¿En qué medida el lenguaje contribuye a la
separación literaria existente entre géneros?
Analizar el uso de analogías para mostrar la
separación entre géneros
Valentina Malpica Camacho
Instituto Rudyard Kipling
[email protected]Resumen: Siempre discutida, pero históricamente Palabras clave:
restringida, la participación de la mujer en el ámbito
Mujer e intelectualidad;
intelectual ha sido más una constante negación que un
Exclusión femenina;
reconocimiento real. Mujer que sabe latín, de Rosario
Educación y género;
Castellanos, expone esta exclusión no sólo como un
Literatura y estereotipos;
fenómeno social, sino como un sistema estructural
Rosario Castellanos;
sostenido por discursos literarios y culturales. A partir de una
Representación de la mujer
lectura detenida de la obra, este ensayo examina su contexto
sabia; Escritura y
histórico y su impacto en la representación de la mujer sabia
resistencia; Género y
en la literatura. Se aborda tanto la construcción de
conocimiento; Historia del
estereotipos negativos en torno a la mujer intelectual—
pensamiento femenino;
como la bruja, la loca o la solterona—como la relación entre
Crítica literaria feminista
conocimiento y poder en un mundo que ha condicionado la
educación femenina a roles subordinados. En su análisis,
Castellanos despliega una crítica que, a través de la ironía y
el cuestionamiento de las normas impuestas, reivindica la
presencia femenina en la historia del pensamiento,
evidenciando que la lucha por el conocimiento es también
una resistencia frente a la exclusión sistemática.
Dentro del lenguaje literario, se pueden encontrar diferencias notorias entre los
géneros, algo especialmente evidente en la obra Mujer que sabe latín, donde
surge la famosa frase “Mujer que sabe latín, ni encuentra marido ni tiene buen
fin”. Esta expresión encapsula una creencia profundamente arraigada en las
sociedades tradicionales: la idea de que el conocimiento y la educación en una
mujer eran percibidos como una amenaza para el orden establecido. Mientras
que en los hombres el saber ha sido históricamente un símbolo de virtud,
liderazgo y éxito, en las mujeres ha sido considerado una anomalía, un rasgo
indeseable que las apartaba de su supuesto rol natural dentro de la familia y la
comunidad.
Este ensayo analizará cómo Rosario Castellanos, en Mujer que sabe latín,
expone la exclusión de la mujer del ámbito intelectual, el rechazo sistemático
de la mujer sabia y el uso de analogías dentro de la literatura para reforzar la
separación de géneros.
Desde hace siglos, el acceso a la educación ha sido un privilegio masculino. A
diferencia de los hombres, las mujeres no siempre fueron aceptadas dentro de
las instituciones educativas y, durante mucho tiempo, su rol se limitó al ámbito
doméstico. Se esperaba que permanecieran en casa, dedicadas a la crianza de
los hijos y al mantenimiento del hogar, sin acceso al conocimiento ni a la cultura.
Esta limitación no sólo se imponía por la fuerza, sino que era justificada a través
de discursos religiosos, filosóficos y científicos que insistían en que la mujer
tenía una naturaleza distinta, menos racional y más emocional, que la hacía
inadecuada para el pensamiento abstracto y el aprendizaje académico.
Aquellas que lograban instruirse debían ocultarlo, pues la sociedad consideraba
que una mujer educada desafiaba el orden establecido. Un claro ejemplo de
esto es Sor Juana Inés de la Cruz, una de las figuras más emblemáticas de la
literatura hispanoamericana, quien fue reprimida por la Iglesia debido a sus
escritos filosóficos y ensayísticos. A pesar de que hoy sus obras son
reconocidas y admiradas, en su época fue duramente criticada por desafiar las
normas impuestas a las mujeres, lo que la llevó finalmente a abandonar la
escritura y retirarse al silencio forzado de la vida conventual. Su historia es solo
una entre muchas, reflejo de una realidad que se ha repetido a lo largo de la
historia en distintas formas y contextos.
Castellanos, en sus ensayos, no solo cuestiona esta exclusión, sino que
también analiza cómo ha sido parte estructural de un sistema que restringe el
acceso de las mujeres al conocimiento. Durante siglos, la educación femenina
se ha limitado a aspectos considerados propios de su naturaleza, como el
cuidado del hogar, la crianza y el amor. La instrucción de la mujer ha estado
supeditada a su utilidad dentro de la familia y la sociedad patriarcal,
enfocándose en enseñanzas que la prepararan para ser una buena esposa y
madre. Por otro lado, disciplinas como la literatura o la escritura han estado
sujetas a múltiples filtros: las mujeres debían escribir con modestia, muchas
veces bajo seudónimos, y restringirse a temáticas aceptadas, como el amor
romántico o la moral cristiana.
Además, la literatura ha perpetuado una imagen negativa de la mujer
intelectual, reforzando así su exclusión. Castellanos analiza cómo estas
representaciones presentan a la mujer sabia como un personaje trágico,
condenado al fracaso, la locura o el desamor. Algunas figuras recurrentes en la
literatura son la bruja, la hechicera, la solterona amargada, la histérica o la loca.
Estos estereotipos han servido como advertencias para desalentar a otras
mujeres a seguir el mismo camino. También se les reduce a su relación con los
hombres, siendo la esposa de alguien o la mujer encerrada en casa, sin agencia
ni voz propia. A través de un tono irónico, Castellanos expone cómo estas
representaciones han moldeado la percepción social de las mujeres
intelectuales y han funcionado como un mecanismo disuasorio para evitar que
otras sigan el mismo camino.
En este contexto, la lucha por el conocimiento no es solo una cuestión de
educación, sino también una resistencia contra la represión y la discriminación
de género. Las analogías dentro de los textos literarios son herramientas
poderosas que moldean la percepción de la realidad. En el caso de la
separación de géneros en la literatura, han servido para naturalizar la idea de
que el conocimiento pertenece exclusivamente a los hombres, mientras que las
mujeres que intentan acceder a la educación rompen con el equilibrio social
impuesto. Estas construcciones simbólicas han perpetuado la idea de que la
mujer debe permanecer en un rol subordinado, apartada de cualquier
oportunidad de brillar en el ámbito intelectual.
A pesar de los numerosos obstáculos y estereotipos impuestos por la sociedad,
las mujeres han encontrado formas de abrirse camino en el mundo intelectual
y literario, desafiando las barreras que intentan silenciarlas. A lo largo de la
historia, han demostrado su talento y capacidad, dejando un legado invaluable
en la literatura. Sus obras no solo han cautivado al público, sino que también
han contribuido a redefinir el papel de la mujer en la cultura y el conocimiento,
demostrando que el intelecto y la creatividad no tienen género.
Hoy en día, aunque se han logrado avances significativos en términos de
acceso a la educación, los vestigios de estas antiguas restricciones aún
persisten. Las mujeres continúan enfrentando desafíos en el mundo
académico y literario, desde la falta de reconocimiento hasta la desigualdad en
oportunidades de publicación y financiamiento. Sin embargo, la resistencia y la
lucha continúan. Escritoras, académicas y artistas siguen desafiando los
discursos que buscan limitarlas y demostrando, a través de sus obras y logros,
que el conocimiento y la literatura no son patrimonio exclusivo de un solo
género, sino herramientas de transformación social para todos.
En conclusión, la exclusión de la mujer del ámbito intelectual no ha sido un
accidente, sino un proceso sistemático que ha perdurado a lo largo de la
historia. A través de análisis críticos como los de Rosario Castellanos en Mujer
que sabe latín, se hace evidente cómo la literatura ha contribuido a reforzar
esta desigualdad mediante representaciones negativas de la mujer sabia. No
obstante, las mujeres han encontrado formas de resistir, utilizando la escritura
y el pensamiento como herramientas para reclamar su lugar en la historia. Su
presencia en el ámbito intelectual es una prueba de que la educación y el
conocimiento no pueden ni deben ser restringidos por género, sino que
pertenecen a toda la humanidad.
Fuentes:
Mujer que sabe latín (1.a ed., Vol. 1). (s. f.). fondo de cultura económica.
https://libroschorcha.wordpress.com/wp-content/uploads/2017/12/mujer-
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De Cultura, S. (s. f.). Rosario Castellanos, la primera en dar voz a quienes no la
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castellanos-la-primera-en-dar-voz-a-quienes-no-la-tenian-dolores-
castro?state=published
Rosario Castellanos, pionera en las luchas por los derechos de la mujer y de los
pueblos indígenas. (s. f.). INBAL - Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura.
https://inba.gob.mx/prensa/20676/rosario-castellanos-pionera-en-las-
luchas-por-los-derechos-de-la-mujer-y-de-los-pueblos-indigenas