LA DUDA Y EL COGITO
Descartes nació en Francia y es el iniciador del racionalismo y de la filosofía
moderna. Su objetivo fue construir una nueva forma de entender el
conocimiento, basándose en la seguridad y certeza de las matématicas y
colocando al sujeto pensante y racional como el pivote sobre el que debe girar
toda su filosofía. Una de sus obras más importantes fue “El discurso del
método”.
Descartes afirmaba que para construir el edificio del saber debemos utilizar
bien la razón (intuición y deducción) y aplicar las reglas del método. Por ello,
para aplicar la primera de las reglas y conseguir un punto de partida firme y
seguro, Descartes realiza una duda generalizada hacia todo el conocimiento
que tenemos. Es importante señalar que la duda sólo es un procedimiento
metodológico, no es un escéptico total, ya que él mantiene la confianza en la
posibilidad de descubrir la verdad.
Pero, ¿de qué duda Descartes?
● De los sentidos: a veces nos engañan, nos inducen a error y por eso no
nos podemos fiar de ellos.
● Del mundo exterior: muchas veces no sabemos distinguir entre la vigilia
y el sueño.
● Del propio razonamiento: mi entendimiento se puede equivocar cuando
razona.
● De sí mismo: piensa que podemos tener dentro de nosotros un genio
maligno que nos engaña continuamente, (duda hiperbólica).
Con esta última duda desmontamos todo el edificio del conocimiento. Sin
embargo, Descartes se da cuenta de que puede dudar de todo pero no puede
dudar de que está dudando.
Para dudar es necesario pensar y si pienso, estoy existiendo, (cogito ergo
sum). De modo que así llega a la primera verdad clara y distinta
Lo único indudable es el sujeto pensante (res cogitans) y es a partir de esta
verdad desde donde reconstruirá de nuevo todo el conocimiento que había
dejado en suspenso con la duda. A partir del sujeto pensante deducirá la
sustancia divina y la sustancia extensa.
¿Cómo lo hará? Afirma que el sujeto pensante tiene en su cabeza 3 tipos de
ideas:
Facticias: son las que generamos con nuestra mente, con nuestra imaginación.
Adventicias: son las que provienen del mundo exterior.
Innatas: están en nuestra mente pero no son producidas por nuestra
imaginación ni proceden del mundo exterior. Ejemplo: eternidad, perfección…
Descartes se pregunta ¿cuál es el origen de estas ideas innatas? Y su
respuesta es que tenemos esas ideas en nuestra mente porque debe haber
algún ser infinito, eterno y perfecto (Dios) que ha sido el que las ha colocado en
nuestra mente. Por eso es necesario que exista un Ser con esos atributos.
¿Cómo demuestra la existencia del mundo exterior (substancia extensa)?
Afirmará que como Dios es bueno no puede haber un genio maligno, por ese
motivo, garantiza que lo que vemos existe, porque no nos puede engañar.
Por consiguiente, Descartes así, llegar a demostrar la existencia de esas tres
sustancias: el sujeto pensante, Dios y el mundo exterior.