RACIONALISMO
El racionalismo es la tendencia exactamente inversa al empirismo. Si encontramos
alguna dificultad en hacer una distinción neta entre escepticismo y empirismo, por
una parte; entre racionalismo e idealismo, por otra, no hay ninguna dificultad en
distinguir el racionalismo del empirismo. incluso cuando el racionalismo deja un
lugar a la experiencia, le niega todo valor científico. Explota fácilmente las
debilidades de su adversario, pero, a nuestro modo de ver, se mete en un callejón
sin salida al negar la parte de verdad del empirismo. En la filosofía griega el
racionalismo ha producido dos movimientos notables: el eleatismo y el estoicismo.
Las declaraciones de Parménides no dan lugar a equívoco: el camino de la
experiencia sólo conduce al error; sólo la razón conduce al sabio hacia «el
corazón de la verdad, que forma un hermoso círculo». La primera verdad que nos
da la razón es el principio de identidad: «El ser es, el no ser no es.» De este
principio deduce Parménides una metafísica monista, niega con audacia el cambio
y la diversidad de los seres y afirma la inmovilidad y unidad del ser. La moral
estoica reposa en una metafísica del mismo tipo. El sabio se vuelve indiferente a
las circunstancias y a los movimientos de la sensibilidad, se esfuerza por ser
insensible al placer y al dolor, extirpa sus pasiones. Pero. ¿por qué? Porque la
felicidad reside en la virtud, y la virtud consiste en vivir según la razón, y la razón,
por último, es Dios mismo, inmanente en el mundo y en el hombre. Vivir conforme
a la razón es ser Dios. En la filosofía moderna, el racionalismo ha aparecido con
Descartes, y ha revestido formas más o menos puras. En Descartes, se expresa
principalmente por la idea de la matemática universal y por la teoría de las ideas
innatas.
Con Kant, por influencia de Hume el racionalismo matiza y profundiza. Dejando
aparte el idealismo que se halla estrechamente ligado a él, intentemos caracterizar
el racionalismo kantiano. Radica enteramente en la distinción entre la materia y la
forma del conocimiento. Los dos elementos son igualmente necesarios para
constituir un conocimiento, pero tienen un origen y una función diferentes. La
forma consiste en cierto número de leyes que depende de la naturaleza, de la
constitución del sujeto. la forma es a priori, es decir, independiente de la
experiencia. Rige la conciencia, pues es evidente que no podemos conocer nada
si no es según las leyes de nuestro espíritu. Poco importa el detalle. Al nivel de la
sensibilidad, hay dos formas a priori», el espacio y el tiempo; al nivel del
entendimiento, hay doce «categorías»; al nivel de la razón tres «ideas». En Fichte,
en Lachelier y en Brunschvicg, el racionalismo no consiste en construir un sistema,
sino en explicar el conocimiento científico por la actividad espontánea de una
razón impersonal, inmanente en cada espíritu finito. La experiencia tiene una
función; pero ¿cómo está concebida? Como un mero «choque» sin contenido
objetivo. No es un choque del espíritu contra una realidad exterior que le sería
revelada por dicho choque, sino un choque del espíritu contra sí mismo, por así
decir, ocasionado porque el espíritu es finito y toca sus límites. que. el principal
argumento del racionalismo sea la impotencia del empirismo para explicar el
conocimiento intelectual especialmente el conocimiento científico, que rebasa
manifiestamente los datos brutos de la sensibilidad, Pero el racionalismo no limita
su intención a refutar a su adversario, su argumentación tiene un valor positivo en
el sentido de que la da como una prueba de su propia posición. En Descartes, las
pruebas del innatismo son muy sencillas. La primera es metafísica es evidente que
un cuerpo no puede actuar sobre un espíritu para producir en él una idea, pues
son dos sustancias de naturaleza radicalmente diferente. La segunda es
psicológica: es un hecho que la experiencia no presenta nunca objetos tales como
los que son concebidos por el entendimiento, por ejemplo, una recta o un triángulo
estrictamente «geométricos». Leibniz aporta muchas pruebas de su teoría del
innatismo. Acepta el argumento metafísico de Descartes, generalizándolo según
las exigencias de su propio sistema. No sólo un cuerpo no puede actuar sobre un
espíritu, sino que ninguna sustancia puede actuar sobre otra. Kant apoya su
racionalismo sobre un único argumento que le viene de Leibniz y le parece
perentorio. La ciencia consiste en juicios necesarios y universales, ya que no se
limita a examinar los hechos, sino que enuncia Leyes.
Después de Kant, toda la escuela racionalista considerará segura la doctrina de
los juicios sintéticos a priori: su esfuerzo consistirá en explorarla, no en justificarla.
Podemos concluir que el racionalismo según Descartes sostenía que nuestros
conocimientos no proceden de los sentidos, todo está en la razón de lo que somos
capaces de entender. Descartes pensaba que el conocimiento real puede
construirse de las consecuencias, o sea deducir, de ideas y principios evidentes
que no dependan de la experiencia, ya que sólo proporciona conocimientos
inciertos y dudosos.