ENTAMOEBOSIS
1. DEFINICIÓN
Amebiasis es la infección producida por Entamoeba histolytica, especie parasitaria del hombre,
que puede vivir como comensal en el intestino grueso, invadir la mucosa intestinal, produciendo
ulceraciones y tener localizaciones extraintestinales.
2. TAXONOMÍA
-Reino: protista
-Filo: Amoebozoa
-Clase: Archamoebae
-Orden: Entamoebida
-Familia: Entamoebidae
-Género: Entamoeba
-Especie: Entamoeba histolytica.
3. MORFOLOGÍA
E. bistolytica/E. dispar poseen las características nucleares del género Entamoeba, cariosoma
compacto, pequeño y cromatina distribuida por la parte interna de la membrana nuclear. Las
especies histolytica/dispar se reconocen por tener el cariosoma en el centro del núcleo, y la
cromatina en gránulos de tamaño uniforme y regularmente dispuestos.
El trofozoíto o forma vegetativa mide de 20 um a 40 um de diámetro; cuando está móvil emite un
seudópodo amplio, hialino y transparente que se proyecta como un saco herniario hacia el
exterior de la célula, distinguible con facilidad del resto del citoplasma que es granuloso. Este
seudópodo es unidireccional, se forma a partir del endoplasma, y mediante él, el trofozoíto se
desplaza ejerciendo tracción sobre el resto ele la célula. Es fácil observar que todo el endoplasma
se dirige hacia el seudópodo hasta llenarlo. Nuevamente y en la misma dirección, se produce otro
seudópodo que va a realizar las mismas funciones del anterior y así sucesivamente, dando por
resultado final el desplazamiento activo del parásito.
Los trofozoítos en fresco muestran eritrocitos fagocitados y difícilmente se ve el núcleo. Con lugol
se observa el núcleo con cromatina periférica y nucléolo. Con coloración tricrómica se observa el
núcleo característico, y con hematoxilina férrica se puede ver el seudópodo, y en el citoplasma el
núcleo y eritrocitos fagocitados.
Los trofozoítos patógenos (E. histolytica) generalmente contienen eritrocitos en su citoplasma. La
forma no invasiva (E. dispar) no tiene eritrocitos fagocitados, pero presenta morfología igual.
La forma de transición o prequiste, es un organismo redondeado u ovoide, 10 de um a 20 um de
diámetro; inmóvil, con una membrana quística en vía de formación, sin inclusiones
citoplasmáticas, pero ocasionalmente con cuerpos cromatoidales y vacuola de glucógeno. El quiste
mide de 10u a 18u, es redondeado y posee una cubierta gruesa. En su interior se pueden observar
de uno a cuatro núcleos con las características propias de su especie. Los quistes de menos de 10u
corresponden a Entamoeba hartmanni, ameba no patógena.
4. CICLO EVOLUTIVO Y MECANISMO DE TRANSMISIÓN
El trofozoíto de E. histolytica se encuentra en la luz del colon o invadiendo la pared intestinal,
donde se reproduce por división binaria simple. En la luz del intestino los trofozoítos eliminan las
vacuolas alimenticias, y demás inclusiones intracitoplasmáticas, se inmovilizan y forman
prequistes; éstos adquieren una cubierta, y dan origen a quistes inmaduros con un núcleo, los
cuales continúan su desarrollo hasta los típicos quistes tetranucleados. La formación de quistes
sucede exclusivamente en la luz del colon y nunca en el medio ambiente o en los tejidos.
En las materias fecales humanas se pueden encontrar trofozoítos, prequistes y quistes; sin
embargo, los dos primeros mueren por acción de los agentes físicos externos, y en caso de ser
ingeridos son destruidos por el jugo gástrico; solamente los quistes son infectantes por vía oral. En
el medio externo los quistes permanecen viables en condiciones apropiadas durante semanas o
meses, y se diseminan por agua, manos, artrópodos, alimentos y objetos contaminados.
Finalmente, los quistes llegan a la boca para iniciar la infección; una vez ingeridos sufren la acción
de los jugos digestivos, los cuales debilitan su pared; y en el intestino delgado se rompen y dan
origen a trofozoítos, que conservan el mismo número de núcleos de los quistes. En posterior
evolución cada núcleo se divide en dos, y resulta un segundo trofozoíto metacíclico con ocho
núcleos. En la luz del colon cada núcleo se rodea de una porción de citoplasma, y resultan ocho
trofozoítos pequeños que crecen y se multiplican por división binaria.
Los trofozoítos se sitúan en la luz del intestino, sobre la superficie de las glándulas de Lieberkuhn o
invaden la mucosa. El período prepatente varía entre dos y cuatro días.
5. EPIDEMIOLOGÍA
Prevalencia. La amebiasis, como todas las infecciones de origen fecal, predomina en los países
pobres. En los países desarrollados se encuentra ocasionalmente en viajeros que estuvieron en
zonas endémicas, o por contaminación de personas que han llevado los parásitos desde países
subdesarrollados (empleadas domésticas, cocineros, etc.). En algunas ocasiones se ha encontrado
la infección en homosexuales, en los cuales la trasmisión se hizo por contaminación oro-anal.
Fuente de infección. En la amebiasis humana es el hombre. Aunque pueden encontrarse algunos
animales infectados como monos, perros, cerdos, etc., la prevalencia en ellos es baja y la infección
humana a partir de esos reservorios tiene poca importancia. Recalcar que la única forma
infectante por vía oral es el quiste, por lo cual los mejores trasmisores son las personas
asintomáticas, que por lo general no reciben tratamiento y los amebianos crónicos, que eliminan
en sus materias fecales la forma quística de la ameba. Los pacientes con disentería amebiana, que
eliminan (únicamente trofozoítos, son importantes desde el punto de vista clínico, pero poco
desde el punto de vista epidemiológico, pues los trofozoítos al ser ingeridos son destruidos por el
jugo gástrico y no pueden dar origen a nuevas infecciones.
Los quistes tienen la capacidad de resistir algunas condiciones ambientales y pueden permanecer
en la tierra o en el agua por varios meses, sin perder su viabilidad. En el agua resisten las
concentraciones de cloro que se utilizan corrientemente para controlar la contaminación
bacteriana, pero son retenidos por los filtros comunes. La amebiasis intestinal tiene tendencia
familiar y de predominio en grupos que vivan hacinados o en íntimo contacto, con mala higiene
personal y saneamiento ambiental deficiente. La infección a través de quistes se hace
directamente por contaminación con materia fecal, a través de manos sucias, tierra, agua o
alimentos. Los quistes son infectantes después de un corto período de maduración en el medio
externo.
6. PATOLOGÍA
E. histolytica genera un proceso necrótico en los tejidos, con ulceraciones en el colon y abscesos
extraintestinales, principalmente en el hígado. Se encuentra reacción leucocitaria en los sitios de
invasión de los trofozoítos, con lisis de los neutróf1los, destrucción de los tejidos, hemorragia y
ocasionalmente perforaciones. Rara vez se forma una masa psedotumoral en el colon, llamada
ameboma, que consiste en un granuloma con engrosamiento de la pared.
Lesiones iniciales
Al comienzo la ulceración es superficial, además la infiltración y la necrosis celular son mínimas.
Las amebas se multiplican activamente, pasan la muscularis mucosa y llegan hasta la submucosa,
donde encuentran mejor ambiente para reproducirse y formar verdaderas colonias.
Progresivamente se van destruyendo los tejidos en forma horizontal y se producen ulceraciones
mayores. Estas lesiones son amplias en el fondo, con un orificio pequeño de entrada, y constituyen
las clásicas úlceras en "botón de camisa". Generalmente las amebas se detienen en la capa
muscular, pero en ocasiones pueden penetrar la, extenderse hasta la serosa y aun perforada.
Las lesiones iniciales se presentan en cualquier parte del intestino grueso; a partir de ellas se
disemina la infección, y aparecen ulceraciones en otros sitios del colon. Predominan en región
íleo-cecal, sigmoides y recto.
Inflamación
Los neutrófilos son atraídos por sustancias quimiotácticas de los trofozoítos, estos neutrófilos se
alisan y causan daño celular. Las lesiones amebianas pueden ser invadidas por bacterias del medio
intestinal, con producción de infecciones sobreagregadas y microabscesos. A medida que avanzan
las lesiones se observan zonas de necrosis y no se pueden reconocer detalles celulares en el
epitelio de la mucosa, en la muscularis mucosa ni en la submucosa. Hay, además, hiperemia,
edema, hemorragia, escaso infiltrado linfoplasmocitario y se pueden identificar abundantes
trofozoítos de E. histolytica. En el fondo de la úlcera se observa vascularización y trombosis de
pequeños capilares, también fibrina y gran cantidad de tejido de granulación. Cuando hay
infección bacteriana agregada, el infiltrado se cambia por polimorfonucleares neutrófilos. Una
característica importante de las lesiones amebianas es la poca proliferación de tejido conectivo
con ausencia de cicatrices.
Perforación
En caso de perforación (se presenta principalmente en colon trasverso, sigmoides y ciego), hay
paso del contenido intestinal a la cavidad peritoneal, y se origina una peritonitis séptica y química.
La perforación es generalmente múltiple y casi siempre las lesiones son microscópicas o de
tamaño muy pequeño, que pasan desapercibidas al examen macroscópico; en ocasiones pueden
alcanzar uno o más centímetros de diámetro. La perforación es la principal causa de muerte en los
casos fatales de amebiasis intestinal, principalmente en asociación con desnutrición y mal estado
general.
Ameboma
En ciertos casos se produce una lesión pseudotumoral en el colon que se denomina ameboma, no
siempre asociada a amebiasis intestinal sintomática. Este es un granuloma amebiano que se
localiza en cualquier parte del intestino grueso, pero predomina en recto, sigmoides y ciego.
El ameboma consiste en un engrosamiento marcado de la pared intestinal que tiende a obstruir la
luz, simulando un adenocarcinoma. El tamaño es variable y puede llegar hasta 30 cm. En lamayoría
de los casos su forma es circular y se asocia a úlceras de la mucosa. El tejido que lo forma es
edematoso y fibroso, con infiltración de eosinófilos, plasmocitos, linfocitos y trofozoítos en la
submucosa y cerca de las ulceraciones vecinas. La frecuencia de ameboma en casos de amebiasis
fatal es aproximadamente 5%
7. MANIFESTACIONES CLINICAS
8. DIAGNOSTICO
9. PROFILAXIS
Higiene personal. La deficiencia de este factor es de especial importancia, puesto que aun en
comunidades sin contaminación fecal del ambiente, puede ser responsable de la diseminación de
amebiasis. El mal lavado de manos es un factor sobresaliente, pues mínimas contaminaciones con
materia fecal pueden ser causa de infección. Los manipuladores de alimentos son especialmente
aptos para difundir esta parasitosis, y entre ellos mencionarse con especialidad a la madre que
prepara alimentos para la familia, a las empleadas del servicio doméstico y a las personas
encargadas de preparar y manejar alimentos en restaurantes, cocinas, etc.
Saneamiento ambiental. La contaminación con quistes de ameba es relativamente fácil en las
zonas endémicas, donde la eliminación de las excretas humanas no es adecuada o presenta
deficiencias notorias. Este factor es especialmente importante en las zonas rurales y en los barrios
pobres ele las ciudades donde no existen sanitarios o letrinas higiénicas. Las materias fecales
eliminadas en las huertas o en el campo, contaminan la tierra y pueden llegar al agua que se usa
para la bebida. Las hortalizas ocasionalmente son regadas con aguas contaminadas o se ponen en
contacto con la tierra infectante. Si no son lavadas minuciosamente y de manera apropiada,
constituyen una causa frecuente de contaminación amebiana. Los alimentos cocinados no
presentan este peligro, ni tampoco las aguas que han sido debidamente tratadas en los
acueductos, pues los procedimientos de filtración y decantación retienen los quistes. La ebullición
del agua de bebida es una medida simple y muy efectiva para destruir los quistes, y todos los otros
agentes infecciosos. Se han presentado epidemias de amebiasis por contaminación de acueductos
con aguas negras. Los insectos caseros, principalmente moscas y cucarachas, pueden servir de
trasmisores mecánicos ele amebiasis, por la frecuente tendencia a posarse en materias fecales y
de alimentarse con ellas. Los quistes ingeridos por estos artrópodos son eliminados a través de sus
deyecciones sin sufrir alteraciones. La trasmisión puede hacerse también a través de patas, alas o
partes bucales, al posarse en los alimentos.
Control. Este es difícil y complejo en zonas endémicas, pues requiere una serie grande de
circunstancias que eviten la contaminación con materias fecales. La elevación general del nivel de
vida, que incluye mejores viviendas, agua potable, eliminación apropiada de las heces humanas,
higiene personal y mejores conocimientos sobre trasmisión de las enfermedades, hacen que la
amebiasis, así como las otras parasitosis intestinales, disminuyan de manera natural. Esta es la
razón por la cual los países con mejor nivel económico y cultural tienen menor prevalencia de
amebiasis que los países de zonas tropicales y en subdesarrollo. Para establecer medidas
preventivas específicas en la familia o en otros grupos, pensar inicialmente en la correcta
eliminación de las materias fecales, como uno de los métodos más realizables. La contaminación
fecal en homosexuales por contacto oro-anal da origen a infecciones y se considera de
importancia epidemiológica en las comunidades estudiadas donde se ha encontrado hasta 10% de
amebiasis asintomática, en los cuales predomina E. dispar. A diferencia con las helmintiasis
intestinales, no se recomienda para amebiasis u otras protozoosis intestinales, el uso de
tratamientos comunitarios en masa (quimioterapia preventiva) como medida de control. No se
recomienda tampoco las drogas amiamebianas como medicamentos quimioprofilácticos.