I.
El juego y la educación infantil
El juego, es una de las primeras y más esenciales actividades de la infancia, ya
que sustenta el proceso de enseñanza–aprendizaje en la iniciación de la
educación. Se debe hacer énfasis en que, aunque el juego se asocia
principalmente con la niñez, es una actividad vital que se extiende a lo largo de
la vida. Además, el juego es una actividad natural y espontánea del niño que
fomenta la adquisición de aprendizajes, siendo un instrumento esencial en el
día a día del aula para investigar, explorar, manipular y experimentar, facilitando
el desarrollo integral del niño convirtiéndose en el ámbito escolar para un fin
educativo.
Se entiende como juego a aquellas actividades lúdicas que fomentan la
exploración, la creatividad, el desarrollo socioemocional y cognitivo de los más
pequeños, permitiéndoles aprender de manera activa y significativa a través de
la experiencia.
II. Importancia del juego:
El juego potencia el desarrollo cognitivo, social y físico en los niños, fomenta
habilidades esenciales como la creatividad y resolución de problemas, y ofrece
estrategias para implementarlo en ambientes educativos.
El juego es fundamental en el desarrollo integral de los niños, ya que fomenta
habilidades esenciales como la empatía, la resolución de problemas, la
cooperación y el desarrollo motor permitiendo a los niños expresar
sentimientos, como la confianza, la delicadeza y también emociones como la
tristeza al perder y la alegría al ganar.
El juego es muy importante porque a través del juego los niños aprenden
valores y normas de conducta, desarrollan sus capacidades intelectuales,
motoras y afectivas, y adquieren experiencias que les permiten interactuar con
su entorno y la sociedad, facilitando su desarrollo integral, por ello, muchos
autores consideran necesario su uso en el ámbito educativo, como una
herramienta que fomenta la adquisición de los aprendizajes y habilidades
esenciales. Por ello, el juego se convierte en un principio metodológico
esencial en la etapa de Educación Infantil, en donde el alumnado debe de
ser el protagonista del proceso de enseñanza-aprendizaje a partir de la
manipulación, la observación directa, la exploración, el movimiento, el uso de
los sentidos y la experimentación, siendo el juego una estrategia didáctica para
ello.
Se tiene tres áreas principales donde el maestro párvulo actúa, para el
beneficio del desarrollo del niño en los cuales el juego toma un papel primordial
para desenvolverlos:
1. Conocimiento de sí mismo y autonomía personal: mediante el
“movimiento y juego”, a través de actividades lúdicas, el niño descubra sus
posibilidades de acción, se involucre en la actividad y participe en juegos de
carácter simbólico, aprenda y aplique normas de juego, colabore y se relacione
con los compañeros.
2. Conocimiento del entorno: nos hace referencia a la importancia de
actividades de juego donde se explora el entorno del niño, actividades lúdicas
sobre los integrantes de su familia personajes que están presentes en su día a
día, lugar de desenvolvimiento diario y su entorno natural.
Los juegos libres físicos, como saltar y trepar, fortalecen la motricidad gruesa,
mientras que actividades como armar rompecabezas desarrollan la motricidad
fina.
3. Comunicación y representación. En esta área es fundamental el
juego para el contacto del niño con el valor creativo de la lengua a través de
juegos lingüísticos. Para el lenguaje musical, el juego con la música, el ritmo y
los sonidos proporciona sensibilidad, disfrute e imaginación. Respecto al
lenguaje corporal, el juego simbólico y dramático suponen un interesante medio
para hacer representaciones, expresar emociones y sentimientos y
relacionarse con los demás.
El juego en grupo fomenta la comunicación entre los niños, enriqueciendo su
vocabulario y habilidades comunicativas.
III. Historia y presencia del juego en las instituciones
educativas
En Europa surge un movimiento de la Escuela Nueva a finales del siglo XIX,
con el objetivo de llevar a cabo una renovación pedagógica y educativa que
transforme los métodos y técnicas característicos de la escuela tradicional.
Gracias a diversos autores críticos con pensamientos y planteamientos
distintos sobre la educación, se comienza a producir un gran cambio, en donde
el alumnado pasa a ser el protagonista del proceso de enseñanza-aprendizaje,
tiene un rol activo y es quien construye los conocimientos, dejando poco a poco
atrás la concepción de la educación como la transmisión de conocimientos por
parte del maestro para que los alumnos lo memoricen. Además, se empieza a
considerar la interacción no solo maestro-alumnos, sino también alumnos-
alumnos, para fomentar el aprendizaje entre iguales (Esteban Frades, 2016).
Es en este momento cuando se empieza a considerar la importancia del juego
en el ámbito escolar como elemento clave para la educación y el desarrollo del
niño. Tomando como referencia a Payá (2008, pp. 8-78), la Institución Libre de
Enseñanza fue quien introdujo en 1878 los juegos corporales en las escuelas.
Años después, tras el desastre del 98, debido a la falta de aspectos corporales
en las instituciones educativas, se crea una corriente higienista formada por
maestros y médicos, cuya aspiración es la inclusión de juegos corporales y
ejercicios físicos en la escuela, que sean más espontáneos, abiertos y
naturales que la tradicional gimnasia y que se complemente con la educación
cognitiva. Estos juegos y ejercicios se incluían en el área de educación física.
En el siglo XX, autores como Montessori, Decroly y Fröebel, entre otros, ponen
en práctica por Europa actividades lúdicas en las escuelas, demostrando los
beneficios que estas conllevan para el aprendizaje de matemáticas (geometría,
números, operaciones, etc.), de lecto-escritura, de educación de los sentidos…
Estas corrientes pedagógicas, con una idea de juego como elemento
fundamental para el desarrollo integral del niño, pronto tuvieron influencia en
nuestro país. Algunas escuelas catalanas como Escola del Bosc o Escola del
Mar comenzaron a reclamar una mayor presencia del juego, justificándolo
como un instrumento de 9 aprendizaje esencial en el aula. Sin embargo, la
presencia del juego en nuestro país fue creciendo muy poco a poco, con
experiencias aisladas y con muchas dificultades, principalmente en los pueblos,
donde se consideraba que el tiempo de juego era un tiempo desaprovechado y
que se tenía que emplear en labores. Educadores como Recuero señalaban la
importancia de sustituir la asignatura “ejercicios corporales” por “estudio de
juegos infantiles”, ya que a los niños nadie les enseña a jugar, siendo un
aspecto importante para poder realizar las actividades lúdicas de la forma más
idónea. La escuela es para ello la institución más adecuada. En los años
veinte, María Carbonell reclama que el juego esté organizado y normalizado en
el día a día del aula para el desarrollo físico y moral del niño. Sin embargo,
surgieron debates sobre el juego y el trabajo, sobre las diferencias entre estos,
y en muchos casos, supuso una barrera para la inclusión del juego en el aula.
Las reclamaciones por el empleo del juego en las instituciones educativas son
muy limitadas durante los años de posguerra. No es hasta los años cincuenta
cuando la escuela se abre a estimular y potenciar el juego. Se establece como
obligatorio la actividad lúdica a través de juegos predeportivos en educación
física y aumentan los defensores por la inclusión del juego no solo en esta
área. En los años setenta, el Ministerio de Educación publicó estatutos por los
que regulaba los objetos de juego de las escuelas y la revisión del material. En
1990, se proclama la LOGSE, en la que encontramos ciertas características
lúdicas, permitiendo la inclusión del juego como recurso didáctico, aunque
recae en cada maestro la responsabilidad y elección de emplearlo o no.
Actualmente, se sigue impulsando la inclusión del juego como herramienta
educativa, ya que no existe una introducción total de este en el día a día
escolar. Muchos maestros han incluido el juego en el horario de educación
infantil a través de los rincones de juego, que son espacios delimitados del aula
en los que se llevan a cabo diversas actividades lúdicas de manera individual o
en grupos reducidos. El juego y trabajo por rincones cumple con los principios
metodológicos de la ley, ya que se respeta los distitos ritmos de aprendizaje,
impulsa los intereses y cubre las necesidades del alumnado, favoreciendo el
desarrollo integral del niño (Sánchez, Sanz, García, Varona & Morate, 2020).
10 En estos rincones se fomenta una gran variedad de juegos: creativos, de
reglas, juego libre, de persecución, de mesa, de representación, etc., con
diferentes agrupaciones (individual, por parejas, en pequeño grupo en gran
grupo) y con diverso material (objetos, juguetes, nuestro cuerpo, sin materiales,
etc.). Algunos ejemplos de rincones de juego son los siguientes: • Rincón de
juego simbólico: caracterizado por el juego libre, imaginativo, de roles. Objetos
y juguetes como una cocinita, una caja registradora, un teléfono, herramientas,
entre muchos otros, facilitan este tipo de juego. • Rincón de la naturaleza: en
este rincón los propios niños pueden ir recogiendo objetos de la naturaleza
como arena, piedras, tierra, hojas, palos, castañas… con los que pueden jugar
y experimentar a la vez que aprenden sobre su entorno. • Rincón de
lectoescritura: en donde se fomenten hábitos de lectura con, por ejemplo,
cuentos o juegos lingüísticos, como son las adivinanzas, las rimas o los
trabalenguas. También se puede incluir piezas con letras, para que los niños
creen palabras existentes o jueguen a inventar otras distintas. • Rincón de
teatro: caracterizado por el juego socio-dramático y fomenta la creatividad y la
expresión oral. En este rincón se puede incluir disfraces, telas, etc. • Rincón
lógico-matemático: destinado al juego con materiales que fomentan el
desarrollo de habilidades y destrezas matemáticas. Se puede incluir materiales
sobre números, como un ábaco o las regletas Cuisenaire; sobre geometría,
como piezas geométricas; instrumentos de medida, como el metro o la balanza,
etc. • Rincón de construcciones: en donde se fomenta a través del juego tanto
habilidades psicomotrices como intelectuales y creativas. Se puede incluir
materiales como puzles, piezas de construcción, de Lego, de Tetris, etc. •
Rincón TIC: en el que a través de un ordenador o una tablet, podemos
aprovechar una gran cantidad y variedad de juegos online con una finalidad
didáctica, a la vez que mejoran sus habilidades tecnológicas. El juego puede
ser definido de múltiples formas según las distintas perspectivas teóricas. Para
comprender el juego de una manera global es necesario indagar en diversos
autores y teorías, ya que el juego ha sido estudiado e interpretado de acuerdo
a distintos planteamientos teóricos que se centran en distintos aspectos de la
realidad (Rodríguez et al., 2000).
En este trabajo se hace un recorrido histórico de la presencia e introducción del
juego en las instituciones educativas. Además, se ha investigado acerca del
juego desde la perspectiva de varios autores: Piaget, Vygitsky, Steiner,
Montesssori y Freinet,
sintetizando sus aportes a la educación, qué es para ellos el juego, los
beneficios que tiene y la clasificación del juego que establecen. Por último, se
presenta una conclusión en donde se establecen relaciones entre las diversas
posturas investigadas y se aportan reflexiones personales sobre el juego.
IV. EL JUEGO COMO RECURSO DE APRENDIZAJE
En la actualidad, la educación se ha transformado y con ello las metodologías y
estrategias pedagógicas utilizadas en la educación Inicial. Se propone la
metodología juego-trabajo como una alternativa para generar experiencias de
aprendizaje significativas e innovadoras, evitando esquemas tradicionales
enfocados en actividades dirigidas sin la posibilidad de la experimentación
y movimiento.
El juego es importante por varias razones, proporciona un entorno seguro y
estimulante donde los niños y niñas pueden experimentar y aprender de
manera activa, fomenta el desarrollo de habilidades cognitivas, sociales,
emocionales y físicas; promueve la creatividad, la resolución de problemas, la
colaboración y el pensamiento crítico.
El juego como estrategia de enseñanza tiene varias características como, por
ejemplo:
Lúdico: es divertido y placentero para los niños y niñas, lo que les
motiva a participar activamente en las actividades.
Exploratorio: permite explorar y descubrir el mundo que les rodea de
manera activa, lo que fomenta la curiosidad y el interés por aprender.
Creativo: estimula la creatividad de los niños y niñas, ya que les brinda
la libertad de inventar y crear nuevas situaciones, personajes y
escenarios.
Interactivo: promueve la interacción social entre pares, lo que les
permite desarrollar habilidades sociales como la comunicación, la
cooperación y el trabajo en equipo.
Adaptable: puede adaptarse a las necesidades e intereses individuales
de cada niño o niña, lo que facilita la personalización del aprendizaje.
Significativo: proporciona experiencias de aprendizaje significativas, ya
que les permite relacionar lo que están aprendiendo con sus propias
experiencias y conocimientos previos.
V. TIPOS DE JUEGOS:
La teoría de Piaget sobre el aprendizaje sugiere firmemente que
deberíamos centrarnos en crear entornos de aprendizaje atractivos
que brinden oportunidades para que los niños experimenten e
interactúen con el mundo que los rodea.
Los educadores deben ofrecer experiencias de aprendizaje
interactivas y prácticas para que los niños puedan progresar a través
de las etapas de desarrollo cognitivo de Piaget y alcanzar sus hitos de
desarrollo cognitivo. Para que los niños construyan nuevos
conocimientos y modelos mentales de comprensión, debemos planificar
cuidadosamente y brindar experiencias de juego con un propósito
definido.
Experiencias de juego que abarcan:
Juego funcional: basado en la repetición de actividades que
desarrollan los sentidos y la coordinación motriz.
Juego simbólico: los niños representan situaciones, objetos
o personajes ausentes, reflejando su realidad.
Juego de reglas: permite aprender normas, compartir y
respetar turnos en juegos individuales o grupales.
Juego constructivo: implica crear, armar o dibujar,
fomentando la creatividad y la resolución de problemas.
VI. CONCLUSION:
En conclusión, el juego es una herramienta esencial en la educación infantil, ya
que no solo es una fuente de diversión, sino también un medio fundamental
para el aprendizaje y el desarrollo integral de los niños. A través del juego, los
niños exploran el mundo, imitan comportamientos, desarrollan habilidades
sociales y emocionales, y aprenden valores fundamentales para la convivencia.
Además, se resalta la importancia del papel del educador en guiar el juego
hacia experiencias enriquecedoras y el impacto que los medios audiovisuales
pueden tener en la disminución del tiempo de juego activo. En este sentido, se
hace un llamado a promover el juego como un espacio de aprendizaje
significativo, fomentando la interacción y la exploración como bases del
crecimiento infantil.