APUNTES DE TRADICIÓN
VII.- LA TRADICIÓN
Es un modo de adquirir el dominio de las cosas y consiste en la entrega que el dueño hace
de ellas a otro, habiendo por una parte la facultad e intención de transferir el dominio, y
por otra la capacidad e intención de adquirirlo.
Lo que se dice del dominio se extiende a todos los otros derechos reales. (artículo 670).
A) Características de la tradición como modo de adquirir el dominio
1.- Es un modo de adquirir derivativo pues proviene del tradente (artículo 682 inciso 1°).
2.- Sirve para adquirir todos los otros derechos reales (artículo 670 inciso 2°).
3.- También sirve para adquirir los derechos personales o créditos.
Artículo 699: "La tradición de los derechos personales que un individuo cede a otro se
verifica por la entrega del título hecha por el cedente al cesionario".
La tradición de los derechos personales está tratada en el título XXV del Libro IV "De la
cesión de derechos", párrafo "de los Créditos Personales" en los artículos 1901 y
siguientes.
El derecho real de herencia que recae en una universalidad, es decir en todos los bienes,
derechos y obligaciones del causante o en una cuota de ellos, también se puede adquirir
por tradición y está reglada en los artículos 1909 y 1910.
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Cuando se cede el derecho real de herencia, lo que se cede es el derecho sobre el
patrimonio del causante no del tradente.
4.- Es un modo de adquirir generalmente a título singular, salvo en la tradición del
derecho real de herencia.
5.- Es un modo de adquirir a título gratuito u oneroso.
Lo anterior, dependerá del título que le sirve de antecedente. Si el título fuera la donación,
por ejemplo, será gratuito; si fuera, en cambio, la compraventa o la permuta, será
oneroso.
6.- Es un modo de adquirir entre vivos.
7.- Es un acto jurídico bilateral o convención, que se perfecciona por el acuerdo de
voluntades entre el tradente y el adquirente.
8.- Es un modo de extinguir las obligaciones, es un pago, la prestación de lo que se debe.
En efecto, en el contrato que sirvió de antecedente a la tradición (título traslaticio), como
la venta, por ejemplo, el vendedor se obligó a hacer la tradición de la cosa vendida y al
hacerlo, paga su obligación y así la extingue.
9.- Es un acto dependiente o accesorio.
La tradición no puede subsistir sin el título traslaticio de dominio. Si no fuera así, es decir,
si consideráramos a la tradición un acto principal, ¿Cómo podríamos saber su causa? ¿Por
qué se entrega? ¿Su objeto? ¿Qué ha de entregarse? ¿Quién es el obligado a entregar la
cosa? ¿Con qué solemnidades o en qué forma ha de hacerse la tradición? La respuesta a
todas estas preguntas la encontraremos en el título.
Por la misma razón, al estudiar la posesión, dijimos que la justicia o injusticia de la
tradición como título para poseer, está o hay que buscarla en el título traslaticio que sirve
de antecedente a la tradición.
B) Entrega y Tradición
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La entrega o tradición en nuestro Código son términos sinónimos.
La entrega o tradición en nuestro Código es una expresión genérica que sirve en algunos
casos para referirse al modo de adquirir el dominio, como ocurre en el artículo 2197
referido al mutuo en que señala que el mutuo no se perfecciona sino por la tradición y la
tradición transfiere el dominio, como en otros, para referirse a entregas que no tienen por
objeto transferir el dominio, como ocurre en el comodato (artículo 2174 especialmente el
inciso 2°), o en el arrendamiento (artículo 1920).
Esto ocurre porque Bello siguió los conceptos romanos y ellos distinguían, entre la "nuda
traditio" y la "traditio".
Recordemos que en el artículo 1443 al definirse los contratos reales se dice que éstos son
aquellos que para que sean perfectos "es necesaria la tradición de la cosa a que se
refiere". De los contratos reales, la prenda, el comodato y el depósito no transfieren el
dominio. Sólo lo hace el mutuo (en los tres primeros sólo se transfiere la mera tenencia).
También es necesario hacer notar que en el artículo 682 y en el artículo 683 no se
transfiere el dominio y también se emplea la expresión tradición. En estos casos, la
tradición sólo hace nacer posesión.
Artículo 682. “Si el tradente no es el verdadero dueño de la cosa que se entrega por él o a
su nombre, no se adquieren por medio de la tradición otros derechos que los
transmisibles del mismo tradente sobre la cosa entregada.
Pero si el tradente adquiere después el dominio, se entenderá haberse éste transferido
desde el momento de la tradición”.
Artículo 683. “La tradición da al adquirente, en los casos y del modo que las leyes señalan,
el derecho de ganar por la prescripción el dominio de que el tradente carecía, aunque el
tradente no haya tenido ese derecho”.
En definitiva, la tradición, acto dependiente, transfiere o no el dominio dependiendo de si
el acto principal, el título, sirve o no por su naturaleza, de acuerdo a lo dispuesto en el
inciso 2° del artículo 703, para transferir el dominio. Es decir, tradición significa entrega, la
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que hace adquirir el dominio cuando concurren además de la entrega otros requisitos que
son: título traslaticio, consentimiento y facultad de enajenar, es decir, que el tradente sea
dueño.
C) Requisitos de la Tradición como modo de adquirir el dominio
1.- Concurrencia de dos partes, el tradente y el adquirente;
2.- Consentimiento del tradente y del adquirente;
3.- Título traslaticio de dominio;
4.- Entrega de la cosa.
1.- Concurrencia de dos partes
Ellos son el tradente y adquirente.
"Se llama tradente la persona que por la tradición transfiere el dominio de la cosa
entregada por él o a su nombre, y adquirente la persona que por la tradición adquiere el
dominio de la cosa recibida por él o a su nombre”. (artículo 671 inciso 1º)
a) Requisitos del tradente para que pueda transferir el dominio
i.- Debe tener la facultad de transferir el dominio (artículo 682 inciso 1°), lo que significa
que debe ser dueño de la cosa o del derecho que transfiere. (artículo 1575 incisos 1º y 2°).
Si el tradente no es dueño de la cosa, la tradición no es nula, sino que no transfiere el
dominio. Ese es el alcance que tiene la expresión “válido” en el artículo 1575. El pago no
sirve para cumplir la obligación de transferir el dominio, la que, en principio, contrae quien
celebró un contrato o un acto que importe un título traslaticio de dominio, como la venta,
la permuta, la donación entre vivos, la dación en pago, etc.
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Dice el artículo 682 inciso 1°: "Si el tradente no es el verdadero dueño de la cosa que se
entrega por él o a su nombre, no se adquieren por medio de la tradición otros derechos
que los transmisibles del mismo tradente sobre la cosa entregada".
Recordemos que de acuerdo al artículo 1815: "La venta de cosa ajena vale, sin perjuicio de
los derechos del dueño sobre la cosa vendida, mientras no se extingan por el lapso de
tiempo".
ii.- Debe tener capacidad de ejercicio. Si el tradente no tiene capacidad de ejercicio la
tradición es nula porque es un acto jurídico. Por supuesto que los incapaces podrán actuar
representados o autorizados por sus representantes legales (artículo 671 inciso 2°).
b) Requisitos para que el adquirente pueda adquirir por la tradición
i.- Debe tener capacidad de ejercicio, por la misma razón de que es un acto jurídico,
concretamente una convención.
Alessandri piensa que el adquirente sólo debe tener capacidad de goce, lo que es un error,
por la razón recién señalada, es decir, porque se trata de un acto jurídico.
Dice el artículo 1578 Nº 1:
"El pago hecho al acreedor es nulo en los siguientes casos:
“1° Si el acreedor no tiene la libre administración de sus bienes...” (esta disposición se
refiere al adquirente, quien debe tener capacidad de ejercicio)
Ahora, lo que dice Alessandri respecto de la capacidad de goce debe mirarse con cuidado
si se piensa en la compraventa entre cónyuges no separados judicialmente o entre el
padre o la madre y el hijo sujeto a patria potestad. En este caso el cónyuge adquirente o el
padre o madre y el hijo no tienen capacidad de goce (especial) y por tanto la tradición
sería nula por otra razón, porque el título, la compraventa entre cónyuges o entre el padre
o la madre y el hijo sujeto a patria potestad, es nula según el artículo 1796.
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Entonces, lo que ocurre es que, obviamente, es requisito para la tradición, en el caso que
comentamos, no sólo la capacidad de goce –o mejor dicho no tener esta incapacidad de
goce especial- sino que además el adquirente debe tener capacidad de ejercicio.
c) Efectos de la tradición cuando el tradente no es dueño de la cosa que se pretende
transferir
i.- El adquirente no adquiere el dominio, porque nadie puede transferir más derechos que
los que tiene;
ii.- Esa tradición no adolece de vicio de nulidad pese al comentado artículo 1575 que dice
que el pago en que debe transferirse la propiedad no es válido sino en cuanto el que paga
es dueño de la cosa pagada. No olvidemos que la tradición es pago.
Además recordemos que, según el artículo 1815, la venta de cosa ajena vale, sin embargo
no tiene la virtud de transferir el dominio, por lo tanto ese pago, esa tradición, importa
sólo una mera entrega. Lo que ocurre es que el comprador no adquiere el dominio, pero
entra en posesión de la cosa y podrá ganar el dominio de ella por la prescripción de
acuerdo a los artículos 682 inciso 1º y 683.
iii.- Como se dijo recién, cuando la tradición es efectuada por quien no es dueño, el
adquirente pasa a ser poseedor y puede ganar el dominio por prescripción. (artículo 683).
iv.- Si el tradente no es dueño, el adquirente sólo adquiere los derechos transmisibles del
tradente en la cosa entregada (artículo 682 inciso 1°). Por ejemplo si el tradente es
usufructuario, no se transfiere el domino, pero sí el usufructo.
v.- Si hecha la tradición de una cosa ajena, el tradente adquiere el dominio de ella, se
reputa que el adquirente es dueño desde la tradición (artículo 682 inciso 2° y artículo 1818
sobre efecto de la venta de cosa ajena).
A algunos ha confundido el que el efecto retroactivo en un caso opere a la fecha de la
tradición (artículo 682 inciso 2º) y en otro a la fecha del contrato de compraventa
(artículo1818). La lógica conduce exactamente a la conclusión contraria: la venta de quien
no era dueño, ratificada por éste, se retrotrae a la fecha en que se celebró el contrato y la
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ratificación de la tradición efectuada por quien no era dueño, transfiere el dominio desde
la fecha de la tradición y no del contrato, porque son actos jurídicos distintos.
En otras palabras, el título traslaticio que mejoró su condición por la ratificación, la ley le
atribuye el que pudo producir la tradición que transfiere el dominio, desde el inicio, desde
la fecha que ésta se efectuó.
vi.- Lo mismo ocurre si el dueño o su representante ratifica después la tradición hecha por
un tercero (artículo 672 inciso 2° y 1818).
2.- Consentimiento del Tradente y del Adquirente
Por ser la tradición una convención -acto jurídico bilateral- requiere del consentimiento de
las partes (artículo 672 inciso 1° y 673 inciso 1° y artículo 670).
Dice el artículo 672 inciso 1º: “Para que la tradición sea válida debe ser hecha
voluntariamente por el tradente o por su representante”.
A su turno, el artículo 673 inciso 1º dispone: “La tradición, para que sea válida, requiere
también el consentimiento del adquirente o de su representante”.
Si falta el consentimiento no hay tradición, es inexistente.
La ratificación de que hablan los incisos segundos de los artículos 672 y 673, aunque
hablen de "validez", se refieren a otra cosa: "a la validez como tradición que transfiere el
dominio" y, por lo tanto, la ratificación que hace el dueño de la cosa a la tradición
efectuada por quien no lo era, produce el efecto de que desde tal ratificación se transfiere
el dominio. Es decir, había una entrega que no había podido transferir el dominio, porque
faltaba un requisito, el consentimiento de quien debía prestarlo, y cuando éste se presta,
transfiere el dominio con efecto retroactivo.
Dice el inciso 2º del artículo 672 que se refiere a la ratificación por el verdadero dueño:
“Una tradición que al principio fue inválida por haberse hecho sin voluntad del tradente o
de su representante, se valida retroactivamente por la ratificación del que tiene facultad
de enajenar la cosa como dueño o como representante del dueño.
Dice el artículo 673 en su inciso 2° que se refiere a la ratificación del adquirente: “Pero la
tradición que en su principio fue inválida por haber faltado este consentimiento, se valida
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retroactivamente por la ratificación”. Este inciso se refiere al pago hecho a otra persona
que el acreedor, pero ratificado por éste, a que alude el artículo 1577.
En efecto, dice el artículo 1577. “El pago hecho a una persona diversa de las expresadas en
el artículo precedente es válido, si el acreedor lo ratifica de un modo expreso o tácito,
pudiendo legítimamente hacerlo; o si el que ha recibido el pago sucede en el crédito,
como heredero del acreedor, o bajo otro título cualquiera.
Cuando el pago hecho a persona incompetente es ratificado por el acreedor, se mirará
como válido desde el principio”.
a) Tradición hecha por mandatarios o por representantes legales
El artículo 671 inciso 2° dice que pueden entregar o recibir a nombre del dueño sus
mandatarios o representantes legales.
No tiene nada de raro. Es la regla general en el derecho que los actos jurídicos se puedan
celebrar a través de los mandatarios o representantes legales. Una excepción calificada es
el testamento, que es un acto personalísimo –no admite representación- y, por lo mismo,
es que la ley permite que testen por sí mismos los menores adultos.
El artículo 671 inciso 4° agrega: "La tradición hecha por o a un mandatario debidamente
autorizado, se entiende hecha por o a el respectivo mandante".
Ahora bien, el artículo 674 resulta equívoco: "Para que sea válida la tradición en que
intervienen mandatarios o representantes legales, se requiere además que estos obren
dentro de los limites de su mandato o de su presentación legal".
En verdad no se trata de un problema de validez de la tradición.
(i) El mandatario que excede los límites de su mandato hace inoponibles sus actos al
mandante de acuerdo al artículo 2160 inciso 1°, salvo si el mandatario lo hace por una
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necesidad imperiosa, caso en el cual se convierte en agente oficioso de acuerdo al artículo
2122 y se rige por el artículo 2284 y sigs. sobre el cuasicontrato de agencia oficiosa.
(ii) En el caso de los representantes legales, los que obren más allá de los límites de su
representación legal, tendrán la sanción que en cada caso establezca la ley como la
nulidad, la inoponibilidad u otra, por ejemplo artículos 255, 256 y 390 y siguientes.
(iii) En las ventas forzadas que se hacen por decreto judicial, en pública subasta, a petición
de un acreedor, según el artículo 671 inciso 3°, el juez es representante legal del tradente.
Ello es así, porque el deudor, al contraer la obligación, consintió en que el acreedor
tendría la facultad de hacer vender todos sus bienes, salvo los no embargables si no
pagaba su crédito, en virtud del denominado derecho de prenda general consagrado en el
artículo 2465.
También es representante legal del tradente el partidor de acuerdo a lo dispuesto por el
artículo 659 del C.P.C.
b) Vicios del consentimiento en la tradición
Como todo acto jurídico, que requiere de consentimiento, la tradición puede estar viciada
por error, fuerza o dolo.
En la tradición el Código no trató ni la fuerza ni el dolo, vicios que entonces se rigen por las
reglas generales.
Sí se ocupó del error y trató cuatro especies de error.
i.- Error en la identidad de la cosa que debe entregarse
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Artículo 676: "Se requiere también para la validez de la tradición que no se produzca error
en cuanto a la identidad de la especie que debe entregarse, o de la persona a quien se le
hace la entrega, ni en cuanto al título."
“Si se yerra en el nombre sólo, es válida la tradición”
Estimamos, como el profesor Fernando Rozas, que en este caso tampoco se trata de un
problema de validez.
En este caso hay un error obstáculo que produce inexistencia. Ocurre lo mismo que en el
artículo 1453, estudiado a propósito del acto jurídico.
Lo anterior es una demostración más que la expresión “valor” o “validez”
usada por el Código, en muchas oportunidades, no se refiere necesariamente a requisitos
de validez.
ii.- Error en la persona
Artículo 676: "Se requiere también para la validez de la tradición que no se produzca error
en cuanto a la identidad de la especie que debe entregarse, o de la persona a quien se le
hace la entrega, ni en cuanto al título."
“Si se yerra en el nombre sólo, es válida la tradición”
Me inclino a pensar que la buena doctrina es aquella que estima que siendo la tradición
un pago, debe regir el artículo 1576 y en consecuencia el pago para ser válido debe
hacerse al acreedor. Si se paga a otro por error, ha habido un pago de lo no debido que se
regirá por este cuasicontrato (artículo 2295 y sigs.) sin perjuicio de la obligación de pagar
al verdadero acreedor.
Cabe destacar que se debe pagar a la persona con quien se contrató, a él se le debe hacer
tradición (en sentido de entrega y después se verá si se transfiere o no el dominio según si
el tradente era o no dueño de la cosa entregada), porque la tradición es un acto jurídico
dependiente del título, es decir, debe hacerse tradición a quien corresponde según resulte
del título traslaticio.
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En otro orden de ideas, si hubo error en la persona en un contrato que sirve de titulo
traslaticio de dominio y que es de aquellos anulables por error en la persona, vale decir,
intuito personae, no puede dejar de pagarse al acreedor que aparece en el contrato sin
pedir la nulidad del mismo, es decir, del contrato. De no ser así, envolvería un acto de
autotutela.
El error en el nombre no vicia la voluntad.
iii.- Error en cuanto al título
Artículo 676: "Se requiere también para la validez de la tradición que no se produzca error
en cuanto a la identidad de la especie que debe entregarse, o de la persona a quien se le
hace la entrega, ni en cuanto al título."
Comprende dos situaciones:
(a) Cuando una parte entiende un título translaticio y la otra uno que no lo es;
(b) Cuando ambas partes entienden títulos translaticios pero diversos.
Estamos en presencia del error obstáculo tratado en el Código en el artículo 1453.
El artículo 676 demuestra otra vez que la expresión validez no se refiere a requisitos de
validez, ya que, tratándose de un error obstáculo, el acto no es nulo, sino inexistente.
También confirma la tesis de que no se puede separar el título del modo.
iv.- Error sufrido por mandatarios o representantes legales (artículo 678)
El error sufrido por los mandatarios o representantes legales afecta de la misma manera
que afectaría al representado.
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3.- Título traslaticio de dominio
El artículo 675 dice: "Para que valga la tradición se requiere de un título traslaticio de
dominio, como el de venta, permuta, donación, etc.”
El mismo artículo 675 inciso 1° señala, como se ve, ejemplos de títulos traslaticios.
Otro tanto hace el artículo 703 inciso 3°, estudiado a propósito de la posesión, pero
además los define: "Son traslaticios de dominio, los que por su naturaleza sirven para
transferirlo, como la venta, la permuta, la donación entre vivos”.
Recordemos que el inciso 6° del artículo 703 agrega, como título traslaticio, a las
transacciones, en cuanto transfieran la propiedad de un objeto no disputado.
- Requisitos del título traslaticio:
a) Debe ser válido el título en sí mismo.
Si el título traslaticio es nulo, la tradición que se haga en virtud de él no transfiere el
dominio.
b) El título debe ser válido respecto de la persona a quien se confiere.
El artículo 675 inciso 2° pone por ejemplo la donación irrevocable entre cónyuges, la que
es siempre revocable aunque se haga bajo la forma de donación entre vivos. Dice el
artículo citado: “Se requiere además que el título sea válido respecto de la persona a
quien se confiere. Así el título de donación irrevocable no transfiere el dominio entre
cónyuges”.
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Otro tanto ocurre con la compraventa o permuta entre cónyuges no separados
judicialmente o entre el padre o madre y el hijo sujeto a patria potestad (artículo 1796), la
que, como ya se ha estudiado, es nula absolutamente.
Si el título requiere de solemnidades es necesario cumplir con ellas para que se transfiera
el dominio, pero ello es así porque de otra manera no valdría como título.
4.- La entrega de la cosa
En la tradición, la entrega de la cosa juega el papel de materializar el acuerdo de
voluntades de transferir el dominio.
En nuestro concepto la entrega de la cosa es la forma de perfeccionar la tradición y esa es
la forma de manifestar el consentimiento.
La entrega de la cosa es diferente según se trate: a) de cosas corporales muebles; b) de
frutos y productos de un predio; c) de inmuebles; d) del derecho real de servidumbre; e)
del derecho real de herencia; y f) de los derechos personales.
a) Tradición de una cosa corporal mueble
Artículo 684: "La tradición de una cosa corporal mueble deberá hacerse significando una
de las partes a la otra que le transfiere el dominio y figurando esta transferencia por uno
de los medios siguientes:..."
La entrega en esta clase de tradición puede ser real o ficta.
i.- Entrega real: artículo 684 Nº 1: Es la que se hace traspasando físicamente la cosa a la
otra parte; como dice el Código, permitiéndole la aprensión de la cosa presente.
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ii.- Entrega ficta: Es la que se hace por medio de una ficción, en la que determinados actos
o hechos se consideran entrega.
Se acostumbra a entender por entregas fictas, (a) la simbólica; (b) la “brevi manu" o breve
mano; y (c) el constituto posesorio. Pero el Código no usa esta nomenclatura.
(a) Entrega simbólica: tiene lugar cuando en vez de entregar la cosa se realiza alguno de
estos actos:
- Cuando se entregan al adquirente las llaves del granero, almacén, cofre o lugar en que
está guardada la cosa (artículo 684 Nº 3);
- Cuando se entrega el conocimiento, carta de porte o factura en los casos de venta de
mercaderías que vienen en tránsito por mar o tierra. (artículo 149 Nº 1 del Código de
Comercio);
- Cuando se fija por el comprador, con consentimiento del vendedor, su marca en las
mercaderías vendidas (artículo 149 Nº 2 del Código de Comercio);
- Cuando el tradente se encarga de poner la cosa a disposición del adquirente en el lugar
convenido (artículo 684 Nº 4);
- Entrega longa manu (artículo 684 Nº2). Cuando el tradente muestra la cosa al
adquirente. Obviamente al mostrarla debe ponerla a disposición del adquirente.
(b) Entrega brevi manu (artículo 684 Nº 5 primera parte): Es la que tiene lugar cuando el
mero tenedor de la cosa la retiene con ánimo de dueño porque celebró un acto traslaticio
de dominio con el dueño.
Ej.: El arrendatario o comodatario compró la cosa al dueño.
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(c) Constituto posesorio (artículo 684 Nº 5 segunda parte).: Tiene lugar cuando el dueño
de la cosa celebra un contrato en que él retiene la mera tenencia de la cosa que pasa a ser
de otro.
Ej.: Una persona vende una cosa pero se constituye en arrendatario o comodatario de ella.
Agreguemos que la tradición de los derechos reales sobre una cosa mueble se hace de la
misma manera (derechos reales de usufructo, uso y prenda).
b) Entrega de frutos y productos de un predio
Aunque los frutos y productos de un predio son, en definitiva, bienes muebles desde su
separación, el Código contempla reglas especiales para su tradición.
Se efectúa cuando se separan las piedras, frutos pendientes y otras cosas que forman
parte del predio y que se toman de él con permiso del dueño. La tradición se verifica en el
momento de la separación. (artículo 685 inciso 1°).
También se efectúa cuando: “Aquel a quien se dieron los frutos o productos entra a
cogerlos al predio, fijándose día y hora de común acuerdo con el dueño. (artículo 685
inciso 2°).
Si no se produce acuerdo en el día y hora deberá resolver el juez.
Creemos que la entrega de los frutos o productos puede también hacerse en forma ficta,
pero hay jurisprudencia contraria.
c) Tradición de una cosa corporal inmueble y de los derechos reales de uso, usufructo,
habitación, censo e hipoteca recaídos en ellos (artículo 686).
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Se hará mediante la inscripción del título en el Conservador de Bienes Raíces. Tengamos
presente que el dominio se inscribe en el Registro de Propiedad y los demás derechos
reales recaídos en inmuebles, en el Registro de Hipotecas y Gravámenes del pertinente
Conservador de Bienes Raíces.
d) Tradición del derecho real de servidumbre (artículo 698)
Se efectuará por la escritura pública en que el tradente expresa constituirla y el
adquirente aceptarla. Esta escritura podrá ser la misma del acto o contrato.
En este caso, en que hay una sola escritura, debe quedar explícito el hecho de que además
se está efectuando la tradición.
La inscripción de la servidumbre en el Registro de Hipotecas y Gravámenes del
Conservador, en este caso sólo es formalidad de publicidad, salvo la servidumbre de
alcantarillado de predios urbanos en que, excepcionalmente, la tradición se hace por la
inscripción.
En otras palabras, por regla general, no es necesaria la inscripción para que nazca el
derecho de servidumbre y sólo sirve para hacerla oponible a terceros.
e) Tradición del derecho real de herencia
Recordemos que la herencia, mejor dicho, el derecho real que se ejerce sobre esta
universalidad, el derecho real de herencia, se adquiere ordinariamente por los herederos
por el modo de adquirir el dominio denominado sucesión por causa de muerte. Ahora nos
estamos refiriendo a su adquisición por tradición o cesión de derechos hereditarios.
La ley no ha señalado la forma de hacer la tradición del derecho real de herencia, pero la
jurisprudencia ha estimado, y con razón, que recayendo el derecho real de herencia en
una universalidad, aunque haya bienes inmuebles en la misma, la herencia no es ni
mueble ni inmueble, por lo que deben aplicarse las reglas de los bienes muebles, que son
menos exigentes. En otras palabras no es necesaria la inscripción para hacer la tradición
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del derecho real de herencia. Esta se efectúa de acuerdo al artículo 684, ya estudiado, es
decir, como si se tratara de un bien corporal mueble.
Sin embargo, la cesión generalmente se inscribe, pero no para hacer la tradición sino para
conservar la historia de la propiedad, si hay inmuebles en la herencia, o para que los
cesionarios con los herederos puedan disponer de consuno de los bienes muebles de la
herencia.
En otras palabras, la inscripción de la cesión que debe practicarse en el Registro de
Propiedad, hace las veces de la inscripción del decreto o resolución que concede la
posesión efectiva de la herencia.
Lo normal será que la tradición se haga en la misma escritura de compraventa, donación,
etc.
La cesión del derecho de herencia está tratada en el artículo 1909 y 1910. De ellos
destacamos lo que dice el artículo 1909: “El que cede a título oneroso un derecho de
herencia o legado sin especificar los efectos de que se compone, no se hace responsable
sino de su calidad de heredero o de legatario”.
Este artículo significa que el que cede por un título oneroso –como lo es la compraventa,
la permuta, la dación en pago o cualquier otro– un derecho de herencia, no se hace
responsable más que del hecho de ser verdadero heredero, pero no de que en la
universalidad de la herencia existan determinados bienes, salvo que a ello se obligue
expresamente, especificándolo y, a contrariu sensu, si la cesión es a título gratuito –como
si el cedente donara su derecho de herencia– no responde ni aún del hecho de ser
heredero.
Por último digamos que cuando el título es la venta, permuta o donación, en opinión de
los autores la tradición debe constar en escritura pública, por lo que disponen los artículos
1801 inciso 2º, 1898 y 1407.
f) Tradición de los derechos personales
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La tradición de los derechos personales que un individuo cede a otro se verifica por la
entrega del título que el cedente hace al cesionario. (artículo 699).
Cabe aclarar que lo que se transfiere en los derechos personales, no es la propiedad sino
la titularidad (o especie de propiedad), tal como lo explicáramos al tratar el derecho de
dominio.
En este caso, la entrega puede ser real cuando el título consta por escrito.
Puede y tiene que ser simbólica si el título no consta por escrito, y consistirá en permitir al
cesionario tener el crédito por suyo. Para materializarla habrá que otorgar una escritura
de cesión que puede ser pública o privada y en que se exprese la voluntad de transferir el
crédito por una parte y por la otra de adquirirlo.
Hacemos presente, tal cual lo dijimos al tratar del Acto Jurídico, que para que la cesión de
un crédito personal produzca efectos contra el deudor y contra terceros, debe ser
notificada por éste (el cesionario) al deudor o aceptada por éste. (artículo 1902)
También recordemos que la tradición de los derechos personales, tratada en los artículos
1901 a 1908, se refiere sólo a los créditos nominativos y no se refiere, entonces, a la letras
de cambio, pagarés, cheques y otras especies de transmisión que se rigen por el Código de
Comercio o por leyes especiales, y aunque sean nominativos.
Los créditos a la orden se transfieren por el endoso y los al portador por la entrega
material.
D) Efectos de la Tradición
1.- Ya se estudió el efecto de la tradición cuando el tradente no era dueño de la cosa.
2.- Cuando el tradente es dueño de la cosa, por la tradición se transfiere el dominio.
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3.- Siendo la tradición un modo de adquirir derivativo, el dominio que tenía el tradente
pasa al adquirente en las mismas condiciones que éste lo tenía y con los mismos
gravámenes.
E) Cuándo puede exigirse la tradición
Como la regla general es que los actos jurídicos sean puros y simples, la tradición, que es
consecuencia de ellos, puede exigirse inmediatamente después de celebrado el contrato.
1.- Tradición a plazo o bajo condición suspensiva
Si para cumplir la obligación, que es justamente hacer la tradición, hay plazo o condición
suspensiva, no puede exigirse la tradición sino una vez vencido el plazo o cumplida la
condición (artículo 680 inciso 1° y 681).
Tampoco puede hacerse la tradición si hay decreto judicial que retenga el pago. (Arts.
681 y 578 Nº 2).
Pensamos, al igual que el profesor Fernando Rozas, que si pendiente la condición
suspensiva, se entrega la cosa y después se cumple la condición, se entenderá hecha la
tradición desde la entrega puesto que la condición suspensiva opera con efecto
retroactivo. Si se paga pendiente la condición o está efectuado el pago y falla la condición,
se puede repetir porque habría pago de lo no debido.
2.- Tradición bajo condición resolutoria
a) Si se hace la tradición de la cosa, pendiente una condición resolutoria, el adquirente se
hace dueño desde la tradición, pero está expuesto a perder el dominio de la cosa o del
derecho real recaído en ella si se cumple la condición resolutoria.
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b) Cumplida la condición resolutoria, se entiende que el adquirente jamás tuvo dominio
sobre la cosa y que ésta siempre fue del tradente, porque la condición resolutoria opera
con efecto retroactivo.
c) Si el adquirente, pendiente la condición resolutoria, enajena la cosa o la grava con algún
derecho real, tiene lugar lo prevenido en los Arts. 1490 y 1491.
i.- Artículo 1490: Si la cosa es mueble, el tradente no puede reivindicarla contra terceros
poseedores de buena fe.
ii.- 1491: Si la cosa es inmueble, sólo puede resolverse la enajenación o el gravamen
cuando la condición constaba en el título respectivo, inscrito u otorgado por escritura
pública.
Respecto de este artículo, muchos, la mayoría, piensa que si la condición consta en el
título se presume su mala fe, la del tercero.
Pensamos que tal doctrina es errónea; simplemente si la condición constaba en el título,
hecho perfectamente objetivo, hay derecho a reivindicar la cosa, porque se asumió el
riesgo que era conocido. El asunto tiene importancia para las prestaciones mutuas.
Hay autores que piensan que por lo que dice el artículo 680 la condición en la tradición
debe ser siempre expresa y que por tanto no se aplicaría el artículo 1491a la condición
resolutoria tácita, ya que ésta no constaría en el título.
Ello no es así, la condición resolutoria tácita consta en el título puesto que es una cosa de
la naturaleza en los contratos bilaterales (artículo 1489). Así se ha fallado en forma
abrumadoramente mayoritaria. Lo que en definitiva afirmamos es que la condición
resolutoria tácita cumple con el requisito de haberse expresado que exige la ley al decir
"con tal que se exprese".
Declarada la resolución del contrato, debe procederse a las prestaciones mutuas
conforme al artículo 1487.
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- Contradicción entre el artículo 680 en la tradición y el artículo 1874 en la compraventa
Dice el artículo 680: "La tradición puede transferir el dominio bajo condición suspensiva o
resolutoria, con tal que se exprese.
Verificada la entrega por el vendedor, se transfiere el dominio de la cosa vendida, aunque
no se haya pagado el precio a menos que el vendedor se haya reservado el dominio hasta
el pago o hasta el cumplimiento de una condición".
A su turno reza el artículo 1874: "La cláusula de no transferirse el dominio sino en virtud
de la paga del precio, no producirá otro efecto que el de la demanda alternativa
enunciada en el artículo precedente;...".
Los artículos son francamente contradictorios, ya que en ambos se trata de la venta.
Estimamos, siguiendo a Fernando Rozas Vial, que la única manera de conjugarlos, es
estimar, como lo es en verdad, que el artículo 1874 es norma especial, la que en virtud del
artículo 13 del Código, debe prevalecer sobre la norma general.
Así las cosas el artículo 680 se puede y debe aplicar en otros contratos que no sean la
compraventa y en la compraventa a otras condiciones que no consistan en el pago del
precio. Por ejemplo al aporte en sociedad, que es un título traslaticio oneroso.
En el proyecto del Código, en los dos artículos Bello permitía la cláusula de no transferirse
el dominio. Pero en la tramitación del proyecto de Código Civil en el Congreso, se modificó
el artículo 1874 y no el artículo 680. Así quedó esta contradicción que se resuelve como lo
señalamos, sobre la base del artículo 1562 que trata de la interpretación de los contratos
–que se aplica igualmente a la interpretación de la ley- por el principio que donde existe la
misma “razón”, debe aplicarse la misma disposición.
La misma “razón” a que nos referimos, es que tanto en la interpretación de una cláusula
contractual como en la interpretación de una disposición legal, debe preferirse aquella
interpretación que haga producir a la cláusula o a la disposición algún efecto, antes que
otra que conduzca a que no produzca efecto alguno.
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