La oración
Algo primordial que debe de existir en un hijo de Dios, como una cultura permanente, es
establecer una relación con Dios. Como lo hemos platicado, una relación sin comunicación no es
relación.
Si decimos que amamos a Dios y no le buscamos, entonces solo queremos a Dios en nuestra
necesidad y por ser nuestra necesidad. Establecer tiempos de charla, de intimidad con Dios, es no
solamente pedir, sino también recibir de su parte.
Una oración no es protocolaria, no se trata de palabras repetitivas, no de mandas ni de sacrificios
(como orar de rodillas); la oración es entregarle a Dios nuestra vida, sin estorbos, sin distracciones,
agradeciéndole por lo que es Él en nuestra vida.
Claro que en la charla está lo que nosotros somos. hablamos con Dios sobre lo que sucede en
nuestras vidas, nuestros anhelos, nuestras luchas y nuestros temores. Orar a Dios nos acerca a su
presencia. La oración abre la puerta para que recibamos sus palabras, su consuelo y las
bendiciones que él desea darnos.
La oración fortalece nuestra fe. Al orar, sentimos la presencia y el poder del Espíritu Santo y su
presencia nos llena de gozo y de valentía para obedecer al Padre en todo momento, viviendo
siempre dentro de su voluntad.
Jesus entregó a sus discípulos una cátedra de como se debe de orar. Él estableció la base con la
que nuestras palabras puedan expresar lo que él significa para quienes le amamos.
“Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y
en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su
recompensa. Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que
está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Y orando, no uséis
vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os
hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad,
antes que vosotros le pidáis” Mateo 6:5-8 ingrid
Algo fundamental en nuestra oración es la sinceridad, la autenticidad, es acercarnos a Él no
esperando ser escuchado o visto por los demás. Y créeme, que la intención de estos versículos no
es que ores siempre en secreto, pero nos dan la manera en que nuestro corazón tiene que estar
cuando oramos.
Al orar, nuestro deseo más grande debe ser pasar tiempo con Dios y hablarle desde lo más
profundo de nuestro corazón. Es cierto que entendemos que Dios lo sabe todo, que sabe de
nuestras necesidades, pero como el buen Padre que es, quiere escuchar nuestra voz. El énfasis de
la oración debe ser fortalecer nuestra relación con Dios, acercarnos a él, pasar tiempo en su
presencia y compartir con él lo que ocupa nuestro corazón.
El modelo de oración que entregó Jesús y que está descrito en el mismo capítulo de Mateo nos da
una base para nuestra oración. En cada frase de esta oración podemos observar que nuestra
oración se fundamente en la voluntad de Dios.
“Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de
cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a
nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y
el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas,
os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus
ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas” Mateo 6:9-15, Andy
El problema de no recibir oraciones contestadas es que alguno de estos principios no está incluido
cuando nos acercamos al Padre.
“¿De dónde surgen las guerras y los conflictos entre ustedes? ¿No es precisamente de las
pasiones que luchan dentro de ustedes mismos? Desean algo y no lo consiguen. Matan y sienten
envidia, y no pueden obtener lo que quieren. Riñen y se hacen la guerra. No tienen, porque no
piden. Y cuando piden, no reciben porque piden con malas intenciones, para satisfacer sus
propias pasiones” Santiago 4:1-3 Sandy
Tristemente la oración puede llegar a convertirse en una guerra contra Dios, en donde todos
nuestros anhelos no son alcanzados y reclamamos de tal manera que pensamos que haciéndole
manita de puerco a Dios le convenceremos para recibir lo que necesitamos o queremos.
Entonces, ¿Cómo debe de ser nuestra oración?
v.9 Tiene que adorar y alabar a Dios, reconociéndolo como Dios, demostrando humildad, sin
exigencias.
v.10 Cada palabra tiene que reflejar nuestra fe y confianza de lo que Él representa en nuestras
vidas. Si le creemos, entonces estamos seguros que Él siempre dará lo mejor a sus hijos. Aquí es
donde aprendemos a aceptar y agradecer los NO de Dios y damos gracias por ello.
“Padre, si Tú quieres, pase de Mí esta copa más no será Mi
Voluntad sino la tuya” Lucas 22:42
v.11 Logramos tanta confianza que Dios nos enseña que en su presencia tenemos provisión.
¿Necesitas algo? En la mano de Dios esta. Él tiene la provisión diaria para cada uno de nosotros,
pues sabe de nuestras necesidades físicas y espirituales.
v.12 Él nos recalca la importancia del perdón. La gracia está sobre nosotros cuando aprendemos a
perdonar, pues muchos piden perdón por sus errores, pero no están dispuestos a olvidar lo que
contra ellos aconteció.
v.13 Pedimos su ayuda y protección ante las tentaciones para que permanezcamos firmes en él y
no cedamos. Sabemos que él es el único que nos puede proteger y librar de las tentaciones y de
todos los ataques del maligno.
¿Qué hace la oración en nuestra vida? Nos acerca al Padre, nos da la oportunidad de abrirle
nuestro corazón, recibir consejo y adquirir sabiduría. Él no despreciará jamás a un corazón contrito
y humillado. “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y
vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones” Santiago 4:8 charly
Nuestra oración tiene que imitar la necesidad de Jesús por el Padre y nos
debe hacer mantener la unidad y la unanimidad de la iglesia. Recuerda
hechos 1:14 en los tiempos previos a pentecostés, había unanimidad en
la oración.
“Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor
como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra” Lucas
22:44
Toda oración siempre debe de llevar la intención de adorar y glorificar al Padre. Y toda petición y
ruego la tenemos que hacer EN EL NOMBRE DE JESÚS, pues Él nuestro abogado delante del Padre.
Jesús, dijo: “De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no sólo haréis esto de la higuera,
sino que si a este monte dijereis: Quítate y échate en el mar, será hecho. Y todo lo que pidiereis
en oración, creyendo, lo recibiréis” Mateo 21:21-22 Elizabeth
La oración tiene que convertirse en una cultura constante, pues por este medio nuestro corazón
encuentra la paz que necesita para seguir. Si nos encontramos en adversidad o pruebas en su
presencia encontramos la salida y la fuerza para avanzar. Recuerda que Jesús dijo que Él nos hace
descansar cuando nuestra carga es pesada y difícil de llevar. “No se inquieten por nada; más bien,
en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de
Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo
Jesús” Filipenses 4:6-7 Eduardo
La oración no tiene que representar una carga en la vida de un hijo de Dios. Esta se tiene que dar
por convicción y no por obligación. No se si les ha tocado, y no volteen a ver a su lado, que alguien
les dice (mamá o papá, la esposa): “Es que tu no oras, nunca te veo”. Esto puede llegar a causar un
peso terrible sobre la espalda de alguien y en lugar de acercar a alguien a Dios, determina alejarse.
Imagina el tipo de oración que pueda cerrar las fauces de leones, que derribe gigantes, que te
quite el temor, que no caigas ante la presión. Una oración tan firme que incluso te pueda llevar a
la muerte (Daniel 6).
Daniel no se amedrentó ante un edicto que atentaría contra su vida. Él es uno de los más claros
ejemplos de lo que representa la intimidad con Dios. Su motivación no era el ser visto por los
demás, no eran las palabras elocuentes, no esta en imponer manos en oración por alguien; su
motivación era Dios en todo tiempo.
“Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama
por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios
vivo; cuándo vendré, ¿y me presentaré delante de Dios? Fueron
mis lágrimas mi pan de día y de noche…” Salmo 42:1-3
Este salmo nos muestra la necesidad de un hombre por la presencia de Dios. David procuraba todo
el tiempo tener una relación con su padre.
Pregunta ¿Por qué crees que estos hombres fueron escogidos por Dios? Daniel estaba en
esclavitud en babilonia, David era perseguido por el rey Saúl. ¿Habían motivos de buscar a Dios?
Sí, porque cuando se vuelve una convicción más que una obligación, la oración cambia de ser una
repetición a ser poder y gloria de Dios en nosotros.
Toda necesidad Dios tiene la capacidad de suplirla, basta con permitir que la fe opere en cada uno
de nosotros para saber esperar, no desistir y recibir, todo bajo la voluntad de Dios. Si buscamos
sanidad física y espiritual, la presencia de Dios en nosotros la entrega.
“por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras
peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción
de gracias” Filipenses 4:6
Él nos permite acercarnos a su presencia confiadamente y poder ser transformados, ser llevados a
su imagen y conforme a su semejanza. La oración e intimidad me permitirán tener una relación
estrecha con el Padre y me hará distinguir su voz de entre muchas que quieren gritar en mi
corazón. Dice la palabra que “las ovejas escuchas la voz del pastor y la siguen”; ¿Cómo es que
lograría identificar entre lo que viene de Dios y lo que viene del ladrón? Con la oración.
Quiero cerrar
La definición más básica de la oración es "hablar con Dios". La oración no es
meditación o reflexión pasiva; es dirigirse directamente a Dios. Es una
comunicación entre nuestro espíritu y el Señor. A través de ella comunicamos
nuestras emociones y deseos con Dios y de tener una comunión con Él.
La oración puede ser audible o silenciosa, privada o pública, formal o informal.
Cualquier oración se debe hacer con fe (Santiago 1:6) que se señala que todo
lo pidamos con fe.
Y toda oración debe de llevar como cierre “en el nombre de Jesús” como lo
señala Juan 16:23
Aquellos que no tienen en su corazón la intención de buscar a Dios son
reconocidos como gente de mal corazón “Los malvados son demasiado
orgullosos para buscar a Dios; parece que piensan que Dios está
muerto” Salmos 10:4 NTV Luzma
Por el contrario, un hijo de Dios tiene un deseo natural de hacerlo “Aconteció
que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus
discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó
a sus discípulos” Lucas 11:1 yuli
Debemos mantener una conversación continua con Dios durante todo el día.
Podemos orar en cualquier circunstancia. La oración desarrolla nuestra relación
con Dios y demuestra nuestra confianza y total dependencia en Él. “orad sin
cesar” 1ª Tesalonicenses 5:7
La oración es la forma en que nos comunicamos con Dios. Cada oración tiene
que alabar a Dios, darle gracias por todo, para expresarle nuestro amor. A
través de la oración entramos a su presencia y ahí, en sus brazos, expresamos
lo que llevamos en el corazón.
Una oración, antes de pedir, nos tiene que llevar a pedir sabiduría y a
dirección. En nuestra oración está el reconocimiento de lo que somos, de
nuestro pecado y de cada área en donde Dios puede perfeccionarse, es decir,
en nuestras debilidades.
Y, sobre todo, es necesario reconocer el señorío y soberanía de nuestro Padre.
“¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de
Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!
Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su
consejero? ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese
recompensado? Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A
él sea la gloria por los siglos. Amén” Romanos 11:33-36 lizzeth
¿Recuerdas otro punto importante? La voluntad de Dios que es BUENA,
AGRADABLE y PERFECTA. La clave para que cada oración sea contestada es
orar según la voluntad de Dios y de acuerdo con su Palabra. El peor error en
nuestra oración es exigirle a Dios que haga algo porque lo necesitamos. La
oración no es buscar nuestra propia voluntad, sino tratar de alinearnos con la
voluntad de Dios de una manera completa. “Y esta es la confianza que
tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él
nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos,
sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho” 1ª Juan
5:14-15 Alejandra
¿Recuerdas la purificación del templo, cuando Jesús volcó las mesas de los que
habían convertido la casa de Dios en un mercado? “Vinieron, pues, a
Jerusalén; y entrando Jesús en el templo, comenzó a echar fuera a los
que vendían y compraban en el templo; y volcó las mesas de los
cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; y no consentía que
nadie atravesase el templo llevando utensilio alguno. Y les enseñaba,
diciendo: ¿No está escrito: Mi casa será llamada casa de oración para
todas las naciones? Mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones”
Marcos 11:15-17
El propósito de nuestra oración es preparar todos los días nuestro templo para
que esté libre e intercambios culturales con el mundo: los ejemplos que
tomamos, lo que vemos o escuchamos, en cómo podemos llegar a
contagiarnos del mundo.
Jesus representa hoy en día ese poder que busca llevarnos a dejar de
comerciar con el mundo, de coquetear con él y la oración nos acerca al Padre,
su amor nos recibe y su presencia nos purifica.
¿Cuál es el propósito de nuestra oración? Ser un pueblo de oración, que
encontremos el conocimiento de la verdad de Dios para ser libres; que
entendamos que Él es el camino, y la verdad y la vida; que busque a Dios
mientras puede ser hallado, que seamos íntimos suyos. "Pero vosotros,
amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el
Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios, esperando la
misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna" Judas 1:20-21
Martha