TEMA 33
LA OBLIGACIÓN: CONCEPTO Y EVOLUCIÓN HISTÓRICA
I. CONCEPTO
1. En la doctrina
Se puede definir la obligación como la relación jurídica en virtud de la cual una persona (denominada acreedor) tiene el derecho a
exigir de otra persona (denominada deudor) el cumplimiento de una determinada prestación, y esta última tiene el deber jurídico
de cumplirla.
Según, DÍEZ-PICAZO la obligación es una situación bipolar, que se encuentra formada:
- Por un lado activo, constituido por el acreedor, que es el titular de un derecho subjetivo (denominado derecho de crédito),
que le faculta para exigir frente al deudor lo que por este es debido (lo que se conoce como prestación).
- El segundo polo es la posición del deudor, quien es sujeto de un deber jurídico (llamado deuda), que le impone la
observancia del comportamiento debido.
2. En el Derecho positivo
El CC regula las obligaciones en general en el título I del libro IV (arts. 1088 a 1253).
El código no define la obligación, sino que en su art. 1088 se limita a señalar: “Toda obligación consiste en dar, hacer o no hacer
alguna cosa”.
Esta fórmula ha sido criticada:
- Porque se refiere al contenido de la prestación, que es el objeto de obligación.
- Por no dar una verdadera definición de la obligación, lo cual no es del todo desacertado, porque ello hubiera satisfecho una
corriente doctrinal en detrimento de otras.
Partiendo del art. 1088, y combinándolo con el principio de responsabilidad patrimonial universal que proclama el art. 1911, se
puede definir la obligación como el derecho del acreedor dirigido a conseguir del deudor una prestación de dar, hacer o no hacer
alguna cosa, garantizado con todo el activo patrimonial del obligado. La obligación comprende siempre tanto el aspecto activo como
el pasivo.
III. EVOLUCIÓN HISTÓRICA
Partiendo de las Instituciones de Justiniano y de un Texto del Digesto se formuló el conocido concepto de la obligación. En cambio,
el Dº Germánico trae consigo un retroceso hacia el formalismo; mas las tendencias espiritualistas del Dº canónico desmoronaron
dichas estructuras formalistas del Dº de obligaciones. Sin embargo, la tendencia actual viene caracterizada por la limitación del ppio
de la autonomía de la voluntad en la creación de las obligaciones. Este principio está proclamado en el art. 1255 del CC al decir
que: “los contratantes pueden establecer los pactos, cláusulas y condiciones que tengan por conveniente, siempre que no sean
contrarios a las leyes, a la moral ni al orden público”. El dogma de la autonomía de la voluntad ha sido utilizado para garantizar la
defensa de los DD de los consumidores y usuarios, así se muestra en el art. 51.1 de la CE, en el Texto Refundido de la Ley General
para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y la Ley sobre Condiciones Generales de la Contratación.
ELEMENTOS: SUJETOS, OBJETO Y VÍNCULO
Los elementos de la obligación son:
- Los sujetos activo y pasivo: sujeto activo= acreedor y sujeto pasivo= deudor.
- El objeto o prestación
- El vínculo o relación jurídica entre los sujetos
- La causa: denominada causa debendi o causa obligationis.
I. SUJETOS
1. Personas que pueden ser sujetos de la obligación
a) Acreedor. En general, todo sujeto del derecho está en condiciones de ser titular de un crédito.
b) Deudor. También cualquier persona puede ser sujeto pasivo de la obligación.
c) Personas jurídicas. Las personas jurídicas pueden ser también sujeto activo o pasivo de las obligaciones (art. 38 CC).
2. Formas de concurrencia de los sujetos; unidad y pluralidad
a) Unidad y pluralidad de sujetos. Han de ser sujetos de la obligación, cuando menos, un acreedor y un deudor, pero puede
haber una pluralidad de sujetos, tanto del lado pasivo como del lado activo.
b) Obligaciones unilaterales y bilaterales: pero, en atención a los vínculos que surgen, caben dos clases de obligaciones:
- Obligaciones unilaterales: son aquellas en que las posiciones de acreedor y deudor corresponden por entero, de manera
exclusiva, a cada una de las dos personas o sujetos de la obligación.
- Obligaciones bilaterales o recíprocas: son aquellas en que cada uno de los sujetos de la obligación es a la vez acreedor y
deudor, recíprocamente entre sí. Es decir, cada sujeto es a la vez acreedor y deudor del otro.
3. Modos de determinación de los sujetos
Los sujetos de la obligación deben estar determinados, pero pueden presentarse las siguientes hipótesis:
a) Que los sujetos estén determinados en el momento de surgir la obligación, que es el supuesto más corriente.
b) Que una de las partes está perfectamente determinada en el momento de nacer la obligación, y la otra ha de determinarse a
posteriori, con arreglo a los criterios establecidos en la obligación. Tal es el caso de las promesas de recompensa a una
persona indeterminada, si se acepta la teoría de que la obligación nace en el momento en que se efectúa la promesa.
c) Que los sujetos se determinen con relación a una cosa, con lo que pueden cambiar a medida que la cosa pasa de una persona
a otras, como sucede con las obligaciones reales o propter rem, caso de las servidumbres.
II. OBJETO
La generalidad de la doctrina considera que el objeto de la obligación es la prestación, es decir, el comportamiento a que la relación
jurídica obligatoria sujeta al deudor y que el acreedor tiene derecho a exigir.
Pero como tal comportamiento puede consistir en un dar, hacer o no hacer (art. 1088 CC), puede decirse que el objeto inmediato
de la obligación es la prestación y el objeto mediato es la conducta del deudor.
El CC es impreciso, ya que considera a veces que el objeto de la obligación son las cosas o servicios y otras que es la prestación.
Tal prestación, de acuerdo con las normas de los contratos -ya que no hay ninguna para las obligaciones- debe ser posible, lícita y
determinada (arts. 1271 a 1273).
1. Posibilidad
Nadie puede obligarse a una prestación imposible; tal obligación es nula (art. 1272, en relación con el 1261).
Art. 1272-. “No podrán ser objeto de contrato las cosas o servicios imposibles”.
No obstante, hay que matizar esta afirmación según las diversas clases de imposibilidad que pueden existir:
a) Imposibilidad natural o de hecho e imposibilidad jurídica, según que la prestación sea de imposible cumplimiento por
naturaleza o por disposición del derecho. Las dos son nulas, si bien se rigen por preceptos distintos: las imposibles
naturalmente se rigen por el art. 1272, y las imposibles jurídicamente, por el 1271.
b) Imposibilidad absoluta u objetiva y relativa o subjetiva. La imposibilidad absoluta u objetiva se da cuando la
prestación es imposible en sí misma y para toda clase de personas, y la relativa o subjetiva solo es tal con relación a la
persona del deudor. Aunque el código no recoge esta distinción, la doctrina dice que solo la imposibilidad absoluta impide
que llegue a nacer la obligación (o sea, produce la nulidad). Si se trata de una imposibilidad relativa, el vínculo obligatorio
nace, si bien, al no poder ser cumplida la obligación, se convierte en el deber indemnizar los daños y perjuicios.
c) Imposibilidad total y parcial. La imposibilidad total afecta a toda la prestación, y la parcial solo afecta a parte de ella.
La imposibilidad total, si es absoluta, impide el nacimiento de la obligación. La imposibilidad parcial no siempre llevará
consigo ese radical efecto, puesto que puede que aún resulte posible cumplir la parte restante.
d) Imposibilidad originaria y sobrevenida. La imposibilidad puede ser originaria, que existe desde el momento de la
constitución del vínculo jurídico, y subsiguiente o sobrevenida, que se da cuando la prestación, posible al nacer la
obligación, se hace imposible después. La originaria acarrea la nulidad de la obligación. La sobrevenida solo produce la
transformación de la obligación, si la imposibilidad se ha producido por culpa del deudor, o la extinción de la obligación,
si se ha producido por un hecho fortuito.
2. Licitud
Art. 1271-. “Pueden ser objeto de contrato todas las cosas que no están fuera del comercio de los hombres, aun las futuras.
Sobre la herencia futura no se podrá, sin embargo, celebrar otros contratos que aquéllos cuyo objeto sea practicar entre vivos la
división de un caudal y otras disposiciones particionales, conforme a lo dispuesto en el artículo 1056.
Pueden ser igualmente objeto de contrato todos los servicios que no sean contrarios a las leyes o a las buenas costumbres”.
3. Determinación
La prestación ha de ser determinada, bajo pena de nulidad de la obligación.
Art. 1273-. “El objeto de todo contrato debe ser una cosa determinada en cuanto a su especie. La indeterminación en la cantidad no
será obstáculo para la existencia del contrato, siempre que sea posible determinarla sin necesidad de nuevo convenio entre los
contratantes”.
De esta manera, el objeto del contrato debe ser determinado o determinable. La determinación a posteriori puede ser hecha por
diversos modos, tales como la referencia a una cosa o circunstancia cierta o la decisión que haga una persona distinta de los
contratantes. El código no parece tolerar, en cambio, que la determinación de la prestación se deje al arbitrio de una de las partes
(arts. 1449 y 1690.2).
4. Sobre la patrimonialidad de la prestación
El Dº moderno admite la ejecución especifica sin necesidad de trasladar a dinero la obligación, así pues se ha negado que la
prestación haya de ser necesariamente patrimonial. Basta que responda a un interés serio y digno de tutela. La prestación en sí
misma puede no tener valor patrimonial siempre que vaya acompañada de medios o instrumentos a través de los cuales se logre una
satisfacción económica por su cumplimiento, ejemplo, una cláusula penal.
5. Tiempo de la prestación
El tiempo de la prestación se determina por un convenio de los interesados, que puede ser expreso o tácito. Cabe distinguir:
- Obligaciones puras (en las que no se ha fijado un plazo o término) o sujetas a condición o término resolutorios: el
acreedor puede exigir su cumplimiento desde luego (es decir, desde el mismo momento de su nacimiento) (art. 1113).
- Obligaciones sujetas a condición o término suspensivos: solo son exigibles cuando se cumpla la condición o llegue el
día, respectivamente (arts. 1114 y 1125 p1º, respectivamente).
III. VÍNCULO
Finalmente, el vínculo es el nexo que liga una persona a la otra.
El vínculo es un concepto unitario, que comprende:
- El débito, que es el deber del deudor de cumplir la prestación y el correlativo dº del acreedor de exigir su cumplimiento.
- Y la responsabilidad, que es la sujeción del patrimonio del deudor al cumplimiento de la prestación y el dº del acreedor a
dirigirse contra el mismo, si incumple.
El CC regula el aspecto del débito o deuda a partir del art. 1088, pero la responsabilidad la proclama explícitamente en el art. 1911,
que dice: “Del cumplimiento de las obligaciones responde el deudor con todos sus bienes, presentes y futuros”.
LAS FUENTES DE LAS OBLIGACIONES
I. CONCEPTO
Por fuente de las obligaciones puede entenderse “el elenco de hechos jurídicos que determinan el nacimiento o aparición de un
relación obligatoria”.
II. DOCTRINA SOBRE LAS FUENTES DE LAS OBLIGACIONES
1. Doctrina tradicional
En Dº romano señala 4 orígenes de las obligaciones: el contrato, el cuasi contrato, el delito y el cuasi delito. El Código italiano de
1865 añadió a éstas la ley. Así se ha formado la clasificación corriente: ley, contrato, cuasi contrato, delito y cuasi delito.
2. Doctrina moderna
Hoy día se habla también de otra fuente de las obligaciones: “conducta social típica”. Hay que tener en cuenta que existen
obligaciones que nacen del comportamiento o de los hechos concluyentes de la voluntad de una de las partes. Se habla así de
obligaciones contractuales de hecho o derivadas de una “conducta social típica”. Esta doctrina ha sido recogida por el TS en STS
de 18 feb 1997 y 10 jun 2004.
III. REGULACIÓN DEL CC
Art. 1089-. “Las obligaciones nacen de la ley, de los contratos y cuasi contratos, y de los actos y omisiones ilícitos o en que intervenga
cualquier género de culpa o negligencia”.
1. Obligaciones procedentes de la ley
Art. 1090-. “Las obligaciones derivadas de la ley no se presumen. Sólo son exigibles las expresamente determinadas en este Código
o en leyes especiales, y se regirán por los preceptos de la ley que las hubiere establecido; y, en lo que ésta no hubiere previsto, por
las disposiciones del presente libro”.
Al decir que las obligaciones derivadas de la ley no se presumen, HERNÁNDEZ GIL entendía que hay que interpretar
restrictivamente la imposición de obligaciones legales. Aunque hable solo de las obligaciones impuestas por el código o leyes
especiales, algunos autores opinan que la ley es usada como sinónimo del derecho, que incluye la costumbre y los principios
generales del derecho.
2. Obligaciones procedentes de los contratos
Art. 1091-. “Las obligaciones que nacen de los contratos tienen fuerza de ley entre las partes contratantes, y deben cumplirse a tenor
de los mismos”.
3. Obligaciones procedentes de los cuasicontratos
Art. 1887-. “Son cuasi contratos los hechos lícitos y puramente voluntarios, de los que resulta obligado su autor para con un tercero
y a veces una obligación recíproca entre los interesados”.
4. Obligaciones procedentes de hechos ilícitos
a) Obligaciones procedentes de ilícitos penales: Art. 1092-. “Las obligaciones civiles que nazcan de los delitos o faltas se
regirán por las disposiciones del Código Penal”.
b) Obligaciones procedentes de otros ilícitos: Art. 1093-. “Las que se deriven de actos u omisiones en que intervenga culpa o
negligencia no penadas por la ley, quedarán sometidas a las disposiciones del capítulo II del título XVI de este libro”.
El Capítulo citado versa sobre la responsabilidad extracontractual, acto ilícito que se produce fuera de la relación
obligacional.
La STS 10 jun 2005 ha declarado que: “Existen dos clases de actos ilícitos; los que llevan consigo un atentado que afecta
al interés social y público, o lo que es igual a la esfera penal (actos punibles) a los que el CC alude en el artículo 1092,
distintos de aquellos otros que sólo contienen una violación de la Ley civil, por eso el CC en el artículo 1093, bajo la
expresión de actos u omisiones de antijuridicidad civil, pero claramente distinta de la penal”.
- Valor de la enunciación y clasificación legal de las fuentes
El art. 1089 no tiene eficacia normativa, sino un valor clasificatorio. El intérprete puede explicar las fuentes de las obligaciones de
otro modo. Ni siquiera el propio legislador sigue ese criterio, porque en realidad distingue entre las obligaciones derivadas de los
contratos (títulos II a XV del libro IV) y las que se contraen sin convenio (título XVI, que regula los cuasicontratos y la
responsabilidad extracontractual).
BREVE REFERENCIA A LAS OBLIGACIONES CONTRACTUALES EN DERECHO INTERNACIONAL PRIVADO:
EL REGLAMENTO (CE) 593/2008 (ROMA I)
I. LAS OBLIGACIONES CONTRACTUALES EN DERECHO INTERNACIONAL PRIVADO
La determinación del Dº aplicable ha sido objeto de algunos convenios internacionales, siendo el más conocido la Convención de
Viena de 1980 sobre los Contratos de Compraventa de Mercaderías. En el seno de la UE se han aprobado algunas Directivas que
inciden en la cuestión, pero mayor relevancia tiene el Reglamento (CE) 593/2008.
II. EL REGLAMENTO (CE) 593/2008
El Reglamento (CE) 593/2008 del Parlamento y del Consejo sobre la ley aplicable a las obligaciones contractuales (conocido como
Roma I) supone la unificación de las normas que resuelven los conflictos de leyes en materia contractual civil y mercantil.
1. Ámbito de aplicación
- Ámbito de aplicación espacial: art. 2 aplicación universal, la interposición de la demanda ante un órgano judicial de un
Estado miembro de la Union (excepto Dinamarca) será suficiente para la aplicación.
- Ámbito de aplicación material: requiere que exista una relación contractual relacionada con contactos con 2 o más OO y
que justifica el recurso a las normas de DIPriv.
2. Ley aplicable
La ley aplicable se determina en atención a la autonomía de la voluntad (art. 3). A falta de elección por las partes, se fijan unos
criterios supletorios para el caso de que el contrato no se encuadre en esos tipos. También se permite la aplicación de las leyes del
país con el que el contrato presenta vínculos más estrechos. Igualmente regula el Reglamento algunos supuestos especiales: contratos
de transporte, contrato de consumo, contrato individual de trabajo y contrato de seguro.