El Servicio a Dios.
Eficacia. La eficacia se refiere a la capacidad de lograr objetivos; lo más
importante dentro de este concepto es que estén terminados en el
tiempo y forma indicados. Su prioridad es el resultado y no cómo se
obtuvo, es decir: cuántos procesos, tiempo, herramientas, costos,
ventas, recursos humanos y maquinaria intervinieron.
Así que la eficacia está altamente enfocada en los resultados finales y,
en menor medida, en los medios requeridos para cumplirlos.
Eficiencia. La eficiencia es la capacidad que tiene una persona o un
proceso para utilizar adecuadamente las herramientas con el fin de
lograr los objetivos marcados; ejecuta solo las acciones necesarias. Por
lo tanto, para las empresas es la facultad para mejorar la utilización de
recursos para completar sus objetivos de negocio.
La diferencia sustancial entre estos dos conceptos es que la eficacia se
centra en los fines, mientras que la eficiencia se enfoca en los medios
para lograr los fines. Desde otro punto de vista, la eficacia se refiere a
aspectos más generales; por su lado, la eficiencia entra de lleno en los
detalles.
INTRODUCCIÓN.
Veremos en este estudio bíblico el servicio que Dios demanda de cada
uno de nosotros como seguidores de Él, Dios debe de ocupar el primer
lugar siempre en nuestra vida, si es así el servicio que Él se merece
debe de ser el mejor de nuestra vida, lo mejor es para Él.
I. EL SERVICIO A DIOS ES DE TODO CORAZÓN Y EL ALMA.
Dios requería de Israel un servicio que le agrada a Él. Y ahora, Israel,
¿qué requiere el Señor tu Dios de ti? Solo requiere que temas al
Señor tu Dios, que vivas de la manera que le agrada y que lo
ames y lo sirvas con todo tu corazón y con toda tu alma.
Deuteronomio 10:12.
Si obedeces cuidadosamente los mandatos que te entrego hoy y
si amas al Señor tu Dios y lo sirves con todo tu corazón y con
toda tu alma, 14 él mandará las lluvias propias de cada estación
—las tempranas y las tardías—, para que puedas juntar las
cosechas de granos, el vino nuevo y el aceite de oliva. 15 Te
dará buenos pastizales para que se alimenten tus animales, y
tendrás todo lo que quieras comer. Deuteronomio 11:13-15
Sirve únicamente al Señor tu Dios y teme solamente a él.
Obedece sus mandatos, escucha su voz y aférrate a él.
Deuteronomio 13:4.
Pero asegúrense de obedecer todos los mandatos y las
instrucciones que Moisés les dio. Amen al Señor su Dios, anden
en todos sus caminos, obedezcan sus mandatos, aférrense a él y
sírvanlo con todo el corazón y con toda el alma. Josué 22:5;
Ellos tenían que servir a Dios con todo su corazón y alma, ese es el
servicio que Dios demanda de cada uno de nosotros un servicio que sea
de corazón y alma una entrega completa de nuestro ser a Él.
El servicio que Dios demanda es uno que está comprometido a seguirle
cueste lo que cueste, sea la circunstancia que sea, no importando en
nada lo que nos pueda suceder en este servicio. Todo el que quiera
servirme debe seguirme, porque mis siervos tienen que estar
donde yo estoy. El Padre honrará a todo el que me sirva. Juan.
12: 26.
Un servicio de seguirle cueste lo que cueste, sea donde sea. Un servicio
de no enredarse en las cosas del mundo. Ningún soldado se enreda
en los asuntos de la vida civil, porque de ser así, no podría
agradar al oficial que lo reclutó. 2 Timoteo. 2:4.
Es un servicio dedicado solo para el Señor y por eso no se enreda en las
cosas del mundo para estar entregado completamente a Él.
Dios demanda eso de nosotros una entrega total a su servicio sin
enredarnos en nada con las cosas del mundo. Y no podemos servir a dos
señores a la misma vez. Nadie puede servir a dos amos. Pues odiará a
uno y amará al otro; será leal a uno y despreciará al otro. No se puede
servir a Dios y estar esclavizado al dinero. Mateo. 6:24.
II. NUESTRO SERVICIO ES AL SEÑOR.
Al único que debemos servir es a Dios, no hay otro ser al que debamos
servir. Mateo. 4:10.
Es al Único que debemos de servir no hay nadie más en este mundo que
merezca ser servido porque solo hay un Dios verdadero, Un Dios único y
soberano que está en todo y por todo. Por eso todo lo hagamos debe ser
para El Señor, no para los hombres. Colosenses. 3:23-24.
Todo lo que hagamos y a quien lo hagamos debe ser como para el
Señor, todo servicio es para Él únicamente, para nadie más. Nos hemos
convertido para servir al Dios vivo y verdadero, no nos convertimos para
servir a otros dioses falsos, sino al único y verdadero Dios. 1
Tesalonicenses. 1:9; hebreos .9:14.
Por eso Él ha purificado conciencias para poderle servir como Él se lo
merece. Nadie más meceré ser servido ni lo Ángeles. Apocalipsis.
19:10; 22:8-9.
Los ángeles, aunque sean seres superiores a nosotros y que están cerca
de Dios no merecen nuestro servicio. Ni los hombres. Hechos. 10:25-
26.
III. DEBEMOS SERVIR A DIOS AGRADÁNDOLE.
Nuestro servicio a Dios debe ser con agrado a Él.
Él demanda que le sirvamos con agrado, pero para poderle agradar
nuestro servicio debe estar basado en su palabra. Los Israelitas debían
servir a Dios con integridad, agradándole en todo, pero para poder
agradarle tenía que quitar los dioses que ellos tenían, porque Dios no se
agradaba de eso. Josué. 24:14.
Solo quitando esos dioses podían servir con agrado a Dios. Hebreos.
12:28.
Debemos de ofrecer a Dios un servicio aceptable con temor y reverencia
ante Él, este es un servicio que agrada a Dios. Y debe ser en espíritu y
en verdad. Juan. 4:24; Romanos. 1:9.
IV. DEBEMOS SERVIR A DIOS VOLUNTARIAMENTE.
Dios demanda que le sirvamos, pero esto debe ser voluntariamente,
debe nacer en cada uno de nosotros el servir a Dios como Él lo pide y se
lo merece. Dios no quiere nada a la fuerza por eso Él nos dejó con libre
albedrío para que nosotros escogiéramos servirle o no servirle.
Nuestro servicio a Dios debe ser voluntario de nosotros mismos, sin que
nadie nos esté imponiendo nada, ni a la fuerza, un servicio a Dios a la
fuerza no vale, Dios no lo acepta, debe ser voluntario de cada uno de
nosotros. Éxodo. 25:2.
Dios pidió una ofrenda del pueblo, pero la pidió voluntaria de aquel cuyo
corazón le fuera movido para hacerlo. Éxodo. 35:5, 21, 29.
Y esa ofrenda voluntaria que salía de todo corazón recto y puro sobre
pasó lo esperado. Éxodo. 36:5-7.
El pueblo dio más allá de lo que se esperaba de ellos, pero salió de su
voluntad, no se le impuso cierta cantidad, porque Dios no quiere nada a
la fuerza. Tenemos que servir a Dios voluntariamente, sin que nadie nos
exija servirle porque si no es voluntariamente no sirve de nada servirle,
ya que Él no lo acepta. Sofonías. 3:9.
Salomón tenía que servir a Dios voluntariamente. 1 Crónicas. 8:9.
Así nosotros debemos servir a Dios voluntariamente, Dios conoce el
corazón de cada uno de nosotros y Él sabe si el servicio lo estamos
haciendo a la fuerza o voluntariamente.
Pablo tenía que predicar el evangelio voluntariamente. 1 Corintios. 9:
16-18.
Si lo hacemos de mala gana daremos cuenta a Dios.
Los ancianos en su servicio como ancianos deben hacerlo
voluntariamente no de mala gana. 1 Pedro. 5:2.
Porque ese es el servicio que Dios quiere, que Dios demanda un servicio
voluntario que salga de nosotros no a la fuerza sino voluntariamente.
V. DEBEMOS SERVIR AL SEÑOR CON LA ACTITUD CORRECTA.
Para servir a Dios debemos tener la actitud correcta de servirle.
Lo que Él quiere, de acuerdo con su voluntad y no a la nuestra, nuestro
servicio debe estar basado en su palabra no en lo que nosotros creamos.
Romanos. 7:6.
Con un espíritu ferviente. Romanos. 12:11.
Debemos servirle en verdad. 1 Samuel. 12:24. La actitud correcta está
basada en la verdad de Dios, no en lo que digan los hombres, sino solo
en lo que Dios diga a través de su palabra. Si nos equivocamos en la
actitud de cómo servir a Dios tendremos problemas con Él.
VI. DEBEMOS SER DILIGENTE EN EL SERVICIO A DIOS.
Dios demanda que seamos diligentes en su servicio, sino somos
diligentes en el servicio para Él de nada nos va a servir servirle ya que Él
demanda diligencia en su servicio.
Dios demandaba diligencia para el pueblo de Israel. 2 Crónicas. 29: 11
Ellos no deberían ser negligentes en el servicio a Dios, sino todo lo
contrario debían ser diligentes en el servicio a Dios. Debían tener
prontitud en el servicio a Dios.
Nosotros también debemos ser diligentes en el servicio a Dios.
Romanos. 12:11.
No debemos ser perezosos, sino diligentes en el servicio a Dios. La
diligencia es muy importante para poder servir a Dios. Un servicio sin
diligencia sin prontitud no vale de nada seamos diligente en las cosas de
Dios seamos prontos para las cosas que Dios nos manda.
CONCLUSIÓN:
Dios quiere que le sirvamos, es Dios quien lo demanda de cada uno de
nosotros. Pero este servicio para que pueda agradar a Dios debe ser.
Con el alma y el corazón.
Debe ser sola y únicamente a Dios.
Debe ser un servicio agradable a Él.
Debe ser un servicio voluntario.
Debe ser con la actitud correcta.
Debe ser con diligencia.
Si fallamos en cualquiera de estos puntos en nuestro servicio a Dios,
Dios no aceptara nuestro servicio por muy rimbombante que se vea,
esperando en Dios que podamos dar el servicio que Dios se merece de
corazón.