Carrera: Tramo de Formación
Pedagógica.
Espacio curricular: Pedagogía.
Ciclo lectivo: 5ta-Marzo-2023.
Docente Titular de la cátedra: Lic. Gisella
García.
Alumno:
INTRODUCCION
La escuela como Institución en si misma, tiene como misión educar a los sujetos,
desarrollar las facultades intelectuales, morales y afectivas de una persona de acuerdo
con la cultura y las normas de convivencia de la sociedad a la que pertenece, siendo ello
un proceso tanto social como individual. El individuo se va constituyendo como sujeto
individual y social, con las características propias de la época y de la cultura a la cual
pertenece permitiendo su conservación y renovación, transmitiéndola desde un supuesto
incuestionable, con una estructura incuestionable.
Ahora bien, a partir de la aparición del COVID 19 y sus consecuencias inmediatas, esta
estructura y este supuesto, comienza a desmoronarse, se desestructura por completo y
queda a la vista una escuela sin sus pilares básicos como son la Institución Escuela
edificio, el aula, los maestros, etc. pasando a verse en escena (pantallas) docentes en sus
hogares dando clases con las herramientas que tienen, como pueden y a la vez del otro
lado de las pantallas, alumnos en sus hogares, sin sus vínculos cotidianos, sin sus
compañeros, sin sus aulas, etc. Es así que comenzó en ese momento una etapa llena de
dilemas e incertidumbre, dando lugar a un nuevo y desconocido proceso educativo, a
partir del uso de tecnologías nuevas, vínculos nuevos, encuadre nuevo, acuerdos nuevos.
Los alumnos y docentes separados de la escuela con un nuevo modelo de enseñanza: la
virtualidad.
Quedó a la vista que muchos niños y también docentes no pudieron adecuarse, adaptarse
a estos nuevos requerimientos, a esta nueva realidad, a este nuevo paradigma de la
educación. Algunos por falta de herramientas, otros por falta de recursos, otros por falta
de acompañamiento, otros porque los tiempos que exigían no eran los que podían
afrontar, pudiendo observarse y estar a la vista las desigualdades existentes a nivel
educativo y social, sobre todo en el acceso y uso de las nuevas tecnologías.
Es necesario repensar y reflexionar acerca de esta nueva escuela, la que quedó después
de este hecho, con problemáticas distintas que se van retroalimentando unas con otras
día a día, asumiendo conflictos diferentes, como la transmisión de “las culturas”, la
exclusión-desigualdad-deserción escolar, los contenidos y la forma en que se enseña y
las nuevas tecnologías que se utilizan.
DESARROLLO
Para enfrentar este proceso de reflexión es necesario tener en cuenta la cantidad de
cambios sociales producidos durante la pandemia, analizar las problemáticas que
subyacen ya desde tiempos anteriores a este y que sobresalieron aun más durante la
misma. Que la escuela debe sufrir cambios cualitativos del modelo tradicional, eso es
claro. El mundo y las sociedades fueron evolucionando, pero las Instituciones educativas
quedaron prácticamente iguales. Misma estructura, mismos acuerdos, con cierta
omnipotencia docente donde lo que se enseña es controlado por ellos con el objetivo de
tomar control sobre el alumno. A partir de aquí, es necesario que los maestros puedan
analizar cuáles son los conflictos a los que se enfrenta, cuál es su posición frente a la
transmisión de la cultura (atravesada por los recurrentes avances de la tecnología), o cuál
es su posición frente a los contenidos que transmite (atravesados por la propia elección y
subjetividad relacionado a que bueno y que es malo para los alumnos), cual es su
posición frente a los alumnos en cuanto a la autoridad y los vínculos.
Según palabras de Meirieu (1998)…”Transmitir la cultura no implica evitar a ‘los nuevos’
los obstáculos y conflictos que se les presentarán cuando intenten conciliar la historia
pasada con lo actual de su deseo subjetivo. Implica sí asumir y responsabilizarse por la
asimetría del vínculo y no caer en el proteccionismo ni en el abandono...”
Entre todos deberíamos pensar en una escuela encargada de educar, de tener la
capacidad de transmitir la cultura y “las culturas” (la cultura de Argentina es el resultado
de una interesante mezcla de culturas indígenas, europeas y afroamericanas. De allí que
a menudo sea definido como un país multicultural y multiétnico) y a su vez estar de
preparada para afrontar las nuevas problemáticas que van surgiendo como también los
avances tecnológicos e incorporarlos como una herramienta necesaria. En palabras de
Paulo Freire “…educar para la praxis que implica acción y reflexión de los hombres sobre
el mundo para transformarlo…”. Las relaciones entre los hombres (educadores en este
caso) no se deben abordar desde el antagonismo, sino tomarse como posibles
complementos. Mostrando flexibilidad y adaptación a los cambios, para la transformación.
En cuanto a la posición frente a los contenidos arriba mencionado. El dogmatismo en la
enseñanza, se centraba en la mera imposición de contenidos, sin posibilidad de discusión,
hoy con grandes rezagos muy cuestionados en algunas conceptualizaciones
pedagógicas, nos presenta una mirada que al día de hoy sigue vigente. Gramsci no
pensaba a la educación como una herramienta potente de transmisión de cultura en los
primeros años de escolaridad. Para él, en esta etapa el niño precisa la apropiación de
herramientas específicas y potentes como la lectoescritura y el cálculo y en esto no está
aún en condiciones de elegir. Desde este punto de vista no entraría en debate la
posibilidad de cambios, ni de contenidos como tampoco en las formas en las que son
enseñadas y que tecnologías se utilizan. Ante esto es necesario nombrar a Dusel y
Caruso quienes nos invitan a “…considerar el curriculum como “matriz abierta”, es decir,
que no se defina como pura determinación ni pura inestabilidad. Desde este enfoque se
piensa en un vínculo pedagógico en el que el docente busca transmitir aquello que se
considera valioso para inscribir a los alumnos en la cultura común pero, que a la vez,
habilita la crítica, el debate y el respeto por aquello que los alumnos son, piensan y traen
de sus propias experiencias…”. Estos autores nos remarcan la importancia del respeto de
la palabra del alumno en el proceso educativo, poniendo en discusión constante el
contenido a trabajar.
El nuevo escenario de aislamiento mostró cruelmente otra gran realidad, que ya antes
estaba a la vista, pero no era tan mediatizada, siempre recordando que la práctica
educativa siempre es política, o sea tiene un interés particular. Es entonces que estamos
hablando de la exclusión y la deserción escolar. Quedó a la vista que muchos niños y
adolescentes como también docentes no pudieron adecuarse, adaptarse a estos nuevos
requerimientos, a esta nueva realidad, a este nuevo paradigma de la educación. Se
podría decir que fue por falta de herramientas, o por falta de recursos, otros por falta de
acompañamiento, otros porque los tiempos que exigían no eran los que podían afrontar,
pudiendo observarse y estar a la vista las desigualdades existentes a nivel educativo,
social y económico, sobre todo en el acceso y uso de las nuevas tecnologías. Más allá de
esto, la conflictiva de exclusión y desigualdad tiene un porqué antes y ahora, en palabras
de Tenti Fanfani, “…la necesidad de sostener la hegemonía hoy no precisa de acciones
explícitas de inculcación, al estilo clásico del primer capitalismo, es decir, un ejército de
maestros y escuelas que tienen por función “civilizar”, inculcando en la población el
habitus capitalista. Hoy hay hegemonía por el peso de las cosas. El desempleo y el
hambre son dos grandes disciplinadores sociales; hoy el mercado es tan superior (en la
conciencia de la mayoría) a cualquier otro modo de organización de la sociedad, que ni
siquiera es posible pensar en medios alternativos: éstos no existen en la realidad... ni en
la conciencia”. Es por ello que los sectores dominantes ya no se interesan por sostener la
educación pública y, en consecuencia, tiene poco sentido hablar de ‘crisis’ de la escuela
ya que tal crisis no es más que el producto de los mecanismos a través de los cuales
estos sectores reconvierten su hegemonía. Hoy la escuela puede ser reemplazada por
otros mecanismos pedagógicos como Internet y es pensada también como un negocio
factible de expansión en el mercado…”
Continuando con lo expuesto Comenio nos decía la importancia del poder de la educación
para mejorar al hombre y a la sociedad. La educación es universal (para todos) debe
tener orden y método, debe ser amena, el alumno debe ser el centro de atención.
Comenio es muy conocido por sus contribuciones a las técnicas de enseñanza que, junto
con sus principios educativos, se desarrollan en su gran obra Didáctica Magna. En ella
señala cuál es su concepto de la enseñanza que se resume en una frase suya: "enseñar
todo a todos". Tenía en cuenta el alumno, a sus necesidades. Cada alumno era diferente
y no había que menospreciar a ninguno. Era necesario dar un tiempo a la escucha del
alumno, valorarlo, valora su contexto externo e intentar empatizar. Claramente la
educación en ese contexto no estuvo al alcance de todos, no fue para todos sino para
algunos, dejo de ser amena, ya que se perdió el vínculo sujeto-sujeto, los niños ya no
disfrutaban tanto de esta nueva escuela, atravesada por otro contexto (el de la pantalla, el
de lo virtual) y el método era el que cada uno de los docentes pudiera llevar adelante
(mensajes de texto, videos, video llamadas).
En este camino de la reinvención escolar en tiempos de pandemia, la escuela sufrió
cambios. Tuvo que reinventarse, resignificarse en lo que respecta la relación espacio-
tiempo. Los tiempos ya no eran marcados por un timbre, sino que se prendieron pantallas,
con acuerdos de por medio. Las aulas tomaron la forma de habitaciones, de cocinas, de
comedores. Nuevos actores formaron parte del ámbito escolar, abuelos, tíos, hermanos,
madres y padres. Nuevos vínculos alumno-alumno, alumno-docente o viceversa,
ciertamente distantes, fríos y sobre todo nuevas formas de transmitir conocimientos,
distintas a las aprendidas, distintas a todas las que hasta ahora se habían observado. Tal
vez y solo tal vez, con algo de flexibilidad. En palabras de Hassoun, 1998, “…lo que
resulta fascinante en la aventura propia de la transmisión, es precisamente que somos
diferentes de quienes nos precedieron, y que nuestros descendientes es probable que
sigan un camino sensiblemente diferente al nuestro. [...] Y sin embargo [...] es allí, en esa
serie de diferencias, en donde inscribimos aquello que transmitiremos…” En este caso no
solo se logró ser diferente a sus predecesores, sino que no se tuvo otra opción más que la
de reinventarse, siempre recordando que no todos tuvieron éxito.
CONCLUSIÓN
El recorrido realizado en este trabajo ha dejado muchas reflexiones:
- Ubicar al alumno como sujeto de derechos. La escuela debe garantizar la igualdad de
acceso de todos los miembros de la comunidad educativa. Una escuela para todos.
-Es necesario adecuar la pedagogía a los tiempos que vivimos, adaptarse, adaptar la
didáctica, idear nuevas formas de enseñanza, revisar los métodos llevados adelante.
-Pensar y poner en práctica un curriculum fundamentado en las prioridades, y sobre todo
pensar en los contextos de ese momento.
-Despertar el interés en los alumnos. Dar lugar preponderante a la palabra y la escucha
respetuosa, tanto de los alumnos como de los docentes.
-Los docentes deben estar en posición de disponibilidad y flexibilidad. La pandemia
apareció y nos enseñó que hay que estar preparados para afrontar posibles cambios, a
veces inimaginados, como también que no hay verdades absolutas a la hora de enseñar o
a la hora de pensar sobre la pedagogía y sobre la didáctica.
-Es necesario adecuarse a los avances de la tecnología, que va cambiando de manera
acelerada día a día. El uso de las tecnologías se da en todos los espacios, por dentro y
por fuera de la escuela, donde también se aprende cosas. La tecnología no vino a
reemplazar a los docentes ni a la escuela, pero aparece en este momento como una
herramienta, un complemento.
-Continuar reflexionando y repensando el rol de la escuela, teniendo en claro que dejó de
monopolizar la enseñanza y aprendizaje de los niños, mas allá de continuar cumpliendo y
ocupando un rol central muy distinto al tradicional.
Para finalizar debemos enfrentar este nuevo paradigma de la educación y pensar en
formar alumnos que puedan ser reflexivos y críticos a la vez, a partir de herramientas
nuevas, mejoradas,…”sin dejar de recurrir al pasado implica desde esta perspectiva, algo
muy diferente a añorarlo. Implica convocarlo para tratar de comprender mejor el presente.
Aunque implica también recuperar, poner en valor y aprender de aquello que otros
hicieron y que nos dejaron. No para copiar o imitar sino para aprender, para nutrirnos de
ello y crear a partir de allí nuestras propias obras”...
BIBLIOGRAFÍA
DUSSEL, I. Y CARUSSO, M. (1996). De Sarmiento a los Simpsons. Cinco Conceptos
para pensar la educación contemporánea. Bs. As.: Kapelusz.
MEIRIEU, Philippe. (1998) “Frankenstein Educador”. Barcelona, Laertes.
TENTI FANFANI, Emilio. (2005) “Notas sobre la escuela y los modos de producción
de la hegemonía”. En Revista Propuesta Educativa Nº 26, Buenos Aires.
HASSOUN, Jacques. (1998) “Los contrabandistas de la memoria”. Buenos Aires,
Ediciones de la Flor.
GARCÍA, G. Unidad 1. Tramo pedagógico para profesionales y técnicos para el nivel
medio. Formación Azul, Argentina.
GARCÍA, G. Unidad 2. Tramo pedagógico para profesionales y técnicos para el nivel
medio. Formación Azul, Argentina.
GARCÍA, G. Unidad 3. Tramo pedagógico para profesionales y técnicos para el nivel
medio. Formación Azul, Argentina.
GARCÍA, G. Unidad 4. Tramo pedagógico para profesionales y técnicos para el nivel
medio. Formación Azul, Argentina