LA TRAGEDIA DE ROSITA ALVIREZ: Entre el baile y la muerte
Interpretada por el Piporro (Eulalio González)
Intervención musical de: Fiebre Amarilla
PERSONAJES
Niños cantando Bolito
3 niños o niñas.
Rosita Janiche
Mamá de Rosita Peludo
Hipólito Raroso
Acompañante en Abogado
la fiesta.
Sargento El juez
Comandante
Policía 1
Policía 2
Policía 3
Policía 4
Hombre
Niños y niñas (vestidos con jeans, camisa manga, larga guitarras, sombrero
y botas)
Año de 1900 bien presente tengo yoooo, en el barrio de la Vega, Rosita
Alvirez murió, Rosita Alvirez murióooooo.
Su mamá se lo decía:
Mamá de Rosita: Hija esta noche no sales, hijita, no sales hoy.
Rosita: Mamá yo no tengo la culpa que a mí me gusten los bailes, que a mí me
gusten los bailes eeeee.
Mamá: Hay hija, no vayas a salir esta noche.
Rosita: ¿Por qué mami?
Mamá: Porque presiento que algo malo va a pasar, hija.
Rosita: Mami
Mamá: ¿Qué hijita?
Rosita: ya me pasó.
Mamá: ¿Qué?
Rosita: Se me fue.
Mamá: ¿El qué?
Rosita: Se me fue, la media.
Mamá: Ah, vaya
Niños y niñas (vestidos con jeans, camisa manga larga, guitarra, sombrero y
botas)
Llego Hipólito a la fiesta y a Rosa se dirigióooo, como era la más bonita,
Rosita lo desprecio, Rosita lo desprecióoooo.
Hipólito: Mira mamayita, hoy vas a bailar conmigo
Rosita: Contigo no bailo, Hipólito.
Hipólito: ¿Pero, por qué Rosita?
Rosita: ¡Porque hueles mucho a cebolla!
Hipólito: Pero Rosita esta noche he venido bien perfumado, especialmente para
bailar contigo.
Rosita: ¿De veras?
Hipólito: ¡Huele y veras!
Rosita: ¡ay, que feo huele!
Hipólito: No te gusta Rosita, pero si es perfume siete machos.
Rosita: Si, pero yo creo que se le murió uno.
Hipólito: Entonces, ¿No bailas?
Rosita: No, no y no.
Hipólito: Pues aténgase a las consecuencias.
Niños y niñas con vestidos con jeans, camisa manga larga guitarras y
sombrero.
Hecho mano a la cintura y una pistola sacoooooo y a la pobre de Rosita no
mas tres tiros le dio, no más tres tiros le diooooo.
Rosita: Ay, ay, ay, ay
Acompañante de la fiesta (hombre con sombrero y jafas)
Momento, momento, si nada más eran tres tiros
Hipólito: Es que Hipólito no puede contar, hombre.
Comandante: Atención, atención, llamando a patrulla 39, rápidamente, acaban de
matar a Rosita Alvirez
Sargento: Inmediatamente salimos para allá mi comandante.
Sirenas de patrulla.
Policía: Abran paso a la autoridad, ¿Dónde está el asesino?
Hombre: Este es.
Policía: ¿Usted, mato a Rosita?
Hipólito: Si señor
Policía: Y ¿Por qué la mató?
Hipólito: Por canaya, cuchupa y pipiripao.
Policía: ¡Que bárbaro, hombre!
Hipólito: Sí señor.
Policía: Bueno, aquí tenemos, aquí tenemos testigos que vieron cuando el
hombre le disparó.
Haber
¿Qué hable el primer testigo?
Ese bolito que está ahí
¿Qué tiene usted que decir?
Bolito: Pues miré mi sargento, sachicha, cuando yo sentí le dieron tres cuetazos a
la pobre mamayita.
Policía: ¿Nada más? ¿Eso tiene que decir?
Bolito: Si, mi sargento.
Policía: Llamemos entonces a otro testigo
A ver ese janiche.
¿Qué tiene usted que decir? ¿Qué vio?
Janiche: Pues mire mi sargento, dormido estaba yo, cuando de repente, tres
plomazos le dieron a la pobre chamaca.
Policía: A ver, vos peludo, vení para acá. ¿Qué fue lo que viste?
Peludo: Hey, calmate men, yo pasando voy por aquí, yo no conozco a nadie, me
entendes.
Policía: A ver ese raroso, que se acerque. ¿Qué fue lo que vio?
Raroso: Yo venía caminando, cuando de repente oí tres tiros, asi le hacían mire:
pin, pin.
Policía: ¿Y solo eso, fue lo que vio?
Raroso: Hay, tremenda animala que tiro el hombre por ahí, anantes le pude ver la
cacha, fíjese.
Niños y niñas (vestidos con jeans, camisa manga larga guitarras y
sombrero).
Hipólito fue llevado a juicio y en el jucio el abogado defensor tiene la
palabra.
Abogado: Eh señor juez, eh señores del jurado, señores aquí presentes, eeehh.
Nos encontramos ante el insólito caso de un hombre, que ha matado a una mujer.
Yo quiero, quiero que usted observe un momento, nada más, al acusado, ¿cómo
puede ser asesino este hombre con cara ingenua, con cara de tonto, de idiota,
desdichado, hijo de su.
Publico: ¿Quéee?
Abogado: Hijo desobediente.
Hipólito: Óigame, abogado. ¿Me esta usted defendiendo?
Abogado: ¿Sí, señor!
Hipólito: ¿Usted me saca?
Abogado:
Como les seguía diciendo, señor juez, señores del jurado, el acusado no es
culpable, la culpable fue ella, mujer divina, digo, mujer indigna, que se valió de sus
encantos para obligar a este hombre a que cometiera tan nefasjajajasto crimen, no
señor juez, no señores del jurado, no, maría que no, que no.
Juez: Momento, momento. ¿Qué falta de respeto es está, hombre?
Abogado: Como les decía, el acusado es inocente y por lo tanto, pido para el
acusado.
Hipólito: ¿El qué?
Abogado: La pena de muerte.
Hipólito: Pues si me han de matar mañana. ¡Qué me maten de una vez!
Todos los estudiantes (Se colocan en la parte de enfrente y cantan lo
siguiente:
El día que la mataron Rosita esta de suerteeeee, de los tiros que le dieron, no
mas uno era de muerte, no mas uno era de mueerteeee.
Fin.