QUE ESTUDIA LA GEOGRAFÍA
“desde una perspectiva renovada, el objeto de estudio de la disciplina es el espacio geográfico, producto de
la relación entre la sociedad y la naturaleza. Dicha relación se construye históricamente y se va modificando
en forma permanente, pues las sociedades cambian con el tiempo y las condiciones naturales también lo
hacen. En esta nueva Geografía, el papel de la sociedad es clave, en tanto que modifica, decide, controla y
comanda el proceso de organización territorial”.
La noción de espacio geográfico es utilizada por la geografía para nombrar al espacio organizado por una
sociedad.
Se trata de una extensión en la que conviven los grupos humanos y se interrelacionan con el medio ambiente
(relación espacio – naturaleza).
El espacio geográfico no es algo estático, por el contrario, dada nuestra naturaleza y el hacho de que nunca
dejamos de tener necesidades, las transformaciones que en el realizamos son continuas y cambiantes, lo
cual responde directamente a la inevitable evolución cultural.
Surge a partir de la relación de dos elementos primordiales para nuestra vida: la naturaleza y la sociedad.
Los elementos naturales son el conjunto de toda creación de la naturaleza, como pueden ser los mares, los
ríos, el relieve, la vegetación, las diversas especies de animales y las catástrofes naturales.
Los elementos sociales incluyen los grupos organizados de personas (pueblos), la región, la cultura y la
política, como así también el resultado de las distintas actividades económicas que realizan las sociedades,
por ejemplo: la agricultura, la ganadería, la minería, la pesca, la industria, el transporte y los servicios.
El paisaje Geográfico.
El paisaje es el campo básico de la Geografía, ES LA EXPRESION VISIBLE DEL ESPACIO GEOGRAFICO.
Estudia desde cómo se ve, a cómo se organiza, cómo se gesta, cómo se utiliza, y cualquier aspecto que se
pueda analizar a partir de él. Por esto el paisaje, para un geógrafo, no es lo mismo que para un pintor, un
fotógrafo, un naturalista o una persona cualquiera. El geógrafo ve en el paisaje su objeto de trabajo, e incluye
en él no sólo los aspectos estéticos, si no todos los elementos que aparecen en él, sean de origen natural o
antrópico.
Todo paisaje está compuesto por elementos que se articulan entre sí: naturales y sociales o humanos.
Toda actividad humana tiene un impacto en el espacio, y por lo tanto modifica el paisaje. Así, en una
sociedad donde es vital el transporte de mercancías y personas, aparecerán en el paisaje carreteras, vías
de ferrocarril, puertos y aeropuertos; y si lo que necesita es producir alimentos en muy poco espacio de
terreno veremos campos cultivados, sistemas de regadío, construcciones de almacenamiento, etc. Incluso
las actividades que parecen no tener un impacto paisajístico, en el fondo lo tienen: redes de comercio (con
locales de venta y almacenes), sucursales bancarias, postes de alta tensión para transportar la electricidad,
antenas de repetición de la señal de radio, televisión o telefonía celular, etc.
El paisaje surge de la interacción de los diversos agentes: litosfera, atmósfera, hidrosfera y biosfera, y con
la intervención del ser humano que lo modifica para adaptarlo a sus necesidades.
Dependiendo de la importancia de esa modificación distinguiremos tres tipos de paisaje: natural, modificado
y ordenado.
El paisaje natural es aquel que no está alterado por la sociedad. Puede que acoja seres humanos que lo
utilicen en pequeña medida, y que esté recorrido por cazadores y recolectores, pero, en esencia, presenta
las condiciones naturales sin la intervención humana. Aunque esté recorrido por sociedades humanas estas
no lo han organizado. Tienen un conocimiento muy especializado del medio. El área necesaria para obtener
los recursos debe ser muy grande, puesto que se dependen de lo que ofrece la naturaleza. Hoy en día
prácticamente no existe sobre la Tierra, aunque podemos considerar paisajes naturales las regiones polares,
la alta montaña y alguna selva tropical.
El paisaje modificado aparece cuando las prácticas agrícolas y el uso del fuego transforman el medio de
manera irreversible. Las especies vegetales y animales que predominan ya no son las que se dan
naturalmente, sino aquellas que han sido elegidas por la sociedad porque les proporcionan alimento.
Además, se crea toda una infraestructura para que la explotación del medio sea eficaz: ciudades, caminos,
regadíos, comercio, postas de viaje, uso del bosque, división de la superficie agrícola útil, etc. Normalmente,
la buena salud de este paisaje depende de unas condiciones ecológicas adecuadas, por lo que se llega a
un equilibrio entre el mundo natural y las necesidades de la sociedad. El paisaje modificado fue
predominante hasta la irrupción de la revolución industrial, y aún es posible encontrarlo en las regiones no
industrializadas del planeta. Los paisajes modificados no precisan estar contiguos, por lo que se encuentran
aislados entre sí por paisajes naturales. No obstante, existe una red que pone en comunicación los diferentes
ámbitos ecológicos.
El paisaje ordenado refleja la acción meditada, concentrada y continua de una sociedad sobre el medio.
Se trata de la transformación total del medio para servir a los intereses del ser humano. Para lograr esto es
necesaria la existencia de una comunidad con un tipo de economía y unos medios jurídicos y técnicos que
tiene la voluntad de transformar el medio a lo largo del tiempo. El paisaje ordenado contrapone los elementos
de la naturaleza y los de la sociedad que los crea. Así pues, excluye, en buena medida, otros tipos de
paisaje. El paisaje ordenado por excelencia es la ciudad, donde se sustituye por completo la naturaleza por
un paisaje artificial y planeado. Así, se crean grandes vías de comunicación y transporte, regiones
industriales, infraestructuras para el funcionamiento de la ciudad: basureros, pantanos y traídas de agua,
etc. Además, la ciudad gana en extensión e invade las zonas próximas. Este paisaje requiere, para su buen
funcionamiento que sea continuo, creando vías de comunicación rápida entre unas zonas y otras. Esta red
no sólo debe de ser tupida, sino que también ha de estar jerarquizada, permitiendo diferentes velocidades
diferentes alcances dependiendo de la parte de la red que se utilice. Además, las diferentes partes de un
paisaje ordenado están especializadas en una función: rural, industrial, viaria, extractiva, ocio, etc. De ahí la
importancia de las comunicaciones, y por eso afectan a todo el espacio disponible.