EL CANON
¿Qué es el canon bíblico?
El canon bíblico se refiere a la colección de libros que se consideran divinamente inspirados y
autoritativos dentro de una tradición religiosa particular. En el cristianismo, el canon incluye el
Antiguo y el Nuevo Testamento, aunque la composición exacta puede variar entre diferentes
denominaciones. En el judaísmo, el canon está formado por la Tanaj, que corresponde
aproximadamente al Antiguo Testamento cristiano.
¿Cuál es su importancia del canon bíblico?
El canon bíblico tiene una importancia fundamental para las comunidades religiosas. Primero,
proporciona una base común para la fe y la práctica, uniendo a los creyentes alrededor de un
conjunto de textos sagrados que transmiten las doctrinas y las historias centrales de la religión.
Segundo, actúa como una guía moral y espiritual, ofreciendo enseñanzas y preceptos que los
fieles deben seguir en su vida cotidiana.
Además, el canon bíblico desempeña un papel crucial en la liturgia y la educación religiosa. Los
textos canónicos se utilizan en la adoración, la predicación y la instrucción, moldeando la
comprensión y la experiencia religiosa de generaciones de creyentes.
¿CÓMO SE FORMÓ EL CANON BÍBLICO?
Antiguo Testamento
El canon del Antiguo Testamento tiene sus raíces en la antigua religión israelita. Los textos más
antiguos, como el Pentateuco (los primeros cinco libros atribuidos a Moisés), fueron
compilados durante el primer milenio a.C. A medida que el judaísmo se desarrollaba, se fueron
añadiendo otros libros históricos, proféticos y sapienciales.
El proceso de canonización del Antiguo Testamento no fue uniforme ni rápido. Diversos
escritos comenzaron a ser reconocidos como autoritativos en distintos momentos. Para el siglo
II a.C., la Torá y los Profetas ya eran ampliamente aceptados, pero los Escritos (Ketuvim), que
incluyen libros como los Salmos y Proverbios, no alcanzaron un consenso definitivo hasta más
tarde.
La destrucción del Segundo Templo en el año 70 d.C. marcó un punto crítico. En este contexto,
los líderes judíos buscaron consolidar las escrituras sagradas, lo que llevó a la canonización
final de la Tanaj. Sin embargo, el judaísmo helenístico, representado por la Septuaginta (una
traducción al griego del Antiguo Testamento), incluía libros adicionales que no fueron
aceptados en el canon hebreo.
Nuevo Testamento
El Nuevo Testamento cristiano comenzó a formarse en el siglo I d.C., con la producción de
cartas paulinas y los evangelios. Las primeras comunidades cristianas usaban una variedad de
textos, incluyendo escritos apostólicos, evangelios, y otras obras religiosas. Sin embargo, no
existía un canon definido y universalmente aceptado.
Los escritos paulinos fueron de los primeros en ser considerados autoritativos. Las cartas de
Pablo circulaban ampliamente y eran leídas en las iglesias. Los evangelios sinópticos (Mateo,
Marcos y Lucas) y el Evangelio de Juan también ganaron rápidamente aceptación debido a su
conexión directa con la vida y enseñanzas de Jesús.
El proceso de canonización del Nuevo Testamento se aceleró en respuesta a varias crisis y
controversias. Los desafíos planteados por movimientos como el gnosticismo y el marcionismo
obligaron a la Iglesia a definir qué escritos eran auténticos y doctrinalmente sólidos. Marción,
por ejemplo, propuso un canon limitado que excluía el Antiguo Testamento y muchos escritos
aceptados por otras comunidades cristianas.
CONSOLIDACIÓN DEL CANON
El siglo IV fue crucial para la consolidación del canon bíblico. En 367 d.C., Atanasio, obispo de
Alejandría, escribió una carta festal que enumeraba los 27 libros del Nuevo Testamento tal
como los conocemos hoy. Esta lista fue una de las primeras en coincidir con el canon del
Nuevo Testamento en su forma actual.
Los concilios eclesiásticos también jugaron un papel vital. El Concilio de Hipona (393 d.C.) y los
Concilios de Cartago (397 y 419 d.C.) reafirmaron la lista de Atanasio, ayudando a consolidar el
canon. Sin embargo, la aceptación universal no fue inmediata. Diferentes comunidades
cristianas continuaron utilizando colecciones ligeramente distintas de textos sagrados.
Controversias y Canonizaciones Paralelas
A lo largo de los siglos, han surgido diversas controversias sobre la inclusión de ciertos libros.
Una de las más significativas es la diferencia entre los cánones católico, ortodoxo y
protestante. La Iglesia Católica incluye en su Antiguo Testamento los libros deuterocanónicos,
que son parte de la Septuaginta pero no del canon hebreo. Las iglesias ortodoxas orientales
aceptan aún más libros, mientras que las denominaciones protestantes, siguiendo la Reforma,
adoptaron el canon hebreo para el Antiguo Testamento y excluyeron los deuterocanónicos.
CONCLUSIÓN
La historia del canon bíblico es una rica y compleja trayectoria de discernimiento y debate.
Desde sus raíces en la antigua religión israelita hasta su consolidación en el cristianismo, el
canon ha sido moldeado por factores teológicos, históricos y culturales. Aunque las diferencias
persisten, el canon bíblico sigue siendo una fuente central de fe y práctica para millones de
personas en todo el mundo. La reflexión y el estudio continuos sobre su formación y contenido
enriquecen nuestra comprensión de la historia religiosa y de la propia fe.