26 de noviembre 2024
Cordial saludo, señores del comité de convivencia laboral
El presente escrito tiene como intención exponer algunos inconvenientes que he tenido con
mis jefes, y tal vez, también, de darle voz a los silenciados en cuanto a una serie de
eventualidades que se han venido presentando a lo largo y ancho del año dentro de la
institución con los subalternos. El escrito tendrá tres apartados; en primer lugar,
incapacidad y problemas con los permisos de salida para las terapias, en segundo lugar,
llegadas tarde y memorando, y por último, llamados de atención con abuso del poder.
1. Incapacidad y permisos de salida para realizar un procedimiento terapéutico
En principio de año tuve, desafortunadamente un accidente bastante grave, lo cual me
generó problemas tanto emocionales, como físicos, por lo que, estuve incapacitado un
tiempo para recuperarme y para hacer terapias de una rodilla que me quedó afectada en
consecuencia del mencionado accidente. Por un lado, hay afirmaciones entre profesores de
que a nuestro jefe inmediato del Mario Morales no le gusta que los empleados se
incapaciten, cosa que resultó ser cierta, porque desde ahí empezó una especie de
confrontación. Sin embargo, ninguna persona está exenta de un accidente o cualquier otro
inconveniente que le impida llegar al lugar de trabajo. Y por el otro, por experiencia
personal1, tuve problemas por la hora y la cantidad de terapias que me asignaron,
exigiéndome cambiar la hora en la que me asignaron dichas terapias de forma insistente,
cosa que era demasiado complicada, entendiendo que, en las EPS, las terapias se le hacen al
paciente en una hora determinada por ellos y, además, con cupo, por lo que, prácticamente
se me pedía de forma indirecta, dejar de ir a las terapias en vista de la complicación con el
horario. El jefe inmediato le pidió a gestión humana, averiguar el por qué no me daban las
citas en otro horario, cosa que gestión humana comprendió y solamente me pidió una
constancia por parte de la terapeuta de que no se me podía asignar cita en otra hora, por
temas de cupo y agenda.
1 De ser necesario y si me lo solicitan adjuntaré las pruebas de la conversación que
tuvimos por WhatsApp para demostrar el desagrado por no hacer lo que el jefe
inmediato ordena.
2. Llegadas tarde, memorando de forma no equitativa e inválido en tanto el
reglamento interno del trabajo
Debo confesar que hubo días en donde llegaba tarde incluso dos veces por semana (llegaba
dos o tres minutos después de las 6 a la sala de profesores), pero no era porque me
molestara el contacto inicial como me afirmó el rector, apelando a una falacia de la
generalización, agrediendo mi credo religioso, que hace parte de la libre personalidad del
desarrollo de forma legal. Y además, sin tener la calidez humana de comprender que hay
muchos más factores que esa interpretación, como por ejemplo: que hay una distancia de un
poco más de 26 kilómetros desde mi casa al colegio (vivo en colorados), y que, en el
trayecto se puede presentar cualquier tipo de dificultad para llegar a tiempo. Otro factor no
favorable para la llegada a tiempo era cuando llovía, el camino de bahondo hacia el colegio
era muy precario y peligroso, porque el barro era abundante, y demasiado liso, por lo que,
los profes que teníamos moto debíamos pasar con cuidado y despacio, cosa que debía
comprenderse, y de cierta manera humanizarse.
El día que me realizaron el memorando, llegué tarde porque una profesora que vive por el
trayecto por donde yo paso, me llamó de manera inesperada para pedirme el favor que la
trajera debido a que la moto de ella se pinchó. Una de las preguntas que yo le hacía al rector
cuando me entregó el memorando fue que en ese tipo de casos qué se debía hacer ¿llegar a
tiempo para evitar un memorando y dejar una persona que en ese momento está sin
trasporte por llegar a tiempo o recogerla, hacer un favor, con calidez humana, y llegar
tarde? Pregunta que no supo cómo responder. Dicho memorando me lo entregaron, pero
nunca me lo pidieron ni preguntaron nada al respecto, por lo que, después más de tres
meses aún lo conservo. Cabe mencionar, en primer lugar, que hay varias personas que
como yo también llegan tarde y hasta el día en que escribo esta carta, no han hecho ningún
tipo de memorando, porque son amigos, cercanos, o están todo el tiempo haciéndole la
venia a los subalternos (coordinador pedagógico y rector) 2. Incluso hubieron más de dos
ocasiones en las que el rector esperaba en el pasillo al coordinador después de las 6am, de
manera conveniente, para entrar juntos y intentando camuflar que su amigo llegó tarde. Del
2 Esa especie de beneficio en tanto no llamar la atención por alguna cualquier cosa y
que tienen los que son cercanos no aplica solo para las llegadas tarde, sino también
para los reemplazos, acompañamientos al PAE, y vigilancia en los descansos.
mismo modo, cuando el coordinador llegaba tarde (y ya el tiempo no daba para que lo
esperaran en el pasillo) no se hacían llamados de atención, pero cuando sí llegaba a tiempo
y otras personas llegaban tarde, sí se hacían los respectivos llamados de atención, algo que
deja mucho para pensar y decir.
Ahora bien, por una parte, el reglamento interno de trabajo dice claramente que el horario
de entrada lo determina cada institución, pero en el afiche que se encuentra en la entrada de
la sala de profesores dice (capítulo IV artículo 8) que es a las 7 de la mañana, y por otro
lado, en el capítulo XIV articulo 49 manifiesta que es una falta leve llegar después de 15
minutos de la hora sin debida justificación, y según lo expuesto anteriormente no he
cometido ninguna falta, porque como mencioné en líneas anteriores, eran dos o tres
minutos, y cuando llegaba después de 15 minutos de la hora de llegada siempre di la
respectiva justificación por medio de WhatsApp. También es pertinente exponer las formas
en cómo hacen los llamados de atención, con gritos, mala gesticulación facial, e incluso con
manoteos para, de una u otra forma, demostrar la posición de poder en la que se encuentran.
3. Llamados de atención con abuso del poder
El coordinador un día me llamó la atención con un tono bastante tosco, y casi que, a gritos,
porque el día en el que más tengo carga laboral, me cogió la tarde para bajar al PAE por
estar almorzando. Una de las afirmaciones que el coordinador expuso fue: “ya para qué
baja”, “de aquí a que lave la portacomida, se lave las manos, vaya al baño, ya es hora de
clase”. Formas en las que un coordinador “pedagógico” no debería hablar, entendiendo la
etimología de la palabra pedagogía. Le pedí el favor de que me hablara bien, porque me
estaba hablando de mala manera, a lo que me respondió que eso era interpretación mía y,
por lo tanto, no valida. Además, afirmó que nunca bajaba a hacer los acompañamientos,
apelando de nuevo a la falacia a la generalización, solo porque esa vez me cogió la tarde.
En otra ocasión también, el coordinador pedagógico me hizo la sugerencia de traer café
desde mi casa para que no saliera a tomar café de la sala de profes, dándome a entender que
no consumiera el café al que todos los empleados tienen acceso, algo totalmente
innecesario.
Siguiendo la misma línea de los llamados de atención de una forma que no es la pertinente,
quiero exponer también, que varios compañeros han comentado la forma en las que el
rector y el coordinador pedagógico les hacen los llamados de atención por temas
relacionados con lo académico, y que tal vez no se atreven a decir o hacer algo por temor a
no ser llamados el año siguiente. En ocasiones, desde mi experiencia personal, hay
llamados de atención que son innecesarios, y que de una u otra forma desaniman y frustran
al empleado por el tipo de presión que los jefes imponen, como, por ejemplo: el miércoles
20 de noviembre se llevó a cabo una capacitación por parte de la ARL, en donde el rector
manifestó minutos antes que cuando fuesen a salir a entregar el salón, estando en la
capacitación, lo hicieran de forma prudente. En mencionada capacitación yo saqué un
artículo filosófico para leer mientras escuchaba la conferencia, cosa a la que no le vi gran
problema entendiendo el contexto de la capacitación; algunos estaban durmiendo, otros
jugando, otros en el celular, e incluso otros haciendo mala cara faltando el respeto al
ponente, si de respeto se tratase, el motivo por el cual me hizo llamado de atención con un
tono y un desagrado notable.
El 21 de noviembre, día que me decido a exponer todo lo que he vivenciado en el año, se
dio la indicación de bajar al coliseo del colegio a las 6:30am para atender algunos padres de
familia. Minutos antes de la hora asignada para estar en el lugar, decido tomarme un café
antes de bajar, en ese momento el rector iba pasando y me dijo, “por favor, bajamos al
coliseo” a lo que respondí tomándome el ultimo sorbo de café: “en un momento bajo”, cosa
que le molestó al rector, y se notó por la mala cara y el manoteo innecesario. Manifestó que
estaba desinteresado con el trabajo por tomarme el café, teniendo en cuenta que no era el
único ni el último profesor en no llegar al lugar acordado. Dichas formas de llamar la
atención no son particulares, y estoy seguro de que si se hace una encuesta para preguntar
qué tan humillantes son los llamados de atención del rector o coordinador, más de un
silenciado, expondrá sus respectivas quejas. En conclusión, todo este escrito tiene la
finalidad de que, no haya consecuencias emocionales y problemas de estrés o frustración, y
también para que, desde la regional y el comité de convivencia laboral presten mucha
atención al abuso de poder que realizan los jefes sobre los empleados, y también a la falta
de humanidad.
Firma: _______________________________________
Nombre: EDWIN JOHANY CALA CAICEDO
Cargo: Docente
Cédula: 1005337269