0% encontró este documento útil (0 votos)
241 vistas8 páginas

Adoración - Eucarística - Jose - G - Hernandez

El documento describe una adoración eucarística dedicada a José Gregorio Hernández, resaltando la importancia de la santidad y la entrega a Dios. Se enfatiza la necesidad de transformarse a través de la gracia divina y seguir el ejemplo de humildad y servicio del beato. Se invita a los participantes a reflexionar sobre su camino hacia la santidad y a buscar la intercesión de José Gregorio Hernández en su vida espiritual.

Cargado por

Jesus Colina
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
241 vistas8 páginas

Adoración - Eucarística - Jose - G - Hernandez

El documento describe una adoración eucarística dedicada a José Gregorio Hernández, resaltando la importancia de la santidad y la entrega a Dios. Se enfatiza la necesidad de transformarse a través de la gracia divina y seguir el ejemplo de humildad y servicio del beato. Se invita a los participantes a reflexionar sobre su camino hacia la santidad y a buscar la intercesión de José Gregorio Hernández en su vida espiritual.

Cargado por

Jesus Colina
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Adoración Eucarística José Gregorio Hernández

Exposición del Santísimo – 10 min

Canto: VINE A ALABAR A DIOS – 4 min


1er Tiempo
Pongámonos hermanos ante la presencia de nuestro Señor.
Pidamos al Espíritu Santo que nos llene de su gracia y nos guíe en esta hora para
que nuestro corazón se entregue en completa comunión, que todos seamos tocados
por ese Espíritu de amor, que todos nos abandonemos ante nuestro Señor,
entreguemos todo a él y seamos en sus manos transformados en nuevos seres,
que gocemos de la gracia de ser, sentir, pensar y actuar con amor, humildad y
empatía. Que cada día experimentemos la gracia sanadora y transformadora de
nuestro Señor.
Señor Jesús estas aquí vivo y presente en la Sagrada Eucaristía. Bendito, alabado,
adorado y glorificado sea nuestro Señor en el Santísimo Sacramento del Altar. Acá
estamos Señor todos reunidos para adorarte, alabarte, glorificarte, reconociéndote
como nuestro Dios, nuestro Salvador.
Estamos todos de rodilladas ante ti, atendiendo a la invitación más importante y
especial q todos deseamos recibir, que es venir a tu casa llenos de alegría y fe para
adorarte Señor, para estar ante tu divina presencia, para gozar de tu amor y
misericordia. Nuestros corazones rebozan de alegría al saber q estas en nosotros,
fortaleciéndonos y guiándonos Señor.
Gracias por tocar mi corazón, gracias por darle sentido a mi vida, gracias por
acompañarme, gracias por llenarme de tu Santo Espíritu porque a través de tu
gracia puedo ver lo que antes para mí era opaco o tan difícil de ver, pero contigo
Señor todo es más fácil, todo es paz, calma, amor, alegría, felicidad y gozo...tu
iluminas todo Señor. Te entrego todo mi ser para que como el barro en mano del
alfarero sea transformado en un vaso nuevo, así deseo Señor ser transformada en
un vaso nuevo, nacer de nuevo en ti.
Oh Señor que gozo se siente ante tu presencia, que gozo se siente a medida que
nos abandonamos en ti y tú vas moldeando todo en nosotros, ¡cuánto nos amas
Señor! ¡Cuán grande es tu misericordia! ¡Te amamos Señor!. Te pido que toques el
corazón de cada uno de nosotros y nos dejes gozar de tu presencia, gozar de tu
amor, de tu paz y de ese gozo que solo contigo podemos encontrar y vivir.
En el Evangelio Jesús dice: “Muchos intentarán entrar, esfuércense por entrar
por la puerta estrecha”.
Hermanos, Jesús nos llama a entrar por la puerta estrecha, pero ¿cuál es esta
puerta? La puerta de la cruz, de la entrega, del morir a uno mismo, en definitiva, la
puerta de la verdad que nos hace libres y nos lleva a la verdadera vida, a la
Santidad. Para entrar por la puerta estrecha, es necesario hacernos pequeños,
humildes. En los santos tenemos muchos ejemplos de cómo hemos de vivir nuestra
vida terrena para alcanzar la santidad. En el Doctor José Gregorio Hernández Dios
nos ha dado un modelo de humildad y entrega al pobre, al necesitado. La puerta
estrecha nos invita a soltar los proyectos hechos a nuestra medida, nuestras
prioridades, miedos e inseguridades, para hacerlo todo según el proyecto de Dios,
según su modo y su tiempo.
Mi Señor, amado Jesús, muéstranos el camino para entrar por esa puerta estrecha,
enséñanos a soltar todo aquello q nos aparta de ti y llénanos de amor, humildad,
sencillez y obediencia, enséñanos a escucharte y a seguirte. Ayúdanos a morir al
hombre viejo y nacer de nuevo, ser una nueva persona. Este es el camino a la
santidad, dejar de ser yo para permitir que seas tú Señor quien viva en mí, y pueda
yo actuar como Tu actuabas, pensar como tu pensabas, sonreír como tu sonreías y
perdonar como perdonas tú.
Hoy estamos ante tu presencia Señor para darte gracias porque nuestro beato, el
Venezolano Doctor José Gregorio Hernández será proclamado santo. Estamos ante
tu presencia para que, Como al beato Dr José Gregorio Hernández transformes el
corazón de cada uno de nosotros y los llenes de amor, humildad, nobleza, dulzura,
tolerancia, obediencia, fe y valentía.
¡Doctor José Gregorio Hernández, intercede por nosotros para que en esta hora
santa podamos entregarle a Jesús Eucaristía toda nuestra adoración. Te adoramos
Señor. - 8 min

Canto: SANTO - ATHENAS (4 min)


2do Tiempo
Buenas tardes queridos hermanos
La 1ra Carta a los Tesalonicenses Cap 4, verso 3 nos dice “La voluntad de Dios
es que sean santos”, y de la 1ra Carta de San Pedro Cap 1 versos del 14 al 16
nos dice: “Si han aceptado la fe, no se dejen arrastrar ya por sus pasiones
como lo hacían antes, cuando no sabían. Si es santo el que los llamó, también
ustedes han de ser santos en toda su conducta, según dice la Escritura: Sean
santos, porque yo soy santo.”
Así es hermanos, todos estamos llamados a la santidad. Pero ¿en qué consiste ser
santo? Y lo que es más importante, ¿cómo llegar a ser santo?
Decir Santo es decir bienaventurado, dichoso, feliz. La santidad es un don de Dios;
es la plenitud de la vida cristiana que consiste en unirse a Cristo, aprendiendo a vivir
como hijos de Dios con la gracia del Espíritu Santo y viviendo la perfección de la
caridad.
Ser santo consiste en unirse a Cristo, es vivir sus misterios, es hacer nuestras sus
actitudes, sus pensamientos, sus comportamientos. La santidad se mide por la
estatura que Cristo alcanza en nosotros, por el grado como, con la fuerza del
Espíritu Santo, modelamos toda nuestra vida según la vida de Cristo Jesús. Es ser
semejantes a Jesús
Santo no es el que no cae, sino el que siempre se levanta con humildad y con santa
insistencia. Los santos no son personas que nunca han cometido errores o pecados,
sino quienes se arrepienten y se reconcilian.
Para ser santo es necesario aceptar libre y humildemente la gracia de Dios y
dejarnos transformar por Él. No se trata de hacer todo bien, de ser perfecto, alcanzar
una meta o unos valores determinados; sino de luchar por vivir cada día más unidos
a Dios, de que toda nuestra actividad, nuestros pensamientos, nuestros deseos se
ordenen a la caridad que Jesús nos enseñó: «Amarás a Dios sobre todas las cosas
y al prójimo como a ti mismo»
La santidad es una llamada para todos nosotros, todos los que hemos sido
bautizados tenemos que aspirar esa meta tan alta y tan hermosa.
Hermanos, esforcémonos por ser Santos
Solo debemos dejarnos amar por Dios, Cando nos dejamos amar por Dios,
comenzaos a obedecerle y a colocar primero su voluntad por encima de la nuestra.
El que se deja amar por Dios, se deja encontrar todos los días por él, hace todo lo
posible por agradarle a Dios cada día, comienza a disciplinar su vida, con oración,
vida sacramental, en especial la Confesión y la Eucaristía, se preocupa por vivir
como verdadero hijo de Dios.
Pero esto es un esfuerzo diario, es cuidar también nuestras emociones y
sentimientos, cuidarnos de las tentaciones y apartarnos siempre del camino del mal,
el que quiere caminar por el camino de la cruz, que es camino angosto, es una
persona que trata de vivir su vida, lo más honestamente posible, sin doblez alguno,
ni doble moral.
Amado Jesús, me cuesta creer que el camino a la santidad es cercano a mí, pues
soy un pecador y que por esta razón no podré alcanzar la santidad a la que tú nos
has llamado.
Doctor José Gregorio Hernández, Médico de los pobres, intercede por todos
nosotros para que digamos SI a la invitación que el Padre nos hace a la santidad:
ayúdanos a vivir nuestra vida terrenal de la misma manera como tú viviste, con una
entrega total al servicio de los pobres.
¡Gracias, Señor, por tu presencia en mi vida; ¡gracias porque me enseñas que no
camino solo hacia el cielo prometido, sino que estoy rodeado de santos que
conformamos tu Cuerpo místico, que nos sentimos hijos de Dios, santificados por el
Espíritu Santo!
Señor, quiero abrir mi corazón de par en par y llenarlo de la bondad que el Doctor
José Gregorio Hernández entregaba a los más humildes. Ayúdanos a ser como él
y profundizar en mi camino cristiano, sentirme feliz por vivir cerca de Ti, del Padre y
del Espíritu Santo.
Doctor José Gregorio Hernández, conocido como el siervo de Dios, intercede por
nosotros para ser como tú y vivir para servir, honrar, bendecir y complacer a Dios
en todo lo que hagamos, imitando las virtudes que en vida practicaste y que te
llevaron a la santidad: La fe en Dios, el amor a los pobres y a tu país, hacer el bien
común, la honestidad, el trabajo honesto y responsable, la humildad y sencillez y el
respeto a la dignidad humana.
Hermanos, aquí esta Jesús, para ser santos debemos dejarnos abrazar por él,
debemos buscar conocer a Jesús, conocerlo y amarlo, amarlo y seguirlo, debemos
ser como Jesús, debemos morir a nosotros mismos para que sea el quien viva en
cada uno. Abre tu corazón y dile en este momento con este canto “Entra a mi
Corazón” y vive en mi Señor. - 7 min

Canto: ENTRA - RENOVADOS – (4 min)


3er Tiempo
La Carta de Santiago Cap 1, versos del 2 al 4 y 12 nos dice:
Hermanos, considérense afortunados cuando les toca soportar toda clase de
pruebas. Esta puesta a prueba de la fe desarrolla la capacidad de soportar, y
la capacidad de soportar debe llegar a ser perfecta, si queremos ser perfectos,
…. Feliz el hombre que soporta pacientemente la prueba, porque, después de
probado, recibirá la corona de vida que el Señor prometió a los que lo aman.
Queridos hermanos. En nuestra vida y en nuestra frágil humanidad, todos
estaremos sometidos a constantes tentaciones y son precisamente en las
tentaciones en las que probamos nuestra fe y nuestras virtudes.
Mientras vivimos en este mundo no podemos estar sin aflicciones y sin tentaciones.
Por eso en el libro de Job está escrito “Tentación es la vida del hombre sobre la
tierra (Job 7:1)”. Toca hermanos, a cada uno de nosotros mantenerse atento y en
oración “para no caer en tentación”, porque el enemigo, el tentador, está como lobo
siempre al acecho buscando a quien devorar.
Pero, debemos saber que las tentaciones y las pruebas nos permiten poner en
práctica nuestras virtudes, nuestra fe y fortaleza. Ante las pruebas nos humillamos,
nos purificamos y aprendemos. Todos los santos experimentaron y salieron
fortalecidos de las tentaciones.
Mientras vivamos nunca estaremos totalmente protegidos de las tentaciones porque
de nosotros mismos brota la tentación debido a que todos nacemos con la
inclinación al pecado, la concupiscencia. Algunos tratan de huir de las tentaciones
en lugar de enfrentarlas, prefieren huir porque creen que no podrán superarlas, pero
no podemos vencerla con tan solo huir, sino que con paciencia, humildad y firmeza
podremos fortalecernos en Cristo
En las tentaciones y tribulaciones se prueba cuanto ha progresado cada uno,
Algunos se defienden de grandes tentaciones, pero son vencidos cada día por las
pequeñas, y esto es para que humillados no nos atrevamos a confiar demasiado en
nuestras propias fuerzas, sino que recordemos que necesitamos de la gracia de
Dios en nuestras batallas. Debemos rogar a Dios con mucha fe para que ante toda
tentación se digne a ayudarnos y podamos soportarlas.
Hermanos, efectivamente nos corresponde a nosotros decirle "no" al pecado y "sí"
a Jesús. Nos corresponde a nosotros decirle No a la tentación y hacer aquello que
debemos hacer para agradar a Dios. Pero Dios quiere que hagamos todo esto
teniendo la plena convicción de que Él nos dará las fuerzas necesarias para
mantenernos fieles. Debemos tener la confianza de que Él está siempre con
nosotros, reconfortándonos en nuestras luchas, alentándonos en nuestra fidelidad
y llenándonos de la gracia celestial que necesitamos para elevarnos a su presencia,
para que podamos alcanzar la santidad.
Aquí esta Jesús, esperando que te postres ante él y pongas todas tus
preocupaciones, debilidades y toda tu nada a sus pies, pues él quiere hacer de ti un
hombre nuevo.
Aquí está Jesus, dale gracias por la fortaleza que él te da, porque con el puedes
enfrentar con valentía la vida pues él está contigo, reconoce que el Señor es tu
fuerza y que todo el poder está en él.
Amado Jesús, ayúdame a confiar en ti aún en mis debilidades, guíame para que
siempre decida ir por el buen camino haciendo lo correcto, pensando lo correcto y
evitando hacer aquello que no te agrade, y que sea dañino para mi vida.
Doctor José Gregorio Hernández, tú que viviste según el carisma y la vida de San
Francisco de Asís, de donde brotó tu sensibilidad y amor por los más necesitados,
reconociendo en el pobre a la persona de Cristo sufriente, a quien serviste a través
de tus pacientes, intercede por nosotros para que también vivamos el Evangelio y
podamos hacerlo nuestro. Reconocemos Señor que somos débiles, que tenemos
tentaciones muy fuertes, por eso Señor, te necesitamos, perdónanos cuando hemos
caído.
Sabemos bien Señor, que para vivir en santidad hemos de morir primero a la vida
que nos ata al pecado, a la desobediencia. Ayúdanos amado Jesús a despojarnos
de la antigua manera de pensar y actuar propia de nuestra naturaleza caída, y
revístenos de un ser completamente nuevo para poder realizar decididamente las
cosas que sabemos que serán del agrado de nuestro Padre celestial, siguiendo el
ejemplo que nos diste a través del Dr. José Gregorio Hernández. - 7 min

Canto: ENVIAME TU AMOR - RENOVADOS (4 min)


4to Tiempo
Hermanos, dice la Carta a los Hebreos, Cap 10, verso 10: “Esta voluntad de Dios,
de que habla, es que seamos santificados por la ofrenda del cuerpo de Cristo
Jesús hecha una sola vez.”
Hermanos, la enseñanza de Jesús es muy clara: la santificación cristiana tiene
forma eucarística. Es así, como ha querido Dios santificarnos, por la ofrenda del
Cuerpo de Cristo.
Estamos hoy en acción de gracias ante el Sagrado Corazón Eucarístico de Jesús
porque el Dr. José Gregorio Hernández, el Siervo de Dios, el médico de los pobres
ha canonizado por el papa Francisco. Damos gracias a Dios porque se trata del
primer santo venezolano.
Amado Jesús, que infundiste en tu siervo José Gregorio la constancia en la virtud,
la pureza en sus acciones, un gran amor por ti, a tu Santísima Madre y al prójimo,
haz que nosotros, imitando sus virtudes, nos acerque más a ti.
Padre Eterno, Dios Todopoderoso! Te alabamos, te bendecimos y te damos gracias
por todas las cualidades y virtudes que regalaste a tu Siervo José Gregorio,
especialmente por su inmenso amor hacia los débiles, pobres y enfermos. Tú nos
has dicho: “Quien ayuda al pobre, ayuda Dios, y Dios le recompensará”, concédenos
imitar sus virtudes para también caminar hacia la santidad a la que tu llamas a toda
la humanidad.
Dr. José Gregorio, modelo de compasión y generosidad, te pedimos que intercedas
por cada uno de los enfermos de nuestra parroquia, permite Señor, que el Doctor
José Gregorio Hernández ponga sus manos sanadoras sobre cada enfermo que se
encuentre en este lugar o en el hogar de quienes nos encontramos hoy aquí, y le
concedas la fuerza y la salud que tanto necesitan.
José Gregorio, siervo de Dios, te encomendamos a nuestros enfermos y todos
aquellos por quienes cada día ponemos en oración en nuestra parroquia. Te
suplicamos que intercedas para que Dios les otorgue el consuelo y la sanación.
Dios misericordioso, a través de la intercesión del Dr. José Gregorio Hernández, te
rogamos que cures y restaures la salud de quienes hoy sufren de cualquier tipo de
enfermedad para que su cuerpo, mente y espíritu sean sanados.”
Hermano, pide en esta hora al Doctor José Gregorio Hernández, médico de almas
y cuerpos, para que extienda su amorosa mano sobre ti o sobre algún familiar o
amigo que en este momento esté padeciendo de una enfermedad (di el nombre de
esa persona) pide su intersección para que le devuelva la salud. Que toda
enfermedad sea vencida por tu intercesión.
Santo Doctor José Gregorio Hernández, intercedo ante Dios para que llegue ante
nuestro Padre nuestra humilde oración y concédenos la sanación a nuestros males
para que nuestra recuperación sea un testimonio y Dios sea Glorificado en todo y
por todos.
Hermanos, recordemos siempre el poder de la Eucaristía en nuestras almas...Es allí
donde esta Jesus esperándonos para sanarnos.
La presencia de Jesús en la Eucaristía, es la presencia absoluta y el momento más
grande de sanación es el momento de la comunión. La Eucaristía sana porque nos
une a Jesús: nos hace asimilar su manera de vivir, su capacidad de partirse y
entregarse a los hermanos, de responder al mal con el bien.
Amado Jesús, que te hiciste hombre por amor nuestro y te has quedado en la Santa
Eucaristía en los altares para ser nuestro alimento. Gracias te damos por el inmenso
amor que concediste a tu Siervo José Gregorio hacia la Eucaristía, la Comunión y
la Santa Misa. Haz que, como él, también nosotros recordemos siempre con gran
fe tus promesas de que quien coma de este Pan vivirá eternamente y tú lo
resucitaras en el último día
Hermanos, recibamos a Jesús Eucaristía que nos ama y sana nuestras fragilidades
para amar a los demás y ayudarles en sus fragilidades. Y esto durante toda la vida.”
Recibamos el Pan de Vida para poder dar gracias a Dios. Demos gracias a Dios por
el milagro de su amor compartido generosamente con nosotros en la Eucaristía.
Que la compasión de Jesús nos transforme en hermanos y hermanas que se cuidan
mutuamente
Gracia te damos Dios, Padre eterno por otorgar al pueblo venezolano nuestro primer
santo, un laico que alcanzó la santidad y hoy es modelo para los venezolanos y por
permitir que a través de nosotros se dé a conocer en nuestra parroquia de San
Miguel Arcángel, en Villahermosa, México y en el mundo entero al Doctor José
Gregorio Hernández, modelo de santidad.
- 7 min

Canto: SER SANTO (4 min)

Reserva del Santísimo

Canto: Bendito Sea Dios

También podría gustarte