Evaluación diagnóstica
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Grado: Fecha:
1. Lee los siguientes textos e indica a qué siglo pertenecen (XVII, XVIII o XIX). Luego, justifica tu elección.
Su vida
CAPÍTULO XV
No se me olvida ni deja de causarme ternura y consuelo lo que me pasó una noche de este tiempo. Vía en
sueños a Nuestro Señor como cuando andaba en el mundo, mas ninguna criatura humana podrá decir cómo
era su hermosura y gracia en medio de traer una vestidura pobre y humilde, ni aquel mirar amoroso y suave,
ni la hermosura y apacibilidad de sus ojos, con los cuales, puestos en mí, caminaba, todo lo que hace el claus-
tro, sin quitar los ojos de su pobre esclava, vil y despreciable. Cualquiera creyera que con estas misericordias
y ayudas, no había de quedarse mi corazón inconstante y ruin, mas esta he sido siempre, y esto es lo que me
hace temer y temblar de la dureza de mi corazón.
Acabada la sacristía, me mandó la madre abadesa ser portera, y como el deseo que Dios me daba de servir
de algo en la religión era grande, derramó allí sobre mí sus misericordias, como ríos caudalosos, teniendo
en medio de todo mi corazón tan recogido en sí, como si estuviera en los desiertos más retirados. Acudía
con consuelo a escribir lo que se ofrecía en el convento (que me nombraron para eso luego que profesé) y
cuidaba de lo que tocaba al oficio que me habían mandado hacer, y en todo hallaba a Nuestro Señor; hasta
que lo perdí por mi culpa. En particular me acuerdo que una noche, que era miércoles santo, estando yo
recogida en un rincón, mientras se cerraba la portería, lo sentí tan cerca de mí, que casi tenía mi cabeza en
sus rodillas reclinada (porque yo estaba sentada por estar allí las compañeras); parecíame que le comunicaba
a mi alma los tormentos que había de padecer el día siguiente, y las fatigas y congojas de su corazón, como si
esto pasara en aquel tiempo en que sucedió la pasión, y como si hablara y descansara un amigo con otro: así
parecía que depositaba en mi pecho (de víbora y basilisco) sus cuidados y penas, y que mi corazón se partía
y ardía en amor y compasión de tan benignísimo y amorosísimo dueño.
¿Quién podrá decir lo que el alma sentía, ni el trabajo y dolor con que volvió a entrar en los sentidos, que
estaban como muertos? Dióme también una muy dulce inteligencia de la oración del Padre Nuestro, apli-
cada a su Santísimo Cuerpo Sacramentado, como largamente la escrebí y entregué al padre Juan de Tobar,
mi confesor.
Madre Francisca Josefa de la Concepción de Castillo
●● Siglo:
●● Justificación:
Las convulsiones
Cirilo: Al cabo se ha cumplido mi deseo:
ya me tienes, amigo, sin empleo,
se admitió mi renuncia esta mañana
y puedo hacer lo que me dé la gana.
Gervasio: Eres un destapado calavera:
¿a qué fin abandonas tu carrera?
Cirilo: Por no estarme parado eternamente.
¿Podrá acaso sufrir el más paciente
una vida tan triste y tan mezquina
como es la de un empleo de oficina? (…)
Gervasio: ¿Esto llamas trabajo insoportable,
Cirilo? Di ¿qué hicieras miserable,
si fueras, por ejemplo, campesino? (…)
Si a esto vamos en todas profesiones
hay pérdidas y clavos a millones:
volviendo al campesino, ¿su cosecha
cuántas veces la logra y la aprovecha? (…)
Luis Vargas Tejada
●● Siglo:
●● Justificación:
2. Selecciona la opción correcta.
Su vida y Las convulsiones son, respectivamente,
un diario y una obra dramática.
una novela y un poema.
una crónica y una obra de teatro.
Justifica tu elección.
3. Responde las siguientes preguntas.
●● ¿Cuáles son las principales diferencias estilísticas entre los dos textos anteriores?
●● ¿Cuáles son sus principales diferencias temáticas?
●● ¿Cuál es el motivo de interés de la narradora de Su vida?
●● ¿Cuál es el conflicto entre los personajes de Las convulsiones?
4. Explica en que consistió, en tu opinión, el quiebre entre la literatura colonial y la literatura de la Independen-
cia en Colombia.
5. Completa la siguiente tabla con ejemplos de oraciones pasivas y oraciones activas.
Ejemplos de oraciones activas Ejemplos de oraciones pasivas
6. Subraya y corrige las oraciones que contengan errores gramaticales.
●● La avisé con tiempo de los futuros riesgos de su proyecto:
●● Nadie habría notado que había dejado de respirar de no ser por la quietud de su bigote, ya demasiado abulta-
do por su enfermedad. Se lo comunique a su hija, que dormía en la habitación de enfrente.
●● La luz blancuzca de los nuevos bombillos lo habían causado un encandilamiento tan severo que decidió cerrar
los ojos.