Caminando con Dios
Tema: El Amor Perfecto de Dios
Introducción:
¡Hola, queridos hermanos! Qué alegría encontrarnos nuevamente en Caminando con
Dios, este espacio en el que compartimos la Palabra del Señor, su amor y su
misericordia. Hoy hablaremos de algo que nos cambia la vida cuando lo entendemos de
verdad: el amor de Dios es perfecto, no cambia y no depende de lo que hagamos.
A veces, medimos el amor de Dios con nuestra manera humana de amar. Pensamos que
si hacemos las cosas bien, Dios nos ama más, y si fallamos, nos ama menos. Pero ese no
es el amor de Dios. Su amor es constante, incondicional y eterno.
Dios nos ama sin condiciones
La Biblia nos dice en Juan [Link]
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que
todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna.”
Fíjate bien: Dios nos amó primero. Su amor no es como el nuestro, que cambia según
las circunstancias. Nosotros solemos amar con condiciones:
• Si me tratas bien, te amo más.
• Si me fallas, te amo menos.
Pero el amor de Dios no depende de lo que hagamos. No hay nada que puedas hacer
para que Dios te ame más, ni nada que puedas hacer para que te ame menos.
Jesús nos muestra el amor del Padre
Cuando leemos los Evangelios, vemos que Jesús tenía un amor profundo por cada
persona con la que se encontraba. La Biblia dice que Jesús amaba a Lázaro (Juan
11:36), que amó a sus discípulos hasta el final (Juan 13:1) y que nos ama como el Padre
lo ama a Él (Juan 15:9).
El apóstol Juan, conocido como “el discípulo amado”, entendió esta verdad. Él no decía
que Jesús lo amaba más que a los demás, sino que se sabía amado por Dios. Y esa
certeza es la que tú y yo debemos tener hoy.
Pablo nos lo recuerda en Romanos 8:38-39:
“Nada podrá separarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús.”
¿Sientes que no mereces el amor de Dios?
Muchas veces, por nuestros errores o pecados, sentimos que Dios nos ha dejado de
amar. Pero eso no es cierto. Dios odia el pecado, pero no deja de amarnos a nosotros.
El pecado es lo que afecta nuestra relación con Dios, pero nunca cambia su amor. Es
como un padre con su hijo: aunque el hijo cometa errores, sigue siendo su hijo y sigue
siendo amado.
Jesús nos lo mostró en la parábola del hijo pródigo (Lucas 15:20). Aquel joven que
había desperdiciado todo su dinero en mala vida pensó que su padre lo rechazaría. Pero
cuando decidió regresar, su padre corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó.
Así es Dios con nosotros.
Él no te está esperando con un látigo para castigarte. Te espera con los brazos abiertos
para restaurarte.
Conclusión:
Hermano, si hoy te sientes lejos de Dios, si crees que no mereces su amor, quiero que
recuerdes esto: Dios te ama con amor eterno.
Dice Jeremías [Link]
“Con amor eterno te he amado; por eso te sigo con fidelidad.”
Nada puede separarte de su amor. Solo necesitas creerlo y aceptarlo.
Hoy te invito a hacer esta oración conmigo:
“Señor, gracias por amarme sin condiciones. A veces me siento indigno de tu amor,
pero hoy quiero aceptarlo y confiar en ti. Ayúdame a permanecer en tu amor y a
caminar siempre de tu mano. Amén.”
Que Dios te bendiga. Nos encontramos en el próximo programa de Caminando con
Dios. ¡Un abrazo gigante!