. En Occidente nos fijamos en la luz que la llama puede arrojar, en el hecho de
que puede iluminar algo. Entonces, ¿por qué en el budismo se trata de apagar la llama?
Porque ellos se fijan en otro aspecto de la llama, en su capacidad de calentar o agitar algo. El
fuego es un símbolo para cosas como la avaricia, el apego, la aversión y la ignorancia, cosas
que perturban nuestra tranquilidad de la misma manera que el fuego perturba o agita la
tranquila superficie del agua que ponemos en la hornalla. Alcanzar el nirvana significa apagar
estos fuegos que nos hacen sufrir.

De esto se trata el budismo: enseñarnos, a través de la experiencia del Buda, cómo alcanzar
este estado que se llama nirvana. La enseñanza consta de una parte teórica y otra práctica. La
parte teórica se trata de lo que se llaman las Cuatro Nobles Verdades. De la misma manera
que la gente en la caverna de Platón toma como real algo ilusorio, el Buda también dice que
obramos bajo una percepción errónea de la realidad, la cual constituye la raíz de nuestro
sufrimiento. Esta ignorancia debe sustituirse por conocimiento, por una comprensión clara y
atinada de la realidad. Sin embargo, no se trata asentir intelectualmente a una serie de
proposiciones puramente racionales. Hacer realmente efectivo este conocimiento requiere de
práctica. Este lado de la enseñanza del Buda se encuentra en lo que se llama el Noble Camino
Óctuple, una serie de ocho consejos para la implementación de este conocimiento en la vida
real.

LAS CUATRO NOBLES VERDADES DEL BUDISMO

El principio de todo camino espiritual y de toda búsqueda de la verdad es el correcto


entendimiento del sufrimiento. Esta es en gran medida la suprema enseñanza de Gautama
Buda que todos los seres humanos que se propongan seguir esta doctrina serían capaces de
aprehender. El primer discurso que dio Buda luego de llegar al nirvana se llama “Discurso de la
puesta en movimiento de la rueda del dharma1”. Su público son cinco compañeros suyos que
siguen en el camino ascético. Lo que les quiere enseñar es un camino distinto, un camino
medio. Les dice que la vía de un hedonismo total trae muchos problemas, y con eso sus amigos
están de acuerdo. Pero también les cuenta que la vía del ascetismo tampoco llega a la
liberación. El camino medio entre estos dos extremos es lo que les va a enseñar y comienza
con una reflexión sobre la realidad de la experiencia humana, una realidad que explica en las
Cuatro Nobles Verdades:

1. La vida es sufrimiento (Dukkah).

Es la primera verdad que establece la doctrina y significa «sufrimiento». Esta hace alusión a
que toda existencia en sí misma es insatisfactoria y lo seguirá siendo mientras no se
reconozca su verdadera naturaleza. A nadie se le escapa que toda persona convive con un
grado de sufrimiento. Es como si fuera necesario para que el corazón latiese, pues hasta la
persona con menos problemas lo conoce.

Nunca la felicidad es completa, ya que el sufrimiento suele estar presente o amenazante. Si


bien la concepción de una nueva vida puede ser un momento de absoluto regocijo, no se debe
dejar de lado que, de alguna manera, el comienzo de una vida también es el principio de su
final. Desde el momento en que un nuevo ser nace está «condenado» a perecer.

Entonces, Dukkah se referiría a la verdad del sufrimiento: la manera imperfecta de ver el


mundo que nos rodea, ya que incluso el amor en su máximo esplendor puede significar
sufrimiento. Incluso, vivir junto a los seres amados puede significar aflicción por el miedo que
genera la insustancialidad del ser.

«Esta, oh monjes, es la Noble Verdad del Sufrimiento. El nacimiento es sufrimiento, la vejez es


sufrimiento, la enfermedad es sufrimiento, la muerte es sufrimiento, asociarse con lo
indeseable es sufrimiento, separarse de lo deseable es sufrimiento, no obtener lo que se desea
es sufrimiento. En breve, los cinco agregados de la adherencia son sufrimiento».
- Buda -

2. La causa de ese sufrimiento es el aferramiento o apego (Samudaya).

La segunda verdad significa «origen» y considera que todo sufrimiento proviene del apego,
la ignorancia y el deseo. Todo lo que se desea generará, en última instancia, infelicidad o
insatisfacción. El ser desea y se apega a bienes materiales, así como a las personas que ama;
sin embargo, debido a la finitud humana, tarde o temprano generará dolor.

Según este postulado, las pasiones humanas y las acciones realizadas por propia voluntad
son el origen de todo sufrimiento. Justamente, un estímulo muy poderoso para actuar serían
las pasiones.

1
En el hinduismo, el dharma es la ley universal de la naturaleza, ley que se encuentra en cada individuo
lo mismo que en todo el universo. El dharma significa las conductas que se consideran que están de
acuerdo con el orden que hace posible la vida y el universo e incluye deberes, derechos, leyes,
conducta, virtudes y un recto modo de vivir.
Para el budismo, todo padecer estaría ligado a ignorar que las acciones llevan al sufrimiento,
además de cerrar los ojos ante la impermanencia e interdependencia de las cosas. No
obstante, entender de dónde proviene el dolor no solo tiene el poder de reducir la
insatisfacción o el displacer, sino que además permitiría abandonar el sufrimiento.

«Esta es, oh monjes, la noble verdad sobre el origen del sufrimiento, es el deseo y los cinco
venenos (Apego, Odio, Ignorancia, Ego, Celos) los que producen nuevos renacimientos».
- Buda -

3. Al extinguir el apego se puede extinguir el sufrimiento (Nirodha).

Es la tercera verdad del budismo y significa «cese». Por tanto, en este postulado se establece
que, si bien el sufrimiento es inherente a la existencia humana, el mismo puede ser
superado. De este modo, se conseguiría vencer el dolor eliminando por completo el deseo y el
apego inherente a toda existencia.

En esta instancia, lo ideal es realizar un trabajo de introspección para encontrar el origen de


todo el sufrimiento. Además, es importante suprimir por completo los cinco venenos de los
que habla Buda: apego, odio, ignorancia, ego y celos. De esta manera, sumando acciones
virtuosas, se crea karma bueno.

«Esta es, oh monjes, la noble verdad sobre la supresión del sufrimiento. Esta cesación es posible
eliminando nuestro deseo, librándose del deseo-apego, abandonarlo para siempre, no dándole
acogida en nosotros».
- Buda -

4. El Noble Camino Óctuple (Magga).

El Magga es la última y cuarta de las nobles verdades del budismo, la cual significa «camino» y
alude al Noble camino óctuple. Este refleja la forma de salir del deseo y del sufrimiento; y
estaría representado por los siguientes ocho postulados que podemos hallar en el
Dhammapada del Buda:

1. Conocimiento correcto (samma-ditthi). Es conocer las otras tres verdades. Se basa


también en el reconocimiento de que el mundo es impermanente, siempre está en
constante cambio, nada perdura igual para siempre.

2. Aspiración correcta (samma-sankappa). Toda persona debe aspirar a despertar y a


librarse del sufrimiento. En su libro Las cuatro nobles verdades, el venerable Ajahn
Sumedho deja claro que aspirar no es desear: «Es importante ver que esa aspiración
no es deseo. La palabra pali tanha significa deseo que surge de la ignorancia, mientras
que sankappa significa aspiración que no viene de la ignorancia».

3. Habla correcta (samma-vaca). Hablar siempre con la verdad y no herir con las
palabras a nadie.
4. Acción correcta (samma-kammanta). Consiste en actuar de acuerdo la aspiración
espiritual. Las acciones deben ser rectas y puras de corazón.

5. Ocupación correcta (samma-ajiva). Todo trabajo debe ser virtuoso y no se debe


obtener dinero de forma ilegal. El modo de vivir y ocuparse debe estar sintonía con la
aspiración espiritual.

6. Esfuerzo correcto (samma-vayama). Se define como el esforzarse por ser mejor cada
día: compasivos y comprensivos.

7. Atención correcta (samma-sati). Se refiere a la consciencia de lo que está


aconteciendo tanto a nivel interno como externo. Popularmente es conocida como
mindfulness.

8. Concentración correcta (samma-samadhi). También se le conoce como meditación


correcta. La palabra Samadhi proviene del sanscrito dónde sama significa ‘juntos’ y dhi
significa ‘mente’. Es el estado de unidad completo, la iluminación.

Todas las acciones mencionadas deberán realizarse del modo correcto si se quiere alcanzar el
Nirvana. Es la manera de recorrer perfectamente el conocido Noble camino óctuple, para
alcanzar la paz interior.

En definitiva, las cuatro nobles verdades del budismo configurarían el sendero único hacia el
Nirvana, siendo el recorrido que hizo Buda para lograrlo y dejar atrás cualquier clase de
sufrimiento relacionado con la existencia humana. Finalizaremos citando un último fragmento
del discurso del Buda a sus discípulos:

«Esta es, oh monjes, la noble verdad sobre el camino que conduce a la supresión del
sufrimiento, hacia el Despertar, el nirvana, El camino de las ocho ramas, el sendero óctuple
(…)».

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