Rosario con Salmos
Para Difuntos
Invocación inicial
Ave María purísima…Canto…Acto de Contrición
Ofrecimiento: Padre Eterno, venimos humildemente
ante tu presencia; reconocemos que somos
pecadores. Ofrecemos este Rosario por las
intenciones del Santo Padre el Papa, por la Iglesia,
la conversión de los pecadores, los moribundos y
todos los difuntos, especialmente por el alma
de_____, también por las lamas olvidadas ten
misericordia de ellas Señor. Por nosotros peregrinos
en este mundo y por el hogar donde hoy nos
reunimos para que concedas paz sus afligidos
corazones. Señor envía tu Espíritu Santo a renovar la
faz de la tierra, a destruir la maldad y la oscuridad,
el pecado y la muerte, la inmoralidad, corrupción,
violencia, el odio y la impureza. Forma tu trono en
cada corazón y enséñanos a regresar a Ti; que
sanemos de cuerpo, mente y alma. Por los méritos
la pasión, muerte y Resurrección de tu Hijo
Jesucristo, en desagravio al Inmaculado Corazón de
María. Ofrecemos este Rosario
Misterios Dolorosos
1.- La Oración de Nuestro Señor en el Huerto;
“Jesús se apartó de los discípulos como un tiro de
piedra, y, puesto de rodillas, oraba diciendo Padre,
si quieres, aparta de mí este cáliz; pero no se haga
mi voluntad, sino la tuya. En medio de su angustia
oraba con mayor insistencia” Palabra del Señor. (cf.
Lc. 22, 39-42) Padrenuestro, Dios Te Salve…
SALMO 22 El Señor es mi pastor, nada me falta.
El señor es mi pastor, nada me falta.
Me hace descansar en verdes praderas,
me conduce a las aguas tranquilas
y repara mis fuerzas. R.
Me guía por el recto sendero, por amor de su
nombre. Aunque cruce por oscuras quebradas,
no temeré ningún mal, porque tú estás conmigo:
tu vara y tu bastón me infunden confianza. R.
Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis
enemigos; unges con óleo mi cabeza
y mi copa rebosa. R.
Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de
mi vida; y habitaré en la Casa del Señor,
por muy largo tiempo. R.
Gloria al Padre… María es Madre de Gracia…Concédele Señor
el descanso eterno…
Oh, Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego
del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a
las más necesitadas de Tu Divina Misericordia. Amén…Canto
2.- La Flagelación de Jesús; “Todos lo declararon reo
de muerte. Algunos se pusieron a escupirle, y
tapándole la cara, lo abofeteaban y le decía: Haz de
profeta. Y le daban bofetadas”. “Pilato tomó a Jesús
y mandó que lo azotaran” Palabra del Señor (Mc 14,
65; Jn 19, 1). Padrenuestro, Dios Te Salve…
SALMO 114 ¡Caminaré en presencia del Señor!
El Señor es justo y bondadoso, nuestro Dios es
compasivo. El Señor protege a los sencillos: yo
estaba en la miseria y me salvó. R.
Tenía confianza, incluso cuando dije: «¡Qué grande
es mi desgracia!» Yo, que en mi turbación llegué a
decir: «¡Los hombres son todos mentirosos!» R.
¡Qué penosa es para el Señor la muerte de sus
amigos! Yo, Señor, soy tu servidor, por eso rompiste
mis cadenas. R.
Gloria al Padre… María es Madre de Gracia Concédele Señor el
descanso eterno… Oh, Jesús mío… canto
3.- La coronación de espinas; “Los soldados
trenzaron una corona de espinas y se la pusieron en
la cabeza y le vistieron un manto de color púrpura.
Salió Jesús afuera, llevando la corona de espinas y el
manto de color púrpura. Pilato les dijo: Aquí lo
tienen” Palabra del Señor (Jn. 19, 2-3). Padrenuestro,
Dios Te Salve…
SALMO 26, El Señor es mi luz y mi salvación.
El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida,
¿ante quién temblaré? R.
Una sola cosa he pedido al Señor, y esto es lo que
quiero: vivir en la Casa del Señor todos los días de
mi vida, para gozar de la dulzura del Señor y
contemplar su Templo. R.
¡Escucha, Señor, yo te invoco en alta voz, apiádate
de mí y respóndeme! Yo busco tu rostro, Señor, no
lo apartes de mí. R.
Yo creo que contemplaré la bondad del Señor en la
tierra de los vivientes. Espera en el Señor y sé fuerte;
ten valor y espera en el Señor. R.
Gloria al Padre… María es Madre de Gracia Concédele Señor el
descanso eterno… Oh, Jesús mío… canto
4.- Jesús con la Cruz a cuestas; “Tomaron a Jesús, y
Él, cargando con la Cruz, salió al sitio llamado de la
Calavera”. “Lo seguía un gran gentío del pueblo, y
de mujeres que se daban golpes y lanzaban
lamentos por él” Palabra del Señor (Jn 19, 16-17; Lc 23,
27) Padrenuestro, Dios Te Salve…
Salmo 102, Si el afligido invoca al Señor, Él lo
escucha
Escucha, Señor, mi oración; llegue a ti mi clamor. No
escondas de mí tu rostro cuando me encuentro
angustiado.
Inclina a mí tu oído;
respóndeme pronto cuando te llame. R.
Pues mis días se desvanecen como el humo,
los huesos me arden como brasas. Mi corazón
decae y se marchita como la hierba; ¡hasta he
perdido el apetito! R.
Por causa de mis fuertes gemidos se me pueden
contar los huesos. Parezco una lechuza del desierto;
soy como un búho entre las ruinas. No logro
conciliar el sueño; parezco ave solitaria sobre el
tejado. R.
A todas horas me ofenden mis enemigos,
y hasta usan mi nombre para maldecir.
Las cenizas son todo mi alimento;
mis lágrimas se mezclan con mi bebida. R.
Mis días son como sombras nocturnas; me voy
marchitando como la hierba. Pero tú, Señor, reinas
eternamente; tu nombre perdura por todas las
generaciones. Te levantarás y tendrás piedad, pues
ya es tiempo de que la compadezcas. R.
Gloria al Padre… María es Madre de Gracia Concédele Señor el
descanso eterno… Oh, Jesús mío… canto
5.- La crucifixión y muerte de Jesús; “Lo crucificaron
a Él y, con Él, a otros dos, uno a cada lado y Jesús en
medio. Junto a la cruz de Jesús estaba su Madre.
Jesús, al ver a su Madre y cerca al discípulo que
tanto quería, dijo a su Madre: Mujer, ahí tienes a tu
hijo” Palabra del Señor (cf Jn. 19, 18-30). Padrenuestro,
Dios Te Salve…
SALMO 129, Mi alma espera en el Señor, mi alma
confía en su palabra.
Desde lo más profundo te invoco, Señor,
¡Señor, oye mi voz! Estén tus oídos atentos
al clamor de mi plegaria. R.
Si tienes en cuenta las culpas, Señor. ¿Quién podrá
subsistir? Pero en ti se encuentra el perdón, para
que seas temido. R.
Mi alma espera en el Señor, y yo confío en su
palabra. Mi alma espera al Señor,
más que el centinela la aurora. R.
Como el centinela espera la aurora,
espere Israel al Señor, porque en él se encuentra la
misericordia y la redención en abundancia: él
redimirá a Israel de todos sus pecados. R.
Gloria al Padre… María es Madre de Gracia Concédele Señor el
descanso eterno… Oh, Jesús mío… canto
El Ángelus: Por las intenciones del Santo Padre el Papa
-El Ángel del Señor anunció a María,
Y concibió por obra del Espíritu Santo. Dios te Salve
María…
-He aquí la esclava del Señor.
Hágase en mí según tu Palabra. Dios te Salve
María…
-Y el Verbo se hizo Hombre.
Y habitó entre nosotros. Dios te Salve María…
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, Para que
seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro
Señor Jesucristo. Amén
Concédele Señor el descanso eterno… Oh, Jesús mío…
Se recita la Salve o se Canta El Magnificat (Lc 1,46-55):
Proclama mi alma la grandeza de Dios, se alegra mi
espíritu en Dios mi salvador. Porque ha mirado la
humildad de su sierva. Desde ahora me felicitarán
todas las generaciones.
Porque el poderoso ha obrado y hace maravillas en
nosotros. Grande es su amor, (para todos), grande
es su amor (y por siempre), grande es su amor.
Hace proezas con su brazo, corrige a los soberbios y,
con todo el corazón, ensalza a los humildes, llena de
bienes a los pobres. Su promesa por siempre durará,
como dijo a nuestros padres.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo… Ruega por
nosotros Santa madre de Dios… Se Recita el Credo
Oración Conclusiva
Señor, tú que eres quien nos da la vida y el que
decide cuándo debemos partir de este mundo, dale
el descanso eterno a nuestro hermano__
Nuestro corazón se encuentra lastimado por su
muerte, pero en medio de todo sentimos
tranquilidad y felicidad por nuestro hermano_, pues
sé que ahora se encuentra contigo y ya no es
víctima del dolor.
Perdona sus pecados y concédele la gracia de entrar
a tu Reino para que te alabe y venere.
¡Oh! Dios mío, ten misericordia de tu hijo(a)___ y
permite que disfrute de una eternidad
bienaventurada sin que sea atormentado(a) por los
sufrimientos o las penas. A Ti que vives y reinas por
los siglos de los siglos Amén.
Concédele Señor el descanso eterno…
Bendita sea tu pureza…