Colina
En geografía, se denomina colina a cierto tipo de elevaciones del relieve
no muy altas (en general no superiores a los 100 metros de altura).
También se las llama lomas, motas, oteros, montículos, alcores, collados
o cerros, aunque con este último término se suele nombrar también a las
elevaciones de hasta 3000 metros de altura en algunos países
latinoamericanos. También es posible que todos estos nombres planteen
diferencias muy específicas de cada caso.
Las colinas son el resultado de diferentes procesos geomórficos y
erosivos, como pueden ser la emergencia de fallas que “arrugan” la
corteza terrestre, la erosión de elevaciones mayores como montañas o
picos, o incluso la acumulación sedimentaria, como en el caso de las
morrenas y drumlins, de origen glacial. Incluso puede haber montículos de
origen artificial, generalmente aislados en llanuras y otros tipos de
topografía.
Características de las colinas
A grandes rasgos, las colinas se caracterizan por lo siguiente:
Son elevaciones del terreno de poco tamaño, generalmente no superiores a
los 100 metros de altura.
Suelen tener forma redondeada y cimas romas, a diferencia de las
montañas.
Sus orígenes pueden ser geológicos, erosivos y sedimentarios, dependiendo
de la región y del tipo de colina.
Desde épocas antiguas, poseen una importancia cultural y estratégica.
Ejemplos de colinas en venezuela
Serranía de Perijá
Cordillera de los Andes.
Sierra San Luis y cerro Santa Ana.
Cordillera de la Costa Central.
Cordillera de la Costa Oriental.
Cerro Copey, isla de Margarita.
Macizo Guayanés.