“Te pido que te cuides y cuides a mis
adorables hijos”
Carta del primer teniente Manuel Oscar Bustos (tenía 30 años cuando
la escribió)
“Río Gallegos
10 de mayo de 1982
Mi amor: espero que al recibir estas líneas se encuentren vos, nuestros hijos y
el resto de la familia bien.
Yo estoy en perfectas condiciones con muchísimo deseo de que esto terminé
bien y pronto. Hoy cumplo 10 días en el despliegue y no hay mayores
novedades. La única constante que hemos tenido es el mal tiempo. Todavía no
hemos visto el sol.
Nuestro grupo creo que es el que más cómodo trabaja, ya que al tener dos
escuadrones hacemos turno un día cada uno y podemos dormir un poco más
el día libre. Como te cuento en mi anterior estoy viviendo en el hotel Santa
Cruz, uno de losmejores de Gallegos. Es muy bonito y cómodo. Yo vivo con
Gavazzi. Lo único incómodo es que todas las comidas las hacemos en la base,
y eso nos hace bajar mucho, ya que hay varios km entre la ciudad y la base.
Como ya te comenté, ubiqué alos parientes, recién pude hacerlo el sábado y
me invitaron para el domingo y allí almorzamos juntos. Pasé un rato muy
lindo, como los domingos en casa junto a toda la familia.
Mi salud es buena, no obstante me cuido, y he tomado la determinación de no
cenar, de esa forma duermo mejor y no exijo al estómago.
Recibí los dos paquetes que me enviaste, llegaron juntos, gracias por todo,
están riquísimo los chocolates.
El que no llegó fue el guaraní creo que ya lo regresaron por el mal tiempo.
Respecto a los teléfonos, vos ya tenes el del hotel al igual que la dirección, y
según parece nos van a poner o conectar un teléfono directo a través de YPF,
para que todos podamos llamar y no sea un gran presupuesto. Cuando esté
conectadote llamaré. Para el de allá para acá (RYD-GAL) pregunta a o Pérez
que seguramente ellos están en el tema. Ese teléfono funcionará solo en la
base así que si me llaman a través de él debes hacerlo antes de las 21 hs ya
que después de esahora voy al hotel. Estoy en campaña de conseguir ropa
para la gimnasia, porque tenemos un lugar donde ir, pero casi ninguno trajo
equipo. La ropa es de tropa (toda verde) tiene una pinta bárbara. De aquí no
tengo otras noticias, todosestamos muy bien, con muchas ganas y con una fe
en que todo va a salir bien. Pensando siempre en el asado que vamos a hacer
cuando esto termine.
Esta escrito pero, te pido que te cuides y cuides a mis adorables hijos y más
teniendo en cuenta que "Oscar Federico" ya puede estar entre nosotros.
Puedes estar tranquila que yo cumpliré con mi misión lo mejor posible y
jamás arriesgarémás allá de lo que la seguridad y experiencia me permitan.
Ustedes siempre estarán conmigo, y son mis guías, mi fuerza espiritual, y mi
voluntad de volver, lo que hará salir airosa de esa situación. Como última
recomendación te pido que noconfíes en noticieros y periodistas, no olvides
que allí por encima de todo buscan el negocio, la información siempre estará
cargada de desconfianza más de los críticos.
Mi vida me despido de vos hasta muy pronto con un besote grande para vos y
nuestros hijos y todo el resto de la familia.
Oscar
PD: les envío la bendición al Manu y Leti”
El primer teniente Manuel Oscar Bustos era piloto del Grupo 5 de
Caza de la V Brigada Aérea. Estaba basado junto a su cuadrilla en Río
Gallegos, desde donde despegaban los aviones hacia sus objetivos en
las islas. El primer teniente se desempeñaba como jefe de escuadrilla
de los cazabombarderos A-4B Skyhawk, un tipo de avión de ataque
desarrollado en los Estados Unidos en la década de 1950.
El 12 de mayo de 1982, al día de haber escrito la última carta a su
familia, el primer teniente Bustos, los tenientes Jorge Ibarlucea y Mario
Nívoli y el Alférez Alfredo Vázquez partieron hacia las islas con la
misión de atacar la fragata Brilliant y al destructor Glasgow, navíos de
la Marina Real Británica.
La última foto
Una fotografía tomada antes de subir a su avión el 12 de mayo
muestra al primer teniente Bustos sonriente, colocándose su traje de
vuelo y equipo antiexposición a pocos momentos de partir.
El día anterior, el primer teniente se había esquinzado el pie derecho
al tropezar en un pozo tapado de nieve. Sin embargo, hizo prometer a
un compañero que no diría nada para que no lo bajaran de la misión.
El borceguí de cuero desatado del primer teniente, que se observa en
la imagen, probablemente haya sido una forma de aliviar el dolor para
cumplir con su tarea.
A las 12:20 del 12 de mayo de 1982 partió la escuadrilla. Bancos de
niebla y sal en los parabrisas de los aviones dificultaban la visión. La
escuadrilla era atacada por fuego antiaéreo de las naves británicas. A
pesar de las condiciones adversas, lograron dañar a los navíos de la
Marina Real.
Los A-4B Skyhawk de la Escuadrilla Cuña del primer teniente Bustos
volaban a quinientos metros entre sí cuando recibieron los impactos
de un misil Sea Wolf. El primero, en el avión del teniente Nívoli. Luego
el del teniente Ibarlucea. Bustos trató de esquivarlo, pero su nave tocó
el agua y se estrelló en el mar.
El Alférez Alfredo Vázquez fue el único superviviente de la operación.
Aterrizó en Río Gallegos a las 14:20, unas dos horas después de
haber iniciado la misión. También murió en Malvinas, menos de un
mes después.
“Te cuento que tomo agua de charco,
pero fumo cigarros Rothmans made in
London, qué me contás?”
Carta del soldado Antonio Reda (tenía 19 años cuando la escribió)
“Islas Malvinas,
24 de mayo de 1982
Querida familia:
Antes que nada quiero decirles que estoy bien y espero que también
lo estén ustedes. Sepan disculparme por la demora en escribir, porque
nosotros no sabíamos que se podían mandar cartas a pesar del
bloqueo. Mandé telegramas y espero que los hayan recibido.
Les cuento que todos los días hay un grupo de soldados que tiene un
descanso de 24 horas, come y duerme en el hospital del pueblo, se
mira televisión y hasta nos lavamos y afeitamos.
Hoy me tocó venir a mí y estoy disfrutando de este descanso por
segunda vez.
Voy a pedirles un favor, el más grande de todos, QUÉDENSE
TRANQUILOS Y CONFIADOS, porque así también lo estoy yo.
Cuando vuelva, pienso que me van a notar cambiado en dos cosas
fundamentalmente: la primera es que creo que soy un poco más
católico ya que noté que cuando uno se encuentra impotente ante las
ridiculeces de la humanidad no deja de pedir y de rogarle a alguien
superior a todos nosotros para que nos dé fuerza y esperanza, aunque
la razón sea justa.
Y ahora dejando de filosofar, les cuento el otro aspecto en que he
cambiado: soy una bestia, morfo cualquier cosa, porotos, garbanzos,
cebolla y todo lo que esté a mi alcance, y lo más raro es que cada vez
me gustan más.
Graciela, te voy a aclarar eso de la turba y las raíces, eso no se come,
sino que lo utilizamos para hacer fuego porque aquí no hay árboles ni
leña en ningún lado. Otra cosa, espero que sigas abocada a tus tareas
siendo una mujer trabajadora y responsable como me decís en la
carta. Saludos a Mario y a la madre. Deciles a papi y a mami que se
queden tranquilos que pronto se arreglará todo.
Les digo que todavía no recibí la encomienda que me dice Mary en la
carta que me mandó el 3 de mayo, pero según mis cálculos tiene que
llegar en estos días.
Mandale saludos a Mary, igual junto con esta va una carta para ella.
Cariños para toda la familia, para Marcelo y para todos.
Para la familia Aimetta: hermana, la más bella y hacendosa (según
sus propias palabras), espero que te encuentres bien al igual que
Miguel, doña Amalia y por supuesto Javier que me imagino lo grande
que debe estar y la habilidad que tiene con el dibujo me la demostró
en la carta que me mandaste.
Con respecto a lo que vos decís, es cierto que duermo 12 horas por
día, pero qué querés que haga si oscurece a las 18 y amanece a las 8
de la mañana y por las noches hay casi siempre niebla y viento que no
te dejan ver a un metro de dónde estás. Como podés imaginar, acá el
clima es un desastre, a veces hay sol, a los dos minutos llueve, por
ahí se despeja y se calma todo y siempre así. Las tormentas son de
lluvia y viento, pero sin relámpagos ni truenos. El terreno
esmuyblando y brota agua por todos lados, se forman charcos de los
cuales tomamos el agua, que es lo que nos sobra.
Te cuento que cuando vinimos al pueblo y me puse frente al espejo
dije: ‘Soy feo pero atractivo’. Te podés imaginar un mes sin lavarme ni
afeitarme me daba un aspecto de soldado impresionante.
Decile a Miguel que cuide los dos autos, que les cambie el aceite y
espero que no tenga grandes problemas mecánicos.
Cambiando de tema te digo que la guerra como, vos te imaginás, no
sirve para nada, lo único que te hace ver es que las pequeñas cosas
de la vida, pero las más pequeñas son las que hacen hermosa la vida
así que disfrútenla sin amargarse porque pronto lo haremos todos
juntos, ah... Una de esas pequeñas cosas (espero que no sea tan
pequeña) es la torta de chocolate que me debés para mi cumpleaños.
Te cuento que tomo agua de charco, pero fumo cigarros Rothmans
(made in London), ¿qué me contás...?
Sabés, cada vez que miro el agua de un río que desemboca en el mar
(los hay por todos lados) me dan ganas de tener una caña de pescar y
estar con Miguel, Marcelo y Daniel disfrutando de un día de pesca.
Me imagino la preocupación de doña Amalia, decile que estoy bien y
que no sufra porque a ella no le hace nada bien. Te aviso que no te
escribo a tu casa porque no recuerdo el número (siempre me pasa lo
mismo). Un beso grande para Javier, que cuando vuelva no lo voy a
conocer de cambiado que va a estar.
Me despido con un beso y cariños para todos
Chau hasta pronto
Tony
24-5-82
18:00hs”
Antonio Reda cumplió sus 20 años en Malvinas. Para entonces, ya
llevaba casi dos meses en las islas. Había llegado en abril con el
Regimiento de Infantería 7 de la Plata, donde cumplía el servicio
militar obligatorio. Su posición se ubicaba al norte del Monte Longdon,
enfrentando el río Murrell en la Península de Freycinet.
Allí habían construido una carpa debajo de una gran piedra para
protegerse del viento y de la artillería. Optaron por esta alternativa en
lugar de un pozo cuando descubrieron al cavar que el agua se elevaba
rápidamente, como menciona en la carta a su familia: “El terreno es
muy blando y brota agua por todos lados, se forman charcos de los
cuales tomamos el agua, que es lo que nos sobra.”
Durante el combate de Monte Longdon, recordado como uno de los
más cruentos enfrentamientos de Malvinas, la compañía de Antonio
quedó en la primera línea de combate. El 12 de junio, mientras las
fuerzas se reagrupaban, Antonio le gritó a un compañero. Quería
proponerle un intercambio: “leche en polvo por cigarrillos”. Los gritos
marcaron la posición de ambos. Recibieron el disparo de un mortero
británico, que hirió a Antonio en la pierna. Primero fue enviado a
retaguardia con otro compañero herido y, luego de unas horas en el
Hospital de Puerto Argentino, emprendió el regreso al continente. Era
el 13 de junio.
La compañía de una radio
Antonio viajó a las islas con una pequeña radio. Escuchaba estaciones
uruguayas y radio Provincia. Incluso dejó un registro en su diario. El 21
de abril, a los ocho días de llegar a las islas escribió: “Estoy en mi
carpa escuchando en Radio Nacional Las Malvinas a Sergio Denis”.
Entrada del diario del 21/04/1982. “Hoy 21-4-82 16:40 hs estoy en mi carpa
escuchando en Radio Nacional Las Malvinas a Sergio Denis. A partir de ahora comienza la
rutina y la espera de una solución al empeoramiento del conflicto. El mayor problema de
todos nosotros no es que haya un enfrentamiento sino saber cuándo nos iremos de estas
islas. Los días pasan rápido ya que dormimos desde las 18:00 hasta las 9:00. Apenas baja el
sol comienza el viento con mayor fuerza y el frío se hace sentir. Anoche fue la peor de
todas las noches”.
Antonio racionaba la vida de las baterías de su radio, solo la prendía
una hora por día. La perdió en medio del conflicto.
Volvió a las islas en varias oportunidades. En 2017 lo hizo con
alumnos de una escuela de Ensenada, provincia de Buenos Aires. Fue
en ese viaje que encontró la carcasa de su vieja radio cerca de su
antiguo refugio, entre las rocas.
En esa misma expedición a las islas, Antonio pudo dejar una fotografía
en la tumba de su viejo amigo y compañero del servicio militar, Víctor
Rodríguez.
Objetos de la guerra
Antonio vive en La Plata. Durante las inundaciones de 2013, tomó la
decisión de donar varios objetos que conservaba de la guerra por
temor a perderlos en una nueva inundación.
También entregó sus antiparras al Museo Malvinas.
Antonio se casó con Mary, la novia a quien le enviaba cartas durante
la guerra. En 2015, mientras trabajaba como portero en el Jardín de
Infantes Nº 949 de Angel Etcheverry propuso bautizar el salón de usos
múltiples con el nombre “Soldado Víctor Rodríguez”, en memoria de su
amigo caído.
Desde la década de los 80 ha dado casi 800 charlas sobre la Guerra
de Malvinas. En cada una de ellas sostiene el valor de la paz.
“Las noticias que les puedo
adelantar no son de las más buenas
u optimistas”
Carta del teniente Carlos Julio Castillo (tenía 25 años cuando la
escribió)
“San Julián,
18 de mayo de 1982
Querida familia:
Les escribo para enterarlos de mi vida por la cual ustedes se preocupan y yo
muchas veces, por diversas causas, no reparo en ese especial interés.
A través de Norma se habían enterado que estoy en San Julián (Prov. de
Santa Cruz). A esta pequeña ciudad llegué el 1 de mayo que coincidió con la
gran ofensiva argentina contra los ingleses, los cuales tuvieron que
replegarse puesto queelasunto no viene tan fácil como ellos creyeron en un
principio. Particularmente no estaba habilitado para el combate pero insistí y
logré hace cinco días que me habilitaran.
Quizás ésta no sea una carta común, puesto que la situación es anormal, es
por ello que las noticias que les pueda comentar o adelantar no son de las
más buenas u optimistas.
El personal de aviadores a pesar de las bajas sufridas posee una moral
altísima y plenamente convencidos que en el momento en que actuamos lo
hacemos con idéntica eficacia como cuando marcamos con gusto a pólvora
nuestro bautismo deguerra, el bautismo del arma más joven pero no por ello
ineficiente.
La acción que llevamos a cabo no tiene parangón alguno de la batalla de
MIDWAY puesto que fue la última batalla aeronaval librada hasta ahora, en
donde las teorías las dejamos por el suelo como así también a aquellos
equivocados quepensaban que un barco era invulnerable. Si son
invulnerables cuando existe mentalidad perdedora en un pueblo y eso no es
precisamente lo que sentimos los argentinos.
La fuerza aérea, prácticamente sola, puso más hombres y materiales en las
islas que todo lo que se acarreó hacia las mismas desde la época de Morgan.
El esfuerzo ha sido, es y será terrible. Pero atento, no confundirse: una
guerra nunca seganó con todo pues para el logro del éxito final quedarán
irremediablemente, a través de las acciones, varios sinsabores, varios golpes
bajos que si no estamos bien preparados para soportarlos y recibirlos, las
heridas dejadas pueden serterribles y arrastrarlas a través de toda una
historia futura.
Pasando a otra cosa les diré que extraño muchísimo a Norma y a su panza y
me gustaría por todos los medios estar junto a ella en estos momentos
especiales de nuestro matrimonio; estimo, y en esto tengo fe, que si Dios
quiere no pasarámucho tiempo en que solamente yo esté con los míos.
Quisiera también llegar hasta Oliva para estar todos juntos y unidos como
siempre tratamos de ser, pero a través de la distancia los tengo presentes en
cuerpo y alma, que es un condimento importante para ponerles a todos mis
sentidos paraque ellos queden bien ocultados.
No me queda más nada que pueda comentarles en una carta, solo darles un
beso grande y un abrazo a todos los integrantes de la familia.
Los quiero: Carlos.
P/D: Saludos a todos.”
El teniente Carlos Julio Castillo llegó a Puerto San Julián, provincia de
Santa Cruz, como parte del Grupo VI de Caza. Divididos en dos
escuadrones aeromóviles, se organizaron para volar desde Río
Grande y San Julián los aviones MV-Dagger, cazabombarderos de
origen israelí adquiridos por la Argentina en 1978.
El teniente Carlos Julio Castillo, de 25 años, no tenía permiso para
volar Dagger en 1982. A raíz de los primeros derribos del mes de
mayo durante el conflicto, y de su motivación para volar en combate, lo
consiguió finalmente el día 19 de mayo de 1982. “Particularmente no
estaba habilitado para el combate pero insistí y logré hace cinco días
que me habilitaran”, cuenta en la carta a su familia.
Castillo cumplió con su primera misión de combate el 21 de mayo. Lo
hizo junto al capitán Rubén Dimeglio, piloto instructor. Una foto
anterior a la guerra los muestra juntos, posando frente a un Dagger:
Días después de su primera misión, el 24 de mayo, la escuadrilla
partió nuevamente en la segunda misión del teniente Castillo. Esta
vez, el grupo de aviones fue derribado por una patrulla aérea de
combate de Sea Harrier. Carlos Julio Castillo murió al recibir de lleno
un misil en su Dagger. Cayó al mar sin eyectarse. Falleció al norte del
estrecho San Carlos.
Historia de una amistad
Los tenientes Carlos Julio Castillo y Jorge Bono hicieron toda su
carrera militar juntos. Fueron a combate en distintas unidades. Durante
la guerra, operaron desde el mismo aeropuerto. Y ambos fallecieron el
mismo día y a la misma hora, en misiones diferentes. Ambos cumplían
dos años de casados ese día: tanto Castillo como Bono se habían
casado el 24 de mayo de 1980. Jorge Bono lo hizo con Miriam Ibarra,
oriunda de Oliva como Carlos Castillo. Fue éste quien los presentó.
Cuarenta años después, sus hijos continúan su legado de amistad.
Objetos de la guerra
El Museo Nacional de Malvinas, en Oliva, Córdoba, conserva varios
objetos del teniente Carlos Julio Castillo, héroe oriundo de esa ciudad.
Su hijo Claudio, a quien menciona como “la panza de Norma” que
extraña en su carta, nació un mes después de su muerte.
Carlos Julio Castillo fue ascendido post mortem a primer teniente.
Recibió la Medalla al Valor en Combate, condecoración que reconoce
su actuación en la Guerra del Atlántico Sur “por su relevante mérito,
valor y heroísmo en defensa de la Patria”.