¿Qué es un aborto?
El aborto es la pérdida del embarazo "en un momento en el que el feto o embrión no
es viable, es decir, que no es capaz de sobrevivir fuera del útero materno". Es
la pérdida de la gestación de un embrión o feto que tenga menos de medio kilo o
500 gramos o hasta la semana 22. En caso de que sea otra semana más avanzada u
otro peso pero incompatible con la vida también se consideraría aborto.
Se puede producir de forma espontánea o inducida. El aborto concluye con la
expulsión del feto a través del canal vaginal.
Existen diferentes tipos:
Aborto espontáneo
Es aquel que se dá a causa de una serie de complicaciones en el feto o en la madre.
Generalmente ocurre durante las 12 primeras semanas de gestación y no precisa de
ningún tipo de intervención quirúrgica. La tasa de aborto espontáneo se encuentra
entre el 15 y el 20% , según datos recogidos, 3 de cada 10
mujeres embarazadas por primera vez sufren un aborto natural, algo que plantea
muchas dudas sobre las posibles causas.
Causas de un aborto espontáneo
Lo más común se debe a problemas en los cromosomas de los embriones. "El
embrión tiene algún problema en su dotación cromosímica o en su contenido
genético que permite su implante en el útero pero no su desarrollo final".
Existen otros factores como niveles hormonales anómalos, diabetes no controlada,
incompetencia del cuello uterino o algunos medicamentos, infecciones, obesidad,
problemas físicos en los órganos reproductores de la madre, problemas con la
respuesta inmunitaria o enfermedades graves, anomalías estructurales del útero,
trastornos endocrinos como el hipotiroidismo, y autoinmunes como anticuerpos
antitiroideos.
La edad influye a mayor edad, mayor probabilidad de aborto espontáneo,
especialmente a partir de los 40 años, o el haber sufrido uno anteriormente.
Síntomas de un aborto espontáneo
Existen síntomas que pueden indicar este aborto: lumbalgia, dolor abdominal,
cólicos o sangrados vaginales. "Hay mujeres que abortan sin saberlo y se ve en un
hallazgo casual en las pruebas ginecológicas, y otras que tienen síntomas como
distensión abdominal, calambres, nauseas o repulsión a los olores pero, de repente,
dejan de tenerlos".
Si el aborto se da durante las primeras semanas, el tejido se expulsa por la vagina de
forma natural sin necesidad de intervención. En caso contrario, se puede precisar de
una cirugía como el legrado o medicamentos para terminar de expulsar los restos que
queden en el útero. Esto se conoce como un aborto séptico, debe tratarse ya que
provoca infecciones, fiebre, sangrado vaginal, cólicos o flujo vaginal fétido.
Muerte fetal
Es cuando el aborto ocurre con posterioridad a las 20 primeras semanas de gestación
y se requiere de cirugía para extraer el feto del útero. Es un caso extraordinario, sólo
ocurre en menos del 1% de los embarazos.
Los síntomas de una muerte fetal se suelen mostrar al detectar un menor movimiento
del bebé o espasmos y dolores en la pelvis, la espalda o el vientre. Factores como el
tabaquismo, la hipertensión arterial o la diabetes aumentan las probabilidades de que
esto ocurra, por preclampsia y eclampsia, enfermedades infecciosas, anomalías
congénitas graves, posmadurez o lupus, entre otras patologías.
Aborto inducido
Hay dos formas de interrumpir un embarazo:
Aborto médico
Se toma un medicamento para llevar a cabo el aborto. Sólo se puede hacer durante
las nueve primeras semanas de embarazo. El más común es la mifepristona,
una hormona que bloquea la progesterona. Este y otros medicamentos se toman
durante tres sesiones en una clínica bajo la supervisión de un médico, y pueden surgir
algunos sangrados vaginales a causa de los medicamentos. Otros efectos secundarios
de este tratamiento son cólicos, diarrea o malestar estomacal. Tiene una efectividad
del 97 %.
Aborto quirúrgico
Se realiza una cirugía para extraer el feto. Existen dos métodos
frecuentes: aspiración con vacío manual, que se puede hacer durante las 12
primeras semanas de embarazo y consiste en la extracción de todo el tejido que
contiene el útero con un instrumento succionador de manera manual y la dilatación
y evacuación. Este tipo de aborto quirúrgico se puede practicar tras el primer mes de
embarazo pero siempre antes de la semana 13. La efectividad es cercana al 100%.
En abortos mayores de 14 semanas "se usará siempre sedación y/o analgésicos o
anestesia epidural, según la técnica. El aborto farmacológico puede ser también
doloroso en el proceso de expulsión.
Después de un aborto
Una vez el aborto se ha llevado a cabo, se realiza un examen del útero adicional para
determinar si queda tejido fetal en el útero. También se estudia si los restos
expulsados correspondían a un feto o a una mola hidatiforme, una masa de células
que son el resultado de un óvulo no desarrollado correctamente. En caso de que
queden restos, se recurre a un legrado. Al cabo de las tres o cuatro semanas de
haberlo sufrido, el ciclo menstrual vuelve a la normalidad.
Riesgos de un aborto
Su incidencia de complicaciones es baja cuando es realizada por profesionales
capacitados para realizar esta intervención y cuando se ha realizado un correcto
acompañamiento psicológico. La mayoría no necesitan hospitalización, las técnicas
que se usan en los centros acreditados, consensuadas por los expertos, son
ambulatorias, es decir, no requieren de hospitalización en el centro. El tiempo de la
intervención varía en las semanas y las técnicas usadas. A más semanas más tiempo
de gestación y más tiempo de estancia habitualmente.
Con cuántas semanas de gestación se
puede abortar
La ley contempla la posibilidad de interrumpir la gestación más allá de la semana 22
(sin límite) cuando exista una patología fetal incompatible con la vida, o cuando se
detecte en el feto una enfermedad extremadamente grave e incurable en el momento
del diagnóstico y así lo confirme un comité clínico.
La píldora del día después:
Existe la creencia de que la píldora del día después es abortiva y perjudicial para la
mujer o para su capacidad reproductiva futura. La píldora del día después no puede
interrumpir un embarazo en curso ni dañar un embrión en desarrollo.
La anticoncepción de urgencia actúa retrasando el momento en que el ovario libera
un óvulo preparado para la fecundación e impidiendo su encuentro con un
espermatozoide. Los espermatozoides pueden vivir en el aparato genital de la mujer
entre tres y cinco días tras el coito. En estos días la mujer puede quedarse
embarazada si se produjera la ovulación. Si fuera una píldora abortiva, no estaría
autorizada su libre dispensación en la farmacia.
Los casos más frecuentes en los que se recomienda utilizar la píldora del día
después para evitar un embarazo no planificado son: cuando se han mantenido
relaciones sexuales sin protección, olvidos en la toma de la píldora habitual,
incumplimiento de los plazos de colocación o retirada del anillo vaginal o el parche y
rotura, retención o uso inadecuado del preservativo.