EL DIOS JUSTO Y FIEL: NUESTRA RAZÓN PARA ALABARLE
SALMO 9
Nuestro mundo se parece mucho al mundo de los salmos 9-10. Muchos creen que
no hay Dios ni juez. Otros se preguntan por qué Dios parece estar tan lejos
(Salmo 10:1).
El Salmo 9-10 nos dice que hay un Dios, que es un juez y que no siempre parecerá estar
lejos. Y eso lo vemos más claramente en Jesús.
Los salmos 9 y 10 se leían tradicionalmente como una sola unidad. Ambos salmos
alaban a Dios como un buen rey. Dios ve tanto a los opresores como a los
oprimidos, tanto a los malvados que lo ignoran como a los justos que lo buscan
(Salmo 9:8).
El salmo comienza con una declaración de alabanza y acción de gracias a Dios: "Te daré
gracias, Señor, con todo mi corazón; contaré todas tus maravillas" (Salmo 9:1, NVI).
Esta apertura establece el tono para todo el salmo, enfatizando una gratitud sincera por los
poderosos actos de Dios y su carácter justo.
David expresa su intención de contar las obras de Dios, sugiriendo que recordar y
proclamar las acciones pasadas de Dios es una parte vital de la adoración. Este acto de
recuerdo sirve tanto como una afirmación personal de fe como un testimonio comunitario
de la fidelidad de Dios.
Alabar es manifestarle a Dios nuestra gratitud y reconocimiento. Es decirle "gracias"
por cada uno de los aspectos de su naturaleza divina.
Nuestra actitud interna se vuelve una expresión externa. Al hacerlo, nos
ayudamos al ampliar así nuestra visión de quién es El. En cada salmo que lea
busque algún atributo o característica de Dios por la que le pueda dar gracias.
Dios nunca desampara a aquellos que le buscan. Desamparar a alguien es abandonarlo. Dios no
ha prometido que si confiamos en El nunca experimentaremos una pérdida ni un sufrimiento.
Significa que Dios mismo nunca nos dejará, no importa lo que suceda.
Dios no solo vive en Sion (otro nombre del monte Moriah, colina sobre la cual se construyó el
templo). El está en todos lados en todo momento. El punto central de adoración de los israelitas,
sin embargo, era Jerusalén y su hermoso templo. Dios estaba presente en el tabernáculo (Exo
25:8-9) y en el templo construido por Salomón (2Ch 7:16). Desde este punto central de
adoración, los judíos debían hablar al mundo acerca del único Dios verdadero.
PUNTO 1: LA SOBERANÍA DE DIOS (VERSÍCULOS 1-2 Y 7-10)
Enfoque: Dios es supremo y digno de toda nuestra alabanza.
David comienza declarando su intención de alabar a Dios con todo su corazón. Esta devoción
refleja la soberanía de Dios.
El Salmo 9 nos recuerda que Dios reina para siempre y establece Su trono para juzgar
con justicia.
Aplicación: Como creyentes, debemos confiar en Su soberanía incluso cuando las
circunstancias parecen inciertas. Animemos a l dar testimonio de las maravillas de Dios en
sus vidas.
A medida que avanzamos en el salmo, vemos un cambio de acción de gracias a una celebración
de la justicia de Dios. David escribe: "Reprendiste a las naciones y destruiste a los malvados;
borraste su nombre para siempre" (Salmo 9:5, NVI).
Aquí, el salmista reconoce el papel de Dios como el juez supremo que sostiene la justicia
castigando a los malvados. La imagen de Dios como un juez justo es un tema recurrente
en los Salmos, reflejando la creencia israelita antigua en un Dios que interviene
activamente en los asuntos humanos para mantener el orden moral.
PUNTO 2: LA JUSTICIA DE DIOS (VERSÍCULOS 4-8)
Enfoque: Dios es un juez justo que defiende a los oprimidos y castiga al malvado.
David menciona cómo Dios defiende su causa y lo juzga con rectitud.
Este pasaje nos muestra que Dios no es indiferente ante la maldad; Él vela por los justos.
Aplicación: Recordemos que nuestra justicia no viene de nosotros mismos, sino
de Dios.
Exhortemos a la congregación a confiar en la justicia divina y a mantener su
integridad frente a la adversidad.
PUNTO 3: LA FIDELIDAD DE DIOS (VERSÍCULOS 9-11 Y 18-20)
Enfoque: Dios no abandona a los que confían en Él.
En los versículos 9-10, se nos asegura que Dios es refugio en tiempos de angustia. Su
fidelidad nos da esperanza.
David proclama que los humildes y afligidos no serán olvidados por Dios.
Aplicación: Invita a la congregación a descansar en la fidelidad de Dios y a proclamar Su
nombre entre las naciones. Esta es nuestra misión como iglesia.
Jesús es el Rey justo que es Dios y que vino a juzgarnos y estar cerca de nosotros. Jesús es Dios
hecho carne (Juan 1:14). Dios lo designó para juzgar al mundo (Juan 5:22). Y pasó su ministerio
yendo a los marginados y oprimidos (Lucas 4:18). Jesús demostró que es el Dios al que David
oró, el Dios que rescata a los justos que sufren y viene a juzgar a los malvados arrogantes.
Jesús enseñó que se acerca el día del juicio final de Dios (Salmo 9:19). Jesús llevará a todas las
naciones ante su trono (Mateo 25:31). Y Jesús mismo juzgará a todos los que han vivido según lo
que han hecho (2 Corintios 5:10).
La buena noticia para nosotros es que no negamos que este día se acerca, como los malvados
(Salmo 10:13). En cambio, al igual que David, somos salvos por nuestra esperanza en el próximo
día del juicio (Romanos 8:24). Buscamos ese día como los justos buscan a Dios porque no será el
día en que pereceremos, sino el día en que recibiremos la vida eterna (Juan 3:16).
Oro para que el Espíritu Santo abra tus ojos para ver al Dios que nunca olvida a los oprimidos y
siempre derrota a los malvados. Y que veas a Jesús como el juez venidero que se acercará a los
justos, recordará a los necesitados y dará esperanza a los oprimidos.