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Hispanoamericana

El documento aborda la evolución de la literatura hispanoamericana desde el siglo XX, destacando la influencia de las vanguardias y la transición hacia una poesía más comprometida y una narrativa rica en realismo mágico. Se menciona el impacto del 'boom' literario en las décadas de 1960 y 1970, con autores como Gabriel García Márquez y Julio Cortázar, quienes innovaron en la novela y el cuento. Finalmente, se resalta la continuidad de la narrativa contemporánea con nuevos autores que aportan una visión propia de la realidad.

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El documento aborda la evolución de la literatura hispanoamericana desde el siglo XX, destacando la influencia de las vanguardias y la transición hacia una poesía más comprometida y una narrativa rica en realismo mágico. Se menciona el impacto del 'boom' literario en las décadas de 1960 y 1970, con autores como Gabriel García Márquez y Julio Cortázar, quienes innovaron en la novela y el cuento. Finalmente, se resalta la continuidad de la narrativa contemporánea con nuevos autores que aportan una visión propia de la realidad.

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TEMAS EVAU ACTUALIZADOS

9. LA LITERATURA HISPANOAMERICANA CONTEMPORÁNEA: POESÍA DESPUÉS DE LAS VANGUARDIAS, LA


NOVELA REGIONALISTA, LA NOVELA DEL “BOOM”, LA NARRATIVA POSTERIOR AL “BOOM”

Para comienzos de siglo XX, los países hispanoamericanos habían dejado atrás su pasado colonial. Las
repúblicas americanas se insertan en la economía mundial, despunta su industrialización acompañada de
avances en tecnología y ciencia. En el terreno político, proliferaron las dictaduras militarizadas como las de
Videla en Argentina o Pinochet en Chile. Este panorama convulso resultó en alzamientos populares como la
Revolución Mexicana (1920) y Revolución Cubana liderada por Fidel Castro (1959) así como el rechazo del
neocolonialismo, esto es, las injerencias políticas de los Estados Unidos en el resto de países americanos.

En el plano literario, Hispanoamérica había participado al igual que España con voz propia en los
movimientos vanguardistas, creando “ismos” propios como el creacionismo del chileno Vicente Huidobro o
el ultraísmo que cultivó un joven Borges, así como el juego literario de la jitanjáfora de Mariano Brull.

Tras las vanguardias, la poesía del continente americano se rehumaniza. El contacto con la guerra civil
española provoca una deriva hacia la poesía comprometida en el peruano César Vallejo (España, aparta de
mí este cáliz) y el chileno Pablo Neruda (Residencia en la tierra). Destaca la poesía antillana de los cubanos
José Lezama Lima, Nicolás Guillén con su asimilación de ritmos musicales para expresar la cultura mulata
en Songoro Cosongo y su continuador Reinaldo Arenas desde el exilio norteamericano. El influjo de las
vanguardias está presente en el chileno Nicanor Parra con una propuesta propia, la “antipoesía” y sus
“artefactos visuales”. En México, Octavio Paz, autor del poemario Piedra de sol, será galardonado con el
Premio Nobel en 1990. Por último, cabe destacar que desde la última mitad de siglo a nuestros días, surgen
con fuerza nombres de mujer en la poesía hispanoamericana, entre los que destaca la chilena ganadora del
Premio Nobel Gabriela Mistral, la argentina Alejandra Pizarnik o la uruguaya Cristina Peri Rossi.

La novela regionalista o telúrica abre la narrativa hispanoamericana en la primera mitad de siglo. Se


inscriben en ella obras como La vorágine de José Eustasio Rivera, Doña Bárbara del venezolano Rómulo
Gallegos o Don Segundo Sombra del argentino Ricardo Güiraldes, que comparten su visión realista de
conflictos políticos y sociales de América en los que la naturaleza domina la vida humana. Convive con esta
novela de la tierra la novela social con la Revolución Mexicana (Los de abajo de Mariano Azuela) y novelas
indigenistas como Huasipungo del ecuatoriano Jorge Icaza, que prestan atención a la problemática de
indios y mestizos denunciando sus condiciones de vida e idealizan las culturas primitivas como respuesta a
las influencias del mundo occidental y europeo.

A partir de los años cuarenta, la narrativa hispanoamericana se renueva y enriquece con autores: por un
lado, el argentino Jorge Luis Borges con su narrativa metafísica, y, por otro, su compatriota Ernesto Sábato
(El túnel) y el uruguayo Juan Carlos Onetti (El pozo) con una narrativa existencial.

Como característica más llamativa, surge en algunas novelas hispanoamericanas la ruptura con el realismo
tradicional y la aparición de elementos míticos, legendarios, mágicos. Estos relatos se agrupan bajo la
denominación antitética de “realismo mágico”, introducido por el venezolano Uslar Pietri, o en palabras de
Alejo Carpentier, “lo real maravilloso”. Esta tendencia se convierte en la visión e identidad propia que
adopta la novela hispanoamericana, alejada ya de su pasado colonial. Inician esta corriente novelistas como
el propio Alejo Carpentier (Los pasos perdidos), el guatemalteco Miguel Ángel Asturias (El señor presidente)
y el mexicano Juan Rulfo (Pedro Páramo), aunque la estética culminaría años después con Cien años de
soledad del colombiano Gabriel García Márquez, galardonado con el Premio Nobel de Literatura.

A partir de la década de los sesenta se produjo la difusión internacional de la novela hispanoamericana, por
lo que se habló de “boom”, aunque la renovación se había producido en las décadas anteriores. En España
las novelas hispanoamericanas triunfan gracias a la figura de la agente literaria Carmen Balcells. Entre los
autores del “boom” destacan Gabriel García Márquez (Crónica de una muerte anunciada), Mario Vargas
Llosa (La ciudad y los perros), Carlos Fuentes (La muerte de Artemio Cruz). Destaca la propuesta
experimental del argentino Julio Cortázar, quien triunfa con Rayuela, llamada “antinovela” debido a su
juego con las posibilidades del lenguaje y con el método de lectura. El argentino crea un universo propio
caracterizado por personajes singulares (Historias de cronopios y famas) y un lenguaje inventado, el gíglico.

Por último, cabe señalar que muchos de los autores mencionados contribuyeron al resurgir del cuento,
caracterizado por intriga, el juego con el lector a través de novedosas técnicas narrativas y desenlace
sorprendente. Destacan autores como Cortázar (El perseguidor), Borges (Ficciones), Rulfo (El llano en
llamas) y Gabriel García Márquez.

Desde finales de siglo a nuestros días, la narrativa hispanoamericana sigue la deriva de la literatura
internacional y sus autores y autoras se han creado un espacio en el canon literario con su visión propia de
la realidad. Entre sus representantes en las últimas décadas destacan el argentino Ricardo Piglia
(Respiración artificial), el chileno Roberto Bolaño (Los detectives salvajes), la mexicana Laura Esquivel
(Como agua para chocolate) y la peruana de origen chileno Isabel Allende (La casa de los espíritus).

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