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Guía para Elaborar Proyectos de Innovación

El documento aborda la elaboración de proyectos de innovación, enfatizando la importancia de la empiria y la razón en su desarrollo. Se definen los objetivos de un proyecto, que incluyen lograr resultados, equilibrar costes, cumplir plazos y satisfacer necesidades del usuario. Además, se describe el ciclo de vida de un proyecto, que abarca desde la generación de ideas hasta la planificación y análisis de riesgos.
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Guía para Elaborar Proyectos de Innovación

El documento aborda la elaboración de proyectos de innovación, enfatizando la importancia de la empiria y la razón en su desarrollo. Se definen los objetivos de un proyecto, que incluyen lograr resultados, equilibrar costes, cumplir plazos y satisfacer necesidades del usuario. Además, se describe el ciclo de vida de un proyecto, que abarca desde la generación de ideas hasta la planificación y análisis de riesgos.
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PROYECTO DE INNOVACIÓN

Aprender sobre la base de la empiria (experiencia) la elaboración de un proyecto, implica


necesariamente, estudiar sobre bases racionales (razón) la configuración de un proyecto.
Existen diferentes tecnologías para el desarrollo de proyectos de innovación, pero en términos
generales se busca la concreción, la abstracción y la practicidad en el planteamiento de cómo
debe constituirse un proyecto de innovación, recurriendo a formas o tipologías básicas en su
abordaje.

En un primer modo, en la elaboración de un proyecto, se selecciona el proyecto y se


desarrollan las fases de ideación, diseño y planificación sin que se ejecute o
materialice el proyecto. Ejemplo: Diseño de una instalación de aire
acondicionado. En un segundo modo, en la configuración de un proyecto se
proyecta, diseña y materializa el proyecto obteniéndose un producto o
servicio, por lo que se desarrollan todas las fases desde el diseño hasta la
evaluación y cierre, quizás las primeras fases son abordadas de soslayo o
con menor exigencia. Ejemplos: Realización de una caja de cambios u
organización de una semana de canotaje en el río Colca.

I. DEFINICIÓN DE PROYECTO

Aunque son muchas las definiciones de proyecto que podrían darse, aquí se
seleccionan tres, complementarias una con otra, para poder analizarlas:

“Proceso único que conlleva un conjunto de actividades planificadas,


ejecutadas y evaluadas que, con recursos humanos, técnicos y
financieros finitos, trata de obtener unos objetivos en un plazo
determinado, con un comienzo y un fin claramente identificables”.

“Conjunto de actividades concretas, interrelacionadas y


coordinadas entre sí, que se realizan con el fin de producir
determinados bienes o servicios capaces de detectar necesidades o
resolver problemas”.

“Secuencia única y tecnológicamente determinada de actividades,


generalmente no repetitiva, que supone la coordinación de múltiples
recursos (personas, materiales y financieros) para alcanzar unos
objetivos claramente definidos en un tiempo y con unos costes
determinados”.

En las definiciones aportadas se ve que aparecen elementos que pueden


resaltarse como elementos básicos de todo proyecto:

- Logro de unos objetivos o resultados.


- Actividades y/o plan de trabajo.
- Recursos o elementos necesarios.
- Tiempo.
- Coste y recursos financieros.
- Intención de modificar algo: resolución de un problema, cobertura de
necesidades.
II. OBJETIVOS DEL PROYECTO
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Una vez que está clara la definición de proyecto, es necesario plantear para
qué sirve un proyecto o por qué llevarlo a cabo; es decir, qué objetivos
persigue su realización. Para dar respuesta a estas preguntas, se puede
decir que un proyecto responde básicamente a cuatro objetivos, reflejados
algunos de ellos en las definiciones de proyecto aportadas:

a) Conseguir un resultado final.


El primer objetivo es el resultado final del proyecto, es decir, la obra que se
quiere realizar, el objeto que se quiere producir o el servicio que se quiere
prestar; y supone el origen y justificación del mismo, por lo que se puede
considerar el objetivo más importante y significativo. Pero conseguir el
objetivo técnico no es suficiente por sí solo, sino que además se deberá
tener en cuenta los objetivos que se reflejan a continuación de este, el plazo
de realización y el coste del proyecto, buscando siempre un equilibrio entre
los tres elementos.

b) Buscar un coste económico equilibrado.

A la hora de planificar y ejecutar un proyecto, siempre se deberá tener en


cuenta qué recursos económicos van a ser necesarios, de forma que se
busque su eficacia y eficiencia. Se trataría de lograr los objetivos
establecidos, equilibrando esa consecución de objetivos con una
rentabilidad económica y, en su caso, ecoambiental, social y cultural del
proyecto de innovación. En el caso de proyectos externos, el objetivo de
coste suele estar definido y tiene una importancia grande. Normalmente
existe un contrato o convenio, y el proveedor deberá respetarlo o tendrá
dificultades para revisar al alza el presupuesto. En proyectos internos es
frecuente que el objetivo de coste no figure de forma explícita, aunque es
conveniente que sí lo haga.

c) Cumplir un plazo establecido.

Como se apuntaba en alguna de las definiciones aportadas, para la


realización de un proyecto se dispone de un tiempo limitado. Por ello es
importante realizar un cronograma o planificación del tiempo adecuado,
además de realizar un seguimiento del tiempo durante el desarrollo del
proyecto, buscando cumplir el plazo previamente establecido. El
cumplimiento de plazos es un aspecto al que conviene prestar atención
durante el desarrollo de proyectos, ya que es habitual que se produzcan
desviaciones sobre el tiempo preestablecido.

d) Satisfacer las necesidades del usuario o cliente.

Este cuarto aspecto es también importante, además de los tres anteriores,


ya que todo proyecto responde a un diagnóstico previo y a unas
necesidades previamente identificadas. Además, este elemento tiene una
importancia creciente hoy en día debido a la introducción de la gestión con
criterios de calidad en un cada vez mayor número de organizaciones.

III. CICLO DE VIDA DE UN PROYECTO

La innovación como herramienta para la generación de ideas de proyectos.

¿Cómo lograr ideas?


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Todas las personas pueden ser en mayor o menor medida creativas, para generar proyectos o
ideas innovadoras es conveniente pensar en términos lo más generales posibles y huir de las
ideas preconcebidas. Es tan importante la cantidad de ideas como su calidad, ya que la mejor
manera de tener buenas ideas es tener muchas.

¿Qué es innovación?

Innovar es poner ideas en valor. Nuevas ideas cuyo desarrollo y aplicación se hace con el
propósito de conseguir resultados deseados por parte de personas que realizan transacciones
con otra parte en medio de contextos cambiantes institucionales y organizacionales. La
innovación se encuentra ligada directamente a las necesidades y por ende a los deseos, ya que
estos se ven satisfechos de diferentes maneras para cada individuo, lo que genera la demanda.

¿Por qué innovar?

“La innovación es una invención que tiene mercado”, por lo tanto, la innovación se convierte
en la base de la competitividad, que a través de la creatividad permite generar y concretar
ideas de proyecto.

Entonces... ¿Cómo innovar?

Innovar no es algo sencillo, la generación de ideas puede provenir de la interacción entre


distintas fuentes:

Reconocer una necesidad: Muchos pequeños negocios comenzaron porque el empresario


reconoció una necesidad en el mercado que no estaba siendo satisfecha.

Investigar las tendencias: Verificar cuál es el estilo de vida de una comunidad, región o país;
como se orientan las modas, los gustos de las personas. Averiguar cómo se destinan los
ingresos de la población a los diferentes tipos de gastos.

Mejorar los productos actuales: Hay muchos productos que están en el mercado desde hace
años y no han sufrido ninguna modificación. Se puede tratar de desarrollar innovaciones o
mejoras que permitan ampliar la demanda o generar nuevas oportunidades comerciales.
Cambio en el envase, tamaño, gusto, etc.

Tratar de estar informado: Las ocupaciones de la vida normal bloquean nuestra capacidad de
inventiva y tampoco nos da tiempo para estar informado. Muchas veces la observación de
determinados fenómenos de la naturaleza nos abre el camino para encontrar una idea de
negocio. El creador del Velcro se inspiró en los “abrojos” de los cardos.

Identificar las cualidades propias: ¿Qué me gusta hacer? ¿Qué se hacer? ¿Cuáles son mis
habilidades más destacadas?

Intercambiar ideas: En reuniones familiares, de amigos o conocidos, se pueden encontrar


elementos que permitan desarrollar un proyecto empresario.

Un proyecto de innovación, al igual que la fabricación de cualquier producto o la prestación de


un servicio, pasa por un ciclo de vida o fases de desarrollo e implantación. El ciclo de proyecto
sigue las siguientes fases:
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3.1 DISEÑO

3.1.1 Generación de ideas de proyectos

En esta fase se definen los objetivos del proyecto, las especificaciones técnicas del mismo, el
alcance. Por otro lado, se analiza la información asociada a las posibles actividades y tareas a
realizar, es decir, se analiza la experiencia previa que exista sobre proyectos similares.

Identificación de necesidad/es y/o problemas

Como se ha reflejado anteriormente, el punto de partida de un proyecto es la existencia de un


problema o necesidad real que se quiere resolver o cubrir. Por ello, el primer paso para la
elaboración de un proyecto será la identificación de ese problema/s o necesidad/es.
Previamente a describir cómo se identifican problemas o necesidades, se definen ambos
conceptos, para tener más claro qué se debe identificar.

¿Qué es necesidad?

Puede definirse una necesidad como la “discrepancia entre lo que es y lo que debería ser, es
decir, la diferencia entre la situación actual y la situación deseada”. También podemos
considerar una necesidad aquello que es conveniente, práctico, imprescindible, como una
instalación, un producto o un servicio concretos.

Una necesidad también se puede definir como la carencia de un servicio o un producto en


general. Pueden ser la necesidad de alimentarse, de divertirse o de transportarse, por citar
algunos ejemplos.

Existen, dentro de las necesidades, diferentes tipologías, siendo la tipología de Bradshaw la


que distingue necesidades normativas (establecidas por los técnicos o expertos), necesidades
sentidas o percibidas (percibidas por las personas de una comunidad), necesidades expresadas
(sentidas y demandadas) y necesidades comparativas (derivadas de la diferencia entre
servicios en lugares diferentes).

Por su parte, para Abraham Maslow los seres humanos tenemos siempre necesidades que
satisfacer, las cuales se encuentran jerarquizadas de forma tal que, en la medida en que se
satisfacen las necesidades de los niveles inferiores, se comienzan a sentir las necesidades del
siguiente nivel:

AUTORREALIZACIÓN
AUTOESTIMA
ACEPTACIÓN SOCIAL
SEGURIDAD
FISIOLÓGICAS

Las necesidades de los seres humanos se materializan en deseos, los cuales pueden ser
diferentes para una misma necesidad. Si a este deseo se le agrega capacidad adquisitiva de
compra, se convierte en demanda, generando así una posible idea innovadora de proyecto.

Pongamos como ejemplo, los alimentos orgánicos. Los alimentos en general cubren la
necesidad básica es alimentarse, pero el deseo de los clientes es hacerlo saludablemente.
Empresas de este sector han investigado la forma de lograr innovadores productos que
satisfagan los nuevos deseos de los clientes en cuanto a la calidad de su alimentación.
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3.1.2 Definición del proyecto

Descripción del proyecto

En la descripción del proyecto se refleja la información general sobre el mismo, a modo de


resumen, que permita a quien lea el documento hacerse una idea lo más aproximada posible
del problema o necesidad que pretende resolver dicho proyecto y los principales objetivos que
persigue.

Justificación/fundamentación

Necesidad o problema al que responde En todo proyecto conviene especificar los


antecedentes, la motivación, la justificación y el origen del mismo, es decir, por qué se hace.
Para poder llevarse a la práctica debe ser operativo, pero también debe apoyarse en un marco
de referencia teórico, en unos presupuestos o principios aceptados. Para realizar la
justificación del proyecto es conveniente utilizar la información generada en la fase de
diagnóstico y detección de necesidades, dado que aporta argumentos a dicha justificación.

Beneficiarios del proyecto

Como ya se ha reflejado al abordar los conceptos de problema y necesidad, estos afectan a


personas, por lo cual los proyectos siempre tienen como destinatario final a personas o
clientes. En este apartado del proyecto se concretará precisamente quién o quiénes serán las
personas, clientes u otras empresas identificadas como beneficiarios de los resultados, del
producto o servicio finales, realizando además una cuantificación del alcance respecto a
personas beneficiarias.

Localización del proyecto: dónde se llevará a cabo

En función de la especialidad o disciplina desde la cual se vaya a poner en marcha el proyecto,


el lugar físico y el ámbito de actuación de dicho proyecto serán diferentes. En algunos casos, el
proyecto será un proyecto interno y se desarrollará en las instalaciones de la propia empresa;
en otros, como por ejemplo en los proyectos sociales o en los proyectos relacionados con
instalaciones eléctricas, generalmente se actúa en un lugar fuera de las instalaciones de la
propia organización que desarrolla el proyecto. En cualquier caso, es importante especificar
dónde se llevará a cabo el proyecto y, sobre todo, qué cobertura tendrá en cuanto a territorio
y población afectada, ya que los recursos necesarios (tanto humanos, como materiales y
financieros) dependerán en parte de esta variable.

3.1.3 Definición de los objetivos

Características de los objetivos

Los objetivos de un proyecto son los logros que se quieren conseguir con la ejecución de una
acción previamente planificada. Constituyen la referencia principal y dan coherencia al plan de
acción. Después de identificar las necesidades a las que se desea responder, es necesario
establecer los objetivos de la acción. Este proceso consiste en preguntarse qué es lo que se
quiere lograr para dar respuestas concretas. Es muy importante que los objetivos sean:

Claros: deben estar enunciados en un lenguaje comprensible y preciso, de modo que sean
fácilmente identificables y de este modo se puedan evitar diferentes interpretaciones.
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Concretos: es decir, que expresen con claridad y precisión lo que se pretende alcanzar con
ellos.

Realistas: que deben ser factibles de alcanzar con los recursos disponibles, con la metodología
adoptada y dentro de los plazos previstos.

Pertinentes: los objetivos deben tener una relación lógica con la naturaleza de los problemas
que se pretenden solucionar.

Evaluables: lo que equivale a decir que, cuando terminen las actividades que los desarrollan, se
pueda saber si se han cumplido o no.

Tipos de objetivos

Los objetivos pueden clasificarse principalmente en dos tipos: los objetivos generales y los
específicos.

Objetivos generales: Son los fines últimos que se pretenden conseguir. Están directamente
relacionados con los factores de riesgo o las causas asociadas al problema o necesidad. Los
objetivos generales nunca pueden estar centrados en las actividades del proyecto.

Objetivos específicos: Son objetivos más concretos que permiten conseguir el objetivo general.
Dan paso a los grupos de actividades. Son logros más concretos que los objetivos generales.

Identifican de forma más precisa aquello que se pretende alcanzar con la ejecución del
proyecto. Cada objetivo específico deberá estar necesariamente relacionado con un objetivo
general. Es decir, los objetivos específicos concretan y matizan los objetivos generales.

Es necesario utilizar verbos de acción y averiguar si la puesta en práctica de cada objetivo es


posible y cómo. Para describir los objetivos hace falta apoyarse sobre una base mínima de
realismo y definirlos teniendo en cuenta los medios concretos de que disponemos. Los
objetivos específicos tienen como finalidad explicitar.

Algunos verbos que pueden ayudar a formular objetivos específicos son: diseñar, identificar,
enumerar, resolver, clasificar, calcular, comprobar, repetir, ordenar, diferenciar, juzgar
críticamente, validar, comparar, decidir, reparar, unir, mecanizar, etc.

3.2 PLANIFICACIÓN

Consiste en analizar los riesgos o problemas potenciales que puedan surgir, definir las
actividades y tareas a realizar en el proyecto para alcanzar los objetivos, determinar los
recursos necesarios y establecer un plan de seguimiento del mismo. Es una fase importante ya
que si ajustamos al máximo esta actividad tenemos más garantías de éxito.

3.2.1 Análisis de riesgos

Todo proyecto está sujeto a una serie de riesgos que podemos definir como la posibilidad de
pérdida, daño, desventaja o destrucción. Partiendo de esta premisa, es necesario realizar un
análisis de estos riesgos para poder establecer estrategias de anticipación y estar preparados
para tomar medidas que permitan minimizar el impacto de estos riesgos.
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Generalmente se piensa que los riesgos derivan de las dificultades técnicas del proyecto, pero
hay que tener en cuenta otros factores que suponen riesgo y que por tanto no deben
menospreciarse, como, por ejemplo, el daño a la imagen de la empresa, las consecuencias
ambientales o de seguridad, la pérdida de clientes, las pérdidas económicas.

Existen distintos tipos de riesgo en función de la variable a la que afecten:

Riesgos del proyecto: tienen relación directa con la planificación del proyecto, así como con los
recursos y los costes del mismo.
Riesgos técnicos: más relacionados con la calidad, especificación insuficiente de los pliegos de
condiciones.

Riesgos del negocio: amenazan al proyecto o al producto o servicio. Los más significativos son:

- Que el producto o servicio no tenga mercado, es decir, clientes potenciales.


- Que el producto o servicio no esté alineado con la estrategia comercial del negocio.
- Perder al personal asignado al proyecto o la financiación.
- La pérdida de interés del cliente por el proyecto y abandono del mismo.
- Que el personal no esté suficientemente cualificado para abordar el proyecto.
- Los riesgos propios del entorno en el que se desarrolla el proyecto (condiciones ambientales).

3.2.2 Gestión de riesgos

Está claro que los proyectos están expuestos a riesgos que deberán gestionarse a lo largo del
ciclo de vida del mismo. Un riesgo es algo que puede suceder y que generalmente no se
planifica. El éxito del proyecto depende en gran medida de la capacidad de predecir y prevenir
el riesgo y sus consecuencias.

La gestión de los riesgos consiste en identificar los riesgos, sus causas, la probabilidad de que
sucedan y después analizarlos y cuantificarlos para responder con una estrategia de
prevención o corrección y poder controlarlos. Las actividades que de aquí se deriven hay que
tenerlas en cuenta en la planificación general del proyecto; algunas de estas actividades se
ejecutarán (en caso de que se dé el riesgo) y otras no. El problema es que nunca se pueden
identificar todos los riesgos asociados, sólo algunos de ellos.

El primer paso para la gestión de riesgos es identificar aquello que no va a permitir que el
proyecto se ejecute según la planificación establecida, dentro de los parámetros de coste y
calidad establecidos. Resulta de gran ayuda para establecer las acciones preventivas identificar
las causas que pueden originar el riesgo. Con el objeto de tener algo de orden en la
identificación, es importante que se categoricen los riesgos a lo largo de las distintas etapas del
ciclo de vida del proyecto:
Diseño
Planificación
Ejecución
Seguimiento y control
Evaluación y cierre

En cada una de las etapas habrá que reflexionar y analizar distintos aspectos que puedan ser
susceptibles de convertirse en una fuente de riesgo: objetivos definidos por el cliente, sus
expectativas, tiempo, planificación, costes, recursos
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Herramientas para la planificación

Mapas conceptuales
Estructura de división del trabajo
Diagrama de Gantt
Estimación de tiempos
Herramientas informáticas

Recursos
Uno de los elementos más complicados de definir y gestionar son los recursos que han de
utilizarse durante el proyecto, tanto los materiales como los humanos. Para cada actividad
establecida en la planificación hay que estimar los siguientes elementos:

Medios de producción: materias primas, maquinaria, herramientas, instalaciones, material


fungible, equipos informáticos, suministros (agua, gas, electricidad, teléfono)

Perfiles competenciales: es decir, el tipo de recursos humanos necesarios (ingenieros,


operadores de máquina, enfermeros, asistentes sociales, educadores, pintores...) y las
competencias, tanto técnicas como personales, que deben tener las personas que participen
en el proyecto.

Además, es conveniente definir las funciones que cada perfil desempeñará durante el
desarrollo del proyecto y las dependencias jerárquicas que existirán entre las diferentes
personas que participan en el mismo (organigrama). Por tanto, esta parte de la planificación
del proyecto supone, para cada una de las actividades identificadas, prever:

Qué tipo de recursos se van a usar


En qué cantidad
Durante cuánto tiempo

3.2.3 Planificación del seguimiento y evaluación

Generalmente se planifican las actividades relacionadas con los objetivos del proyecto y se
obvian las de seguimiento, como pueden ser:
Reuniones de seguimiento
Hitos o puntos de control
Reuniones técnicas internas del equipo con el cliente o proveedor.

Es importante que al establecer la planificación del proyecto se defina también el modelo de


gestión y seguimiento del mismo. Al efectuar el seguimiento del proyecto durante su
desarrollo, estará realizándose una evaluación constante, dentro de una filosofía de mejora
continua. Este planteamiento aparece reflejado en el esquema del ciclo de vida de un
proyecto, incluido en el apartado de introducción de esta guía. En dicho esquema, queda claro
que el proceso de evaluación no se limita al momento de finalización del proyecto, sino que se
entiende como un proceso continuo que empieza con el seguimiento y control, dentro de una
“monitorización permanente” del mismo, que busca realizar ajustes y mejoras durante la
ejecución del propio proyecto.

Las reuniones y el control llevan tiempo y son actividades que deben realizarse para asegurar
que el proyecto está bien orientado y se están consiguiendo los objetivos marcados. Además,
el seguimiento facilita el proceso de toma de decisiones: posibles cambios a llevar a cabo en el
proyecto, o incluso valorar la conveniencia de continuar o interrumpirlo.
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3.3 EJECUCIÓN, SEGUIMIENTO Y CONTROL DEL PROYECTO

3.3.1 La Ejecución

Consiste en la puesta en marcha de la planificación realizada en la fase anterior. Esta fase


combina la gestión y el trabajo técnico que hay que realizar para alcanzar los objetivos del
proyecto.

3.3.2 Seguimiento y control

Es la aplicación del plan de seguimiento establecido en la fase de planificación. ¿Por qué esta
fase? Es difícil, por no decir imposible, que una planificación se ejecute tal cual se ha
establecido, por ello es necesario hacer un seguimiento del grado de realización de las
actividades, de los recursos utilizados, de la evolución del presupuesto. Cuanto antes se
detecten las desviaciones, antes se podrá actuar y arreglar los problemas. En ese caso, se
deberá replanificar e introducir las modificaciones que permitan alcanzar los objetivos.

Si se hace el seguimiento o control de manera desordenada, se corre el peligro de no controlar


a tiempo y de que debido a esto alguna de las actividades o los parámetros del proyecto
queden fuera de nuestro control. Para que esto no suceda, es mejor establecer un
procedimiento de control. Este procedimiento debe dar respuesta a las siguientes preguntas:

¿Quién debe controlar?: es posible que haya una persona en concreto cuya responsabilidad
sea la de controlar el proyecto en su totalidad. Otra de las opciones es que cada uno controle
las actividades de las que es responsable e informe sobre ellas periódicamente.

¿Qué controla?: qué aspectos de la actividad debe controlar. Pueden ser los recursos, el coste,
el tiempo.

¿Cómo lo debe hacer?: cuál es la manera de hacerlo; mediante reuniones, por observación de
la ejecución, por los resultados obtenidos hasta el momento, etc.

¿A quién debe comunicarlo?: en caso de desviación o si no existe desviación y todo va bien


quién es el superior que debe estar informado, cuál es la cadena de comunicación, etc.

¿Qué debe comunicar?: cualquier cambio, las grandes desviaciones, etc.

¿Cuándo y con qué periodicidad?: esto dependerá del tamaño del proyecto, de la complejidad
técnica, de las relaciones que se hayan establecido, etc.

¿Cómo ha de actuar en caso de desviaciones?: si existen desviaciones tipificadas definir cuál es


el procedimiento de actuación, si no las hay deberá estar claro quién debe tomar la decisión.

3.4 EVALUACIÓN FINAL Y CIERRE DEL PROYECTO

Es el momento de hacer balance de los resultados alcanzados, de valorar si se han conseguido


los objetivos planteados en el proyecto, y cerrar el proyecto elaborando el informe final y
disolviendo el equipo de trabajo.

3.4.1 Evaluación final


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Al finalizar un proyecto tiene lugar la fase de cierre del mismo. Dentro de esta fase, algunas de
las acciones están relacionadas con la valoración o evaluación del proyecto y todo lo
desarrollado en relación al mismo: valoración del alcance de los objetivos, análisis de las
desviaciones acaecidas durante el transcurso del proyecto y análisis de la gestión del proyecto
realizada.

Los objetivos de la evaluación final son los siguientes:

Medir el grado de eficacia y eficiencia del proyecto: eficacia como capacidad de las actividades
desarrolladas para lograr los objetivos planteados; y eficiencia como relación entre los bienes
y/o servicios finales y los recursos necesarios para su producción.

Valorar la conveniencia de repetir el proyecto en próximas ocasiones.

Determinar las razones de los éxitos y los fracasos.

Establecer otros efectos o consecuencias no previstos inicialmente.

A la hora de llevar a cabo un proceso de evaluación final, es importante definir previamente


quiénes serán los actores de la evaluación. Los participantes en un proceso de evaluación
pueden ser tanto los profesionales relacionados con la especialidad del proyecto, como los
usuarios o beneficiarios de dicho proyecto. Por lo tanto, identificamos como posibles actores
de la evaluación a los siguientes:

Profesionales de la organización que han diseñado e implementado el proyecto:


autoevaluación.

Profesionales de la organización que no han intervenido en el proyecto: evaluación interna.

Profesionales ajenos a la organización y al proyecto, contratados generalmente para realizar la


evaluación: evaluación externa.

Usuarios o destinatarios del proyecto.

3.4.2 Cierre del proyecto

Esta etapa es tan importante como cualquier otra. Un buen cierre deja satisfechos tanto a los
ejecutores del proyecto como al cliente. Son varias las acciones a realizar en esta etapa:

Entrega del producto o servicio al cliente y aceptación del mismo.

Generación de la memoria técnica del producto o servicio.

Valoración del alcance de los objetivos.

Análisis de las desviaciones acaecidas en el transcurso del proyecto.

Análisis de la gestión del proyecto, procesos de gestión aplicados y lecciones aprendidas.

Realizar una justificación económica del proyecto, en la que se detallen los gastos realizados
durante el mismo. Esta justificación es especialmente importante y necesaria en el caso de
proyectos financiados a través de subvenciones externas.

Escribir el informe final donde se recoge todo lo sucedido durante el proyecto con el objeto de
contar con esta información para futuros proyectos.
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Ruptura del equipo de trabajo; se ha terminado el proyecto y cada uno debe volver a su
departamento o puesto anterior.

Todos los proyectos requieren de un proceso de cierre.

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