La Doctrina Monroe fue una política de Estados Unidos formulada por el presidente James
Monroe en un discurso ante el Congreso el 2 de diciembre de 1823. Su esencia era rechazar
cualquier intervención europea en América, estableciendo el principio de "América para los
americanos".
Contexto histórico
A inicios del siglo XIX, América Latina estaba en proceso de independizarse de España y
Portugal. Al mismo tiempo, las potencias europeas, lideradas por la Santa Alianza (Rusia, Prusia
y Austria), buscaban restaurar el control monárquico en estos territorios. Además, Gran Bretaña,
que ya tenía intereses comerciales en América, también estaba en contra de una posible
intervención europea.
Estados Unidos, aunque todavía no era una gran potencia, quería asegurarse de que el
continente americano quedara fuera de la influencia europea. En este contexto, el presidente
Monroe, con la influencia de su secretario de Estado John Quincy Adams, formuló esta doctrina.
Principios fundamentales
La Doctrina Monroe se basaba en tres puntos clave:
1. No colonización: Se declaraba que el continente americano ya no podía ser objeto de nuevas
colonias europeas.
2. No intervención: Se advertía a las potencias europeas que cualquier intento de intervenir en
los asuntos de los países americanos sería considerado una amenaza para la seguridad de
Estados Unidos.
3. Neutralidad recíproca: Estados Unidos, a su vez, se comprometía a no intervenir en los
conflictos internos de Europa.
Consecuencias y aplicación
En el siglo XIX, la doctrina tuvo un impacto limitado, ya que EE.UU. no tenía la capacidad militar
para hacerla cumplir. Sin embargo, Gran Bretaña apoyó indirectamente la doctrina, ya que su
Marina protegía sus propios intereses comerciales en América.
En el siglo XX, especialmente con el presidente Theodore Roosevelt, se expandió la doctrina
con el Corolario Roosevelt (1904), que justificaba la intervención de EE.UU. en América Latina
para "mantener el orden". Esto llevó a varias intervenciones en países como República
Dominicana, Nicaragua y Cuba.
En la Guerra Fría, EE.UU. usó la Doctrina Monroe como justificación para intervenir en América
Latina y evitar la influencia del comunismo, apoyando golpes de Estado y regímenes favorables
a sus intereses.
Críticas y legado
La Doctrina Monroe, que originalmente buscaba evitar la intervención europea, terminó siendo
utilizada para justificar la intervención de Estados Unidos en América Latina. Muchos países la
consideran un símbolo del imperialismo estadounidense. Sin embargo, sigue siendo un punto
clave en la historia de la política exterior de EE.UU. y en las relaciones interamericanas