Introducción
La Revolución Rusa de 1917 fue uno de los acontecimientos más importantes del
siglo XX. Marcó el fin del régimen zarista y el inicio del primer estado socialista del
mundo: la Unión Soviética. Este proceso revolucionario no solo transformó Rusia,
sino que también tuvo un impacto profundo en la política, la economía y la
sociedad a nivel global. A través de esta presentación, exploraremos las causas, el
desarrollo y las consecuencias de este evento histórico que cambió el curso de la
historia.
2. Contexto histórico
a) Rusia antes de 1917
A principios del siglo XX, Rusia era un imperio vasto pero atrasado. Aunque era una
gran potencia territorial, su economía dependía en gran medida de la agricultura, y
la mayoría de la población eran campesinos que vivían en condiciones de pobreza
extrema. La industrialización, aunque presente, estaba concentrada en unas pocas
ciudades como San Petersburgo y Moscú, donde surgió un incipiente proletariado
industrial que también sufría condiciones laborales deplorables.
El sistema político era autocrático, con el zar Nicolás II concentrando todo el poder.
No existía una constitución que limitara su autoridad, y las demandas de reformas
políticas, como la creación de un parlamento (la Duma), fueron insuficientes y
tardías.
b) Impacto de la Primera Guerra Mundial
La participación de Rusia en la Primera Guerra Mundial (1914-1918) agravó todos
estos problemas. La guerra fue un desastre para el país: millones de soldados
murieron, la economía se colapsó, y el hambre se extendió por las ciudades. El
gobierno zarista demostró ser incapaz de gestionar la crisis, lo que generó un
enorme descontento popular.
3. Fases de la Revolución Rusa
a) Revolución de Febrero de 1917
La Revolución de Febrero de 1917 fue un estallido espontáneo de descontento
popular. Todo comenzó con protestas en Petrogrado (actual San Petersburgo),
donde mujeres, obreros y soldados salieron a las calles para exigir pan y el fin de la
guerra. Estas protestas rápidamente se extendieron y se convirtieron en una
revuelta generalizada. El ejército, en lugar de reprimir a los manifestantes, se unió a
ellos. Ante esta situación, el zar Nicolás II se vio obligado a abdicar, poniendo fin a
más de 300 años de dinastía Romanov.
Tras la caída del zar, se estableció un gobierno provisional liderado por políticos
liberales y moderados. Sin embargo, este gobierno no logró resolver los problemas
más urgentes: no sacó a Rusia de la guerra, no repartió tierras a los campesinos y
no mejoró las condiciones de vida de los obreros. Esto generó un vacío de poder y
un creciente descontento, que los bolcheviques, un partido revolucionario marxista,
supieron aprovechar.
b) Revolución de Octubre de 1917
La Revolución de Octubre fue liderada por los bolcheviques, bajo la dirección de
Vladimir Lenin. A diferencia de la Revolución de Febrero, esta fue un levantamiento
planificado y organizado. Los bolcheviques, con el apoyo de los soviets (consejos
de obreros, soldados y campesinos), tomaron el control de los puntos estratégicos
de Petrogrado en la noche del 24 al 25 de octubre (según el calendario juliano, que
Rusia usaba en ese momento).
El lema de los bolcheviques era sencillo pero poderoso: "Paz, tierra y pan".
Prometían sacar a Rusia de la guerra, redistribuir las tierras entre los campesinos y
garantizar alimentos para todos. Estas promesas resonaron profundamente en una
población exhausta por años de sufrimiento. Tras tomar el poder, los bolcheviques
disolvieron el gobierno provisional y establecieron un nuevo régimen basado en los
soviets.
4. Personajes clave
a) Vladimir Lenin
Lenin fue el líder indiscutible de los bolcheviques y el principal arquitecto de la
Revolución de Octubre. Su interpretación del marxismo, conocida como leninismo,
enfatizaba la necesidad de una vanguardia revolucionaria para guiar al proletariado
hacia la toma del poder. Tras la revolución, Lenin se convirtió en el líder de la nueva
Rusia soviética y promovió políticas radicales como la redistribución de tierras y la
nacionalización de la industria.
b) León Trotsky
Trotsky fue otro de los líderes clave de la revolución. Como presidente del Soviet de
Petrogrado, jugó un papel crucial en la organización del levantamiento de octubre.
Después, como comisario de guerra, fue el encargado de crear y dirigir el Ejército
Rojo durante la Guerra Civil Rusa (1918-1922), que enfrentó a los bolcheviques
contra los contrarrevolucionarios (conocidos como los Blancos) y las potencias
extranjeras que intervenían en el conflicto.
c) Nicolás II
Nicolás II fue el último zar de Rusia. Su gobierno autocrático y su resistencia a las
reformas políticas lo convirtieron en un símbolo del atraso y la opresión. Su
abdicación en febrero de 1917 marcó el fin del régimen zarista, y su posterior
ejecución junto con su familia en 1918 simbolizó el triunfo definitivo de la
revolución.
5. La Guerra Civil Rusa (1918-1922)
Tras la Revolución de Octubre, Rusia se sumió en una guerra civil entre los
bolcheviques (conocidos como los Rojos) y sus opositores (los Blancos). Los
Blancos eran una coalición diversa que incluía a monárquicos, liberales, socialistas
moderados y fuerzas extranjeras que intervenían en el conflicto. Además, hubo
grupos nacionalistas y anarquistas, como el Ejército Negro de Nestor Makhno en
Ucrania, que luchaban por sus propios intereses.
El Ejército Rojo, organizado y dirigido por León Trotsky, fue fundamental para la
victoria bolchevique. Trotsky implementó una disciplina férrea y utilizó tácticas
innovadoras para derrotar a las fuerzas contrarrevolucionarias. A pesar de las
dificultades, los bolcheviques lograron mantener el control de las ciudades y las
zonas industriales, lo que les dio una ventaja estratégica.
Durante la guerra civil, los bolcheviques implementaron una política de represión
conocida como el Terror Rojo. Esta campaña de violencia, dirigida por la Cheka (la
policía secreta bolchevique), tenía como objetivo eliminar a los enemigos de la
revolución. Miles de personas, incluyendo opositores políticos, campesinos y
miembros de la antigua élite, fueron ejecutadas o enviadas a campos de trabajo.
6. Consecuencias y legado
a) Creación de la URSS
En 1922, tras la victoria en la guerra civil, los bolcheviques fundaron la Unión de
Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Este nuevo estado se basó en los
principios del socialismo, con una economía planificada y el control estatal de los
medios de producción. La URSS se convirtió en un modelo para otros movimientos
revolucionarios en el mundo.
b) Impacto global
La Revolución Rusa inspiró movimientos revolucionarios en todo el mundo. El éxito
de los bolcheviques demostró que era posible derrocar un sistema capitalista y
establecer un gobierno socialista. Esto generó esperanza en algunos sectores y
temor en otros, especialmente entre las potencias capitalistas, que vieron en la
URSS una amenaza a su sistema económico y político.
c) El ascenso de Stalin
Tras la muerte de Lenin en 1924, se desató una lucha por el poder dentro del
Partido Comunista. Stalin, que inicialmente no era visto como un líder prominente,
logró consolidar su posición eliminando a sus rivales, incluyendo a Trotsky, quien
fue exiliado y finalmente asesinado en 1940. Bajo el liderazgo de Stalin, la URSS se
convirtió en un estado totalitario, marcado por la industrialización forzada, la
colectivización agrícola y el Gran Terror de los años 30.
7. Conclusión
La Revolución Rusa fue un proceso histórico de una complejidad extraordinaria. No
solo transformó Rusia, sino que también cambió el curso de la historia mundial.
Aunque sus logros, como la eliminación del régimen zarista y la promesa de
igualdad social, fueron significativos, también estuvo marcada por conflictos
internos, represión y sufrimiento. Su legado sigue siendo objeto de debate, pero lo
que es indudable es que la Revolución Rusa nos dejó lecciones importantes sobre
el poder de las ideas, la lucha por la justicia social y las consecuencias de los
cambios radicales. Como estudiantes de historia, nos invita a reflexionar sobre
cómo los eventos del pasado siguen influyendo en nuestro presente y futuro.