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IGMR

El documento detalla las funciones del acólito y del lector en la celebración de la Misa según el Misal Romano. El acólito tiene responsabilidades que incluyen llevar la cruz, asistir al sacerdote y ayudar en la distribución de la Comunión, mientras que el lector se encarga de las lecturas y puede llevar el Evangeliario. Ambos ministros desempeñan roles importantes en los ritos iniciales y durante la liturgia, asegurando el orden y la reverencia en la celebración.

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El documento detalla las funciones del acólito y del lector en la celebración de la Misa según el Misal Romano. El acólito tiene responsabilidades que incluyen llevar la cruz, asistir al sacerdote y ayudar en la distribución de la Comunión, mientras que el lector se encarga de las lecturas y puede llevar el Evangeliario. Ambos ministros desempeñan roles importantes en los ritos iniciales y durante la liturgia, asegurando el orden y la reverencia en la celebración.

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Respecto a las funciones del ministerio la Introducción

General del Misal Romano dice lo siguiente:


C) Ministerios del acólito

187. Las funciones que el acólito puede ejercer son de diversa índole y puede
ocurrir que varias de ellas se den simultáneamente. Por lo tanto, es conveniente
que se distribuyan oportunamente entre varios; pero cuando sólo un acólito está
presente, haga él mismo lo que es de mayor importancia, distribuyéndose lo
demás entre otros ministros.

Ritos iniciales

188. En la procesión hacia el altar, puede llevar la cruz en medio de dos ministros
con cirios encendidos. Cuando hubiere llegado al altar, erige la cruz junto al altar
para que sea la cruz del altar; pero si no se puede, la lleva a un lugar digno.
Después ocupa su lugar en el presbiterio.

189. Durante toda la celebración, corresponde al acólito acercarse al sacerdote o


al diácono, cuantas veces tenga que hacerlo, para presentarles el libro y ayudarles
en lo que sea necesario. Por tanto conviene que, en la medida de lo posible,
ocupe un lugar desde el que pueda ejercer oportunamente su ministerio, junto la
sede o cerca del altar.

Liturgia Eucarística

190. En ausencia del diácono, concluida la oración universal, mientras el


sacerdote permanece en la sede, el acólito pone sobre el altar el corporal, el
purificador, el cáliz, la palia y el misal. Después, si es necesario, ayuda al
sacerdote a recibir los dones del pueblo y, según las circunstancias, lleva el pan y
el vino al altar y los entrega al sacerdote. Si se usa incienso, presenta el
incensario al sacerdote y lo asiste en la incensación de las ofrendas, de la cruz y
del altar. Después inciensa al sacerdote y al pueblo.

191. Cuando sea necesario, el acólito ritualmente instituido, como ministro


extraordinario, puede ayudar al sacerdote en la distribución de la Comunión al
pueblo.[100] Y si se da la Comunión bajo las dos especies, en ausencia del
diácono, ofrece el cáliz a los que van a comulgar o sostiene el cáliz cuando la
Comunión se da por intinción.

192. Y asimismo, el acólito instituido, terminada la distribución de la Comunión,


ayuda al sacerdote o al diácono en la purificación y en el arreglo de los vasos
sagrados. En ausencia del diácono, el acólito ritualmente instituido lleva los
vasos sagrados a credencia y allí los purifica los seca y los arregla del modo
acostumbrado.

193. Terminada la celebración de la Misa, el acólito y los otros ministros,


juntamente con el diácono y el sacerdote, regresan procesionalmente a la sacristía
de la misma manera y en el mismo orden en el que vinieron.

D) Ministerios del lector

Ritos iniciales

194. En la procesión hacia el altar, en ausencia del diácono, el lector, vestido con
la vestidura aprobada, puede llevar el Evangeliario un poco elevado, caso en el
cual, antecede al sacerdote; de lo contrario, va con los otros ministros.

195. Cuando hubiere llegado al altar, hace inclinación profunda con los demás. Si
lleva el Evangeliario, se acerca al altar y coloca el Evangeliario sobre él.
Después, juntamente con los otros ministros ocupa su lugar en el presbiterio.

Liturgia de la palabra

196. Desde el ambón hace las lecturas que preceden al Evangelio. Y en ausencia
del salmista puede también proclamar el salmo responsorial después de la
primera lectura.

197. En ausencia del diácono, después de la introducción del sacerdote, puede


proponer desde el ambón las intenciones de la oración universal.

198. Si no hay canto de entrada ni de Comunión y los fieles no dicen las


antífonas propuestas en el Misal, puede decirlas en el momento oportuno (cfr.
núms. 48.87).

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