El asma es una enfermedad crónica de las vías respiratorias caracterizada por una
inflamación y estrechamiento de los bronquios, lo que dificulta el flujo de aire. Aquí
te presento los aspectos clave sobre el asma:
1. Cuadro clínico
El cuadro clínico del asma incluye:
Sibilancias: Sonidos agudos y silbantes al respirar, especialmente al exhalar.
Disnea: Dificultad para respirar, que puede variar desde leve a severa.
Opresión en el pecho: Sensación de constricción o presión.
Tos: Generalmente seca, que puede empeorar por la noche o temprano en la
mañana.
Episodios recurrentes: Los síntomas tienden a aparecer y desaparecer, con
exacerbaciones provocadas por factores como infecciones respiratorias,
alérgenos, ejercicio o cambios climáticos.
2. Fisiología
El asma afecta el sistema respiratorio de las siguientes maneras:
Hiperreactividad bronquial: Las vías respiratorias responden de manera
exagerada a estímulos como alérgenos, irritantes y frío.
Inflamación crónica: Las paredes de los bronquios están inflamadas, lo que
causa un aumento en la producción de moco y estrechamiento de las vías.
Broncoconstricción: Contracción del músculo liso que rodea los bronquios,
dificultando el paso del aire.
Obstrucción reversible: Aunque puede ser grave, la obstrucción es
típicamente reversible, ya sea espontáneamente o con tratamiento.
3. Patología
El asma se caracteriza por:
Inflamación de las vías respiratorias: Mediada por células inflamatorias
como eosinófilos, linfocitos T y mastocitos. Los mediadores inflamatorios
como histamina y leucotrienos juegan un papel central.
Remodelado de las vías aéreas: En casos de asma crónica, las vías pueden
sufrir cambios estructurales permanentes, como el engrosamiento del epitelio
bronquial, fibrosis y aumento de las glándulas mucosas.
Hipersecreción de moco: Las glándulas mucosas hiperactivas producen
moco espeso, contribuyendo a la obstrucción de las vías.
Desprendimiento epitelial: El epitelio que recubre las vías aéreas puede
dañarse, lo que disminuye la capacidad de defensa del sistema respiratorio.
4. Tratamiento
El manejo del asma incluye:
Control a largo plazo:
o Corticosteroides inhalados: Son el tratamiento de primera línea para
reducir la inflamación crónica.
o Agonistas beta-2 de acción prolongada (LABA): Broncodilatadores
que se usan en combinación con esteroides inhalados para el control
continuo.
o Modificadores de leucotrienos: Fármacos como el montelukast, que
reducen la inflamación y broncoconstricción.
o Biológicos: En asmas graves no controladas, se pueden usar terapias
como omalizumab o mepolizumab, que actúan sobre los mediadores
inflamatorios.
Tratamiento de rescate:
o Agonistas beta-2 de acción corta (SABA): Como el salbutamol, se
usan para aliviar rápidamente la broncoconstricción en ataques
agudos.
o Anticolinérgicos inhalados: Como el ipratropio, son utilizados en
exacerbaciones severas.
Prevención: La evitación de desencadenantes como alérgenos, irritantes o el frío es
fundamental para el control de la enfermedad.
Agonistas b2-adrenérgicos de acción prolongada (LABA)
Los LABA deben asociarse siempre a un GCI ya que no se recomienda su uso en
monoterapia como medicación preventiva ni como broncodilatador de rescate en
niños1 .
El formoterol y vilanterol tienen un inicio de acción rápido (5 min), mientras que el
comienzo de efecto con salmeterol es de 30 minutos, siendo los tres de efecto
prologado (12 h en formoterol y salmeterol y hasta 24 h en vilanterol). En España
están disponibles las siguientes combinaciones:
• Salmeterol/propionato de fluticasona (a partir de 4 años).
• Formoterol/budesonida (a partir de 6 años).
• Formoterol/propionato de fluticasona (a partir de 12 años).
• Vilanterol / furoato de fluticasona (a partir de 12 años).
• Formoterol/beclometasona (a partir de 18 años).