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Expo

El vigésimo aniversario del TLCAN ofrece la oportunidad de evaluar sus resultados y discutir el futuro de la apertura comercial en México. El ensayo analiza el impacto del TLC en las exportaciones no petroleras y la inversión extranjera directa, concluyendo que sin el tratado, las exportaciones y la inversión serían significativamente menores. Además, se destaca que el TLC ha facilitado la adopción de nuevas tecnologías y ha mejorado la productividad en el país.
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El vigésimo aniversario del TLCAN ofrece la oportunidad de evaluar sus resultados y discutir el futuro de la apertura comercial en México. El ensayo analiza el impacto del TLC en las exportaciones no petroleras y la inversión extranjera directa, concluyendo que sin el tratado, las exportaciones y la inversión serían significativamente menores. Además, se destaca que el TLC ha facilitado la adopción de nuevas tecnologías y ha mejorado la productividad en el país.
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El vigésimo aniversario del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN, en adelante

sólo TLC) es una ocasión propicia para revisar sus resultados y para discutir el futuro de la apertura
comercial de México y, más específicamente, del propio TLC. Este ensayo tiene un doble
propósito: el primero es evaluar si se han alcanzado los objetivos del TLC, dicha evaluación está
basada en pruebas econométricas y utiliza la información empírica disponible; el segundo es trazar
el camino hacia el futuro de una mayor integración de la región.

Historia breve de la apertura comercial desde 1986

Conviene recordar cuáles fueron los propósitos fundamentales que México tenía al negociar el
acuerdo que nos ocupa. Las dos razones fundamentales para negociar el TLC fueron la necesidad
de impulsar el crecimiento de las exportaciones no petroleras y de lograr un influjo más grande de
inversión extranjera directa (IED) en el país. Lo primero, para inducir una mayor generación de
empleos en los sectores manufactureros, que utilizan intensivamente la mano de obra, y lo
segundo, para complementar el ahorro interno que se había mostrado claramente insuficiente
para financiar el crecimiento de la economía.

El proceso de apertura estructural que se inició en México con el ingreso al GATT tiene cuatro
eventos clave:

1. Ingreso al GATT En 1986, México ingresó al GATT después de una negociación prolongada
para determinar el ritmo y alcance de sus compromisos de apertura comercial frente a los
90 países pertenecientes a dicho acuerdo.1 Por primera vez, México asumió compromisos
frente a la comunidad internacional para disciplinar, dentro de cierto rango, el
comportamiento de sus aranceles y de otras medidas no arancelarias. Esos compromisos,
sin embargo, le dieron al país un margen de holgura importante, puesto que sólo
consolidó algunas fracciones arancelarias y, además, a niveles más altos que los que
prevalecían en la economía mexicana en el momento de la negociación. Asimismo, el
alcance sectorial no fue ambicioso y dejó márgenes importantes para que el gobierno
mexicano introdujera políticas de protección, sin violar sus compromisos frente al GATT.

a razón entre el valor de la exportaciones más las importaciones y el valor del producto
interno bruto del país, muestra que, a pesar de la holgura descrita, con el ingreso al GATT
aumentó la apertura comercial de México de 20%, en los años previos, a cerca de 30%
2. El Pacto Si bien la señal del ingreso al GATT fue poderosa, la disminución de aranceles
efectivamente pagados, que se introdujo con el Pacto a finales de 1987, fue mucho más
sustantiva. La señal del GATT encontró un buen complemento en la fijación de un arancel
máximo de 20% en prácticamente todos los sectores, como medida central del Pacto
3. Al Pacto siguió el TLC que, aunque no se trató de una apertura general bajo el principio de
nación más favorecida (NMF) como fue el GATT o la propia fijación del arancel máximo,
tuvo un efecto general muy significativo, dada la importancia relativa de la relación
comercial con los países de América de Norte.
4. Otros tratados Las medidas subsecuentes de apertura comercial4 no han tenido gran
repercusión en el grado de apertura de la economía. La gráfica muestra que estos
acuerdos no influyeron de manera sustantiva en la razón entre importaciones más
exportaciones y el producto interno bruto. Una es el reducido tamaño de los fl ujos
comerciales con la mayoría de esos países antes del tratado. Otra razón que ciertamente
hay que tomar en cuenta está íntimamente relacionada con las reglas de origen.

la disminución arancelaria ha resultado en una corrección de los precios relativos entre bienes
importables y exportables, con la consecuente reasignación de recursos hacia la producción de
estos últimos.

La regresión simple, que se presenta en el recuadro 2, muestra cómo la disminución de


aranceles ha influido de manera estadísticamente significativa en el crecimiento de las
exportaciones no petroleras. Asimismo, el crecimiento del producto interno de los Estados
Unidos es relevante, mientras que la evolución del tipo de cambio no parece tener mayor
efecto sobre el comportamiento de dichas exportaciones en un plazo de 31 años.
El TLC: cambio estructural de la apertura comercial mexicana

Frente a la indisputable evidencia empírica del dinámico comportamiento de las exportaciones


manufactureras y de la inversión extranjera, la mayoría de los críticos históricos del Tratado han
concluido que los resultados no fueron tan malos como ellos mismos lo predicaban hace 20 años,
pero tampoco tan buenos como, según ellos, los propusimos los negociadores. Con motivo del
décimo aniversario del TLC, Lederman et al. (2005) hicieron un análisis muy completo de los
efectos del TLC en flujos comerciales y de inversión extranjera. Su conclusión es contundente: sin
TLC las exportaciones mexicanas hubieran sido 50% menores, la inversión extranjera directa hacia
México hubiera sido 40% menor, en tanto que gracias a dicho tratado el tiempo para que las
empresas mexicanas adquieran nuevas tecnologías se redujo a la mitad (1.6 a 0.7 años) y el tiempo
requerido para que este cambio tecnológico se refleje en la productividad del factor trabajo
disminuyó de 2.5 a 1.7 años.

México pasó de exportar diariamente USD 123 millones en promedio en 1993 a USD 918 millones
en 2013. En términos reales, las exportaciones de 2013 son equivalentes a cuatro veces el valor de
las de 1993.

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