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Trabajo de Apologetica Luis Cordero

El documento explora la naturaleza, origen y propósito del mal desde una perspectiva cristiana, abordando temas como la caída de Adán y Eva, el libre albedrío y la relación entre el mal y la bondad de Dios. Se discute cómo el mal no fue creado por Dios, pero es permitido para mantener la libertad de elección en los seres humanos, y se plantea que el sufrimiento puede tener un propósito en el crecimiento espiritual y la redención a través de Cristo. Finalmente, se reflexiona sobre la existencia del mal y su relación con la justicia divina y el futuro de la humanidad.

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Trabajo de Apologetica Luis Cordero

El documento explora la naturaleza, origen y propósito del mal desde una perspectiva cristiana, abordando temas como la caída de Adán y Eva, el libre albedrío y la relación entre el mal y la bondad de Dios. Se discute cómo el mal no fue creado por Dios, pero es permitido para mantener la libertad de elección en los seres humanos, y se plantea que el sufrimiento puede tener un propósito en el crecimiento espiritual y la redención a través de Cristo. Finalmente, se reflexiona sobre la existencia del mal y su relación con la justicia divina y el futuro de la humanidad.

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REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

FEDERACIÓN CONCILIO ASAMBLEAS DE DIOS DE VENEZUELA


MINISTERIO DE EDUCACIÓN CRISTIANA (MINEC)
INSTITUTO BÍBLICO “JUAN ALFARO”
MARACAY – EDO. ARAGUA

EL MAL

Prof.: Leopoldo Gutiérrez Participantes:


Luis Cordero V-15991658
Modalidad: Sabatino

Maracay, 08 de Marzo del 2025

1
PAG.
Introducción 3
1. ¿Qué es el mal? 4
2. ¿De dónde viene el mal? 4
a. La caída 4

b. El libre albedrío 4

3. ¿Quién es su creador? 5

4. ¿Por qué razón no se le pone fin al mal? 6


5. ¿Cuál es el propósito del mal? 7
a. Prueba y Crecimiento Espiritual 7
b. La Redención a través de Cristo 8
6. ¿Por qué razón tiene que existir tanta maldad? 9
7. ¿Por qué Dios no mantuvo el mundo sin el mal? 10
a. Dios podía haber no creado 11
b. Dios podía haber creado un mundo sin criaturas libres 11
c. Dios podía haber creado criaturas libres que no pecaran 12
d. Dios podía haber creado criaturas libres que pecaran, pero que al
13
final fueran salvadas
8. ¿Por qué razón eligió Dios este mundo? 13
Conclusión 15
Bibliografía 16

2
INTRODUCCIÓN

Por lo que se refiere al mal, se puede decir que es uno de los temas más complejos
y debatidos en la teología, la filosofía y la vida cotidiana. Desde tiempos antiguos,
pensadores y creyentes han luchado por entender la naturaleza del mal, su origen y su
propósito en el mundo. Este tema no solo plantea preguntas sobre la existencia de Dios,
sino también sobre la condición humana, la moralidad y el sufrimiento.

En ese mismo orden de ideas, el mal puede ser entendido de diversas maneras:
como una acción, una condición o una ausencia del bien. En la tradición cristiana, se
distingue entre el mal moral, que resulta de las decisiones y acciones humanas, y el mal
natural, que se refiere a desastres y sufrimientos que ocurren en el mundo sin intervención
humana. Esta dualidad plantea interrogantes sobre la justicia y la bondad de Dios.

Por otra parte, el tema del mal es un área de profunda reflexión y estudio en la
teología cristiana. A través de la exploración de las Escrituras y la tradición, los creyentes
buscan entender cómo el mal se relaciona con la naturaleza de Dios, la condición humana
y el propósito de la vida. Aunque el mal es una realidad dolorosa, la fe cristiana ofrece
una perspectiva de esperanza y redención que invita a los creyentes a confiar en la bondad
y la soberanía de Dios en medio del sufrimiento.

3
DESARROLLO

1. ¿QUÉ ES EL MAL?

La palabra "mal" en hebreo se traduce como "ra" (‫)ער‬


ַ que significa "malo"
o "dañino". En griego, la palabra "kakos" (κακός) también se traduce como "malo" y se
refiere a lo que es moralmente malo o dañino.

En ese mismo orden ideas, en la Biblia, el mal se puede entender como la ausencia
del bien, una distorsión de la creación original de Dios. En Isaías 5:20 se dice: "¡Ay de
los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que ponen las tinieblas por luz, y
la luz por tinieblas!". Esto sugiere que el mal es una perversión de lo que Dios ha
establecido como bueno.

Por otro lado, según la biblia, el mal se manifiesta generalmente de tres maneras:
el mal que ocasionan los seres humanos cuando se rebelan contra Dios; el mal que
producen las fuerzas malignas no humanas (y el diablo entre ellos), y el mal del pecado
que vive en los seres humanos como una enfermedad.

2. ¿DE DÓNDE VIENE EL MAL?

Tomando en consideración aspectos de las escrituras, podemos analizar en dos


puntos el origen de mal.

 La caída
 El libre albedrío

La Caída: Según la teología cristiana, el mal entró en el mundo a través de la


desobediencia de Adán y Eva en el Jardín del Edén (Génesis 3). Este evento, conocido
como la "Caída", marca el momento en que el pecado y el mal se introducen en la creación
perfecta de Dios. La serpiente, que representa a Satanás, engaña a Eva, lo que lleva a la
desobediencia y a la ruptura de la relación con Dios.

Libre Albedrío: La existencia del mal está intrínsecamente relacionada con el


libre albedrío que Dios otorgó a los seres humanos. La capacidad de elegir entre el bien y
el mal es fundamental para la relación auténtica con Dios. Sin la posibilidad de elegir, el

4
amor y la obediencia no tendrían valor. En Deuteronomio 30:19, se nos invita a elegir
entre la vida y la muerte, el bien y el mal.

Dicho en otras palabras, En el principio era Dios, y Él era perfecto. Luego, el


perfecto Dios hizo un mundo perfecto. Entonces, ¿cómo entró el mal en este cuadro?

Estos dos puntos los podemos resumir de la siguiente manera:

 Toda criatura que Dios hizo es perfecta.


 Pero las criaturas perfectas no pueden hacer lo que es imperfecto.
 De modo que toda criatura que Dios hizo no puede hacer lo que es
imperfecto.

Pero si Adán y Eva eran perfectos, ¿cómo cayeron? No culpe a la serpiente, porque
eso haría retroceder la cuestión; ¿acaso Dios no hizo también perfecta a la serpiente?

Algunos han llegado a la conclusión de que debe haber alguna fuerza que es igual
a Dios o que está fuera de su control. O quizás Dios no sea tan bueno, después de todo.
Tal vez la respuesta se halle en la idea misma de la perfección.

 Dios hizo todo perfecto.


 Una de las cosas perfectas que hizo Dios fueron las criaturas libres.
 El libre albedrío es la causa del mal.

3. ¿QUIÉN ES SU CREADOR?

La Biblia enseña que Dios es el creador de todo lo que existe, y al final de Su


creación, declara que todo era "bueno en gran manera" (Génesis 1:31). Esto implica
que el mal no fue creado por Dios, ya que todo lo que Él creó era bueno. En este sentido,
Dios no es el autor del mal.

Dios no creó el mal, pero Él lo permite. Si Dios no permitiera la posibilidad del


mal, tanto ángeles como humanos servirían a Dios por obligación y no por decisión. Dios
no quiso crear “robots” que simplemente hicieran lo que Él quería que hicieran mediante
su “programación”. Dios permitió la posibilidad del mal para que podamos tener
genuinamente la libertad de elegir si queremos servirle o no.

5
Nosotros como seres humanos finitos, jamás podremos entender a un Dios infinito
(Romanos 11:33-34). Algunas veces pensamos que entendemos el por qué Dios está
haciendo algo, solo para descubrir más tarde que era por diferentes propósitos de los que
originalmente pensamos. Dios ve las cosas desde una perspectiva santa y eterna. Nosotros
miramos las cosas desde una perspectiva pecaminosa, terrenal y temporal. ¿Por qué puso
Dios al hombre en la tierra, sabiendo que Adán y Eva pecarían y traerían con ello el mal,
la muerte y el sufrimiento para toda la raza humana? ¿Por qué no nos creó y nos dejó en
el cielo donde seríamos perfectos y no tendríamos sufrimientos? Estas preguntas no
pueden ser respondidas adecuadamente en este lado de la eternidad. Lo que podemos saber
es que todo lo que Dios hace es santo y perfecto y finalmente lo glorificará. Dios tuvo que
permitir la posibilidad del mal para nosotros, para darnos una verdadera opción de adorar
o no a Dios. Dios no creó el mal, pero Él lo permite. Si no lo hubiera permitido, estaríamos
adorando a Dios por obligación y no por la libre elección de nuestra voluntad.

4. ¿POR QUÉ RAZÓN NO SE LE PONE FIN AL MAL?

La forma clásica de este argumento lleva siglos resonando en los pasillos de las
universidades.

 Si Dios fuera toda bondad destruiría el mal.


 Si Dios fuera omnipotente, podría destruir el mal.
 Pero el mal no es destruido.
 Por lo tanto, no hay tal Dios

¿Por qué Dios no ha hecho algo respecto del mal? Si pudiera y quisiera hacerlo,
¿por qué seguimos teniéndolo? ¿Por qué es tan persistente? ¡Y ni esperanzas de que
disminuya!

Hay dos respuestas para esta clase de pregunta. Primero, el mal no puede ser
destruido sin destruir la libertad. Como dijimos antes, los seres libres somos la causa del
mal y la libertad nos fue dada para que pudiéramos amar. El amor es el supremo bien para
todas las criaturas libres (Mateo 22.36,37), pero ese amor es imposible sin libertad. De
modo que si se destruyera la libertad, lo que es el único modo de terminar con el mal, sería
malo en sí mismo porque privaría de su supremo bien a las criaturas libres. De ahí que

6
destruir el mal sea realmente malo. Si va a ser superado, tenemos que hablar de derrotarlo,
no de destruirlo.

El argumento contra Dios a partir del mal plantea algunos supuestos arrogantes.
Que el mal no sea destruido ahora, no significa que nunca lo será. El argumento implica
que si Dios no ha hecho algo hasta hoy, es que nunca lo hará. Eso presupone que la persona
que argumenta así tiene alguna información sobre el futuro. Si reformulamos el argumento
para corregir ese descuido, encuadrándolo en la perspectiva temporal resulta que
reivindica a Dios.

 Si Dios fuera toda bondad, derrotaría al mal.


 Si Dios fuera omnipotente, podría derrotar al mal.
 El mal no ha sido derrotado todavía.
 Por lo tanto, Dios puede, y algún día derrotará al mal.

El mismo argumento usado contra la existencia de Dios se convierte en Su


reivindicación frente al problema del mal. Resulta incuestionable que si eso no ha
ocurrido, y si Dios es como suponemos que es, es porque todavía no hemos esperado
suficiente tiempo. Dios aún no ha terminado. El capítulo final aún no se ha escrito.

Evidentemente, Dios prefiere entendérselas con nuestras voluntades rebeldes antes


que imperar de manera soberana sobre rocas y árboles. Aquellos que quieran una solución
más rápida para este conflicto tendrán que esperar.

5. ¿CUÁL ES EL PROPÓSITO DEL MAL?

Por lo que se refiere al propósito del mal, tomando en consideración lo que dice la
Biblia, mencionaremos dos puntos importantes:

 Prueba y Crecimiento Espiritual


 La Redención a través de Cristo

Prueba y Crecimiento Espiritual: En la teología cristiana, el mal y el sufrimiento


pueden tener un propósito en la vida del creyente. Romanos 5:3-5 habla de cómo el
sufrimiento produce perseverancia, carácter y esperanza. El mal puede ser visto como una
oportunidad para crecer en fe y dependencia de Dios.

7
La Redención a través de Cristo: La teología cristiana enseña que, a pesar de la
existencia del mal, Dios tiene un plan de redención. A través de la muerte y resurrección
de Jesucristo, se ofrece la salvación y la restauración de la relación con Dios. En
Apocalipsis 21:4 se promete que, al final de los tiempos, Dios eliminará el mal y el
sufrimiento.

Con respecto a la apologética, en defensa de, surgen una pregunta en la mente de


aquellos que sufren es:

«¿Por qué?» «¿Por qué perdí mi pierna?» «¿Por qué se quemó la iglesia?» «¿Por
qué tuvo que morir mi hijita?» «¿POR QUÉ?» Es lamentable, pero no siempre podemos
darles una respuesta que satisfaga a las almas que sufren o una explicación a su dolor.
Pero podemos contestarles a quienes usan esto como razón para negar la existencia de
Dios. El argumento que ellos plantean es este:

 No hay buen propósito en tanto sufrimiento.


 Un Dios bondadoso debe tener un buen propósito para todo.
 Así que no puede haber un Dios completamente bondadoso.

Podemos tratar este problema en dos formas. Primero necesitamos hacer una
distinción. Hay una diferencia entre lo que sabemos acerca del propósito del mal y el
propósito que Dios tiene con él. Aunque no conozcamos Su propósito, puede que tenga
una buena razón para permitir el mal en nuestras vidas.

Por eso no podemos asumir que no hay un buen propósito para algo, solo porque
no sepamos cuál pueda ser. Es más, conocemos algunos de los propósitos de Dios para el
mal. Por ejemplo, sabemos que, a veces, Dios lo usa para advertirnos respecto a males
mayores. Cualquiera que haya criado a un niño, habrá pasado por el tiempo en que teme
que, por primera vez, el bebé toque una estufa encendida.

No deseamos ni pensar en eso, pero sabemos que una vez que lo haga, no volverá
a hacerlo. Al instante, y por su experiencia, se hace consciente del significado de la palabra
«caliente», y obedecerá nuestra advertencia con rapidez cada vez que la usemos
nuevamente. Ese primer dolorcito es permitido para evitar el riesgo de dolores más

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intensos. El dolor también nos impide autodestruirnos. ¿Sabía usted por qué los leprosos
pierden sus dedos, la nariz, etc.? Usualmente, esto no se relaciona en forma directa con la
enfermedad en sí. La lepra les hace perder la sensibilidad en sus extremidades y,
literalmente, se autodestruyen.

No sienten dolor cuando agarran una olla caliente, de modo que continúan con ella
hasta que se les quema la mano. Tampoco sienten las cosas con que se tropiezan o golpean,
de manera que las golpean con gran fuerza, sin detenerse. Al no sentir dolor, se infligen
tremendos daños sin siquiera darse cuenta.

6. ¿POR QUÉ RAZÓN TIENE QUE EXISTIR TANTA MALDAD?

La magnitud del mal plantea un problema. Ciertamente no tiene que haber tanto
mal para cumplir los propósitos de Dios. ¿No podría haber una violación menos, un chofer
borracho menos? Eso mejoraría al mundo. Por supuesto, esa teoría del «uno menos»
podría aplicarse hasta que no haya más mal. Eso puede llegar al siguiente caso extremo:
¿Qué hay con el infierno? ¿No sería mejor tener una persona menos allí? Puesto que ambas
preguntas tienen la misma respuesta, veamos algunos planteamientos:

 El bien supremo es salvar a todos los hombres.


 Una persona en el infierno sería menos que el bien supremo.
 Por lo tanto, Dios no puede enviar a alguien al infierno.

Para responder esta objeción, volvamos al tema del libre albedrío. Es cierto que Dios
desea que todos los hombres sean salvos (2 Pedro 3.9), pero eso significa que tienen que
elegir amarlo y creerle [a Dios]. Ahora bien, Él no obliga a nadie a amarlo. El amor
obligado es una contradicción. El amor debe ser espontáneo: es una elección libre. De
modo que algunos hombres optan por no amar a Dios aunque que Él lo desee (Mateo
23.37). Todos los que van al infierno van debido a su libre elección. Puede que no quieran
ir allí (¿quién querría?), pero es lo que deciden. Optan por rechazar a Dios aunque no
deseen el castigo. Las personas no van al infierno porque Dios las mande allí, sino porque
ellas lo eligen, y Dios respeta su libertad. «Al final hay dos clases de personas: los que le
dicen a Dios: «Hágase tu voluntad»; y aquellos a quienes Dios les dice: «Hágase tu
voluntad”. Todos los que están en el infierno lo eligieron».

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Ahora, si es así como se decide el destino eterno, no habría una persona mala en el
infierno; se necesitaría ser más que malo (y alguien así, aunque se decidiera por Dios,
sería enviado al infierno de cualquier forma).

No obstante, un mundo en el que algunos van al infierno no es el mejor de todos los


mundos concebibles, pero puede ser el mejor de todos si se desea mantener el libre
albedrío. De igual modo, el mundo podría mejorar si hubiera un delito menos, pero debe
darse lugar a que el delincuente potencial tenga la posibilidad de optar por eso. Sea que
hablemos de los pecados diarios del camino o del mayor de todos (rechazar a Dios), la
respuesta a esta pregunta es la misma.

7. ¿POR QUÉ DIOS NO MANTUVO EL MUNDO SIN EL MAL?


La última objeción que debemos revisar afirma que, en primer lugar, Dios podría haber
hecho algo mejor cuando diseñó el mundo. Es posible que pudiera haber creado un mundo
sin mal. He aquí el argumento:
 Dios sabe todo.
 Así que Dios sabía el mal que ocurriría al crear el mundo.
 Dios tenía otras posibilidades de evitar el mal. Podía haber:
A. no creado,
B. creado un mundo sin criaturas libres,
C. creado criaturas libres que no pecaran,
D. creado criaturas libres que pecaran, pero que al final fueran salvadas.
 Entonces, Dios podía haber creado un mundo que no incluyera al mal o al infierno.
Eso parece un argumento bastante fuerte, puesto que Dios tuvo todas esas
opciones. La pregunta es: «¿Son esas opciones realmente mejores que el mundo
que tenemos?» Examinémoslas una por una.

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DIOS PODÍA HABER NO CREADO

Este argumento supone, de manera errónea, que nada es mejor que algo. Sugiere
que hubiera sido mejor que no existiera nada de mal que algo de él. Pero eso no toma en
cuenta que las cosas creadas fueron buenas y que fue bueno que simplemente existieran.
Ese bien pudo no haber existido si Dios no lo hubiera creado. Además, la objeción en
verdad carece de sentido. En efecto, plantea que: «Habría sido moralmente mejor que Dios
hubiera hecho un mundo amoral». Pero lo que carece de moralidad atribuible no puede
ser mejor ni peor. No posee estado moral; ni siquiera tiene estado real. No es como
comparar manzanas con naranjas, porque esas frutas, en última instancia, existen. Aquí se
compara nada con algo.

DIOS PODÍA HABER CREADO UN MUNDO SIN CRIATURAS LIBRES

Dios pudo haber poblado la tierra con animales o robots que solo hicieran Su
voluntad, pero esta opción cae en el mismo problema que la primera: es una opción
amoral. Un mundo amoral no puede ser moralmente bueno. De nuevo, no podemos
comparar lo que es «no bueno» (es decir, moralmente neutro) con lo que es malo. Hay una

11
diferencia insuperable entre lo que tiene ningún valor moral y lo que tiene algún valor
moral, sea cual sea su magnitud.

Además, aunque no hubiera corrupción moral en tal mundo, seguiría habiendo


corrupción física. Los animales seguirían degenerándose físicamente y deteriorándose.
Solo porque no haya criaturas libres no significa que no pueda haber mal físico. Eso sería
intercambiar una forma de mal por otra.

DIOS PODÍA HABER CREADO CRIATURAS LIBRES QUE NO PECARAN

Lógicamente es posible tener libre albedrío y no pecar. Adán lo hizo antes de la


caída. Jesús lo hizo durante toda su vida (Hebreos 4.15). La Biblia dice que algún día
habrá un mundo en el cielo donde todos tengan libre albedrío, pero donde no habrá pecado
alguno (Apocalipsis 21.9-27). No hay problemas con la idea de un mundo así, pero no
todo lo que es lógicamente posible se convierte en realidad. Es lógicamente posible que
Estados Unidos perdiera la Guerra de Independencia, pero no es eso lo que sucedió. En
igual forma, es concebible que las criaturas libres nunca pequen, pero lograrlo es otra cosa.
¿Cómo podría Dios garantizar que nunca pecarían? Una manera sería interferir sus
libertades, por ejemplo, instalando alguna forma de mecanismo que interviniera para
cambiar la decisión de las criaturas cuando estuvieran por elegir algo malo, alguna especie
de distracción que viniera a cambiar sus decisiones. Quizá también podría haber
programado a las criaturas para que solo hicieran cosas buenas, pero ¿son realmente libres
esa clase de criaturas? Cuesta mucho calificar de libre a una opción si fue programada de
modo que no hubiera alternativa. Si nuestras acciones simplemente se desvían para no
hacer el mal, ¿no son, en realidad, malos los motivos de la decisión que casi tomamos?

Un mundo así, donde nadie peque podría ser concebible, pero no es realmente
factible. Más allá de todo esto, un mundo de libertad sin mal sería en realidad inferior
moralmente con respecto al mundo actual, en el que los hombres son retados a hacer el
bien y a vencer las malas tendencias. Eso no podría suceder en un mundo sin mal. Las
virtudes supremas y los más grandes placeres son imposibles si no tienen una oposición
como precondición. El valor solo puede aparecer donde hay verdadero miedo al peligro.

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La abnegación es noble solo donde es necesario vencer el egoísmo que se le opone.
Mejor es tener la oportunidad de alcanzar lo supremo que estar confinado a lograr lo
mediocre sin oposición.

DIOS PODÍA HABER CREADO CRIATURAS LIBRES QUE PECARAN, PERO


QUE AL FINAL FUERAN SALVADAS

Esta opción comete el mismo error que la anterior, precisamente por suponer que
Dios puede manipular la libertad humana para elegir el bien. Algunas personas opinan que
Dios nunca dejará de seguir a una persona hasta que esta decida correctamente, pero ese
enfoque no considera con seriedad la doctrina bíblica que dice que el infierno es real para
algunos. Tal perspectiva sugiere que Dios salvará a los individuos pese a lo que tenga que
hacer. Pero debemos recordar que Él no puede obligarlos a que lo amen. El amor a la
fuerza es una violación; y Dios no es un violador divino. Él no hará nada que coercione
las decisiones de ellos. Dios no salvará a los hombres a todo costo. Él respeta la libertad
de ellos, y concuerda con la decisión que escojan. Él no es un titiritero, sino un ser amoroso
que busca a la humanidad, atrayéndola a sí mismo.

8. ¿POR QUÉ RAZÓN ELIGIÓ DIOS ESTE MUNDO?

¿Es este el mejor de los mundos que Dios podía haber hecho? Tal vez no, pero es
el mejor camino al mejor mundo. Si Dios va a preservar la libertad y a la vez derrotar al
mal, entonces esta es la mejor forma de hacerlo. La libertad se conserva cuando cada
persona decide libremente cómo determinar su destino.

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El mal es derrotado cuando aquellos que rechazan a Dios son separados de los
otros, las decisiones de todos tienen carácter permanente. Los que eligieron a Dios serán
confirmados en su decisión, y el pecado cesará. Aquellos que rechazaron a Dios están en
cuarentena eterna y no pueden alterar el mundo perfecto que habrá de venir. El objetivo
definitivo del mundo perfecto con criaturas libres se logrará, pero la manera de llegar allí
exige que los que abusan de su libertad sean expulsados. Dios nos asegura que serán
salvados, en la medida de lo posible, todos los que crean (Juan 6.37). Dios ha provisto en
Cristo la salvación de todos (1 Juan 2.2). Él espera pacientemente, deseando que todos los
hombres sean salvados (2 Pedro 3.9) pero, como Jesús dijera conmovido por Jerusalén:
«¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta a sus polluelos debajo de
las alas, y no quisiste!» (Mateo 23.37).

Como lo manifestara el ateo Jean-Paul Sartre en su obra Sin salida, las puertas del
infierno están cerradas por dentro, debido a la libre opción del hombre.

14
CONCLUSIÓN

En resumen, el mal a nivel teológico es un fenómeno complejo que se relaciona


con la naturaleza de Dios, el libre albedrío humano, la Caída, y el plan de redención.
Aunque el mal es real y tiene consecuencias en la vida humana, la teología cristiana ofrece
esperanza a través de la redención en Cristo y la promesa de un futuro sin mal. La
comprensión del mal invita a los creyentes a reflexionar sobre su propia vida, su relación
con Dios y el propósito que puede surgir incluso en medio del sufrimiento.

Por otro lado, el origen del mal en la teología cristiana se encuentra en la


desobediencia del ser humano a Dios, lo que resulta en la entrada del pecado y la
corrupción en la creación. Esta narrativa subraya la importancia del libre albedrío y la
responsabilidad humana en la elección entre el bien y el mal. Aunque el mal es una
realidad en el mundo.

Para finalizar, el mal no es creado por Dios, sino que es el resultado de la rebelión
de seres creados, como Satanás, y de la desobediencia humana. El mal se entiende como
una corrupción de la creación original de Dios, y su existencia está relacionada con el libre
albedrío que Dios otorgó a los seres humanos y a los ángeles. La esperanza cristiana se
centra en la redención y la restauración final que Dios promete a través de Jesucristo,
donde el mal será finalmente derrotado.

15
BIBLIOGRAFÍA

 Geisler, N. y Brooks, R. (1997). Apologética, Herramientas Valiosas para la


Defensa de Fe. Colombia. Editorial Unilit.
 Biblia Versión Reina Valera, Revisión 1960
 Asambleas de Dios de Venezuela. (2015). Manual de Doctrinas y Prácticas
Cristianas. Barquisimeto, Lara, Venezuela. 6º Edición Corregida. Ediciones
Lithay.

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