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Ven y Ve: La Llamada de Jesús

El documento enfatiza la importancia de renunciar a la propia voluntad y seguir a Cristo para encontrar descanso y guía en el reino de Dios. Se narra cómo los primeros discípulos, atraídos por la predicación de Juan el Bautista, decidieron seguir a Jesús, reconociéndolo como el Mesías y compartiendo su descubrimiento con otros. Se destaca la necesidad de un esfuerzo personal en la evangelización y el llamado a ser agentes de luz en la vida de los demás.

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Ven y Ve: La Llamada de Jesús

El documento enfatiza la importancia de renunciar a la propia voluntad y seguir a Cristo para encontrar descanso y guía en el reino de Dios. Se narra cómo los primeros discípulos, atraídos por la predicación de Juan el Bautista, decidieron seguir a Jesús, reconociéndolo como el Mesías y compartiendo su descubrimiento con otros. Se destaca la necesidad de un esfuerzo personal en la evangelización y el llamado a ser agentes de luz en la vida de los demás.

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“Ven y Ve”

“Cuando renuncies a tu voluntad propia, a tu sabiduría propia y aprendas de


Cristo, hallarás admisión en el reino de Dios. Él requiere una entrega entera
y sin reservas. Entrégale tu vida para que él la ordene, modele y disponga.
Toma su yugo sobre tu cuello. Sométete para ser guiado y enseñado por él.
Aprende que a menos que seas como un niñito, nunca podrás entrar en el
reino de los cielos.
“Morar en Cristo es elegir únicamente el carácter de Cristo, de modo que los
intereses de él se identifiquen con los tuyos. Mora en él para ser y hacer sólo
lo que él quiere. Estas son las condiciones del discipulado, y a menos que las
cumplas, nunca podrás hallar descanso. El descanso está en Cristo. No
puede existir lejos de él” (Mensajes Selectos, tomo 1, pág. 129).

Oyendo el testimonio y decidiendo seguirle


1. ¿Qué profundo interés demostraron dos de los discípulos de Juan el
Bautista tras la indicación de Jesús como el Cordero de Dios? ¿Cuán
significativo es el título con el que se refirió al Señor?
Juan 1:35-38. 35El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus
discípulos. 36Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero
de Dios. 37Le oyeron hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús. 38Y
volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Ellos le
dijeron: Rabí (que traducido es, Maestro), ¿dónde moras?

“Dejando a Juan, se fueron en pos de Jesús. Uno de ellos era Andrés,


hermano de Simón; el otro Juan, el que iba a ser el evangelista. Estos fueron
los primeros discípulos de Cristo. Movidos por un impulso irresistible,
siguieron a Jesús, ansiosos de hablar con él, aunque asombrados y en
silencio, abrumados por el significado del pensamiento: ‘¿Es éste el Mesías?’
“Jesús sabía que los discípulos le seguían. Eran las primicias de su ministerio,
y había gozo en el corazón del Maestro divino al ver a estas almas responder
a su gracia. Sin embargo, volviéndose, les preguntó: ‘¿Qué buscáis?’ Quería
dejarlos libres para volver atrás, o para expresar su deseo.
“Ellos eran conscientes de un solo propósito. La presencia de Cristo llenaba
su pensamiento. Exclamaron: ‘Rabbí, … ¿dónde moras?’ En una breve
entrevista, a ori-llas del camino, no podían recibir lo que anhelaban.
Deseaban estar a solas con Jesús, sentarse a sus pies, y oír sus palabras” (El
Deseado de Todas las Gentes, pág. 112).

2. ¿Cuánto tiempo estuvieron con Él? ¿Quién siguió a Jesús sin haber sido
llamado?
Juan 1:39, 40. 39Les dijo: Venid y ved. Fueron, y vieron donde moraba, y se
quedaron con él aquel día; porque era como la hora décima. 40Andrés,
hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan, y
habían seguido a Jesús.

“Si Juan y Andrés hubiesen estado dominados por el espíritu incrédulo de los
sacerdotes y gobernantes, no se habrían presentado como discípulos a los
pies de Jesús. Habrían venido a él como críticos, para juzgar sus palabras.
Muchos cierran así la puerta a las oportunidades más preciosas. No sucedió
así con estos primeros discípulos. Habían respondido al llamamiento del
Espíritu Santo, manifestado en la predicación de Juan el Bautista. Ahora,
reconocían la voz del Maestro celestial. Para ellos, las palabras de Jesús
estaban llenas de refrigerio, verdad y belleza. Una iluminación divina se
derramaba sobre las enseñanzas de las Escrituras del Antiguo Testamento.
Los multilaterales temas de la verdad se destacaban con una nueva luz….
“El discípulo Juan era de afectos sinceros y profundos, aunque de naturaleza
contemplativa. Había empezado a discernir la gloria de Cristo, no la pompa
mundanal, ni el poder que se le había enseñado a esperar, sino la ‘gloria
como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad’ Juan 1:14. Estaba
absorto en la contemplación del maravilloso tema” (El Deseado de Todas las
Gentes, págs. 112, 113).

3. ¿Quién consideraban estos hombres que era Jesús? ¿Preservó Andrés el


gran descubrimiento para sí mismo o lo compartió con otros?
Juan 1:41,42. 41Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos
hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo).42Y le trajo a Jesús. Y
mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas
(que quiere decir, Pedro).
“Andrés trató de impartir el gozo que llenaba su corazón. Yendo en busca de
su hermano Simón, exclamó: ‘Hemos hallado al Mesías.’ Simón no se hizo
llamar dos veces. Él también había oído la predicación de Juan el Bautista, y
se apresuró a ir al Salvador. Los ojos de Jesús se posaron sobre él, leyendo
su carácter y su historia. Su naturaleza impulsiva, su corazón amante y lleno
de simpatía, su ambición y confianza en sí mismo, la historia de su caída, su
arrepentimiento, sus labores y su martirio: el Salvador lo leyó todo, y dijo:
‘Tú eres Simón, hijo de Jonás: tú serás llamado Cefas (que quiere decir,
Piedra)’
“Todos los que se han consagrado a Dios serán conductos de luz. Dios los
hace agentes suyos para comunicar a otros las riquezas de su gracia. Su
promesa es: ‘Y daré a ellas, y a los alrededores de mi collado, bendición; y
haré descender la lluvia en su tiempo, lluvias de bendición serán’ Ezequiel
34:26” (El Deseado de Todas las Gentes, págs. 113, 115).

La invitación del Maestro


4. ¿A quién encontró Jesús el próximo día y le invitó personalmente a
seguirle y ser su discípulo?
Juan 1:43, 44. 43El siguiente día quiso Jesús ir a Galilea, y halló a Felipe, y le
dijo: Sígueme. 44Y Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro.
“Felipe obedeció al mandato, y en seguida se puso también a trabajar para
Cristo” (El Deseado de Todas las Gentes, pág.113).
“Los que ocupan puestos elevados pueden desviar a otros. Aun los más
sabios se equivocan; los más fuertes pueden vacilar y tropezar. Es necesario
que la luz del cielo se derrame constantemente sobre nuestro sendero.
Nuestra única seguridad estriba en confiar implícitamente nuestro camino a
Aquel que dijo: ‘Sígueme’” (Patriarcas y Profetas, pág. 599).
“Todos no estamos constituidos de la misma manera. Las conversiones no
son todas iguales. Jesús impresiona el corazón, y el pecador renace a una
nueva vida. Con frecuencia, las almas han sido atraídas a Cristo sin una
convicción impetuosa, sin quebrantamiento del alma, sin terrores de
remordimiento. Contemplaron a un Salvador exaltado, y vivieron. Vieron la
necesidad del alma, vieron la suficiencia del Salvador, lo que él demanda,
oyeron su voz que decía: ‘Sígueme’, y se levantaron y lo siguieron. Esa
conversión fue genuina y la vida religiosa fue tan decidida como fue la de
otros que sufrieron la agonía de un violento proceso” (Mensajes Selectos,
tomo 1, pág. 208).

5. Cuando llegó a ser discípulo de Jesús, ¿con quién compartió Felipe las
noticias del gran descubrimiento? ¿Estaba Natanael dispuesto a aceptar lo
escuchado o tenía reservas acerca de creer que Jesús era el Mesías?
Juan 1:45,46. 45Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquél de
quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José,
de Nazaret. 46Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo de bueno? Le
dijo Felipe: Ven y ve.

“La vida de Jesús estuvo en armonía con Dios. Mientras era niño, pensaba y
hablaba como niño; pero ningún vestigio de pecado mancilló la imagen de
Dios en él. Sin embargo, no estuvo exento de tentación. Los habitantes de
Nazaret eran proverbiales por su maldad. La pregunta que hizo Natanael:
‘¿De Nazaret puede haber algo de bueno?’ Juan 1:46, demuestra la poca
estima en que se los tenía gene-ralmente. Jesús fué colocado donde su
carácter iba a ser probado. Le era necesario estar constantemente en
guardia a fin de conservar su pureza. Estuvo sujeto a todos los conflictos que
nosotros tenemos que arrostrar, a fin de sernos un ejemplo en la niñez, la
adolescencia y la edad adulta” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 52).

El Maestro conocía a los que llamaba


6. ¿Cómo consideró Jesús la objeción de Natanael? ¿Cuán difícil le era
entender como Jesús le conocía?
Juan 1:47, 48. 47Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él:
He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño. 48Le dijo Natanael:
¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te
llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.
“La oración que Natanael elevara provenía de un corazón sincero, y fué oída
y contestada por el Maestro. El Señor lee los corazones de todos, y ‘la
oración de los rectos es su gozo’ Proverbios 15:8. Él no tardará en oír a
aquellos que le abran sus corazones, sin exaltar al yo, más sintiendo
sinceramente su debilidad e indignidad” (Obreros Evangélicos, pág. 270).
“Nunca se deben estudiar las Sagradas Escrituras sin oración. Antes de abrir
sus páginas debemos pedir la iluminación del Espíritu Santo, y ésta nos será
dada. Cuando Natanael fué al Señor Jesús, el Salvador exclamó: ‘He aquí
verdaderamente un israelita, en quien no hay engaño.’ Dícele Natanael: ‘¿De
dónde me conoces?’ Y Jesús respondió: ‘Antes que Felipe te llamara, cuando
estabas bajo la higuera, te vi.’ Así también nos verá el Señor Jesús en los
lugares secretos de oración, si le buscamos para que nos dé luz y nos
permita saber lo que es la verdad. Los ángeles del mundo de luz
acompañarán a los que busquen con humildad de corazón la dirección
divina” (El Camino a Cristo, pág. 91).

7. ¿Cuál fue la maravillosa confesión de Natanael? Al seguir al Hijo de


Dios, ¿qué experiencias confirmarían la fe de los discípulos?
Juan 1:49-51. 49Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú
eres el Rey de Israel. 50Respondió Jesús y le dijo: ¿Porque te dije: Te vi
debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que estas verás. 51Y le dijo: De
cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a los
ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre.

“Esta escalera representaba a Cristo, que había abierto la comunicación


entre la tierra y el cielo. En su humillación, Cristo descendió hasta la misma
profundidad de la desdicha humana, con simpatía y piedad por el hombre
caído, que fue representado ante Jacob con el extremo de la escalera que
descansaba sobre la tierra, mientras que su parte alta, que llegaba hasta el
cielo, representa el poder divino de Cristo que se aferra del Infinito, y así
comunica a la tierra con el cielo y al hombre finito con el Dios infinito.
Mediante Cristo se abre la comunicación entre Dios y el hombre. Los ángeles
pueden ir del cielo a la tierra con mensajes de amor para el hombre caído y
para ministrar a los que serán herederos de salvación. Únicamente mediante
Cristo los mensajeros celestiales ministran a los hombres” (Mensajes
Selectos, tomo 1, pág. 328).
“Firmemente clavada en la tierra, y extendiéndose hacia el cielo, hasta el
trono de Dios, hay una escalera de refulgente esplendor. El Señor está en el
extremo de ésta y su luz brilla en toda su longitud. Esta escalera es Cristo.
Con cada peldaño que suben, se están aproximando paso a paso al
compañerismo con los sufrimientos de Cristo y se están moldeando a la
semejanza divina. Los ángeles de Dios están constantemente ascendiendo y
descendiendo por esta gloriosa escalera….” (Alza Tus Ojos, pág. 254).

Estudio adicional
“Con el llamamiento de Juan, Andrés, Simón, Felipe y Natanael, empezó la
fundación de la iglesia cristiana. Juan dirigió a dos de sus discípulos a Cristo.
Entonces uno de éstos, Andrés, halló a su hermano, y lo llevó al Salvador.
Luego Felipe fué llamado, y buscó a Natanael. Estos ejemplos deben
enseñarnos la importancia del esfuerzo personal, de dirigir llamamientos
directos a nuestros parientes, amigos y vecinos. Hay quienes durante toda la
vida han profesado conocer a Cristo, y sin embargo, no han hecho nunca un
esfuerzo personal para traer siquiera un alma al Salvador. Dejan todo el
trabajo al predicador. Tal vez él esté bien preparado para su vocación, pero
no puede hacer lo que Dios ha dejado para los miembros de la iglesia.
“Muchos han descendido a la ruina cuando podrían haber sido salvados, si
sus vecinos, hombres y mujeres comunes, hubiesen hecho algún esfuerzo
personal en su favor. Muchos están aguardando a que se les hable
personalmente. En la familia misma, en el vecindario, en el pueblo en que
vivimos, hay para nosotros trabajo que debemos hacer como misioneros de
Cristo. Si somos creyentes, esta obra será nuestro deleite. Apenas se ha
convertido uno cuando nace en él el deseo de dar a conocer a otros cuán
precioso amigo ha hallado en Jesús. La verdad salvadora y santificadora no
puede quedar encerrada en su corazón” (El Deseado de Todas las
Gentes,págs.114, 115).

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