Protocolo y delito de
Hechos y Derechos
vol. 16, núm. 86
marzo-abril de 2025
linchamiento para Yucatán
Francisco José Parra Lara1
El pasado 30 de enero de 2025, en el artículo de la licenciada Flor Estrella
Santana, intitulado “Linchamiento en Tekit: los protocolos que incumplieron
los policías que no hicieron nada para impedirlo”, publicado en el Diario de
Yucatán, se dio cuenta de que en algunos estados del país existen “protocolos
de actuación para los casos de linchamiento”, como el ocurrido hace días en
Tekit. Respecto de Yucatán, la profesional de los medios de comunicación
nos refirió que esta entidad carece de tal normatividad.
En términos legalmente correctos y sencillos, conviene citar la legislación de un es-
tado donde sí existe un protocolo para aplicarse en dichos eventos gravísimos: Pue-
bla. Mediante acuerdo del Secretario General de Gobierno emitido el 29 de mayo
de 2019, se publicó en su diario oficial local el “Protocolo de Actuación para Casos
de Intentos de Linchamientos en el Estado de Puebla”, en el cual se determina como
su objeto
...establecer las acciones coordinadas que deberán llevar a cabo el Primer Respondiente
con la Autoridad Municipal, con la coadyuvancia de la Autoridad Estatal, en el ámbito
de sus respectivas competencias y atribuciones, a efecto de proteger la vida, brindar ga-
rantías a las personas, respeto a los derechos humanos y establecer la forma de actuar de
los cuerpos de seguridad pública, en los casos en los que tengan conocimiento de algún
intento de linchamiento.
Ahora, como acontece con las demás normas previamente existentes, la presencia de
estas no es sinónimo de que se aplicarán, al menos correctamente. Puebla es un caso
paradigmático, pues a pesar de tener dicho protocolo especializado, diversas notas
periodísticas enfatizan que es una de las entidades —sino es que la que más— don-
de se siguen cometiendo linchamientos. Así es la paradoja de la abundancia de leyes
y demás normativa jurídica que tiene México: a pesar de ser el país que se distingue
como el que más normas legales contaría, en la práctica la percepción de la sociedad
es de que pocas veces se acatan.
No obstante, para efectos de dotar de más seguridad jurídica a los servidores públicos
que por razón de su empleo o función habrán de participar en la contención de los
linchamientos, sin duda conviene tener un protocolo de actuación especializado, que
1 Universidad de Guanajuato. México
1
carecer del mismo. Así, subsecuentemente será más factible analizar si aquellos ser-
vidores acataron —o no— sus deberes para dichos sucesos y si, derivado de esto, se
actualizaron una o más conductas sancionadas por las legislaciones administrativas
y penales aplicables.
Delito de linchamiento
Regresando al funesto linchamiento acaecido en Tekit, ahí está la muy diversa in-
formación que retrata que en el mismo participaron un universo de personas, inclu-
so menores de edad legal (estos últimos como espectadores). Individuos que habrían
convocado, por las redes sociales y demás plataformas tecnológicas, a que se come-
tiera tal bárbaro acto colectivo; gente que habría ido a buscar el combustible para
efectuar el abominable desenlace, etcétera. Un cúmulo de participantes, así como
de autores que distaría de los cinco sujetos que están siendo procesados por el delito
de homicidio cometido en pandilla.
La taxatividad penal, postulado central en esta materia, dada su trascendencia
como máximo reproche social exige que los delitos, sus perpetradores y las penas o
sanciones resultantes sean perfectamente definidos antes de que se pueda aplicar a
un procedimiento prejudicial y judicial como tal.
En esto resalta lo comentado en el capítulo de conclusiones del Informe Especial
sobre la Problemática de los Linchamientos en el Territorio Nacional, elaborado
por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos en conjunto con el Instituto de
Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México en 2019.
En aquellos casos que ha sido posible llevar ante la autoridad de procuración de
justicia a personas que participaron en el linchamientos, el acto suele ser investiga-
do por delitos de motín, lesiones y homicidio (simple o tumultuario), en este último su-
puesto, al ser un acto atribuible a un individuo y el linchamiento una acción colectiva, los elementos
del tipo penal resultan complejos para ajustarlos a la conducta, por lo que al no poder determinar
quién produjo la muerte de la víctima, no se sanciona a los responsables o se dicta una pena que no
es proporcional a la gravedad del hecho (énfasis añadido).
En el caso de Tekit, lo aducido por dicho Informe se verá cuando se debata en el
juicio penal qué acto o actos específicos fueron los que ocasionaron la muerte de
El Huero y quiénes se los causaron, pues la víctima habría padecido de un sinfín de
ataques de parte de la muchedumbre enardecida antes de que fuera quemado vivo.
Conclusión
Si Yucatán pretende avanzar jurídicamente en evitar que eventos como el de Te-
kit se vuelvan a cometer, debe establecer el protocolo y el delito especial, antes co-
mentados. En el caso del primero, se coadyuvaría en darle seguridad jurídica, y con
esta, tranquilidad a los servidores públicos que deban actuar en consecuencia, y
para el segundo supuesto, se allanaría el camino para no dejar impunes a todos los
que, real y sin justificación jurídica alguna, participen en el linchamiento, el cual,
enfatiza dicho Informe Especial, “será considerado como tal, concluya o no en el
fallecimiento de aquel que se lincha; ya que si bien, el acto de violencia colectiva
puede ser interrumpido por distintas causas, éste es innegablemente ilegal”.